Lucas siempre ha hecho lo correcto.
Una carrera impecable. Una vida estable. Una boda en camino.
Hasta que Ethan regresa.
Doce años después, su antiguo mejor amigo vuelve convertido en su mayor rival… y en alguien completamente distinto. Más frío. Más seguro. Más peligroso.
Ethan no ha vuelto por negocios.
Ha vuelto por él.
Lo que comienza como una competencia entre empresas pronto se transforma en algo mucho más personal. Más intenso. Más difícil de ignorar.
Porque Ethan no juega limpio.
Y Lucas ya no puede seguir fingiendo que nada le afecta.
Entre decisiones correctas y deseos que no debería tener…
Lucas tendrá que elegir:
¿La vida que construyó…
o a quien nunca logró olvidar?
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Capítulo 14
Lucas
El dolor llega antes que cualquier pensamiento. Luego la realidad. Recuerdos fragmentados de tomar, de Theo hablando y de decidir ir a reclamarle a Ethan por respuestas, me hacen cubrir mi cara antes de tomar impulso para levantarme.
Mierda.
Mi cabeza duele con el movimiento.
Cuando pasa lo suficiente, miro alrededor, pero Ethan no se encuentra.
Inmediatamente aprovecho la oportunidad y me voy de allí. Odiando no recordar lo suficiente, pero sobre todo odiando haber venido a buscarlo.
Debe pensar que estoy desesperado.
En la siguiente semana evito encontrarme con él de cualquier manera que se me ocurre.
Salgo muy temprano para el trabajo. Llego a horas aleatorias durante la tarde. Evito salir a comer al medio día, pidiendo entregas. Incluso me abstengo de comprar café donde siempre.
No es que esté escondiéndome, sino que prefiero no verlo.
Pero aunque no lo vea… aún está.
*****
Uno de esos días, me llama Isabella para invitarme a una cena con su familia. Pienso en cómo librarme, pero finalmente acepto.
Me quejo.
—¿Qué sucede? —pregunta Alex, estando conmigo en la oficina para una reunión.
—Isabella quiere que vaya a comer con su familia.
—¿Y el problema? —pregunta.
Hago una mueca.
—La situación de su familia es complicada. El grupo de empresas que poseen se vio envuelto en un escándalo de corrupción hace unos dos años. El culpable fue uno de los tíos de Isabella y está preso por eso, pero fue un gran golpe al prestigio de la familia y de sus negocios. Ellos están desesperados por recuperar su imagen y siempre están proponiendo que me involucre en sus empresas, porque tengo un buen prestigio —explico.
—¿Y no está Isabella queriendo utilizarte también?
—Ella es diferente de su familia. Nunca ha insinuado nada al respecto. Incluso nunca nombró el matrimonio, esa fue mi decisión.
—¿Fue tu decisión o seguiste la corriente? —pregunta con calma.
Dudo un momento. No me gusta la pregunta. Me incomoda.
Marcus entra en ese momento, salvándome.
—Lucas. Es una llamada del concurso para informar los resultados. Te comunico —dice, luego desaparece.
Me enderezo, expectante. Estábamos esperando esto. Si queremos una expansión a nivel nacional y posteriormente internacional, necesitamos esta oportunidad para subir nuestra imagen y difusión.
Una pequeña duda llega, recordando lo bien que lo hizo la empresa de Ethan, pero la envío lejos y contesto.
Saludo, escucho. El shock debe ser evidente en mi cara, porque Alex me mira extrañado. Me despido, prometiendo tener una respuesta en el menor tiempo posible. Corto.
—¿Qué sucede? ¿Perdiste el concurso? —pregunta Alex inmediatamente.
Resoplo, todavía impactado.
—Ojalá hubiera sido eso. Hubo un empate en las votaciones y llegaron a la brillante idea de que sería genial que ambas empresas trabajemos en conjunto. ¿Puedes creerlo? Nunca en todos estos años he escuchado que se proponga algo así —me exaspero—. Dicen que la otra empresa ya aceptó y que si no queremos, le darán el proyecto a ellos.
Esto no es normal.
Es extraño, pero si no aceptamos, perdemos.
—¿Es una empresa familiar? Quizá no sea demasiado problema trabajar con ellos.
Le lanzo una mirada de muerte y levanta las manos en señal de rendición.
—Creo que olvidé darle de comer a mi bebé —dice, levantándose—. Tengo que correr, vuelvo mañana.
—Ni siquiera tienes un bebé. Cobarde —grito a su espalda.
Una vez solo, trato de pensar racionalmente.
Pienso en dejarlo, pero es una oportunidad demasiado buena y rara como para dejarla pasar. La ciudad e incluso el estado no realizan proyectos de esta envergadura con regularidad.
Por otro lado, trabajar codo a codo con Ethan…
Oportunidad. Quizá debería verlo como una oportunidad. No solo para la empresa, sino para descubrir las debilidades de Ethan y de su empresa. Somos competidores directos. Sería bueno tener seguros, porque esta es la excepción. Seguiremos chocando en diferentes proyectos y si quiero ganarlos, tengo que pensar inteligentemente.
Me decido y, satisfecho, sonrío.
Mantendré a mi enemigo cerca.