Selina tiene 18 años y descubrió que aunque puede transformarse en loba, no tiene a su loba interna. Ha estado enamorada de su amigo Isaac Newman el beta de la manada White Moon, ella creía que su amor por el sería correspondido, sin embargo dolorosamente descubre la verdad de sus sentimientos y la traición de quienes ella más amaba. Inesperadamente la ayuda viene de quien ella más detesta...
NovelToon tiene autorización de Noruka para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Intentarlo
El dolor no explotó… pero se quedó.
Como una presión constante en el pecho.
—Respira —indicó mi tío Paolo.
Lo hice. Una vez. Dos.
Y poco a poco… mi cuerpo dejó de temblar.
—Esto recién empieza —dijo él con calma—.
Lo miré, molesta.
—Entonces enséñame a controlarlo.
—No puedo hacerlo solo.
Fruncí el ceño.
—Encuentra otra forma_ le espete
Suspiró con calma y agregó:
- Hay una forma, pero será una solución temporal_ exclamó
- Dígame_ le exigí
- Será doloroso_ argumento
Sostuve la mirada sin dudar.
—He pasado por cosas peores.
Paolo negó suavemente.
—No como esto.
Fruncí el ceño.
—¿Qué tengo que hacer?
Hubo un breve silencio.
—Voy a anclar tu energía a la luna… directamente.
—¿Eso es posible?
—No debería serlo —respondió—.
Mi pulso se aceleró.
—Entonces hazlo.
Paolo me observó unos segundos más… y luego asintió.
—Si lo hacemos, debes entender algo.
—¿Qué?
—No reemplazará lo que te falta.
—No lo necesito.
—Y cada vez que lo usemos… —continuó, ignorando mi respuesta— su voz se volvió más grave
—te será más difícil volver.
El aire se volvió pesado.
Paolo trazó un círculo en la tierra.
Símbolos antiguos.
Que no reconocí… pero mi cuerpo sí.
—Entra.
Lo hice. El aire cambió de inmediato.
—No te muevas.
—No lo haré.
—Y no te resistas.
Solté una risa breve.
—Eso va a ser difícil.
Paolo alzó la mirada hacia el cielo.
La luna brillaba… más de lo normal.
—Concéntrate en tu respiración.
—¿Y luego?
—Luego… soporta.
El dolor llegó sin aviso. No fue físico al inicio.
Fue… interno. Como si algo dentro de mí se estirara… demasiado.
—¡¿Qué estás haciendo?! —jadeé.
—Anclándote —respondió—.
Mi espalda se arqueó. Un grito escapó de mi garganta. La energía me atravesó. Fría. Intensa.
Incontrolable.
—¡No puedo—!
—¡Sí puedes! —ordenó Paolo—.
—¡No soy tu enemiga, Selina!
Mis manos temblaban.vMis ojos… ardían. Y entonces… silencio.
Caí de rodillas. Jadeando.
Exhausta. Pero…estable.
—¿Terminó? —murmuré.
—Por ahora_ mencionó él
Levanté la mirada.
—¿Qué significa eso?
—Que no durará_ dijo
Apreté los dientes.
—¿Cuánto tiempo tengo?
Paolo dudó.
—Depende de cuánto luches contra lo que eres. Y qué evites transformarte.
Cerré los ojos.
—Entonces será suficiente_ dije positiva
— “Esto no te va a salvar… solo te va a dar tiempo._ aclaro mi tío
El aire volvió a la normalidad… pero yo no.
Mi respiración se estabilizó, aunque algo en mi pecho seguía… distinto. Más frío. Más vacío.
Me llevé una mano al corazón.
—Se siente… raro.
—Porque no es natural —respondió Paolo—.
Me puse de pie con dificultad.
—Pero funciona_ respondí
—Por ahora.
No dije nada.
No quería pensar en el “después”. Di un paso hacia la salida… y me detuve.
Algo… tiró de mí. No físicamente. Más profundo.
Como si alguien… me estuviera llamando.
Punto de vista de Bruno:
Algo no estaba bien.
Lo supe antes de entenderlo. Me detuve en seco.
—¿Bruno? —la voz de Leticia sonó a mi lado.
No respondí. Mi pecho se tensó de golpe.
Como si algo… se hubiera desgarrado en la distancia.
Cerré los ojos. Y ahí estaba. No la veía. No la escuchaba. Pero la sentía. Inestable. Forzada.
—Selina…
Su nombre salió solo.
—¿Qué te pasa? —insistió Leticia, dando un paso hacia mí.
Abrí los ojos.
—Nada.
—No me mientas_ exclamó
La miré. Leticia fruncía el ceño, preocupada… pero también había algo más. Algo que no había desaparecido del todo.
—Es ella, ¿cierto? —preguntó finalmente.
No respondí de inmediato. Pero tampoco lo negué. Eso fue suficiente.
Leticia bajó la mirada.
—Siempre es ella… murmuró.
Apreté la mandíbula.
—No empieces_ dije
—No estoy empezando nada —respondió rápido—.
Dudó un segundo.
—Solo… lo sé.
El silencio cayó entre nosotros.
—No tienes idea de lo que está pasando —dije finalmente.
—Entonces explícame.
—No puedo.
—Claro…
Su voz se quebró apenas.
—nunca puedes cuando se trata de ella.
Eso me hizo mirarla.
—Leti— dije con suavidad
—No —negó—. Déjame hablar.
Respiró hondo.
—Sé que la quieres.
El mundo se detuvo un segundo.
—Y sé que ella ni siquiera lo ve. Te detesta_ agregó
Apreté los puños, ya que eso me dolía.
—No es así de simple.
—Nunca lo es contigo —respondió con amargura
Hubo un silencio incómodo.
—Yo también me equivoqué… —agregó más bajo.
Fruncí el ceño.
—¿A qué te refieres?
Leticia soltó una pequeña risa sin humor.
—A todo.
Desvió la mirada.
—A no decirle la verdad…
—a mentirle…
—a…
Dudó.
—sentir cosas que no debería.
No dije nada.
—No era solo por Isaac —continuó—.
La miré, sorprendido.
—¿Qué?
—Era…
apretó los labios
—ver cómo todos la miraban.
— Cómo tú la mirabas.
El silencio se volvió pesado.
—Y sí —añadió—.
—me dio rabia admitió
Bajó la mirada.
—Pero eso no significa que no me importe. Tú también estabas celoso cuando ella salió con Isaac_ espeto justificando en parte sus acciones
Ella trago saliva.
—Es mi amiga, como mi hermana Bruno…
su voz se suavizó
—aunque estemos distanciadas por lo que pasó…
levantó la mirada
—sigue siendo Selina.
Cerré los ojos un segundo. Pecas. El tirón en mi pecho volvió. Más claro esta vez.
Más urgente.
—Está mal —murmuré.
Leticia se tensó.
—¿Qué quieres decir con eso?
Negué con la cabeza.
—No lo sé…
Pero algo no está bien.
Di un paso hacia el límite del territorio.
—Bruno, no puedes ir —dijo ella de inmediato.
Me detuve. Sabía que tenía razón. Pero eso no cambiaba nada.
—Si le pasa algo…
mi voz salió más baja
—no me lo voy a perdonar.
—No es tu culpa —dijo Leticia. Yo Negué.
—Siempre lo es cuando se trata de ella.El viento se movió entre los árboles.
Y por un segundo… la sentí otra vez. Más débil.
—Resiste… —susurré.
Leticia no entendió.
Pero no preguntó.
Y eso… lo hizo peor.
—Vamos a casa, Bruno —dijo Leticia—. Papá está vuelto loco por lo que hizo Selina.
Fruncí el ceño.
—No lo entiendo… pero quizás también sea mejor así —añadió—.
Seríamos los dos preocupados_ mencionó
No respondí. Solo asentí. Algo no encajaba. Nada encajaba. Caminamos en silencio hasta la casa del alfa.
El ambiente… era distinto. Tenso. Demasiado tenso.
—Quédate aquí —le dije a Leticia.
—Bruno— murmuró sin entender
—Por favor_ le espete
Dudó. Pero finalmente asintió. Entré sin hacer ruido. Las voces se escuchaban desde el despacho.
La de mi padre. Y la del alfa Esteban. Me detuve. No debería escuchar, pensé.
Pero lo hice.
—…esto se salió de control —decía el alfa, molesto
—Te dije que no la presionaras tanto —respondió mi padre.
Mi ceño se frunció. ¿De quién hablaban…?
—No teníamos opción —continuó el alfa—.
—Después de lo que pasó con Iván…
Mi cuerpo se tensó.
Iván. El padre de Selina.
—No menciones eso aquí —gruñó mi padre.
—¿Por qué? —respondió el alfa.
—Ya está muerto.
El Aire desapareció de mis pulmones.
—Y Drago hizo su parte —añadió con frialdad.
—Tal como acordamos_ agregó mi padre
Sentí que el suelo se abría bajo mis pies.
No.
No…
—Nunca debimos involucrarlo tanto. Es demasiado impulsivo—dijo mi padre.
—Su envidia lo hacía útil… pero si es inestable.
Mis manos se cerraron en puños.
—Necesitábamos que Iván muriera —replicó el alfa
—Era demasiado fuerte_ aseguro mi padre
—Y no iba a entregarnos a la niña.
El mundo se detuvo.
La niña. Selina.
—Podríamos haberlo hecho de otra forma —insistió mi padre.
—No —cortó el alfa—.
—Así era más limpio. Se suponía que Selina nos ayudaría a tomar el control de otras manadas_ agregó el alfa Esteban
— Si debía parecer una traición entre hermanos. Si descubren algo, irán por Drago_ terminó mi diciendo mi padre
Tragué saliva.
Me costaba respirar.
—Y funcionara—continuó—.
—Nos quedamos con la niña por un tiempo y funcionó, pero ahora la perdimos_ espeto
—Cuando descubriste que Bruno era su ancla, la teníamos bajo control_ dijo el alfa
Mis uñas se clavaron en mi piel.
—¿Control? —repitió mi padre—.
—Mírala ahora.
—Por eso la mantuvimos ignorante —respondió el alfa.
—Sin el entrenamiento suficiente.
—Sin respuestas.
Su voz se endureció.
—Y que no sepa sobre ancla.
Mi corazón se detuvo.
—Era la única forma de evitar que despertara por completo.
El silencio cayó dentro de mí. Pesado. Irreversible. Haciendo que mi enojó subiera, sin saberlo mis actitudes con Selina también ayudaron con eso.
—¿Y ahora? —preguntó mi padre.
—Ahora ya es tarde —respondió el alfa—.
—Si Blue Moon la encuentro primero…
—La perderemos —terminó mi padre.
Cerré los ojos. No. Ya la habían perdido. Di un paso atrás. En silencio.
Como si nada hubiera cambiado. Pero todo… ya lo había hecho.
Salí sin que me vieran. Leticia se levantó de inmediato.
—¿Qué pasa?_ preguntó nerviosa
La miré. Y por un segundo… no supe qué decir.
Porque si hablaba… todo se rompería también para ella.
—Nada —respondí finalmente.
Pero mi voz… ya no sonaba igual.
Miré hacia el bosque. Hacia donde sabía que estaba ella.
—Te prometo… murmuré apenas
—que no voy a dejar que te vuelvan a usar_ susurré
Aunque eso signifique… destruir todo lo que conozco.
< Fuiste un tonto_ dijo Thor
— También caí en su juego_ le respondí
Referencia de Leti
y el Ysacc anda entre las 2😡😡😡
de seguir al malvado de su padre y se ponga los pantalones por ella
sobre todo la perra de la amiga que es igual a Carol