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Usurpando A Mi Gemela.

Usurpando A Mi Gemela.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Traiciones y engaños / Amor-odio / Completas
Popularitas:2.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Frida Escobar

Tras años lejos de casa, Camila regresa solo para descubrir que su hermana gemela ha muerto en circunstancias misteriosas.
Sus padres, desesperados por no perder el dinero de la poderosa familia Montenegro, le suplican que ocupe el lugar de su hermana y se case con su prometido.

Camila acepta para descubrir que fue lo que le ocurrió a su hermana… sin imaginar que habrá una cláusula extra. Sebastián Montenegro, es el hombre con quien debe casarse, A quien solo le importa el poder.
Pronto, los secretos de las familias y las mentiras que rodean la supuesta muerte de su gemela la arrastrarán a un juego peligroso donde fingir podría costarle el corazón… o la vida.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Guerra declarada.

Salgo de la habitación con las manos temblando del odio que me recorre.

Las palabras del diario aún me helaban la sangre.

En la sala están mis padres: mi madre no deja de sollozar con las manos sobre el rostro; mi padre, junto a ella, permanece en silencio, clavando la mirada en la puerta principal como si esperara que alguien irrumpiera. Entonces tocan.

Mi padre se levanta y abre; entra un señor de edad avanzada que se apoya en un bastón.

—Amigo. —Se saludan con formalidad y el hombre hace una reverencia leve para entrar.

Mi madre intenta secarse las lágrimas, y el hombre nuevo me mira sin disimulo.

—¿No saludas a tu futuro abuelo? —me dice con voz grave.

Sé que Carina era cálida con todo el mundo; mi padre me mira con temor y mi madre sólo observa, rota. Me acerco y lo saludo, obligando a mis padres a mirarme sorprendidos.

—Buenas noches —respondo, notando que ya es de noche afuera.

—Supe que no fuiste a medirte el vestido. Tu suegra y tu cuñada estuvieron esperándote en el taller donde van las novias. —Mi padre esboza una sonrisa nerviosa; mi madre se queda seria.

—Me sentí mal —digo cortante.

—Por un momento creí que te había pasado algo. Ayer estabas muy animada como para no venir hoy.

—Si tanto les urge, que elijan el vestido y me lo hagan llegar —respondo con frialdad. Mi padre se incomoda; mi madre baja la vista. El hombre no puede contener la risa.

—Cambio drástico de color de cabello —comenta, y siento como una daga más se clava al recordar que Carina era rubia y yo me teñí negro.

—Me retiro. Mañana me esperan; no faltes —dice dándose la vuelta.

—Sal —le susurra mi padre cuando el hombre ya casi sale—. Hay que hablar.

Los dos abandonan la casa y la puerta se cierra detrás de ellos. Escucho la voz de mi madre, débil:

—Nunca serás ella.

Agarro aire y camino directo hacia ella, furiosa.

—Jamás seré Carina —le grito—, y ténganlo presente: si acepto esto será a mi manera. Si no les gusta, mala suerte buscando a alguien igual a nosotras. Quizá hubieran querido trillizas para hacer negocios con las tres.

La cachetada que me lanza me deja aturdida; me sujeto la mejilla con la mano temblorosa.

—Nunca serás como ella —me grita.

Le devuelvo una sonrisa cortante.

—Eso tenlo por seguro, tú y mi padre. No hagan planes porque no seguiré ninguno de sus trazos.

—Se darán cuenta de que no eres mi ella —respira mi madre entre sollozos.

—Más les vale —respondo.

—Eres una grosera —me acusa—. No sé qué hicimos mal con tu padre para que seas así de ingrata.

—Cuando te preguntes eso, madre, recuerda a Carina. Gracias a ustedes está donde está. —Las palabras la dejan mordiéndose el labio; se cubre la boca y llora con un sollozo ahogado.

Subo las escaleras. La puerta se abre otra vez y mi padre aparece en el umbral.

—Si vas a fingir ser tu hermana, empieza a actuar como ella. Lo de hace rato estuvo muy mal y no se debe repetir —me reprende, con la molestia clara en la voz.

Lo dejo hablando. Me echo en la cama y cierro los ojos; a mi lado, el diario —mi arma— descansa esperando.

Ese cuaderno me servirá para identificar a cada integrante de esa familia, sus costumbres, sus cartas ocultas. Esa familia pagará por lo que le hicieron a Carina. Puede que no pudiéramos obligar a nadie a querernos, pero no costaba ser amable. Ellos se encargaron de que ella sintiera que no era bienvenida: maltrato tras maltrato, y Carina soportándolo todo por el amor que creía sentir por Sebastián Montenegro, quien tantas veces la despreció.

Paso las páginas hasta que el sueño me vence; antes de dormirme, vuelvo a esconder el diario en el mismo lugar. Nadie sabe de su existencia —y que siga así.

A la mañana siguiente despierto con el corazón adolorido: soñé con Carina. Me ducho y busco un vestido negro en la maleta; me maquillo con manos que tiemblan. Cuando bajo, mis padres están vestidos y esperando.

—Cámbiate —me ordena mi madre con voz cortada—. No saldrás así.

—Mi hermana nunca usaría ese color —añade, ya indignada—. Primero iremos al salón para que te quiten ese tinte horrible.

—Este color es luto —respondo—. Y mi cabello se queda como está.

Mi padre se acerca, resignado.

—Trata de no pelear con ella —me pide en voz baja.

—No olvides por qué me mandaron lejos: supuestamente era una mala influencia para Carina —replico.

—Lo dijo en un arranque —responde él, suspirando.

Subimos al coche que nos lleva a la boutique de novias. Mi madre baja y saluda a una mujer con copa de vino en mano. El padre me dice:

—Iré a la empresa del abuelo Montenegro. Paso por ustedes en un par de horas.

Asiento y avanzo hacia la boutique. La mujer con la copa me observa de arriba abajo, sorprendida.

—Hija, ¿qué te pasó? Déjame decirte que Sebastián odia el color negro —me advierte.

—Entonces tendré que usarlo más seguido —contesto, con ironía. Mi madre aprieta mi brazo, intentando controlar la situación.

Aparece una joven de mi edad: la hermana de Sebastián. Sonríe con superioridad al verme.

—¿Por qué ese color tan feo? —me dice en tono de burla.

No pienso dejar que me humille. Le devuelvo la mirada y señalo el espejo cercano.

—Creo que deberías mirarte. No todo lo que está de moda te queda bien.

La expresión en su rostro y la de su madre se transforma en sorpresa y rabia contenida; una pequeña victoria. Desde ahora declaro la guerra a esa familia —especialmente a esa chiquilla que me mira con odio. El mío es más hondo y hiere más que el suyo.

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Lilian Ulrrich
Excelente, me tienes atrapada con cada historia tuya. Felicidades autora
Cliente anónimo
Gracias por compartir tu creatividad con nosotros, sigue creando muchas mas /Rose//Rose//Rose/
Berta elisa Liberona sepulveda
Estupenda novela gracias autora felicidades .
Mary 😄😄
🤣🤣🤣🤣
Berta elisa Liberona sepulveda
Sí te unieran vendido no serias así altanera.
Berta elisa Liberona sepulveda
Buena buenísima 😂🤣😂
Berta elisa Liberona sepulveda
Es cierto engancha al tiro me encanta cómo escribe gracias autora felicidades.
Orielbis Silva
tus historias me encanta Frida, siempre quedó con ganas de más,🤩☺️
Orielbis Silva
yo siento que el sabe que no es Carina
Orielbis Silva
esa cuñi necesita una buena lección
Orielbis Silva
jajajaja 🤣
Orielbis Silva
bueno pero el escritorio quedó limpio, al menos🤣🤣🤣🤣🤣
Cliente anónimo
Excelente novela!! Mis felicitaciones autora!!👏👏👏👏
Marthita
me encantó
en un dia me lla leí todo y ahora
esperar tu recuperación Autora animo
Cliente anónimo
Me tiene atrapada!! Excelente narración, felicitaciones autora!!👏👏👏
Marthita
lo amó 🥰
Marthita
jajajajajaja 👏👏👏
Marthita
21 abril última novela
encontramos a esta autora que no nos deja dormir porque en un dia nos aventamos sus historias
que amos mucho Gracias 🥰
Frida Escobar: muchísimas gracias 🥰☺️
total 1 replies
Cliente anónimo
Excelentes sus novelas, me atrapan!! Gracias
Mayra Calderón
muy buena historia muy recomendable ❤️
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