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La Esposa Del Jefe ¿SOY YO?

La Esposa Del Jefe ¿SOY YO?

Status: Terminada
Genre:Equilibrio De Poder / Reencuentro / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:950.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Fabiana Camargo es una joven trabajadora, responsable y muy afectuosa, Aunque es un imán para meterle en problemas y meter la pata. Una accidente lo cambia todo, pone su ya frágil mundo patas arriba.

Lo peor de todo esto es que tiene enemigos terroríficos y resulta que la esposa, esa esposa es ella.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 18 ¡Ella no es tu esposa!

Al ver a Fabiana asomarse tras Lucian, Jasen sonrió. No era una sonrisa de burla, sino de pura y divertida complicidad, como el gato de Cheshire que ha visto caer todas las fichas. Ahora, pensó, la divertida y estresada asistente de mi jefe es su esposa imaginaria. El mundo da vueltas maravillosas.

Lucrecia aprovechó para agarrar del brazo a Fabiana y apartarla suavemente de la puerta.

—Fabi, déjalo. Ya está mejor, y no está solo —susurró, con voz práctica.

—Vamos a dejar a la tía Ana y al tío Lino bien acomodados. Además, voy a llamar a un par de trabajadoras del hogar de mi confianza: una que limpie y otra que cocine de verdad. —Le guiñó un ojo, con una mezcla de burla y satisfacción.

—Los tíos no van a estar haciendo esas tareas en casa de su yerno. No es apropiado.

Fabiana la fulminó con la mirada, pero su protesta murió en sus labios. No podía hacer nada. Miró hacia la puerta, donde Lucian se acomodaba en el asiento trasero del auto sin mirar atrás. Jasen cerró la puerta con un golpe seco y definitivo antes de subir al asiento del copiloto.

Lucian salía del penthouse no como un convaleciente, sino como un demonio recién desatado. Su postura era rígida, su mandíbula, apretada. La furia era un aura casi visible a su alrededor. Y en su mente, el saco de boxeo imaginario que iba a golpear tenía un nombre muy claro, zalamero y zanganezco: Miguel.

Esto, definitivamente, no se quedaría así.

El auto se detuvo no en un barrio pobre, sino frente a un edificio de apartamentos de clase media-alta donde Miguel, usando los últimos ahorros (de Fabiana) o una nueva estafa, se había refugiado.

—¿Seguro que quiere hacer esto personalmente, jefe? —preguntó Jasen, sin apartar la vista del edificio.

—Podemos ocuparnos. Usted debería descansar.

Lucian no respondió. Abrió la puerta y salió. Su sola presencia en el vestíbulo, con su traje caro y su séquito, era una anomalía violenta.

—Señor Borbón —dijo el portero, reconociéndolo al instante y poniéndose firme.

—El señor Miguel Estrada. Su llave, por favor —dijo Lucian, con una voz que no admitía negociación. No era una pregunta.

Minutos después, Lucian abría la puerta del apartamento (el portero había cedido, aterrado) y encontraba a Miguel, desaliñado y con los ojos inyectados de desesperación, rodeado de cajas de pizza y facturas sin pagar.

—¿Tú? ¿Qué… qué quieres? —tartamudeó Miguel, retrocediendo.

Lucian ni siquiera entró. Se quedó en el umbral, mirándolo con el desprecio con el que se mira una cucaracha.

—Te vas de la ciudad. Hoy. —Su tono era plano, final.

—Si vuelves a acercarte a los señores Camargo o a mencionar el nombre de mi esposa, no tendrás que preocuparte por el alquiler. Te preocupará encontrar un abogado que te defienda de cargos de fraude, invasión de propiedad y acoso. Y créeme, no lo encontrarás.

—¡Ella no es tu esposa! ¡Es mi novia! —gritó Miguel, en un último arranque de estupidez temeraria.

Un destello de algo oscuro y genuino cruzó los ojos de Lucian. Por primera vez, no era la furia del delirio. Era algo más personal.

—Eso —dijo Lucian, con una lentitud aterradora— es lo único por lo que no te estoy destruyendo ahora mismo. Porque demuestra lo poco que la conociste, y lo mucho que no la mereces. Tienes una hora. Jasen se quedará para… supervisar tu partida.

Dio media vuelta y se fue, dejando a un Miguel hecho polvo y a un Jasen sonriendo con anticipación.

La puerta se cerró tras Lucian, y un silencio cargado de incredulidad llenó el espacioso recibidor del penthouse. Ana y Lino seguían agarrando sus maletitas, como náufragos en una isla de mármol y diseño escandinavo.

Lucrecia fue la primera en romper el hielo, con su pragmatismo habitual.

—Bueno, ¡bienvenidos a la guarida del león! O, en este caso, del tigre amnésico pero cariñoso —dijo, tomando amablemente el bolso de Ana.

—Vengan, les muestro su suite. Tiene vista a la ciudad y un baño con hidromasaje que les va a hacer olvidar todos sus males… y al imbécil de Miguel de paso.

Mientras Lucrecia guiaba a sus padres por los pasillos (sus murmullos de asombro eran claramente audibles), Fabiana se quedó un momento sola, apoyando la frente contra la fría puerta de entrada. Respiró hondo. Su mundo, ya de por sí al revés, acababa de volverse del todo surrealista. Ahora sus padres vivían, temporalmente, en la fantasía nupcial de su jefe.

Cuando se reunió con ellos en la habitación de huéspedes —que era más grande que el piso completo de sus padres—, los encontró sentados juntos en el borde de la cama king size, mirándose con una mezcla de abrumación y resignación cariñosa.

—Mija —comenzó Ana, con su voz suave pero directa—, ese hombre… Lucian… ¿está bien… de la cabeza? Lo pregunto con cariño.

Fabiana soltó un suspiro que llevaba semanas conteniendo. Se sentó frente a ellos y les contó, con más calma esta vez, la verdad médica: la amnesia post-traumática, la confabulación, el porqué de todo.

—Así que… nos cree sus suegros —murmuró Lino, frotándose la barbilla.

—Y por eso mandó a esos hombres a vigilarnos. Y por eso… —Hizo un gesto amplio con la mano, abarcando la lujosa habitación. —nos trajo aquí.

—Sí, papá. En su mente, somos familia. Y él protege a lo que es suyo —dijo Fabiana, y la palabra "suyo" le quemó la lengua.

Ana asintió, pensativa. Luego, una sonrisa pequeña y astuta se dibujó en sus labios. —Bueno, si el destino nos da un yerno millonario y confundido que quiere pagarnos médicos y darnos un jacuzzi… ¿Quién somos nosotros para discutir con el destino?

—Aunque es un poquito mayor para ti…

—Miró a su marido. —¿Verdad, viejo?

Lino no pudo evitar una sonrisa, a pesar de la preocupación.

—Mientras no nos cobre el alquiler después de que se le pase el chubasco…, y no se propase con la niña…

La tensión se rompió con una risa compartida, nerviosa pero genuina. En ese momento, Lucrecia regresó, seguida por dos mujeres de uniforme impecable: una con un carrito de limpieza y otra con una cesta llena de ingredientes frescos.

—Presento a Silvia y a Marta —anunció Lucrecia con aire de presentadora de programa.

—Se encargarán de que este palacio no se hunda en el caos y de que comamos algo que no sean galletas saladas y desesperación. Ahora, Fabi, ven conmigo. Tenemos que decidir el menú de esta noche para impresionar a los suegros recién llegados y, de paso, a nuestro paciente especial cuando regrese.

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Atenea Anayomy
yo pienso que lucien escuchaba todo y en eso se enamoro y ahora finje que es su esposa xq sabe que la prometida ni se preocupo x el
Maritza
Hermosa historia cómo siempre autora, la disfrute muchísimo
Petrona Arias Leon
la verdad es una de las novelas que leído la.mejory con un bonito final un exelente trabajo
andrea marileth pinto duran
que buena historia, no había leído una tan buena en mucho tiempo.
Petrona Arias Leon
eso pienso.yo yambin
Ana María Lastra
😂😂es pelirrojo en todo, que lindo 🤭
Marshaan Sanchez
aquí yo nuevamente 😁 llevándome de la risa jajaja 😅🤣🙉
Teresita Lara
Grs Escritora x tu novela y compartirla muy linda me encantó!!👏
Natalia Cm
Es una linda historia, Pero muy tibia para mí gusto, me voy más con los Dracos y Dante 🤭🤭🤭, me encantan que sean fogosas, amo tus novelas !!! Felicidades Autora.
Silvia Rosa Figueroa
más que linda!!! hermosa
Teresita Lara
y con este amnesico protagonista ni sabemos sib es fingido o esta actuando así xq es lo que realmente lo que siente que no strevia manifestar
Teresita Lara
Esta novela desde su inicio linda, divertida pero ante todo nos tiene expectantes y von gran ansiedad en lo que acontece a esta parejita y en su alrededor
Yoki Romero
exactamente ya vio la clase de lacras que tiene en su familia x eso esta utilizando a Fabiana❗️
Belkis Sioli
una historia diferente, linda pero muyyy fría para mi gusto, me vuelvo a las de mafia, son más románticas y calurosas, jajaja.
Belkis Sioli
a los malos , no hay que darles ninguna oportunidad , hay que destruirlos a la primera.
Belkis Sioli
y así fue su primera vez juntos ???? uacala, que frío
Belkis Sioli
por fin un beso !!!! hasta ahora lo único que le beso fueron los cabellos, me pregunto, para cuando las escenas románticas??? tío muy frío, nada de amorrr, 🤭🤭🤭
Erika Garcia
como siempre impecable mi querida Adri 👏👏
pryz
Entretenida
pryz
Muy buena
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