Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Soy tu madre
El salón de la mansión volvió al silencio habitual después que todos salieron, Connie se despidió de las chicas que se habían quedado un rato acompañándola, ya que Kellen tuvo que salir después que le llamaron de uno de sus negocios.
Pero Kellen había regresado, se quedó en silencio observándola, con una sonrisa.
Pero Conny ya lo había descubierto.
— ¿Qué te parece tan gracioso?
Kellen se quedó en el mismo lugar.
— Solo estaba pensando que hermosa mujer tengo.
Conny abrió la boca para decir algo pero Kellen la interrumpió.
— ¿Porque te sorprendes qué te lo diga? - levantó una ceja. Desde que te tengo conmigo te lo he repetido varias veces.
La vio sonreír caminando unos pasos por el pasillo.
— Samson deja de verme el tracero. - se giró para quedar de frente. - hasta los fantasmas de esta casa se dan cuenta que lo haces.
— Si no quieres que lo haga, no camines frente a mí. - se frotó la cara para quitarse el aturdimiento que le causaba mirarla tanto.
Ella se aguantó una carcajada.
— Eres un descarado.
— Ajá…y tú deja el drama frente a mí, - la atrapó pegándola a su cuerpo. - te recuerdo cuantas veces me has visto la po114.
Connie abrió la boca para decirle algo pero su boca fue sellada por los labios hambrientos de su esposo.
— Descarado. - logró decir.
Puedo solo verte el cabello y en mi mente estar follandote. - confesó directamente, guiñándole un ojo.
Para Conny su palabrería cruda y sin un atisbo de vergüenza la hacía temblar deseándolo.
— Eres un sin…
— Tu dramática, a mí jamás me verás indignado falsamente. - la contrajo a su cuerpo arrasando sus labios.
Ese hombre tenía un aura peligrosa que la atraía como imán, la asfixiaba, le gustaba.
La levantó en el aire sin permitirle una palabra más, con dirección al dormitorio.
MIENTRAS TANTO
Brenda esperó gran parte de la noche despierta esperando por Erick pero nunca llegó, sentía rabia, indignación pero no podía desquitarse con nada.
Después de las nueve de la mañana lo escuchó llegando. Pero peor hubiera sido no esperarlo, por el estado en que venía, hablaba por sí solo.
Tenía el pelo alborotado, la camisa semi abierta mal abrochada, el cinturón colgaba del cuello, labial rojo en el cuello de su camisa, y marcas rojas en su cuello.
Brenda apretó los puños.
— ¿Estuviste revolcándote con zorras toda la maldita noche y yo esperándote? - no podía contener su enojo.
— ¡Exacto! - respondió arrastrando las palabras aún estaba borracho.
— Con zorras estuve, ninguna diferente a ti. - le soltó en la cara.
Brenda quiso levantar su mano y abofetearlo, pero la mirada que vio en su ahora esposo la dejó con un escalofrío en todo su cuerpo.
Erick se dejó caer en la cama tal y como había llegado.
Brenda tuvo que tragarse su indignación he indiferencia. Pero las palabras que le escucho a un estando dormido la sacaron de quicio.
Conny mi amor porque lo hiciste.
Solo te amo a ti.
Te voy a matar Kellen.
Salió del dormitorio como una fiera. Saco su teléfono para hablar con su madre, quería hablar sacar la frustración que la tenía atravesada.
UNA SEMANA DESPUÉS
Los días no detuvieron su curso, para ninguna de las familias.
Erick tuvo que salir rumbo a su empresa, contaba con dos hombres de confianza que eran expertos en finanzas, también contrató un asistente para que lo guiara.
Y como era de esperarse Brenda y su madre no perdieron la oportunidad de presentarse como las damas importantes que eran ser la esposa del CEO.
Con arrogancia pasaron entre los empleados dirigiéndose a la oficina de su esposo.
Brenda no esperó respuesta después de un par de leves toques en la entrada.
— ¿Qué coños haces aquí? - arrugó el semblante Erick levantándose furioso de su asiento.
— ¡Necesito dinero! - respondió ingnorando mirada.
— ¿Y crees que soy un maldito banco? - dijo sacando su billetera arrojándole una tarjeta.
A Brenda le brillaron los ojos.
— Solo desaparécete de mi vista y no vuelvas a mi empresa. - determinó sin mirarla.
Las mujeres salieron, no les importó el desprecio con que Erick las había mirado. Consiguieron lo que querían, era insignificante que dijera lo que quisiera.
Erick cuando estaba seguro que se habían ido volvió a tomar la llamada que tenía cuando llegaron.
Un hombre del otro lado de la línea le contestó.
— Tengo lo mejor en armas, te las mando en cuanto reciba el pago. Pero ten cuidado son armas que vienen con sello….¿me entiendes verdad?
— ¡Ilegales! - entendió a la primera que le habían hablado de él.
— Aquí vale más la discreción que el dinero. - le informó aún sabiendo que era un novato.
Erick sonrió, sabía de lo que hablaba.
Te mando también el contacto que pediste. - reiteró. Es una recomendación le dices quien te dijo.
Erick no olvidaría la mirada de sarcasmo con la que su tío lo miró ese día.
Recordó como el la besaba delante de él, claramente provocándolo, la copa de cristal en la mano, estaba apunto de hacerse añicos de lo fuerte que la apretaba de rabia, de impotencia.
— Esto te lo voy a cobrar Kellen Sanders y Connie Callahan. - susurró entre dientes.
Pero una llamada entrante lo hizo recobrarse del aturdimiento.
— Diga. - contestó en automático.
Por un momento hubo un silencio.
— Hola mi amor. - contestó la voz de una mujer del otro lado de la línea.
— Erick bufo apunto de colgar. No estaba para escuchar bromas ni nada por el estilo.
— ¡Erick soy tu madre! - añadió, estoy cerca, se lo que sucede y puedo ayudarte a vengarte.
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