Ella reencarna en un mundo mágico, pero mantiene su fuerte amor por el mar.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Polvo magico
Jack observó la situación durante unos largos segundos.
Dana dormida en el sofá.
Gallagher serio y confundido.
O’Neill perdiendo lentamente la paciencia.
Y entonces…
Sonrió.
Esa sonrisa específica que siempre significaba problemas.
O’Neill lo notó inmediatamente.
[Y ahí está. La sonrisa criminal.]
—No me gusta esa cara —dijo el duque O’Neill.
Jack ignoró el comentario y comenzó a analizar la situación como si estuviera resolviendo un rompecabezas.
[Bien. Tenemos.. una noble hermosa, un duque intimidante, un secuestro accidental,
y tensión social innecesaria.]
Perfecto.
Después miró a O’Neill.
—Oye.
—No.
—Ni siquiera dije nada.
—Tu tono ya sonaba sospechoso.
Jack sonrió más.
—¿Recuerdas que querías un favor mágico la próxima semana?
O’Neill lo miró con desconfianza inmediata.
Porque Jack jamás ofrecía favores gratuitamente.
—…sí.
Jack señaló discretamente hacia la puerta.
—Sácame de aquí y lo haré.
O’Neill parpadeó.
Después entendió.
Y lentamente comenzó a sonreír también.
[Oh. Quiere escapar antes de que despierte.]
Muy inteligente.
Gallagher frunció el ceño al instante.
—No pueden irse.
O’Neill soltó una pequeña risa.
—Gallagher.
—No.
—Te he visto derrotar a decenas de hombres armados.
—Eso no es relevante.
—Una hermosa señorita confundida no va a matarte.
Jack asintió solemnemente.
—Probablemente.
Gallagher los miró a ambos con creciente irritación.
—No dejarán esta situación en mis manos.
O’Neill cruzó los brazos divertido.
—¿Por qué no?
Gallagher quedó callado un segundo.
Porque sinceramente…
No sabía exactamente por qué le molestaba tanto la idea.
Tal vez porque aquella mujer seguía siendo extraña.
O porque la situación era ridículamente delicada.
O quizá porque despertar a una noble desconocida dentro de su oficina privada ya era suficientemente incómodo…
Y peor aún si despertaba rodeada por tres hombres observándola.
O’Neill claramente llegó a la misma conclusión.
—Además.. sería mucho más aterrador para ella abrir los ojos y encontrarse con nosotros tres aquí.
Jack levantó una mano.
—Especialmente usted. Tiene cara de villano..
Gallagher lo ignoró completamente.
—No.
Pero O’Neill ya estaba caminando hacia la puerta.
—Sí.
Jack inmediatamente fue detrás de él sonriendo como alguien abandonando felizmente un desastre ajeno.
Gallagher suspiró pesadamente.
—Cobardes.
Jack giró apenas mientras caminaba.
—Sobrevivientes.
Cuando llegaron cerca de la puerta, O’Neill se detuvo un momento.
Después miró a Jack.
—Despiértala.
Gallagher inmediatamente negó.
—No.
Jack sonrió lentamente.
Aquella sonrisa traviesa y peligrosamente entretenida.
—Oh, vamos. Será divertido.
—Jack.
Pero ya era demasiado tarde.
El joven mago movió ligeramente las manos y pequeños destellos de magia brillaron apenas en el aire.
La magia de sueño comenzó a disiparse lentamente.
Mientras tanto Jack y O’Neill ya abrían la puerta para salir.
Gallagher los observó completamente incrédulo.
—Realmente van a dejarme solo.
O’Neill respondió sin culpa alguna..
—Técnicamente tú la secuestraste.
—TÚ ENTRASTE DESPUÉS.
—Y ahora me retiro elegantemente antes del escándalo.
Jack ya estaba prácticamente afuera.
—Si sobrevive socialmente a esto, luego quiero todos los detalles.
Gallagher los fulminó con la mirada.
Inútil.
Porque ambos estaban disfrutando demasiado.
Entonces Dana comenzó a moverse suavemente en el sofá.
Gallagher inmediatamente quedó quieto.
Jack sonrió satisfecho.
—Ah, ya despierta.
—Jack.
—Relájese, duque. Seguro todo saldrá bien.
O’Neill soltó otra pequeña risa.
—Eso jamás ha sido cierto cuando Jack está involucrado.
Y finalmente ambos salieron de la oficina dejando al duque Gallagher completamente solo.
Solo con.. una noble dormida, una situación social desastrosa, y aproximadamente mil posibles rumores futuros.
La puerta se cerró.
Silencio.
Gallagher lentamente volvió la mirada hacia Dana.
Y en ese mismo momento…
Ella comenzó a despertar.
Lo primero que Dana sintió al despertar fue el mareo.
Pesado.
Lento.
Como si todavía estuviera atrapada entre sueño y realidad.
Frunció ligeramente el ceño.
[…¿qué pasó?]
Después abrió los ojos.
Y vio un hombre sentado frente a ella.
Dana casi se muere.
Se incorporó bruscamente con el corazón descontrolado.
—¿¡Qué—!?
Pero apenas intentó ponerse de pie, el mundo comenzó a girar violentamente.
—…ah.
Sus piernas fallaron un poco y tuvo que volver a apoyarse en el sofá.
Gallagher se movió apenas hacia adelante por reflejo, preparado para sostenerla otra vez si caía.
[Y voy a asesinar a Jack..]
Porque claramente el idiota había usado demasiado polvo mágico.. pensó el duque aun incomodo..
Dana respiró lentamente intentando entender qué estaba ocurriendo.
La oficina.
El sofá.
El balcón abierto.
El sonido lejano del mar.
Y frente a ella…
Un hombre absurdamente atractivo observándola con expresión seria.
Alto.
Cabello oscuro.
Presencia intimidante.
Dana sintió un pequeño escalofrío.
[…espera.]
La última imagen que recordaba antes de perder el conocimiento era precisamente una silueta masculina.
Oscura.
Borrosa.
Mirándola.
Ella tragó saliva.
—¿Qué pasó?
Gallagher tosió suavemente antes de responder.
Porque técnicamente no podía decir..
“Mi mago sospechó que eras una espía y te durmió mágicamente.”
Así que eligió la versión menos criminal posible.
—Te desmayaste mientras mirabas el mar.
Dana quedó quieta unos segundos.
Y lentamente recordó.
El balcón.
El océano.
El viento.
Después aquella figura.
Y oscuridad.
Así que lo creyó inmediatamente.
[Oh Dios mío. Me desmayé emocionalmente frente a un duque.]
Dana sintió deseos de desaparecer espiritualmente.
—Lo siento muchísimo…
Gallagher negó apenas.
—No es grave.
Ella bajó la mirada avergonzada.
—Debió ser problemático.
[Perfecto. Dana. Excelente trabajo. Ahora además de traumada eres socialmente humillante.]
Gallagher observó cómo ella evitaba mirarlo directamente.
Y algo en esa reacción no coincidía con la imagen fría y distante que toda Sunderland describía.
Porque ahora parecía genuinamente avergonzada.
Incluso vulnerable.
Dana recordó algo más y levantó la vista rápidamente.
—¿Usted me sostuvo?
Gallagher quedó quieto un segundo.
Después miró hacia otro lado con una pequeña tensión en la mandíbula.
—Sí.
Dana sintió todavía más vergüenza.
—Gracias.
El duque asintió apenas sin mirarla.
[Y por qué agradece tan sinceramente…]
Había esperado arrogancia.
O manipulación.
O al menos coqueteo noble estratégico.
Pero ella parecía simplemente… honesta.
El silencio llenó unos segundos la oficina.
Solo se escuchaba el mar.
Finalmente, Gallagher habló otra vez.
—¿Por qué estabas aquí?
Dana parpadeó.
Y por alguna razón el duque sintió una tensión absurda en el pecho esperando la respuesta.
[¿Dirá que vino a verme?]
Porque ahora que sabía quién era ella, aquella idea comenzaba a parecerle extrañamente lógica.
Lady Dana White.
La noble hermosa y refinada de Sunderland.
Entrando sola a su oficina privada durante una fiesta.
[Y O’Neill quizá tenía razón…]
Dana bajó ligeramente la mirada antes de responder.
—Lo siento.
Gallagher sintió una decepción pequeña y completamente ridícula.
—Solo quería ver el mar.
Silencio.
El viento nocturno entró suavemente desde el balcón.
Gallagher la observó largamente.
Y de pronto recordó cómo la había encontrado.
Quieta.
Mirando el océano como alguien perdido.
No parecía fingido.
No parecía calculado.
Parecía… importante para ella.
Dana levantó lentamente la vista hacia él.
Y entonces ambos quedaron mirándose.
Gallagher notó inmediatamente lo hermosa que era de cerca.
Mucho más de lo que había imaginado.
Sus ojos claros.
La suavidad extraña de su expresión ahora que no estaba usando aquella máscara fría de noble perfecta.
Y también aquella melancolía silenciosa que parecía esconder constantemente.
Mientras tanto Dana lo observaba intentando desesperadamente recordar algo.
Porque sentía que lo había visto antes.
[No físicamente…]
Más bien…
En los recuerdos fragmentados de sus sueños.
Una figura alta.
Oscura.
De pie entre nobles.
¿Había sido él?
Dana frunció apenas el ceño pensando.
Gallagher notó el cambio.
—¿Qué ocurre?
Ella reaccionó inmediatamente.
—Nada.
Mentira.
Porque seguía observándolo intentando conectar piezas.
[Yo conozco esa voz…]
Pero no lograba recordar claramente.
Las visiones eran demasiado fragmentadas.
Demasiado borrosas.
Y mientras Dana intentaba resolver aquel rompecabezas mental…
Gallagher seguía observándola con creciente curiosidad.
Porque sinceramente ya no entendía nada.
Lady Dana White no actuaba como esperaba.
No parecía interesada en impresionarlo.
Ni intimidada por su posición.
Ni coqueteando.
Solo parecía una mujer cansada que había terminado accidentalmente en una situación muy extraña porque quería escuchar el océano.
Y honestamente…
Eso era muchísimo más interesante de lo que esperaba.