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EL VENENO DE TU DESAMOR...

EL VENENO DE TU DESAMOR...

Status: En proceso
Genre:Venganza de la Esposa / Amor-odio / Traiciones y engaños
Popularitas:58.8k
Nilai: 5
nombre de autor: JHOHANNA PEREZ

Todos hemos sido villanos en la historia mal contada de alguien.

Ángela Martinelli Villalba, jamás imaginó que un día sería la antagonista en la vida del hombre al que más amaba. Durante cuatro años fue la esposa leal y profundamente enamorada de Iván Aristeguí, el temido capo de la mafia española, conocido en el bajo mundo como El Rey Rojo. Un hombre que no necesita levantar la voz para imponer respeto; su apellido y su sobrenombre bastan para infundir temor.


Pero una tarde de invierno, las promesas se quiebran.
Darío Aristeguí, primo de Iván, en complicidad con Marina Saldaña, urde una traición perfecta. Con pruebas fabricadas y mentiras cuidadosamente sembradas, acusan a Ángela de deslealtad frente a su esposo. Cegado por la ira y el orgullo, Iván no escucha, no pregunta, no duda. La sentencia sin juicio y la abandona en manos del hombre que más la odia.

Ángela suplica. Implora una oportunidad. Ruega que él la mire a los ojos y le diga de qué la acusa. Pero Iván le da la espalda

NovelToon tiene autorización de JHOHANNA PEREZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El despertar de la reina...

Los días siguientes fueron un verdadero infierno para Iván Aristegui. Su imperio, tanto en el mundo legal como en el bajo mundo, se estaba viniendo abajo como un castillo de naipes. Socios y amigos, al ver que el barco se hundía, empezaban a hacerse a un lado; uno a uno, sin mirarlo a los ojos, sin despedidas, sin lealtad. Todos le daban la espalda. Su vida entera era un caos sin solución aparente.

El desfalco billonario que Darío había ejecutado a nombre de Ángela no solo había golpeado con brutalidad las finanzas del conglomerado, sino que además lo dejó sin gran parte de la liquidez necesaria para amortiguar las pérdidas multimillonarias causadas por los incendios en las bodegas. Esa era su fachada legal, su carta de presentación ante el mundo “limpio”, y no podía permitirse inyectarle dinero proveniente de la mafia sin manchar de forma irreversible la reputación de su imperio.

Iván estaba al borde del colapso. El consejo exigía que las operaciones se reactivaran de inmediato, presionándolo sin descanso, mientras él se desgastaba día tras día intentando convencer a socios temerosos de retomar los negocios y evitar que el consejo le diera la espalda definitivamente.

Pero eso no era lo peor.

Su alma se consumía bajo el peso de una culpa insoportable. No comía. No dormía. Apenas respiraba. Sus ojos, hundidos y opacos, lo hacían parecer un espectro atrapado en su propio infierno.

Las búsquedas de Ángela eran infructuosas. Había contratado a los investigadores más prestigiosos del bajo mundo, hombres capaces de encontrar fantasmas si era necesario, pero todos coincidían en lo mismo: Ángela Martinelli viajó a Venecia, Italia… y desde ese momento su rastro desapareció por completo.

Darío había construido su plan de manera calculda. Cuatro años de estrategias meticulosas. Nada podía fallar.

Algo en su interior le decía al rubio que el violento revuelo de Monticello tenía una sola explicación: había encontrado muerta a la italiana.

Ese pensamiento lo llenaba de un placer oscuro. Para su fortuna, el comunicado de Audrey Monticello llegó después de un ataque frío, crudo y perfectamente ejecutado contra la familia Beremoug Aristegui. El embajador francés Dashiell Beremoug y Rebeca Aristegui fueron interceptados; Dashiell resultó gravemente herido al proteger a su esposa, recibiendo el impacto que iba dirigido a ella.

Esa misma tarde, en Madrid, más específicamente en la sala del consejo, llegó el sobre con la firma inconfundible del capo italiano.

Iván Aristegui presidía la junta en el gran salón, rodeado de miradas tensas, acusadoras, expectantes. El aire era casi irrespirable cuando Amadeo irrumpió con el sobre en las manos.

—Jefe… esto acaba de llegar.

Iván lo tomó sin decir nada. Sus dedos, firmes en apariencia, temblaron apenas lo suficiente como para delatarlo. Rompió el sello. Leyó.

El color abandonó su rostro, sus pupilas se dilataron, el mundo se le oscureció de golpe, el hombre de metro noventa, con complexión de soldado de guerra, se desplomó frente a todos.

Las sillas chirriaron al moverse con violencia. Los hombres se levantaron al mismo tiempo. El caos estalló en cuestión de segundos.

—¡Iván!

—¡Sujétenlo!

—¡Está perdiendo el pulso!

Darío fue el primero en llegar junto a Amadeo. Se arrodilló, tomó el cuello de su primo y buscó el latido.

—¡Pulso débil! ¡Muévanse, maldita sea!

—¡Prepárense para trasladarlo ya!

Entre varios lo levantaron con rapidez, mientras otros abrían paso. La decisión fue inmediata: llevarlo a la clínica clandestina que utilizaban para figuras clave del poder mafioso.

El mundo de Iván se había hecho añicos en un segundo. Ángela Martinelli estaba muerta y su hijo… también.

Entre la oscuridad y el caos de su mente, mientras los médicos trabajaban contra reloj para estabilizarlo, Iván comenzó a ver.

Recuerdos, fragmentos, su vida con Ángela. La primera vez que la vio, su mirada desafiante, sus discusiones cargadas de fuego, sus noches apasionadas, sus planes, sus risas, la despedida antes del viaje a Venecia.

Todo pasaba frente a él en cámara lenta, como si alguien lo obligara a revivir cada instante. Entonces… la pesadilla. La vio, desfigurada, cubierta de golpes, sumida en un charco espeso de sangre.

Sus labios se movían con dificultad, repitiendo su nombre con una esperanza agonizante. —Iván…

Él corría hacia ella, desesperado, sintiendo que el alma se le desgarraba en cada paso, cuando por fin llegaba, ella levantaba el rostro, pero ya no había amor en sus ojos, solo odio. —¡Asesino! —gritaba con una voz rota—. ¡Asesino! ¡Tú lo mataste!

El eco de sus palabras retumbaba como un martillo en su cabeza, entonces… Un disparo, seco, preciso, desde las sombras, la bala atravesaba su frente y él la veía morir. Una y otra vez.

Un violento ataque al corazón lo sacudió en la camilla. Los monitores comenzaron a pitar con urgencia.

—¡Está entrando en paro!

—¡Carga el desfibrilador!

—¡Ahora!

Los médicos se movían con rapidez, tensión y precisión, luchando por no dejarlo ir.

Mientras tanto, afuera, en el pasillo frío de la clínica, Débora Aristegui caminaba de un lado a otro con las manos temblorosas, el rostro desencajado y los ojos llenos de lágrimas.

—¡Dios mío!… por favor… —susurraba con la voz rota—. No me lo quites… no me lo quites también a él…

El eco de sus súplicas se perdió en el silencio del pasillo, mientras, al otro lado de la puerta, la vida del Rey Rojo pendía de un hilo...

El tiempo avanzaba y, sin embargo, Iván no daba señales de querer regresar al mundo real. Tal vez no podía… o tal vez no quería. En algún rincón de su mente, aferrarse a la inconsciencia era más fácil que enfrentar la verdad: la mujer a la que le juró amor eterno y lealtad absoluta estaba muerta. No sabía cómo ni por qué, pero la culpa seguía siendo su sombra, su castigo, su única compañía constante.

Darío vio en aquello una oportunidad y no pensaba desaprovecharla.

Haciendo uso del cariño y la confianza que su tía Débora y el resto de la familia Aristegui tenían en él, pidió el aval para hacerse cargo del conglomerado “de manera temporal”.

—Es lo mejor mientras Iván se recupera —dijo con un tono sereno, fingiendo compasión por su primo—. No podemos permitir que todo lo que él construyó se derrumbe ahora.

Débora, devastada, sin fuerzas para cuestionar, asintió. —Haz lo que tengas que hacer… pero salva el legado de tu primo.

En cuestión de horas, con el respaldo de los accionistas familiares, Darío se instaló en la oficina presidencial, ocupando el lugar que siempre había codiciado en silencio.

Se sentó en la silla de Iván, la recorrió con la mirada y sonrió apenas, se sentía, por fin, dueño absoluto del imperio legal.

Por supuesto, no le convenía que el conglomerado se fuera a la quiebra. Así que, con una precisión casi impecable, inyectó el mismo capital que había robado previamente. El dinero regresó disfrazado de salvación, estabilizando las finanzas en tiempo récord.

Los inversionistas, desesperados por seguridad, comenzaron a confiar en él, los ejecutivos lo respaldaron y poco a poco, el nombre de Darío empezó a sonar con respeto… incluso con admiración.

En el bajo mundo, la jugada no fue muy distinta. Tomó el lugar de su primo con la astucia de un hombre acostumbrado a manipular cada pieza del tablero. Movió contactos, compró lealtades, silenció dudas y construyó una imagen de líder fuerte en medio del caos.

Pero no todos estaban convencidos, en la mesa del consejo, algunos observaban en silencio.

Hernán López.

Don Esteban.

Ellos no aplaudían.

Ellos analizaban.

—Ese muchacho se mueve demasiado rápido —murmuró Hernán en una de las reuniones, con los ojos entrecerrados—. A mí no me inspira confianza.

—No es lealtad lo que lo mueve —añadió Don Esteban con voz grave—. Es ambición… y la ambición desmedida siempre cobra factura.

Darío lo sabía, sabía que no tenía el control absoluto y eso lo irritaba.

Lo mismo ocurría con el conglomerado. Cuando Rebeca se enteró del estado crítico de su hermano, no dudó un segundo: se trasladó a Madrid y reclamó la presidencia temporal. —Iván sigue siendo el presidente —declaró con firmeza frente a la junta—. Y yo asumiré sus funciones hasta que pueda regresar.

Aquello no le agradó en absoluto al rubio, sus planes se vieron truncados, su poder… limitado, pero no derrotado.

                                                                  Seis meses despues...

Tras largos meses sumida en una oscuridad profunda, como si su alma se negara a regresar, Ángela Martinelli despertó lentamente.

Su cuerpo ya no reflejaba la brutalidad que había sufrido, los golpes físicos habían desaparecido, su tabique había sido reacomodado de manera profesional.

Los hematomas ya no existían, la piel, aunque marcada en algunos puntos, había sanado, pero las heridas del alma… Seguían abiertas, sangrando, tan vivas como el primer día, ya no estaba en España.

Ahora se encontraba en la Toscana italiana, en una villa aislada en medio de la naturaleza. Un lugar donde el aire era puro, donde el aroma de flores frescas impregnaba cada rincón y donde los árboles antiguos parecían susurrar que la vida continuaba, incluso después de la tragedia.

Eran las seis de la mañana. El rocío matutino cubría los campos verdes y los viñedos, listos para la siega. El canto de las aves llenaba el ambiente con una calma casi irreal.

Dentro de la habitación, la luz del amanecer se filtraba suavemente a través de las persianas, los párpados de Ángela se abrieron con lentitud, como si cada milímetro de movimiento pesara toneladas, parpadeó varias veces, intentando adaptarse, intentando entender, su mirada recorrió el lugar con cautela.

Techo blanco, cortinas claras, muebles sobrios. A su alrededor, monitores, cables, el sonido constante y rítmico de su corazón marcando su regreso a la vida.

Inhaló con dificultad, el aire le quemó ligeramente los pulmones, movió apenas los dedos, sintió. Estaba viva, pero no se sentía viva.

Giró levemente el rostro, observando cada detalle como si buscara respuestas en las paredes. —¿Dónde… estoy…? —susurró con una voz débil, rasposa, ronca casi irreconocible...

1
Rafaela Fernandez
Así fue y lo condenaste, no lo escuchaste y el Karma existe y te falta abrir los ojos ,te queda muy el título del rey rojo.
Rafaela Fernandez
Ivan no puede ser más tonto ,tenes que desconfiar hasta de tu sombra.
Rafaela Fernandez
Tal cual, el corazón herido sigue latiendo y con mucho dolor.
Rafaela Fernandez
Pobre, como olvidar todo lo que pasó y que perdió su hijo que tanto amaba 😢.
Rafaela Fernandez
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Marde
mmmaasssss capítulos xfavor
Rafaela Fernandez
jaja 🤣 te salió mal,creíste que él tío no te tendría en ojos.
Rossy Bta
más capitulos por favor encantada con la historia 🙏🔥
Renata R.
😊
Liliana Payares
y eso ya le da un poco de ventaja ya la va conociendo un poco para saber cómo lidiar con ella
Monica García Ramirez
Hay no estoy cada vez está mas interesante, por fa que si pueda tener hijos /Kiss//Pray/
Rossana🥰
Angela es x tu paz, es sanar para ti, xq ese Dario no le debes dar el gusto de q no vuelvas amar x su culpa, ese trío los destruirá, pero UD saldrá vencedora, en cuerpo y alma, sabrás, x ti y x muchas q han pasado x ese momento
🌟🌞Mónii🌜🌟
Cómo entiendo a Angela, muchas veces se necesita de un caparazón que oculte el dolor vivido para poder seguir.. Pero tiene mucha razón Lorenzo si ella no logra superar ese trauma e inmenso dolor, no podrá volver a amar libremente... Aunque ahora lo niegues si que nuestro Mateo tocará ese corazón
🌟🌞Mónii🌜🌟
Quemara el mundo cuando lo descubra
🌟🌞Mónii🌜🌟
En esta situación Mateo sumo demasiado puntos a su favor, solo espero que no cometa errores graves que se los quite
betty alvarez
Angela se recupera y saldrá adelante. Y Matteo va a lograr que crea en el amor otra vez. Me super encantaron estos capitulaso. 👏👏👏Jhohanna eres increíble. 🥰
betty alvarez
Matteo 😍eres un héroe, ayudaste a Ángela, y en de aprovecharte la protegiste 🥰. Este capítulo estuvo increíble 👏👏👏👏
betty alvarez
No es para menos que Ángela tenga traumas, lo que Darío le hizo vivir fue cruel, y aunque es una mujer fuerte no se merecía tal cosa. Solo espero el momento que ella le haga pagar lo que le hizo. 👏👏👏Estuvo increíble este capítulo, gracias Jhohanna.
Marleni Avila Gomez
matteo con esta ayuda se va ganar un poquito la confianza de Ángela,como pudieron dañarla de esa manera esos desgraciados,😭
betty alvarez
Que tonto eres Ivan, no tuviste confianza con tu mujer, pero a tu primo si le confías tus asuntos, y es el que te esta destruyendo. Jhohanna eres increíble escritora. Felicidades
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