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LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Grandes Curvas / Hombre lobo
Popularitas:24.4k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Irina Vólkov es la vergüenza de su familia. Omega sin loba, gorda y relegada a fregar platos mientras su hermana gemela Astrid brilla como la bendecida por la diosa luna. La noche de su cumpleaños 18, su padre la anuncia como ofrenda al Rey Theron Blackmoor — un alfa maldito del que nadie habla sin bajar la voz.

Lo que nadie sabe es que antes de esa noche, en un lago escondido entre las montañas, una bestia enorme la encontró desnuda bajo la luna. No la atacó. Solo la miró. Como si la estuviera esperando.

Ahora Irina está encerrada en un castillo oscuro con un rey que la desprecia de día y una bestia que duerme a sus pies de noche. Con una ceremonia que puede unirla a él para siempre — o matarla si la diosa luna decide que no es suficiente. Con una hermana dispuesta a todo por quitarle lo que tiene. Y con una loba despertando dentro de ella que le susurra lo que Irina se niega a aceptar:

Que la bestia la eligió primero.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 14Al límite

💜✨ MENSAJE DEL DÍA ✨💜

Mis lectoras hermosas 😘

Primero que todo, les pido disculpas por no actualizar ayer viernes 🙏, pero al ser día festivo aproveché para descansar un poquito 💫

Pero hoy vengo a consentirlas 💋

Aunque es sábado… sí hay actualización 😏🔥

📖 Les dejo el MARATÓN que les prometí, así que espero que lo disfruten muchísimo 💥

Les deseo un feliz fin de semana 🌸

Y el lunes regresamos con nuestra actualización diaria como siempre ✨

No olviden comentar y contarme si les está gustando la novela 💬❤️

Las leo a todas y me encanta saber qué sienten con cada capítulo 👀

Besos para todas 💕

— CINVAN 💋✨

CAPÍTULO 14Al límite

La cuarta capa no cedió.

Rolf cayó de rodillas con las manos temblando y la nariz sangrándole. Había puesto todo lo que tenía en ese último grito y la barrera se agrietó, sí, pero no se rompió. La grieta recorría la roca como una cicatriz, brillando con un resplandor verdoso que pulsaba como algo vivo.

—No puedo —jadeó el brujo—. Es demasiado. Necesito más poder o necesito otra vía.

—¡No hay otra vía! —gritó el capitán—. ¡La loba dejó de respirar ahí adentro!

—¡Entonces vas a tener que esperar a que vuelva a empezar porque no puedo romper lo que no puedo romper!

El amanecer llegó.

La bestia se transformó. Los huesos crujieron, la piel se cerró, el pelaje desapareció. Donde antes había una criatura enorme cubierta de sangre, ahora había un hombre desnudo, destrozado, tirado en la tierra frente a una cueva que no podía abrir.

Theron abrió los ojos. Le tomó un segundo recordar dónde estaba. Después todo le cayó encima como un alud: la cueva, la barrera, Irina adentro, la Luna Roja que se fue sin ellos.

Se levantó. Las piernas casi no le sostenían. Tenía las manos en carne viva, la boca destrozada donde la bestia se arrancó los colmillos mordiendo plata que todavía no existía aquí pero que su cuerpo recordaba como si sí. Sangre seca en todo el cuerpo.

—¿Cuánto llevo aquí? —preguntó con una voz que no parecía la suya.

—Toda la noche, mi rey —dijo el capitán—. La bestia llegó ayer a mediodía. Son las seis de la mañana.

Dieciocho horas. Dieciocho horas golpeando una pared que no cedía mientras Irina se moría al otro lado.

—La barrera —miró a Rolf—. ¿Qué falta?

—Una capa. La última. Pero está anclada con magia de sangre de cuatro generaciones de brujas. No tengo el poder para romperla solo.

—¿Qué necesitas?

—Otro brujo. O sangre del linaje que la creó. O... —Rolf se detuvo. Lo miró—. O sangre del compañero de la loba que tienen adentro. El vínculo de mate es la magia más antigua que existe. Más antigua que cualquier hechizo de brujas.

—¿Mi sangre?

—Tu sangre en la grieta. Si el vínculo es real, si ella es tu verdadera compañera, la barrera no podrá distinguir entre ella y tú. Tu sangre entrará donde tu cuerpo no pudo.

Theron no lo pensó. No preguntó si era seguro, si funcionaría, si había riesgo. Tomó un trozo de roca afilada del suelo, se cortó la palma de la mano y la presionó contra la grieta.

Su sangre entró en la piedra.

La roca tembló. El resplandor verdoso parpadeó. Se volvió rojo. Después blanco. La grieta se expandió como una telaraña, recorriendo la barrera en todas las direcciones con un sonido que parecía hielo quebrándose.

—¡Funciona! —gritó Rolf—. ¡Más sangre! ¡Dale más!

Theron apretó la mano contra la roca. La sangre le corría por el brazo. La grieta se expandía pero la barrera resistía, pulsando, peleando contra la intrusión.

No es suficiente, pensó. Mi mano no es suficiente.

Se cortó la otra palma. Presionó ambas manos contra la roca.

—¡Señor, va a desangrarse! —gritó uno de los sanadores.

—Que me desangre.

La barrera crujió. Las grietas se multiplicaron. El resplandor blanco se hizo cegador.

Y entonces, desde adentro de la cueva, algo respondió.

Un pulso. Débil. Lejano. Como un corazón que late una vez cuando ya debería haber dejado de latir. La sangre de Theron en la barrera encontró algo al otro lado: la sangre de Irina. Su esencia. Lo poco que quedaba de ella después de que las brujas le sacaran casi todo.

El vínculo se activó.

No como en la ceremonia. No como debería haber sido, bajo la Luna Roja, con las palabras rituales y la bendición de la diosa. Fue algo crudo, primitivo, desesperado. Dos sangres encontrándose a través de la piedra como dos ríos subterráneos que buscan el mismo mar.

La barrera explotó.

La onda expansiva lanzó a Theron hacia atrás. Rolf cayó de espaldas. Los guerreros se cubrieron la cara. Pedazos de roca volaron en todas las direcciones.

Cuando el polvo se asentó, la entrada de la cueva estaba abierta.

Theron se levantó del suelo. Le sangraban las manos, los brazos, la cara. No le importó. Caminó hacia la cueva.

—¡Señor, espere! —gritó el capitán—. ¡Las brujas pueden estar...!

Theron entró.

Las brujas no estaban preparadas.

La barrera era su protección. Su muro. Lo único que las separaba del mundo exterior. Cuando cayó, la vieja levantó la cabeza del cuerpo de Irina con los ojos desorbitados.

—Imposible —susurró—. Eso es imposible.

Theron bajó las escaleras del sótano descalzo, desnudo, cubierto de sangre. No parecía un rey. Parecía algo peor. Parecía un hombre al que le quitaron lo único que le importaba y que venía a cobrárselo.

La joven intentó lanzarle un hechizo. Levantó las manos, empezó a murmurar. Theron la agarró por la garganta y la estampó contra la pared antes de que terminara la segunda palabra. No la mató. La dejó inconsciente.

La tercera bruja, la que estaba en el rincón, corrió hacia las escaleras. Los guerreros que bajaban detrás de Theron la interceptaron.

La vieja no corrió. Se quedó de pie junto a Irina con las manos levantadas y una sonrisa que era mitad desafío, mitad locura.

—Si me tocas —dijo—, activo el sello de muerte que le puse. Se muere antes de que me llegues.

Theron se detuvo.

—Mientes.

—¿Quieres arriesgarte? —La vieja bajó una mano hacia Irina—. Un toque y se acabó. Su corazón ya apenas late. Solo necesito un empujón.

El silencio en el sótano era tan denso que se podía masticar.

Theron la miraba. La bruja lo miraba. Irina estaba en el suelo entre ellos, encadenada, gris, con un hilo de respiración tan fino que podía romperse con un soplo.

—¿Qué quieres? —preguntó Theron.

—Salir de aquí. Con mis hermanas. Sin persecución. Nos dejan ir y ella vive. O me matas y se muere contigo. Elige, rey.

Theron apretó los puños. Las manos le sangraban. Cada músculo de su cuerpo le gritaba que saltara sobre esa mujer y le arrancara la cabeza. Pero la mano de la bruja estaba sobre el pecho de Irina y el sello de muerte era real. Podía sentirlo. Una vibración oscura que pulsaba en la piel de Irina como una bomba esperando ser activada.

—Déjalas ir —dijo una voz detrás de él.

Catalina.

Estaba en las escaleras. Había llegado con los refuerzos que Ezra mandó desde el castillo. Llevaba botas, pantalones de campo y una expresión que Theron no le había visto nunca: miedo controlado.

—Madre, no puedo...

—Déjalas ir, Theron. Irina primero. Siempre Irina primero. Ya las encontraremos después. Pero ahora la sacamos de aquí.

La vieja sonrió.

—La madre es más lista que el hijo.

—La madre va a encontrarte —dijo Catalina mirándola a los ojos—. Hoy no. Mañana no. Pero te voy a encontrar. Y cuando lo haga, voy a hacer que lo que le hiciste a esa chica te parezca un masaje comparado con lo que te espera.

La sonrisa de la bruja se congeló.

—Suéltala —dijo Theron—. Quita el sello. Quita las cadenas. Y lárgate.

La vieja lo evaluó un segundo. Después se arrodilló junto a Irina, murmuró algo y pasó la mano sobre su pecho. La vibración oscura se apagó. Sacó una llave del bolsillo y abrió las cadenas de plata.

Las muñecas de Irina quedaron expuestas. Carne viva. Quemaduras profundas que llegaban al hueso. Los tobillos igual.

Theron se arrodilló a su lado. Le tocó la cara. Estaba helada.

—Irina —dijo.

Nada.

—Irina, estoy aquí.

Nada.

Le buscó el pulso en el cuello. Estaba ahí. Apenas. Un hilo tan fino que tuvo que cerrar los ojos para sentirlo.

—¡Sanadores! —gritó sin apartar los ojos de ella—. ¡Ahora!

Los sanadores bajaron. Se arrodillaron junto a ella. Manos sobre su pecho, su frente, sus muñecas. Energía de curación entrando en un cuerpo que estaba más vacío que lleno.

—Le extrajeron esencia vital —dijo uno—. Mucha. Demasiada. Es como si le hubieran vaciado el tanque.

—¿Va a vivir?

El sanador no respondió inmediatamente. Ese silencio fue la peor respuesta que Theron había recibido en su vida.

—No lo sé —dijo finalmente—. Necesita un curandero de rango mayor. Y tiempo.

—¿Cuánto tiempo?

—Si sobrevive las próximas veinticuatro horas... tal vez.

Tal vez.La palabra más cruel del idioma.

Theron la levantó del suelo. La cargó escaleras arriba, desnudo, sangrando, con el cuerpo de Irina contra su pecho. Pesaba menos de lo que debería. Las brujas le habían sacado más que esencia. Le habían sacado peso, fuerza, vida.

Afuera, la luz del día lo golpeó en la cara. Catalina lo esperaba con una manta que le puso sobre los hombros a Irina.

La bruja vieja salió de la cueva con la joven apoyada en su hombro. Caminaron hacia el bosque sin mirar atrás.

Catalina las miró irse. Memorizó la dirección. Memorizó las caras. Memorizó la forma en que caminaban, el olor que dejaban, la huella de su magia en el aire.

Hoy no, pensó. Pero pronto.

El camino de vuelta al castillo fue silencio.

Theron iba en la parte trasera de la camioneta con Irina en sus brazos. Los sanadores trabajaban sobre ella sin parar. Le ponían las manos encima, le transferían energía, monitoreaban el pulso que subía y bajaba como una montaña rusa de la muerte.

Catalina iba adelante, mirando por la ventana, con los nudillos blancos apretados sobre las rodillas.

—¿Theron? —dijo sin voltearse.

—¿Qué.

—Va a despertar.

—No lo sabes.

—Lo sé. Porque la bestia la encontró antes de que nadie la buscara. Porque rompiste una barrera de cuatro generaciones con tu sangre. Y porque ninguna mujer por la que un alfa se arranca los colmillos y se desangra las manos se muere sin pelear. —Pausa—. Va a despertar. Y cuando lo haga, más te vale que la trates mejor de lo que la has tratado hasta ahora.

Theron no respondió. Tenía la cara hundida en el pelo de Irina y los ojos cerrados.

Pero apretó los brazos alrededor de ella un poco más fuerte.

Llegaron al castillo al mediodía.

Irina fue trasladada a su habitación. Curanderos. Equipo médico traído del pueblo. Catalina coordinando todo con la eficiencia de un general en campaña.

Theron la depositó en la cama. La cubrió con las sábanas. Se quedó de pie mirándola.

Ojos cerrados. Respiración apenas visible. Piel gris. Muñecas vendadas. Tobillos vendados. El cuerpo de una mujer que hacía tres semanas fregaba platos en la cocina de su padre y que ahora estaba más cerca de la muerte que de la vida porque su propia hermana la vendió a unas brujas.

—Señor —dijo Ezra desde la puerta—. Debería atenderse las heridas.

Theron no se movió.

—Señor...

—Trae una silla —dijo.

Ezra trajo una silla. Theron se sentó junto a la cama. Le tomó la mano a Irina. Con cuidado, por las vendas.

No la soltó.

Catalina entró una hora después. Lo encontró en la misma posición. No dijo nada. Le dejó un vaso de agua y una manta en los hombros.

Antes de irse, se detuvo en la puerta.

—Voy al ala sur —dijo—. A hacerle una visita a la señorita Astrid.

—Madre.

—¿Sí?

—No la mates. Todavía.

—No la voy a matar, hijo. Eso sería demasiado rápido.

Se fue.

Theron se quedó solo con Irina. Le apretó la mano. Cerró los ojos.

Despierta, pensó. Despierta, Irina. No me dejes aquí solo. No ahora que sé lo que se siente tenerte y lo que se siente perderte.

Despierta.

El único sonido en la habitación era el latido de un corazón que se negaba a detenerse.

Débil. Terco. Como ella.

1
Livia silva mejias
DIOSDELAVIDAAAAAA!...que buena se puso la cosa.
conchole que toda la energía negativa que carga el hijo de la bruja se le devuelva y nada arruine el ritual de la Luna Roja 🤞🏼🤞🏼🤞🏼🤞🏼
Anonymus
Será que Elias es un brujo disfrazado, el peligro no acaba 🤯🤯🤯🤯
ShaLop
Excelenteeeee
Pris
Ay que angustia ahora. Quien será ese
Nancy Monterrosa
ay escritora porfa deja que se haga la ceremonia y después que puedan luchar contra la maldad
Nancy Monterrosa
amo a esta suegra jajajaja más suegras así
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
lo bueno es que lo vigilan y si hace algo no están desprevenidos
Anonymus
Me huele a Brujo vengativo y peligro inminente, sino se ponen la sillas lanteagedia vuelve y los alcanza y esta vez sin segundas oportunidades 😭😭😭😭🤯🤯🤯
Anonymus
Catalina desde el primer capítulo que te leí, te ganaste mi admiración, temor, resquemor y ahora cariño, bien por ti
Odalis Angelica Bueno Vargas
Hay dios mio ojalá no sea algo malo ya que ella salio casi de la muerte para que venga otro y la remate
daya murillo
hermosa historia felicidades autora👏
Livia silva mejias
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼 Excelente!
felicidades AUTORA
Nancy Monterrosa
amo a esa suegra metiche jajajaja
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
tu madre acaba de abrir la puerta para que dejen de fingir que no ha pasado nada cuando en realidad pasa de todo y de muchas maneras 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🥰🥰🥰🥰🥰
Rosa Zambrano
Felicitaciones apreciada escritora, nada aburrida, mucha acción en diversas versiones 🫂❤️🌹
Rosa Zambrano
Estoy super emocionada. Un capítulo buenísimo
Livia silva mejias
🥵🥵🥵 IRIIINAAAA cochina envidia que me das, te dieron como furruco en feria 😜😜😜
Livia silva mejias
😈😈❤️‍🔥❤️‍🔥🥵🥵 A quién le van a dar hasta en ID 😍😍😍😍🤪😜
Alexandra Ortiz Posada
Excelente capitulo, gracias por compartir, bendiciones
Bedy Moreno
excelente,admiro tu obra, primero vez que te leo !!
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