🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
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CAPÍTULO 4 Lo que nadie ve de Gerald
—No me gusta —dijo Aby, sin rodeos, en cuanto se enteró.
—Sabía que dirías eso.
—Porque lo pienso.
—Gerald es un buen hombre.
Aby soltó una risa seca.
—No. Es un buen actor.
Esa misma tarde…
Aby estaba en su oficina.
Investigando.
Como siempre.
Fotos.
Mensajes.
Registros.
Gerald.
Con enfermeras.
Con residentes.
Con mujeres que claramente no eran su prometida.
—Eres peor de lo que pensé… —murmuró.
La casa familiar — La noticia
La casa de los padres de Yzzi olía a comida recién hecha y recuerdos.
Era cálida. Acogedora.
Llena de fotografías enmarcadas: graduaciones, cumpleaños, logros… una vida construida con esfuerzo y amor.
Yzzi estaba de pie en la sala, sosteniendo una taza de café que ya se había enfriado.
Sus manos rodeaban la taza… como si necesitara sostenerse de algo.
—¿Entonces… es en serio? —preguntó su madre, llevándose la mano al pecho.
Sus ojos brillaban.
Emoción pura.
—Sí, mamá… —respondió Yzzi, forzando una pequeña sonrisa—. Nos vamos a casar.
Su padre, sentado en el sillón, asintió lentamente.
—Gerald es un buen hombre.
Palabras firmes.
Seguras.
Definitivas.
—Tiene estabilidad, posición… sabe lo que quiere.
Yzzi bajó la mirada un instante.
Sí.
Todo eso era cierto.
Y aun así…
La madre de Yzzi se levantó rápidamente y la abrazó con fuerza.
—¡Mi niña! Siempre supe que este momento llegaría.
Yzzi cerró los ojos.
Correspondió el abrazo.
Pero no con la misma intensidad.
No con la misma certeza.
—¿Y cuándo será la boda? —preguntó su madre emocionada.
—Aún no lo decidimos… pero pronto.
—¡Tiene que ser algo hermoso! —intervino su madre—. Flores blancas, algo elegante, nada exagerado pero perfecto.
—Claro… —respondió Yzzi, casi en automático.
Su padre la observaba.
Más atento.
Más silencioso.
—¿Estás segura?
La pregunta fue directa.
Inesperada.
Yzzi levantó la mirada.
—Sí.
Demasiado rápido.
Demasiado automático.
Él la sostuvo con la mirada unos segundos más…
pero no insistió.
—Entonces tienes mi apoyo.
Yzzi sonrió.
Pero algo dentro de ella…
se sintió más pesado.
Cena formal — Dos familias, dos mundos
La casa de los padres de Gerald era completamente distinta.
Más grande.
Más elegante.
Más fría.
Cada objeto parecía estar en el lugar exacto… pero sin alma.
—Bienvenidos —dijo la madre de Gerald, con una sonrisa perfectamente ensayada.
Su mirada recorrió a Yzzi de pies a cabeza.
Evaluando.
Midiendo.
—Un gusto —respondió la madre de Yzzi, más cálida.
—Igualmente.
Mentira.
Se notaba.
La mesa estaba impecable.
Copas alineadas.
Cubiertos perfectamente colocados.
Una cena diseñada para impresionar.
Gerald tomó la mano de Yzzi bajo la mesa.
—Todo está bien —susurró.
Pero su tono…
no tranquilizaba.
Presionaba.
—Así que tú eres la doctora prodigio —dijo el padre de Gerald, con voz grave.
—Solo hago mi trabajo —respondió Yzzi con calma.
—Eso dicen los mejores.
La conversación fluía…
pero no era natural.
Era una especie de juego silencioso.
De apariencias.
De perfección.
—Nuestro hijo siempre ha sido ambicioso —continuó la madre de Gerald—. No nos sorprende que haya elegido bien.
La frase sonó como un cumplido.
Pero tenía filo.
Yzzi lo sintió.
Pero sonrió.
—Gracias.
—La boda será un evento importante —dijo el padre de Gerald—. Tenemos ciertos estándares.
La madre de Yzzi intervino, algo incómoda.
—Claro, lo importante es que ellos sean felices.
Silencio breve.
—La felicidad… —repitió la madre de Gerald con una sonrisa ligera— también se construye con estabilidad.
Yzzi sintió cómo el aire se volvía más pesado.
Más cerrado.
Gerald apretó su mano.
—Todo estará perfecto.
Pero esa palabra…
perfecto…
empezaba a incomodarla.
La nieve cae otra vez
Días después.
El cielo de Nueva York comenzó a cubrirse de gris. El aire se volvió frío.
Yzzi salió del hospital, abotonándose su abrigo.
El viento movía su cabello suavemente.
La ciudad estaba hermosa.
Y silenciosa.
Entonces lo sintió.
Esa sensación…
Esa incomodidad en la piel.
Como si alguien la observara.
Giró y no vio nada; solo gente; autos y mucho movimiento.
Pero él estaba ahí; a unos metros.
Observándola.
Ethan.
Más elegante, más imponente; Más… peligroso.
Su mirada no había cambiado.
Seguía siendo intensa.
Directa.
Inquietante.
Yzzi no lo reconoció.
No completamente.
No aún.
Pero su cuerpo sí.
Porque algo dentro de ella… reaccionó de la misma manera que hace 3 años.
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰