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Forzando Odio

Forzando Odio

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Matrimonio arreglado / Venganza
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Odiar es una palabra fuerte, un sentimiento que se debía de sentir mucho entre los Markov y Villal Pero que pasa cuando quieren formar las paces entre ellos por el bien del dinero… digo las familias. ¿Obligarian a sus hijos a un matrimonio? Pero… ¿A quienes de ellos?

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El apellido pesa más que la sangre

En la ciudad había dos tipos de personas.

Los que odiaban a los Villal.

Y los que odiaban a los Markov.

No existía un punto medio.

El conflicto llevaba tantas generaciones vivo que ya nadie recordaba exactamente cómo había empezado. Algunos hablaban de negocios robados. Otros de un asesinato. Los más viejos aseguraban que una mujer había destruido ambas familias décadas atrás.

La verdad se había perdido hacía mucho tiempo.

Pero el odio no.

Ese seguía intacto.

Más fuerte.

Más peligroso.

Y, sobre todo, heredado.

—No quiero volver a escuchar ese apellido en esta casa.

La voz de Ignacio Villal resonó en el comedor principal mientras dejaba el periódico sobre la mesa.

El silencio fue inmediato.

Al otro lado, Helena Villal apenas levantó la vista de su copa de vino. Ya estaba acostumbrada a los ataques de furia de su esposo cada vez que los Markov aparecían en las noticias.

Y últimamente aparecían demasiado.

—Papá, literalmente están en todos los canales —murmuró Bruno, el hijo mayor—. No podemos fingir que no existen.

Ignacio lo fulminó con la mirada.

—Claro que podemos.

—Eso es difícil cuando controlan media ciudad —agregó Thiago desde el sofá.

Thiago Villal era el segundo hijo. Más impulsivo. Más agresivo. Más parecido a Ignacio de lo que cualquiera admitía.

Y después estaba ella.

Catalina Villal.

La menor.

La única hija.

La decepción favorita de su padre.

Catalina apoyó el mentón en su mano mientras observaba la discusión con aburrimiento.

Desde pequeña había escuchado lo mismo.

“Los Markov son traidores.”

“Los Markov destruyen todo lo que tocan.”

“No mires a un Markov.”

“No hables con un Markov.”

“No confíes jamás en un Markov.”

Era casi gracioso considerando que nunca había conocido realmente a uno.

—¿Qué hicieron ahora? —preguntó Catalina.

Ignacio soltó una risa amarga.

—Existir.

Thiago sonrió apenas.

—Eso ya es suficiente delito.

Catalina puso los ojos en blanco.

A veces sentía que toda la rivalidad era ridícula.

Hasta que recordaba las cicatrices.

Las empresas quebradas.

Las demandas eternas.

Las amenazas.

Los guardaespaldas.

Las cenas donde se hablaba de los Markov como si fueran monstruos.

Entonces entendía que el odio en esa familia no era una emoción.

Era tradición.

Del otro lado de la ciudad, en una mansión aún más fría y silenciosa, los Markov cenaban exactamente igual.

Con tensión.

Con resentimiento.

Con el apellido Villal envenenando la mesa.

—Los Villal están desesperados.

Viktor Markov, jefe de la familia, hablaba sin levantar demasiado la voz. Nunca lo necesitaba.

Todos lo escuchaban igual.

—Sus acciones siguen cayendo —continuó—. Tarde o temprano van a arrodillarse.

—Ojalá —dijo Alekséi Markov con una sonrisa arrogante.

El mayor de los hermanos siempre había disfrutado la guerra entre familias. Para él era un juego de poder.

A su lado, Damian Markov permanecía en silencio.

Observando.

Damian era diferente a Alekséi.

Más reservado.

Más inteligente.

Más peligroso, según algunos.

Y justo frente a él estaba la única persona capaz de suavizarle la expresión.

Amalia.

Su hermana gemela.

Amalia Markov sostenía discretamente su inhalador debajo de la mesa mientras intentaba controlar la respiración.

Damian la notó enseguida.

Siempre la notaba.

—¿Otra vez? —preguntó en voz baja.

Ella negó rápidamente.

—Estoy bien.

Mentira.

Viktor continuó hablando sin prestar atención.

—Los Villal llevan generaciones creyéndose superiores. Es momento de recordarles cuál es su lugar.

—Bajo tierra sería ideal —murmuró Alekséi.

Amalia cerró los ojos con cansancio.

Odiaba esas conversaciones.

Odiaba la forma en que ambas familias parecían vivir únicamente para destruirse.

Desde niña había escuchado historias horribles sobre los Villal.

Pero nunca entendió algo.

Si realmente eran monstruos…

¿Por qué todos parecían tan obsesionados con ellos?

Damian apoyó la espalda en la silla.

—¿Y ahora qué planeas hacer?

Viktor sonrió lentamente.

Y esa sonrisa bastó para tensar el ambiente entero.

—Lo que debimos hacer hace años.

Alekséi dejó el vaso sobre la mesa.

—¿Atacarlos?

—No.

Viktor levantó la vista.

Fría.

Calculadora.

—Unirnos a ellos.

Silencio absoluto.

Amalia dejó de respirar por un segundo.

Damian frunció el ceño.

Alekséi soltó una carcajada incrédula.

—Estás bromeando.

—Los negocios cambian. Las alianzas también.

—Los Villal jamás aceptarían eso —dijo Damian.

Viktor lo observó unos segundos.

—Ya lo hicieron.

El comedor entero quedó inmóvil.

Y entonces llegó la peor parte.

—Ahora solo falta decidir qué hijos van a pagar el precio de la paz.

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Mirta Palamara
Y que paso con Carolina y Damián????
Maleramram: actualizare dentro de poco 😉
total 1 replies
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