NovelToon NovelToon
Prometida al Asesino del Rey

Prometida al Asesino del Rey

Status: Terminada
Genre:Romance / Época / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:2
Nilai: 5
nombre de autor: marilu@123

Rechazado por la novia original, el acuerdo no podía romperse… así que entregaron a la hija menor.
Leonor fue enviada al altar como sustituta. Como un sacrificio.
Al otro lado, estaba el hombre al que el reino teme —el asesino del rey. Frío. Implacable. Intocable.
Dicen que nunca amó.
Dicen que nunca perdonó.
Y que todo lo que le pertenece… deja de existir.
Pero nadie advirtió que, en lugar de destruirla… la elegiría a ella.
Y cuando un hombre hecho de sangre y muerte decide que algo le pertenece…
Él no protege.
Él posee.

NovelToon tiene autorización de marilu@123 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que siempre fue mío

La vi cuando volvió.

Siempre la veo.

El carruaje se detuvo frente a la casa como sucede todos los días ahora. Diferente. Más imponente. Más… protegida.

Pero eso no cambia nada.

No para mí.

Nunca cambió.

Me quedé donde siempre me quedo.

Observando.

En el mismo lugar de siempre.

Donde nadie mira.

Donde nadie nota.

Donde yo puedo verla…

sin ser visto.

La puerta se abrió.

Y ella bajó.

Despacio.

Cansada.

Se nota desde lejos.

La forma en que sus hombros caen levemente, como si cargara algo demasiado pesado para alguien tan… pequeña.

Mi mandíbula se tensó.

Todavía le hacen eso.

A pesar de todo.

A pesar de él.

El asesino.

El favorito del rey.

El hombre que ahora camina a su lado como si tuviera algún derecho.

Mi mano se cerró lentamente.

No lo tiene.

Nunca lo tuvo.

Yo la conozco antes que todos ellos.

Antes del castillo.

Antes de los carruajes.

Antes de la ropa bonita.

Antes de que cualquiera notara que ella existe.

Yo la vi.

Yo siempre la vi.

La vi cuando todavía era una niña, corriendo por el jardín sola mientras los demás se quedaban dentro de la casa.

La vi cuando se cayó y nadie fue a ayudarla.

La vi cuando aprendió a levantarse sola.

Siempre sola.

La vi cuando empezaron.

Las palabras.

Las miradas.

El desprecio.

La vi cuando empezó a bajar la cabeza.

Cuando dejó de responder.

Cuando aprendió a guardar silencio.

Mi pecho se apretó levemente.

Pero no era dolor.

Era algo peor.

Algo más profundo.

Más antiguo.

Más… peligroso.

Sé cómo es ella.

Sé cómo piensa.

Sé lo que le gusta.

Lo que evita.

Lo que siente.

Incluso cuando no lo dice.

Sobre todo cuando no lo dice.

Sé que le gusta leer.

Sé que prefiere el silencio.

Sé que le gustan los colores suaves… pero eligió morado.

Morado.

Diferente.

Porque, en el fondo…

quiere ser vista.

Solo que no sabe cómo.

Y nadie nunca lo intentó.

Nadie excepto yo.

Mi respiración se volvió más pausada mientras la observaba subir los escalones de la casa.

Dudó antes de entrar.

Como siempre.

Como si ese lugar nunca fuera realmente de ella.

Y no lo es.

Nunca lo fue.

Y no debería seguir siéndolo.

Ella merece más.

Mucho más.

Y yo…

yo podría dárselo.

Se lo daría.

Siempre lo supe.

Siempre lo planeé.

Esperé.

Observé.

En el momento indicado…

iría con su padre.

A hacerle una propuesta.

Simple.

Directa.

Irrechazable.

Porque los hombres como él…

siempre tienen un precio.

Y yo pagaría.

Sin dudar.

Por ella.

Siempre por ella.

Pero entonces…

él apareció.

El asesino.

El hombre al que todos temen.

El hombre que ahora…

la toca.

Mi mirada se ensombreció de inmediato.

Lo vi.

La forma en que le tomó la mano.

Cómo jaló.

Como si tuviera algún derecho.

Como si ella fuera…

suya.

Mi mandíbula se tensó con fuerza.

No lo es.

Nunca lo fue.

Y nunca lo será.

Ella no le pertenece.

Él no sabe quién es ella.

No sabe lo que vivió.

No vio lo que yo vi.

No se quedó cuando nadie se quedó.

Él no merece.

Él no entiende.

Él solo…

tomó lo que no es suyo.

Un error.

Un grave error.

Porque él no sabe…

con quién está tratando.

Y cuando lo descubra…

ya será tarde.

Demasiado tarde.

Ella entró a la casa.

Y él también.

Con esos hombres.

Como si fuera el dueño del lugar.

Como si pudiera imponer reglas.

Como si pudiera protegerla.

Solté una pequeña carcajada sin humor.

¿Protegerla?

¿Dónde estaba él antes?

¿Dónde estaba cuando ella lloraba sola?

¿Cuando la golpeaban?

¿Cuando la ignoraban?

Él llegó ahora.

Demasiado tarde.

Yo siempre estuve aquí.

Siempre.

Y eso…

eso hace toda la diferencia.

Me quedé en silencio por algunos minutos más.

Esperando.

Observando.

Como siempre hago.

Como siempre hice.

Hasta que la puerta se abrió de nuevo.

Él salió.

Los demás con él.

Pero no ella.

Claro que no.

Ella se quedó.

Siempre se queda.

Pero no por mucho más tiempo.

No si yo tengo algo que decir al respecto.

Me alejé de las sombras lentamente, lanzando una última mirada a la casa.

A la ventana de su cuarto.

Sé cuál es.

Siempre lo supe.

La cortina estaba cerrada.

Pero eso no importaba.

Sé que ella está ahí.

Siempre está.

Sola.

Y eso…

va a terminar.

Porque ella no nació para vivir así.

Y yo no lo voy a permitir.

No más.

El plan cambió.

No puedo seguir esperando.

No después de esto.

No después de él.

El asesino puede creer que ganó.

Puede creer que tiene el control.

Puede creer que ella es suya.

Pero está equivocado.

Muy equivocado.

Porque, al final…

ella siempre fue mía.

Solo mía.

Y voy a buscarla.

Aunque tenga que destruir todo lo que encuentre en el camino.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play