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La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Enfermizo / Completas
Popularitas:81k
Nilai: 5
nombre de autor: Frida Escobar

La madre de Estefanía siempre fue “la otra”. La amante secreta de un hombre rico. Y ella… la hija ilegítima que la familia Rosales mantiene lejos en un convento.
Cuando el imperio de los Castellanos queda al borde de la quiebra, Alexander Castellanos, el CEO de la familia quien sufrió un accidente quedando discapacitado y necesita de un bastón para caminar, acepta casarse con la hija de la familia Rosales para salvar los negocios.
Pero la madrastra de Estefanía idea un engaño cruel: enviarla a ella como la hija legítima, aprovechando que nadie conoce la existencia de la bastarda.
Deseando por fin salir del lugar donde ha estado por años, Estefanía acepta convertirse en la esposa por contrato de Alexander.
Lo que comienza como un acuerdo frío pronto se vuelve peligroso. Porque vivir bajo el mismo techo despierta una tensión imposible de ignorar, mientras los secretos amenazan con destruirlo todo.
Y cuando la verdad salga a la luz, ninguno estará dispuesto a perder lo que considera suyo.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Todo parte de un plan.

Mientras tanto, Estefanía caminaba por las calles de la ciudad sujetando con fuerza el celular entre las manos.

Todavía le sorprendía poder salir sola.

Sin permisos.

Sin monjas vigilándola.

Sin enormes muros rodeándola.

Caminando por las calles de una ciudad.

Esto parecía un sueño del que no quería despertar.

En el teléfono buscó direcciones de escuelas abiertas.

Pero antes escribió la dirección del hotel donde la habían dejado el día anterior.

Necesitaba recuperar su mochila.

Cuando finalmente llegó, caminó rápidamente hasta la habitación donde la había escondido.

Sintió alivio al verla.

Se agachó inmediatamente para sacarla.

Apenas abrió el cierre, lo primero que hizo fue quitarse aquellas zapatillas infernales.

Sus pies literalmente suspiraron de alivio cuando se puso sus viejos tenis blancos.

—Mucho mejor…

Murmuró feliz guardando las zapatillas.

Aún usando el vestido elegante caminó hacia la salida.

Pero alguien bloqueó la puerta antes de que pudiera abrirla.

Estefanía levantó la mirada confundida.

Era el hombre del hotel.

El mismo que había estado observándola el día anterior, ella lo notó más no le tomo importancia.

—¿Cómo entraste?

Preguntó él acercándose lentamente.

Estefanía sostuvo las llaves rápidamente.

—Vine a devolverlas.

Intentó salir.

Pero el hombre avanzó hacia ella obligándola a retroceder.

—Soy el dueño. Quédate las llaves… así puedes venir cuando quieras.

Algo en su voz hizo que el cuerpo de Estefanía se tensara.

Miedo.

El mismo miedo que tantas veces había sentido en el convento cuando algunos hombres iban a hacer “donaciones” y las miradas se quedaban demasiado tiempo sobre ella.

Retrocedió otro paso.

Y entonces el hombre la empujó contra la cama.

Todo ocurrió demasiado rápido.

Estefanía quedó paralizada apenas un segundo al sentir las manos del sujeto intentando levantarle el vestido.

El corazón comenzó a golpearle con fuerza.

Pero esta vez reaccionó.

Levantó la rodilla con todas sus fuerzas golpeándolo en la entrepierna.

El hombre soltó un quejido ahogado cayendo hacia un lado.

Y Estefanía aprovechó para correr.

Salió prácticamente huyendo del hotel.

El cuerpo le temblaba.

Las manos también.

Pero siguió caminando rápido sin mirar atrás.

No quería recordar.

No quería pensar en eso.

Negó varias veces intentando apartar los recuerdos de hace años mientras llegaba hasta una parada de autobús.

Respiró profundo.

Y subió apenas el transporte se detuvo frente a ella.

Observó rápidamente cómo pagaban los demás antes de imitarlos.

Luego se sentó junto a la ventana.

Poco a poco el miedo comenzó a desaparecer mientras observaba la ciudad avanzar frente a ella.

Incluso terminó sonriendo ligeramente.

Era la primera vez que viajaba en autobús.

Y aunque parecía algo pequeño… para ella era una experiencia completamente nueva.

Cuando vio el edificio de la escuela pidió rápidamente bajar.

Descendió del autobús con emoción genuina.

Era enorme.

Y apenas entró preguntó directamente por las inscripciones.

Le informaron que todavía seguían abiertas.

Eso bastó para hacerla sonreír aún más.

Esperó más de dos horas sentada frente a dirección hasta que finalmente llegó su turno.

Entregó cuidadosamente sus documentos que llevaba en su mochila.

La mujer de administración revisó todo antes de darle una hoja.

—Aquí está el estado de cuenta. Debe pagar la inscripción y la primera cuota trimestral antes del inicio de clases.

Estefanía observó emocionada la información.

La carrera era exactamente la que quería.

Finanzas.

Siempre le había gustado.

Quizás porque creció viendo cómo el dinero decidía la vida de las personas y aparte era muy buena en eso.

También le entregaron la lista de útiles y libros.

Pero lo que más alivio le dio fue escuchar algo más.

—No manejamos uniforme.

Eso literalmente le quitó un peso de encima.

Salió de dirección con una enorme sonrisa. Fue a inscribirse para terminar la preparatoria, pero en el sistema aparecía que ya la había concluido y es que no le habia prestado atención ya que nunca llegó a imaginar que lograría estudiar la universidad.

Todo había salido bien.

Muy bien.

Se sentó un momento afuera y abrió discretamente un pequeño cierre escondido dentro de la mochila.

Sacó una cartera pequeña.

Durante años les había hecho tareas a algunas compañeras del convento a cambio de dinero escondido.

No era mucho.

Pero al menos le alcanzaría mientras encontraba trabajo.

Guardó nuevamente la cartera y siguió caminando.

Entonces algo llamó su atención.

Una tienda de artículos de segunda mano.

Entró lentamente observando todo con curiosidad.

Vendían literalmente de todo.

Ropa.

Zapatos.

Electrónicos.

Bolsos.

Entonces tuvo una idea.

Sacó las zapatillas blancas de la mochila y las colocó sobre el mostrador.

La mujer detrás de la caja abrió los ojos al verlas.

No tardó ni un segundo en llamar hacia el fondo.

—¡Mamá!

Una señora mayor apareció rápidamente y tomó las zapatillas para revisarlas.

Estefanía apenas podía controlar los nervios.

Sentía que en cualquier momento descubrirían que no pertenecía a alguien como ella.

Sin saber que ella realmente parecía el tipo de mujer que ves en las boutiques y no te regresa ni a ver.

La mujer finalmente dijo un precio.

Y Estefanía aceptó inmediatamente.

Le parecía muchísimo dinero por unos zapatos que solo le habían destruido los pies.

Recibió el efectivo entre las manos sintiéndose extrañamente orgullosa.

Después recorrió rápidamente el pequeño local hasta encontrar unos tenis económicos que le gustaron.

Los compró de inmediato.

Ahí mismo se cambió los zapatos.

Y sus viejos tenis terminaron en la basura.

—Gracias.

Dijo sinceramente antes de salir.

Pero apenas avanzó escuchó a la dueña murmurar:

—Son niñas ricas haciendo berrinches.

Estefanía solo ajustó la mochila sobre sus hombros y siguió caminando.

Si ellas supieran…

Más tarde entró a un supermercado y compró tres blusas sencillas, un pantalón de mezclilla, dos vestidos de los más sencillos y ropa interior.

Cuando pagó sintió algo extraño.

Independencia.

Era la primera vez que compraba cosas para ella misma. En realidad era la primera vez que compraba algo.

Y aquella sensación le gustó demasiado.

Mientras Estefanía regresaba caminando con un helado en la mano hacia la mansión de su esposo…

Alexander permanecía encerrado en su oficina escuchando a José hablar sin parar.

—Te digo que esa chica me adoraba.

Alexander ni siquiera levantó la mirada de los documentos.

—Adoraba pero tu tarjeta de crédito.

José soltó una carcajada.

—Solo apoyo jovencitas con necesidades económicas.

—Qué noble de tu parte.

—Bueno, al menos ya estás casado. Empezaba a preocuparme que llegaras solo a los cuarenta.

Alexander levantó finalmente la mirada.

—Preocúpate por ti. Tienes treinta y cinco años y sigues pagándole vacaciones a estudiantes universitarias.

José sonrió divertido.

—Treinta y cinco, querido primo. No treinta y ocho como cierta persona amargada aquí presente. Tres años son tres años.

Alexander simplemente negó cansado mientras volvía a revisar las cifras de la empresa.

Los números seguían sin mejorar.

Y eso comenzaba a desesperarlo.

Lo que no sabía…

Era que muchas de aquellas pérdidas no eran casualidad.

Porque mientras Alexander intentaba desesperadamente salvar Castellanos Corporation…

Su abuelo movía piezas en silencio.

Provocando presión.

Cerrando caminos.

Manipulando inversionistas.

Sabía que su nieto no accedería a tener un hijo así de sencillo.

Por eso iba por partes.....

Todo con un único objetivo.

Que Alexander le dé un bisnieto.

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Tatiana Huacón
hermosa novela 😍 gracias mi querida autora, aki esperaremos quietecitas hasta q suba otra novela 🙈🫶
Sakura
hermoso me gustó mucho
Maria vargas
Eres la mejor escritora, nunca dejas una historia a medias🥰y eso me gusta mucho, siempre la finalizas
alicia g
es una historia que te atrapa de principio a fin, excelente escritora tienes una narrativa que haces vivir cada capítulo como si fueramos parte de el ,excelente 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟
Erenia Cutiño
hooo que pena no nació un hombrecito
Erenia Cutiño
🤣🤣🤣🤣🤣👏👏👏👏
Gloria Dominguez
jajajaja ya te habías tardado en aparecer👍
Gloria Dominguez
siiii Estefania's y Alexander's, si 2 y 2
Maria Mongelos
No quiero que termine, está buenísima 💕
Gloria Dominguez
y de que te sirve si estás hueca ,pero puedes ser la scort del abuelo infernal de él si estás a la altura 😝
Gloria Dominguez
tu mejor ni hables ,igual de podrida que tú madre
Gloria Dominguez
pa" su mecha 😠 vieja desgraciada ,le quitaste todos sus derechos a Estefanía y el más importante,el amor de su padre el derecho de tener una familia,y usted sr no tuvo los suficientes tanates para velar por su hija 😠😠😠
Maria Mongelos
Uno solo? Pensé que podría ser dos varones, va a ser el príncipe de las mujeres
Maria Mongelos
Me encantó el capítulo, una familia de cinco por ahora, faltan unos niños💕
Maria Mongelos
Y claro que se mueven mucho, si no los dejan estar tranquilos😄
Erenia Cutiño
al fin entendió que no puede seguir manipulando al nieto
Maria Mongelos
Quería muchos hijos, ahora ya se echó para atrás, él quiere muchos
Me encanta💕💕
Erenia Cutiño
hooo nooo el papá no debió morir
Maria Mongelos
Hermoso capitulo autora, gracias💕
Maria Mongelos
Eso es justicia divina, karma o lo que sea, todo está como debe ser
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