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EMBARAZO OCULTO

EMBARAZO OCULTO

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Romance / Embarazo no planeado / Embarazada fugitiva / Malentendidos / CEO / Romance de oficina / Completas
Popularitas:4.8M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Beatriz. MY

Elizabeth trabaja como la asistente ejecutiva de Alexander, el CEO de una empresa muy importante. Él, es un hombre atractivo y exitoso, lo que cualquier mujer podría desear. Elizabeth y Alexander tenían un trato profesional, pero la constante cercanía entre ambos los llevó a iniciar una apasionante aventura.

Pero más pronto de lo que Elizabeth se podría imaginar, Alexander terminó la relación, dejándola a ella con el corazón roto y una sorpresa inesperada. Elizabeth estaba embarazada, temerosa de cómo podría afectar esto a Alexander y negándose a decirle sobre el embarazo, ella toma un avión en busca de iniciar una nueva vida.

¿Qué hará Alexander cuando sepa que Elizabeth se ha marchado?

¿Descubrirá lo que ella oculta?

NovelToon tiene autorización de Beatriz. MY para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: NO VIVIRÉ UNA VIDA QUE NO HE ELEGIDO.

Alexander

Los días transcurrían con una lentitud agobiante, y cada vez que el teléfono rompía el silencio, mi corazón latía con fuerza, alimentando la esperanza de que fuera una llamada que trajera noticias sobre Elizabeth. Sin embargo, cada vez que atendía el teléfono, la realidad se convertía en una nueva decepción que se sumaba a la anterior. Mis noches se veían invadidas por el insomnio, un compañero implacable que me mantenía despierto, mientras que mis días estaban plagados de una angustia constante que me acompañaba a cada paso. La falta de concentración se volvió evidente en mi trabajo, y pronto mis empleados comenzaron a notar los cambios en mi estado de ánimo, sintonizando con la tensión que me envolvía.

Opté por adoptar un enfoque más proactivo en mi búsqueda. Empecé a examinar detenidamente los informes elaborados por el investigador, con la intención de detectar cualquier detalle que pudiera haber sido pasado por alto. Dedique numerosas horas a la revisión de registros, realizando llamadas telefónicas y siguiendo pistas, pero a pesar de mis esfuerzos, cada intento parecía conducirme a un callejón sin salida. Cada nuevo dato que obtenía abría nuevas preguntas, pero no lograba encontrar respuestas concretas. La frustración se acumulaba mientras me adentraba cada vez más en un laberinto de información sin salida aparente.

Me encontraba sentado en mi oficina, sumergido en la revisión de los informes financieros correspondientes al último trimestre. La luz del sol se filtraba a través de las amplias ventanas, creando un juego de sombras y luces que daba vida a la elegante decoración del espacio. A pesar de que mi empresa estaba cosechando éxitos y alcanzando metas, una leve inquietud anidaba en mi interior. Percibía que había algo en el ambiente, una sutil, pero palpable sensación de que un acontecimiento significativo estaba a punto de desarrollarse.

Decidí ponerme en contacto con mi secretaria para confirmar que todo estuviera debidamente preparado para la reunión que tendríamos próximamente con los inversionistas. Con ese propósito en mente, presioné el botón del intercomunicador y aguardé pacientemente la respuesta.

—Sí, señor Alexander, ¿en qué puedo ayudarle? —respondió la voz serena y profesional de mi secretaria, Sofía.

—Sofía, necesito que agendes la próxima reunión con los inversionistas. Quiero asegurarme de que cada detalle esté perfectamente organizado —dije, esforzándome por mantener un tono de voz firme y profesional.

—Por supuesto, señor. Ya he comenzado a coordinar con ellos. ¿Hay algo más que necesite para hoy? —preguntó, mostrando una vez más su habitual eficiencia y atención al detalle.

Me detuve un instante, sumido en mis pensamientos. —¿Hay algún otro compromiso en mi agenda para el día de hoy?

Sofía, mostrando una rápida eficiencia, revisó su lista de tareas. —No, señor. Eso es todo lo que tiene programado para hoy.

De repente, su expresión cambió un poco, como si hubiera recordado algo importante. —Oh, señor, casi se me olvida mencionarlo. Su padre llamó esta mañana. Comentó que hay una cena programada a las 8 de la noche.

Fruncí el ceño, esforzándome por recordar. —¿Una cena? No tengo presente haberla planeado.

Sofía asintió con seriedad. —Sí, señor. Dijo que era un asunto importante y que era crucial que asistiera —añadió con tono firme, como si intentara enfatizar la relevancia del evento.

—Está bien, gracias por recordármelo, Sofía —respondí, sintiendo una pequeña irritación por la interrupción en mis planes—. Asegúrate de que todo esté listo para la reunión de mañana.

—Claro, señor. Que tenga una buena tarde —replicó con un tono profesional antes de colgar.

Me recosté en mi silla, sintiendo el peso de una mezcla de emociones. Mientras me permitía un momento de reflexión, mis pensamientos se dirigieron hacia la cena que se avecinaba. Mi relación con mi padre siempre había sido complicada; una enmarañada red de expectativas y presiones que parecían aferrarse a mí como una sombra interminable. No podía evitar preguntarme qué podría ser tan urgente e importante como para que se organizara una cena de última hora. La curiosidad y la inquietud comenzaban a enredarse en mi mente, dejando entrever la incertidumbre de lo que podría suceder esa noche.

La tarde se deslizó velozmente mientras me dedicaba por completo a mis tareas laborales, sumergiéndome en la revisión de contratos y en la elaboración de presentaciones. Con cada hora que pasaba, la sensación de inquietud comenzaba a apoderarse de mí, especialmente a medida que la hora de la cena se iba acercando. La tensión aumentaba y me encontraba cada vez más ansioso por salir del ambiente de trabajo. Finalmente, tomé la decisión de que era el momento indicado para marcharme. Me levanté de mi escritorio, sacudí un poco la cabeza como intentando despejarme, y con determinación, me coloqué mi chaqueta. Sin más dilación, salí de la oficina, ansioso por dejar atrás las responsabilidades del día e ir en busca de un merecido descanso.

El restaurante destinado para la cena se encontraba entre los más selectos y prestigiosos de la ciudad. Al llegar al lugar, fui recibido cordialmente por el maître, una figura elegante que me guiaba con un porte distinguido. Me llevó a una mesa ubicada en un rincón reservado y tranquilo en la parte posterior del establecimiento, lo que brindaba un ambiente más íntimo y cómodo.

Al llegar a la mesa, noté que mi padre ya se encontraba allí, conversando suavemente mientras sostenía una copa de vino en su mano, el brillo del cristal reflejando la luz tenue que iluminaba el lugar. Su semblante mostraba una mezcla de alegría y tranquilidad, como si ese momento estuviera destinado a ser uno especial.

 —Alexander, querido hijo, me llena de alegría que hayas podido hacer el esfuerzo de venir —expresó mi padre con una sonrisa, mientras se incorporaba de su asiento para ofrecerme un apretón de manos firme y cordial.

—Hola, papá. ¿Qué es lo que está sucediendo aquí?— indagué, sintiéndome algo confundido mientras me acomodaba en la silla que tenía frente a él.

—Pronto lo descubrirás — contestó él mientras esbozaba una sonrisa misteriosa. Esa expresión me inquietaba, ya que cada vez que la veía, presagiaba que algo estaba en marcha que, muy probablemente, no sería de mi agrado.

Transcurrieron unos minutos y, de pronto, vi aparecer a Vanessa y a sus padres. En ese instante, un pensamiento cruzó mi mente: 'Esta es una mala jugada'.

Volteé hacia mi padre y le pregunté con seriedad.

— Papá, ¿qué estás planeando? ¿Por qué me convocaste a este lugar? ¿Qué tienen que ver Vanessa y sus padres con todo esto? — Intenté mantener una postura tranquila, aunque por dentro me sentía completamente descontento.

Mi padre y el padre de Vanessa comenzaron a conversar animadamente, exponiendo su deseo de que Vanessa y yo formalizáramos un compromiso. Vanessa mostraba una gran alegría ante esta noticia, su rostro iluminado por una sonrisa que brillaba de entusiasmo. Sin embargo, en mi interior, la situación era completamente diferente.

—Ya tomé mi decisión. No me casaré con ella — afirmé con firmeza, levantándome de la mesa con una sensación de desasosiego que se apoderaba de mí.

—Alexander, por favor, siéntate y escúchame,— intentó mi padre, buscando calmar la situación y mantener la compostura en medio de la conversación.

—¡No, papá! Esto no es lo que quiero, —respondí, con la voz cargada de frustración y descontento. No voy a comprometerme con alguien solo porque tú lo deseas — continué, sintiendo que la ira y la indignación crecían dentro de mí, abrumándome ante la presión que sentía. Mi corazón latía con fuerza, y estaba decidido a no dejar que las expectativas ajenas dictaran mi futuro.

—Alexander, por favor, ¿podemos hablar de esto?, —pidió Vanessa, intentando apaciguar la tensión en el aire.

—No, y ya había discutido esto contigo —respondí con firmeza—. No te veo como una mujer, no te miro de otra manera. Si eso es todo lo que tenían que decir, les pido disculpas, pero tengo que irme.

Sin más, me di la vuelta y abandoné el restaurante, dejando a todos atrás. Caminé por las calles de la ciudad, sintiendo cómo la brisa fresca acariciaba mi rostro mientras intentaba tranquilizarme. Mis pensamientos eran un torbellino, y aunque sabía que mi decisión podría tener sus consecuencias, no podía continuar viviendo una vida que no era auténtica para mí. La angustia se apoderaba de mí, pero, en el fondo, sabía que era un paso necesario.

1
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
huy que lento heres Alexander porque no le colocaste rastreado mientras tu estás con los los policías perdiendo tiempo ella corre peligro apúrate a dar con su paradero
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
hay autora no permitas que les hagan daño a los niños y a elizabeth o Alexander Alexander debe de cuidar alos hijos con mucha seguridad en la casa y para el el debe buscar quien siga a Vanesa el mole ha echo daño a ella ella fue quien lo engaño con un en batazo falso
Margarita Mendoza
hasta que se acuerda de ellos
Margarita Mendoza
cuánta confianza tenía con Laura que hasta ahora sus hermanos no aparecen
Margarita Mendoza
lo bueno que tiene hermanos.
De los que no se acuerda pero si existen
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
Alexander te falta como un poquito de inteligencia coloca una cámara oculta en el dormitorio de Vanesa para que te enteres de la verdad antes que ésas brujas le vallan Acer un daño a los niños o a elizabeth apresúrate Alex descubre rápido la mentira de esas dos harpias
Gloria Nelly Acra Pumacayo
Para escritora, para mi parecer sería ahora las fotos o ilustraciones de los personajes de esta interesante novela, así uno se imagina como son los personajes según los acontecimientos de la novela..Si lo ponés al final, ya no tiene gracia.. Bueno eso es mi parecer...
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
esas imágenes no se ven casi son muy oscuras
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
haa pero tú si pudiste irte abandonarlo sin darle explicación y haun quieres seguir llendo y no levas a decir que tienen dos hijos deja que el te cuente porque ese hijo no es de el esa vieja lo está engañando y leva a endosar ese paquete qué no es del
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
qué paso con Alexander y los hermanos y su mejor amiga que pasa escritora que yá aparezcan los hermanos y Alexander y esta bueno de tanto Elisabeth
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
elizabeth ya olvidaste la promesa que le isiste a Daniel de buscar a Alexander qué mala onda eres mi atus hermanos has llamado y ya pasaron 5 años y los olvidaste dónde quedó el amor qué decías tener por Alexander y tus hermanos que estuvieron hay para ti no seas mala en todo el sentido de la palabra no es justo
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
hay Elisabeth porque eres tan ingrata se supone que amas a tus hermanos y ni una llamada
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
note dejes manipular por tu padre Alexander parata en la raya busca a Elisabeth y tus hijos pero ponte firme en tu decisión tu heres un adulto y no te puedes dejar manipular por tu papá
Margarita Mendoza
Eso quiere decir que en ningún momento ha pensado en sus hermanos???
No ha hablado con ellos para nada?
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
qué estúpida es la protagonista le oculto Asus hermanos el embarazo y a el padre de los bebé ahora el otro interesado se quiere casar con ella y la muy tonta por gratitud se casa con Daniel y no le da la oportunidad Asus hijos qué conozcan su verdadero padre huy escritora IVA bonita la novela pero con esa tonta de Elisabeth da es rabia y dónde está Alexander que ni si quiera lo menciona
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
huy elizabeth Alexander tenía todo el derecho de saberlo pero qué se puede esperar de esa inseguridad que tienes que ni a tus hermanos le contaste a pero en un extraño si confío con tan solo unos segundos de conocerlo asta su número de teléfono le dió para que la llamara de verdad que no la entiendo Alexander no tuvo la oportunidad de decidir si quería hijos ono porque fue tan cobarde y no lo enfrentó esos bb son feliz dos no son de ella sola
Liris Romero
mateo .. pero si el niño se llama lucas
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
dile elizabeth que sea responsable el tiene derecho a saberlo si después de decirle el no quiere ser parte de tu embarazo en tonces alejate quizás estés haciendo una tormenta en un vaso de agua dice el dicho pero sino te arriesgas no lo vas saber
Elsa Espindola
me encantó la novela hermosa
excelente cuidate mucho para que nos siga escribiendo
bendiciones 👏
Elsa Espindola
me encantó la novela hermosa
excelente cuidate mucho para que nos siga escribiendo
bendiciones 👏
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