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Lazos De Sangre Y Luna

Lazos De Sangre Y Luna

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Vampiro / Yuri
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Bella Swan, una omega humana con un aroma que vuelve locos a vampiros y lobos, descubre que su destino no es el Edward Cullen que conocemos, sino Alice, una vampira alfa que la ha visto en sus visiones durante décadas. Edward, por su parte, encuentra en Jacob Black (un lobo omega rebelde) una pareja que desafía todas las reglas del universo sobrenatural.

NovelToon tiene autorización de maite lucía para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 : El contrato de sangre Parte 2

...🩸Lazos de Sangre y Luna🌒...

No fue un beso de invasión como el de la noche anterior. Fue un beso de *confirmación*. Labios fríos que se movían con ternura, lenguas que se buscaban sin prisa, dientes que mordían apenas el labio inferior. Y cuando se separaron, el aura dorada de Bella se extendió hasta envolver a Alice también.

—Eso es… nuevo —dijo Carlisle, levantándose de su asiento—. La manifestación del núcleo en forma física. Llevo siglos sin ver algo así.

—¿Significa que la unión es real? —preguntó Esme.

—Significa que es "inevitable".

Edward, que había permanecido en silencio durante toda la reunión, se acercó a la mesa. Sus ojos dorados estaban fijos en Jacob Black, que acababa de entrar por la ventana (sí, por la ventana, en forma humana pero con una agilidad imposible).

—Llegas tarde —dijo Edward.

—Los lobos no tenemos reloj —respondió Jacob, secándose la lluvia de la cara. Su mirada encontró a Bella, luego a Alice, luego al aura dorada que las envolvía—. Mierda. Ya lo hicieron.

—Todavía no —dijo Alice—. Pero casi.

Jacob se sentó en una silla, con las piernas abiertas y los brazos cruzados. Olía a bosque, a tierra mojada y a *omega en celo*. Bella lo percibió y su núcleo dio otro latido.

—También tú —dijo Bella—. Tú también estás en celo.

Jacob enrojeció.

—No es asunto tuyo.

—Mi sangre huele a ti. Y tú hueles a Edward. —Bella lo señaló con el dedo—. Sois pareja. Igual que Alice y yo.

—No es lo mismo —gruñó Jacob—. Edward no me ha elegido.

—No te ha elegido "todavía".

Edward dio un paso atrás.

—Bella, no tienes derecho a…

—Cállate. —Ella lo interrumpió, y su voz tenía un eco que no era humano—. He visto tus pensamientos, Edward. No porque pueda leer mentes, sino porque cuando Alice me besa, *veo* lo que ella ve. Y ella te ha visto marcando a Jacob en un claro del bosque, con la luna llena y los dos desnudos. Así que no me vengas con que no lo has elegido. Solo tienes miedo.

Edward apretó los puños. Su mandíbula tembló.

—Los vampiros no se emparejan con lobos. Es antinatural.

—Y los vampiros no se enamoran de humanas, y sin embargo aquí estamos —dijo Alice, soltando a Bella para enfrentarse a su hermano—. Deja de poner excusas. Tus fermonas hueles a deseo cada vez que Jacob entra en una habitación. Hueles a necesidad. Y si no lo marcas pronto, él entrará en celo y cualquier alfa lobo podrá reclamarlo. ¿Quieres eso?

Edward no respondió. Miró a Jacob. El lobo lo miró fijamente. Y en esa mirada hubo tantas cosas que Bella sintió que el aire se volvía espeso.

—Firmemos el contrato —dijo de repente Charlie, rompiendo el hechizo—. Y luego cada uno que haga lo que quiera con su vida, pero lejos de mi hija.

El Sr. Whitman deslizó los papeles. Charlie firmó con una pluma que sacó de su bolsillo (era una pluma estilográfica, porque Charlie Swan era así de anticuado). Luego Alice firmó. Luego Carlisle como testigo. Luego Emily Young como representante de los lobos.

—No estoy de acuerdo con esto —dijo Emily, estampando su firma con rabia—. Pero el consejo me ha obligado.

—El consejo puede meterse el tratado por el culo —respondió Charlie, y se guardó la pluma.

Bella, cuando llegó su turno, no cogió la pluma. Cogió la mano de Alice, la llevó a su cuello y presionó los dedos de la vampira contra su piel.

—Márcame —dijo—. Ahora. Aquí. Sin papeles.

—Bella… —comenzó Charlie.

—Cállate, papá. Esta es mi decisión.

Alice la miró a los ojos. Buscó alguna señal de duda. No la encontró.

—Si te marco, no hay vuelta atrás. Mi olor se quedará en ti para siempre. Cualquier alfa que se acerque sabrá que eres mía.

—Lo sé.

—Y tu cuerpo cambiará. El núcleo se expandirá. Sentirás lo que yo siento, verás lo que yo veo. A veces será bonito. A veces será horrible.

—También lo sé.

—Entonces… —Alice inclinó la cabeza, acercó sus labios al cuello de Bella, justo donde la arteria carótida late más fuerte—. ¿Estás lista?

Bella cerró los ojos.

—Sí.

El mordisco no fue como esperaba. No fue un pinchazo. Fue una *liquidez*. Los colmillos de Alice penetraron su piel como cucharas calientes en mantequilla, y en lugar de sangre, lo que brotó fue *luz*. La misma luz dorada del aura. Y esa luz se enredó alrededor de la boca de Alice, subió por sus mejillas, entró en sus ojos.

Alice gimió. Un gemido bajo, ronco, que vibraba en el pecho de Bella.

—Eres… —dijo Alice, con los dientes aún hundidos—. Eres más de lo que vi en mis visiones. Eres *infinita*.

Bella sintió cómo su núcleo cerca de su ombligo se *expandía*. Ya no era un latido en el vientre. Era todo su cuerpo. Era cada célula cantando al unísono. Era un orgasmo que duraba segundos, minutos, horas. Cayó de rodillas, pero Alice la sostuvo.

—Ya está —susurró Alice, retirando la boca. La herida del cuello de Bella se cerró al instante, dejando una cicatriz blanca con forma de luna creciente—. Eres mía. Y yo soy tuya.

Charlie se llevó una mano a la frente.

—Dios mío, acabo de ver a mi hija ser marcada por una vampira. Esto supera cualquier cosa que entrenara en la academia de policía.

—Papá… —Bella levantó la vista. Sus ojos ya no eran marrones. Eran *dorados*, igual que los de Alice—. ¿Estás orgulloso de mí?

Charlie tragó saliva.

—Sí. Pero también estoy aterrorizado.

Jacob, que había presenciado todo en silencio, se puso de pie.

—Bueno, ya que la humana ya no es humana del todo… ¿alguien quiere ir a cazar un ciervo? Estoy aburrido.

Edward soltó una risa.

—Los vampiros no cazan con lobos.

—Pues empieza hoy.

Se fueron los dos por la ventana. Emmett los siguió, riendo. Rosalie y Leah se quedaron mirándose, y algo en esa mirada hizo que Bella sonriera.

Todo iba a cambiar. Pero por primera vez en su vida, el cambio no le daba miedo.

Fin del Capítulo

Continuará 🔥

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