NovelToon NovelToon
El Cazador De Princesas

El Cazador De Princesas

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Fantasía épica / Héroes
Popularitas:545
Nilai: 5
nombre de autor: victor91

En un mundo donde la realeza no es sinónimo de inocencia, existe alguien dispuesto a romper todas las reglas.

Un misterioso cazador recorre los reinos con una misión peligrosa: encontrar y eliminar princesas. Pero no lo hace por ambición ni riqueza… sino por una verdad oculta que pocos conocen. Detrás de cada corona se esconden secretos, traiciones y poderes que podrían destruirlo todo.

A medida que avanza en su cacería, el cazador comienza a cuestionar su propósito, especialmente cuando se cruza con una princesa diferente a las demás… alguien que podría cambiarlo todo.
Entre conspiraciones, batallas y emociones prohibidas, la línea entre enemigo y aliado se vuelve cada vez más difusa.

¿Qué pasa cuando el cazador deja de ver a su presa como un objetivo… y empieza a verla como algo más?

NovelToon tiene autorización de victor91 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El elegido

–Tu viaje será largo, Bruno –dice su maestro, mordiendo un trozo de pan junto a la hoguera. 

El cazador –un niño de nueve años– mastica su comida mientras a Maos. 

Tres años antes

 Bruno volvía del colegio, tenía 6 años, caminaba por el cordón de la vereda compitiendo con sus amigos. Siempre caía primero. 

–Mi papá dijo que hoy vamos a jugar a la pelota en la plaza –dice Carlitos. 

–¿puedo ir? –pregunta Nicolás.

–si, claro, y vos Bruno, ¿vas a venir?.

Bruno piensa, olvida del juego del cordón.

–Mi mamá me dijo que hoy venía la abuela, que me compro un pantalón y quería probarlo, pero puedo preguntarle si me deja ir con ustedes, seguro no tendrá problema.

–Pasamos a buscarte –exclama Carlitos, y estira el puño para despedirse. 

Nicolás hace lo mismo, habían llegado a la esquina donde cada uno seguía su camino. Bruno mira a ambos lados de la calle, no viene ningún coche, y cruza. 

Sigue su camino a casa. 

 Las hojas de los árboles comienzan a agitarse, un viento frío y seco recorre cada parte del cuerpo del niño, lo hace estremecerse, casi temblar, olvida el juego. Su piel se erizo, sentía un vértigo que le cerraba las vías respiratorias, como si el aire no entrara. 

Corre a casa. 

 Abre la reja –nunca estaba cerrada, no tenía cerradura, quizá por eso mamá no plantaba flores delante de la casa, cualquiera podría entrar y tomarla–. Ingresa y se dirige a la puerta de entrada, está si permanecía cerrada, era el resguardo de la casa.

Golpea tres veces, espera un segundo y golpea dos veces más. 

No hay respuesta. 

Repite la contraseña. Nadie contesta. Mira por la ventana: solo oscuridad. Se detiene un momento, piensa y decide acudir a Hugo, su vecino. 

–¡Hugo! –grita desde el césped– ¡Hugo!.

La puerta del vecino se abre, de ella escapan fantasmas imaginarios acompañado de puro rock heavy metal. Hugo –de unos treintaitantos, flaco, sin remera, y totalmente despeinado– como si recién despertara de una siesta de varios años.

 –¿Qué pasa amiguito? –pregunta, rascándose el ombligo.

–Mamá no abre la puerta. 

Hugo mira sobre sus hombros mientras sigue escarbando el ombligo, vuelve a su casa y sale con pantuflas azules, pisa su crecido césped y camina en dirección a la casa de Bruno.

–¿Que estabas escuchando? –, pregunta el niño mientras chocan puño.

–Motorhead amiguito –, devuelve el saludo y sigue caminando hasta la puerta. 

Se acerca, intenta girar el picaporte. No lo consigue. Se asoma por la ventana y no alcanza a ver nada, mira por el orificio de la cerradura, observa por un instante, luego se retrae, golpea aún más fuerte y llama en voz alta. 

Nada.

Vuelve a gritar, pero no tiene éxito. Se detiene por un momento, piensa, luego gira hacia su casa y se mete un rato. Bruno se queda parado sobre su césped observando, sintiendo ese frío escalofriante que aún recorre todo su cuerpo. 

Hugo vuelve con un martillo y un fierro, sigue hasta la puerta, mira a Bruno y le dice, –Voy a forzar la cerradura para que se abra la puerta, pero quiero que te quedes a un costado, primero voy a entrar yo, ¿Está bien?. 

El niño observa los ojos del hombre, casi puede percibir las pupilas temblando, como si un miedo interno las llenará de dudas.

 Bruno exclama estar conforme con la cabeza. 

El martillo de acero se estrella contra la cabeza del fierro, el ruido que emiten se mimetiza con los latidos del corazón del niño, suenan como proyectiles que lo atraviesan en un plano fantasmal, lo destruyen por dentro y aún sin saber por qué, y de fondo ese frío siniestro y eterno que lo paraliza en cuerpo y alma. 

 Hugo martillea tres veces, aleja las herramientas, observa la cerradura y martilla dos veces más. 

Crack!, se oye.

 La puerta se abre lentamente. Hugo la toma con prisa para que no se siga abriendo, entra y cierra. El niño permanece en su lugar, intenta respirar, pero no lo consigue, el maldito frío se agolpa en los pulmones, los presiona y duele. 

Duele mucho. 

Hugo sale de la casa, con su mano derecha se tapa la boca, su rostro se encuentra pálido, como en las películas cuando la gente ve un fantasma. Camina torpe por el pasto y aterriza de rodillas junto al niño, refriega su rostro perdido en algún momento de su travesía por la casa, y luego abraza a Bruno, lo atenaza entre sus brazos con la fuerza de un hombre adulto, de un hombre que acarició la muerte y estaba de vuelta, de un hombre que intenta consolar a un niño cuya familia se encontraba muerta en el interior de su casa. 

Siete años después.

 Bruno abre los ojos, camina junto a Maos por la hierba de un campo en las montañas, su hogar se sitúa en algún lugar de Noruega, entre la vegetación y los lugares más preciosos del planeta. 

– Cada especie animal, incluida el humano, es parte de un equilibrio, es parte de una cadena que lo conduce hacia el núcleo –dice Maos. 

–Entiendo –contesta el muchacho con la mirada hacia adelante. 

El sol se recuesta sobre las montañas del horizonte y desciende por entre las copas de los árboles, lo hace suavemente, como si lo disfrutará.

–Los reinos están drenando la energía del núcleo de este planeta, lo hacen sin medir las consecuencias… consecuencias que se están comenzando a notar estos últimos días.

El muchacho se sorprende y acota, – Como el maremoto en Chile…

–Así es… un desastre sin precedentes. Frena su andar, observa al cielo, como melancólico, como recordando su pasado, y dice –Tenemos que hacer desaparecer todos los reinos que se pueda, de lo contrario, ya no quedará nada de este. 

Bruno abre los ojos estupefacto, entendía que su destino era destrucción y muerte, pero dudaba de estar listo para ello.

Maos sigue caminando y exclama, –Desde el día en que te encontré intentando quitarte la vida, pude ver la humanidad y el poder que llevas dentro, estás destinado a salvar el mundo, no tengo dudas de ello.

Bruno observa sus manos, las marcas del entrenamiento dibujaban un mapa de deterioro en ellas, estaba cansado, tenía hambre, pero no dejaba que ningún sentimiento así lo desconcentre, entonces, juntó todo el oxígeno que pudo, y siguió con  su entrenamiento, convencido de que él era  el  elegido. 

A sus veinte.

 Maos toma una bolsa de piel de jabalí, en su interior se estrellan una especie de esferas de colores. Su maestro ya le había explicado que cada uno de esos artefactos tenía la energía de un reino, y era de esa manera por la cual viajaría entre ellos. 

–Toma esto–, dice Maos y entrega la bolsa. –No pierdas el rumbo, de lo contrario no podrás volver, solo una de ellas contiene la energía de este mundo. 

Bruno agita la cabeza concentrado. 

Maos se gira y toma otra cosa, vuelve a él y alza las manos. Dos hermosas y relucientes hachas se posan en sus palmas.

 –Estas herramientas fueron forjadas por minerales extremadamente preciosos y fuertes de este mundo. 

Bruno las toma, las observa intrigado, y las lleva a un costado del cuerpo. 

–¿Qué nombre llevaré?, maestro. 

Maos estira un brazo y posa la mano en su hombro, le sonríe y dice, –Te llamarás Preus.

–Preus… –, murmura Bruno. 

–Significa elegido en mi mundo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play