Cynthia fue una extra cuya muerte fue injusta. Pero ahora, otra alma ha reencarnado en ella y esta decidida a no repetir el final de la verdadera Cynthia, por lo que hará lo posible para alejarse de la trama, escapando al campo, donde planea una vida tranquila. ¿o no?,
Su camino se cruza con Luna Von Kleist, el tercer hijo del ducado Von Kleist, quien viaja junto a su ejército, y de alguna manera ha terminado fijándose en Cynthia, ya que su personalidad es fuera de lo común.
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Capitulo 07.
Fue un viaje largo, pero, finalmente llegaron a la casa de campo ubicada a pocos metros de un pueblo. Este era tranquilo y próspero, así que no tendrían problemas a la hora de conseguir provisiones, además de que la propiedad tenía su propio huerto. La casa no era tan grande como la mansión del reino, pero lo suficientemente cómoda.
Al llegar, los sirvientes la recibieron con amabilidad y la guiaron a su habitación que ya ha sido preparada. Cynthia pidió que dejaran que Nadia ocupará el cuarto de alado, ya que no solo era su doncella, era una escolta y debía estar al pendiente en caso de una emergencia.
Cynthia ya a solas en su habitación, abrió las puertas del balcón y respiró profundo, era aire fresco, una brisa refrescante, perfecta para dormir esa noche.
—señorita, la señora Anne me ha dicho que en el pueblo hay un mercado en las mañanas por si desea pasear un poco.— le comenta Nadia mientras le deja la cena.
—¿en serio?, entonces iremos, necesito ropa cómoda, vestidos mas ligeros y cómodos.—
—de acuerdo señorita, la despertaré para no llegar tarde.—
Dicho esto Nadia se retira. Cynthia después de terminar su cena, se dio un baño, jugando con el agua creando burbujas con magia. Desde el día que llegó ha practicado magia, y se le da bien.
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A la mañana siguiente, Nadia y Josh acompañan a Cynthia al mercado. La pelirosa encuentra algunos objetos para cabello, también frutas y después fue a una pequeña boutique del pueblo para pedir la ropa que necesita.
—usted es una señorita de la nobleza, es raro que pida ropa de este estilo.— comenta la vendedora.
—estoy en el campo, prefiero no salir tan adornada.— señala los vestidos y zapatos que quiere.
—es verdad y lucirá bien. Si necesita algún modelo en especifico, también puede hacer encargos.— le mencione la vendedora.
—¿en serio?, entonces lo tendré en cuenta.— tal vez diseñe su propia ropa.
Después de llenas las manos de Josh con sus compras caminan de regreso al carruaje, cuando tienen que detenerse al ver pasar un grupo de jinetes. Todos uniformados, con espadas, lanzas, flechas e incluso hachas, sin duda eran soldados de alguna casa noble.
"Los soldados de los Von Kleist..."
"Siempre pasan por aquí cada dos semanas, se quedan unos días y se van."
"Eso nos beneficia, así los bandidos no nos molestan."
"Y de paso disfrutamos la vista, la mayoría son hombres atractivos."
"Es como si fuese un requisito ser guapo y fuerte para ser un soldado del ducado Von Kleist."
Un pequeño grupo de mujeres cuchicheaban cerca de Cynthia y Nadia. La pelirosa dirige su vista hacía los soldados, y vaya que tenían razón, algunos eran atractivos, incluso los mayores.
—Nadia, hoy hemos tenido suerte.— comenta Cynthia.
Nadia la mira extrañada.—¿por qué lo dice señorita?
—¿que no ves?, pura belleza desfilando. Disfruta la vista.— le responde.
Nadia deja escapar un leve suspiro ante el comentario de Cynthia. Cuando los soldados terminan de pasar, ambas siguen su camino acompañadas de Josh. Las compras las deja el guardia en el carruaje.
—¿cree que haya algo peligroso cerca?, es muy extraño ver a soldados bien armados en un pueblo.— menciona Josh.
—probablemente solo viene a descansar. No lo pienses mucho Josh, además si hay bandidos te ahorras el pelear tú.— se burla Cynthia.
—creo que la señorita tiene un problema conmigo, ¿acaso mate a su mascota?— pregunta Josh.
—no...eso creo...— se queda pensativa.— para nada, solo que eres divertido.— guiño guiño.
Y sube al carruaje.
—ignórala Sir Josh, ha estado rara últimamente.— le susurra Nadia.
Cynthia se asoma por la ventanilla.— escuche eso.
Josh y Nadia solo desvían la mirada.
—por cierto, Nadia, la vendedora de la boutique me dijo que en la noche hay un festival, ¿crees que podamos venir?— pregunta la pelirosa.
—no estamos muy lejos, y hay soldados cerca...creo que podemos volver un rato.— responde Nadia algo dudosa.
—que bien, entonces vamos, hay que llevar las compras.— ordena Cynthia.
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Esa misma noche, el carruaje de Cynthia se detuvo cerca del centro, estaba acompañado de diez guardias. Cynthia bajo, luciendo uno de los vestidos que compro en la mañana. El lugar estaba lleno de luces, el mercado seguía ahí y ahora habían distintos puestos de comida callejera.
En el centro se presentaba en un escenario bailarines con música alegre. E incluso había gente que se unió al baile.
—que divertido, vamos Nadia, compremos comida.— le hace seña a los caballeros.— ustedes también, diviértanse.
Cynthia se dirigió a un puesto y tomo una mesa para pedir comida y vio que también servían cerveza.
—señorita...¿esta segura que quiere beber alcohol de plebeyos?— pregunta el vendedor.
—claro que si, aquí todos somos iguales, además el vino es de niñas.— responde Cynthia.
—señorita...— la reprende Nadia.
Los de las mesas de alado rién por las palabras de Cynthia y se burlan de ella, porque se nota que es de una familia noble, y beber cerveza no es lo mismo que el vino fino que toman en las fiestas de las mansiones. Y Cynthia toma eso como un desafío.
—silencio, sirvame y veamos quien aguanta más.— lanzo el desafío.
...
Se queda en la mejor parte