Cynthia fue una extra cuya muerte fue injusta. Pero ahora, otra alma ha reencarnado en ella y esta decidida a no repetir el final de la verdadera Cynthia, por lo que hará lo posible para alejarse de la trama, escapando al campo, donde planea una vida tranquila. ¿o no?,
Su camino se cruza con Luna Von Kleist, el tercer hijo del ducado Von Kleist, quien viaja junto a su ejército, y de alguna manera ha terminado fijándose en Cynthia, ya que su personalidad es fuera de lo común.
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Capitulo 09.
Como pudo, regreso a la casa de campo, ahí al verla llegar, Nadia corrió hacía ella llorando, porque no sabía que había sido su señorita después de haber sido llevada por aquel extraño hombre.
—señorita...ese hombre era un soldado de los Von Kleist...temí por su vida.— se limpia las lágrimas Nadia.
—e-estoy bien...solo hablamos...y me quede dormida...apenas desperté corri a casa...— responde nerviosa.
—¿esta segura señorita?, ¿ese hombre no le hizo nada?, si es así...¿que será de usted?— Nadia estaba asustada.
—descuida, si algo supe es que...no nada...— Cynthia camina hacía la puerta de la casa.
Si algo supo, es que no debe de beber en exceso de nuevo, o anda aprovechándose de hombres guapos prometiendo hacerse responsable. No, no, eso no, no, luego tendrá a todos siguiéndola y exigiendo que se responsabilice de ellos.
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En el campamento de los soldados. El albino ya estaba ahí, sentado, observando el mapa con sus capitanes. Últimamente hay algunas apariciones de demonios rango menor, lo cual si es extraño, porque se supone que nadie puede abrir el portal al mundo demoníaco.
—¿le ha preguntado a su majestad Cordelia?, el rey esta más familiarizado con este tema.— menciona el primer capitán.
—envié un mensaje desde la primera aparición, pero, el cuñado dijo que no sabía, se supone que solo demonios de alto rango pueden abrir una puerta.— explica el albino.
—que problema, ¿cree que otro demonio esta intentando abrir la puerta?, después de todo, uno ya lo intento.—
—es una probabilidad, el problema es que ni el cuñado sabe quien podría ser.— niega el albino.
Incluso le pregunto a Belcebú, pero ni ella supo decirle quien podría ser. Solo mencionó que si se sabe que Mammón esta en ese mundo, cualquiera de sus enemigos podría ser.
El albino se sentó quedándose en silencio. Y recordando lo de anoche con esa pelirosa extraña, no pudo evitar sonreír brevemente. Sus subordinados se dieron cuenta y prefirieron alejarse, nunca se sabe que podría estar pensando su jefe.
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Cuando el albino se llevó a Cynthia, mientras ella se quejaba por ser cargada como costal, llegaron a una posada. El albino la dejo en el suelo, e hizo que se siente en la escalera mientras el pagaba una habitación para dejarla descansar.
Pero, Cynthia se puso de puso de pie y empezó a subir las escaleras sosteniendose del barandal hasta llegar arriba, pero, al querer caminar, se tropezó con su propio pie y cayó rodando por las escaleras. El grito llamo la atención y cuando el albino llegó, Cynthia ya estaba en el suelo, sin poder moverse.
—espero que no esté muerta.— presiona la punta del zapato en la mejilla de la pelirosa.
La chica se queja e intenta moverse. El albino deja escapar un leve suspiró y la carga, pidiendo asegurando a todos que la chica estará bien, que es un mago que sabe de curación y que no pasa nada.
Ya en la habitación, sin ningún signo de vergüenza le quito el vestido dejándola solo en camisón para revisar su cuerpo, y como estaba semi consciente, la hizo beber una poción sanadora. Aunque claro, esta no evita que resienta los dolores más tarde.
Después de eso, el albino se dio un baño y habiendo una sola cama se subió a un lado. Y así es como, al día siguiente la pelirosa despertó en pánico, casi desnuda y con un dolor por todo el cuerpo.
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Al siguiente día, Cynthia estaba un poco nerviosa, seguía con la duda de si hizo algo o no, con ese soldado. ¿Y si le pegó alguna enfermedad?, ¿y si esta embarazada?, no, no, es muy joven para sufrir o ser madre soltera.
—Nadia...¿que usan las mujeres para evitar un embarazo?, a parte de evitar las relaciones íntimas...— pregunta casualmente.
—señorita...no me diga que usted...con ese hombre...— la mira asustada.
—¿que?, no, no...pfff yo...con un desconocido...— ríe nerviosa.— solo es curiosidad...
—siendo así...hay dos opciones, un té que usa hierbas tóxicas...y el otro es, que el hombre tome una píldora anticonceptiva antes del acto.— explica.
—mmm...ósea que ¿aquí existen los anticonceptivos masculinos?, oh, vaya novedad...— en su época cuando alguien mencionaba algo similar, se armaba todo un debate redes sociales.
—si señorita, usted sabe que...muchos hombres suelen tener amantes...y eso garantiza que no dejen hijos bastardos a menos que ellos sean tan tontos o no les importe.— responde Nadia.
—ya, ya...—asiente. Y espera que ese hombre si se haya tomado ese anticonceptivo.
—señorita, no la juzgaré...¿esta segura que no paso nada?, ¿fue forzada?, ¿quiere que le consiga ese té?, juro hacerlo sin que nadie lo sepa...— promete Nadia.
La joven doncella estaba preocupada por la integridad de su señorita, y si esta fue abusada, debió ser algo terrible, y quiere poder ayudarla para evitar que tenga un hijo de ese abusador, no sería justo que ella cargue con una pena así.
—no fui abusada Nadia...pero, gracias por tu preocupación...aun así...por seguridad, ¿me puedes conseguir ese té?— pide.
—si señorita, iré a conseguir las hiervas y las prepararé esta misma noche...— responde Nadia.
Cynthia le agradece a su doncella, ella al parecer se preocupa de verdad. Si es así, seguramente estuvo angustiada toda la noche cuando no regreso a casa.
—creo que le debo una recompensa...— murmura para si misma.
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