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Almas En Distinto Cielo

Almas En Distinto Cielo

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:506
Nilai: 5
nombre de autor: Rooo

Almas que están destinadas a encontrarse aunque estén del otro lado del mundo.

NovelToon tiene autorización de Rooo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Él llega, Ella no sabe!

...Almas en Distinto Cielo...

...✦   ✦   ✦...

...Capítulo VIII...

...Él llega....

...Ella no sabe....

...— Porque estar en el mismo lugar no siempre significa estar en el mismo momento —...

...Buenos Aires — Tres días antes de su llegada★ ★ ★...

Valeria

La competencia de Alma fue un sábado a la mañana en un polideportivo del conurbano que olía a goma de piso y café de máquina. Valeria llegó con Mateo, que se había levantado sin que nadie se lo pidiera y había aparecido en la cocina a las siete con el buzo puesto y los auriculares colgando del cuello con ese aire casual que usaba cuando hacía algo que no quería que pareciera importante.

Se sentaron en las gradas. Mateo con los brazos cruzados y los ojos fijos en la pista. Valeria con las manos entrelazadas en el regazo, el corazón en la garganta.

Alma — La última vez

...Salió al piso con ese paso que solo tienen los atletas que conocen cada milímetro de su propio cuerpo. El traje era azul, con detalles plateados que Valeria había cosido a mano la semana anterior en las madrugadas....

...La música empezó. Y Alma dejó de ser una chica de diecisiete años con apuntes de kinesiología sobre la mesa y se convirtió en exactamente lo que siempre había sido debajo de todo lo demás: alguien capaz de hacer que el tiempo se detuviera....

...Valeria no lloró durante la actuación. Lloró después, en el baño del polideportivo, sola, con el agua del grifo abierta para que nadie la escuchara. No era tristeza. Era ese tipo de llanto que no tiene nombre — el de las madres que ven a sus hijos ser perfectos en algo que el mundo no alcanzó a ver del todo....

...Alma quedó primera, entre todas las atletas federadas, ella quien no era del seleccionado hoy pudo mas que todas. es tango puso a los jueces la piel chinita y su coreografía intacta, con una rodilla lesionada pudo terminar su coreografíacon un excelente puntaje. Y cuando salió al pasillo con la medalla colgando y los ojos brillantes, buscó a su madre primero. Siempre a su madre primero....

Esa noche los tres comieron pizza en la mesa de la cocina y Mateo le preguntó a Alma si le dolía dejar el patín. Alma lo pensó un momento — de verdad lo pensó, sin la respuesta preparada de antemano.

"Un poco," dijo. "Pero ya era tiempo igual no es que sea definitivo, pero solo la educaciónme daráun futuro :dijo" . Hay cosas que te forman y después tenés que dejarlas ir para seguir creciendo." Miró a su madre. "Eso me enseñaste vos, ma."

Valeria levantó la vista de la pizza. Mateo miraba el techo con ese aire de esto se está poniendo demasiado emotivo para mí que lo caracterizaba.

"¿Cuándo empezamos a ser tan filosóficos?" murmuró.

Los tres se rieron. Y por un momento, en esa cocina pequeña que olía a pizza y a hogar, el mundo estuvo completo.

El lunes, de vuelta en el hotel, la energía era distinta. El primer equipo de la producción había llegado durante el fin de semana: técnicos, un coordinador de locaciones, una asistente con un portapapeles que rivalizaba con el de la supervisora del hotel. El tercer y el cuarto piso estaban parcialmente bloqueados. Se habían instalado luces de trabajo en el hall de entrada.

El hotel olía distinto. A cable nuevo, a maquillaje, a esa electricidad particular que tiene un lugar cuando está a punto de convertirse en otra cosa.

"Llegaron los técnicos pero todavía no llegó el jefe," le contó Soledad al oído mientras pasaban el carro por el segundo piso. "La de recepción dice que llega el jueves."

"¿Y cómo sabe ella cuándo llega el jefe?"

"Porque fue ella quien confirmó la reserva de la suite del quinto piso." Pausa significativa. "Suite. Del quinto piso."

Valeria siguió empujando el carro. "La gente importante duerme en suites. No es una novedad."

"Valeria." Soledad la miró con la paciencia de quien sabe que su amiga a veces es deliberadamente literal. "Yo solo digo que en tres días este hotel va a ser otro mundo. Y nosotras vamos a estar ahí adentro."

Valeria pensó en eso mientras terminaba su turno. Otro mundo. El mismo hotel, los mismos pasillos, el mismo carrito que chirriaba en el mismo lugar de siempre. Pero con algo nuevo adentro. Alguien nuevo.

Se fue a su casa. Preparó la cena. Miró media hora de kdrama. Escribió cuatro líneas en su carpeta secreta que no terminaron de decir lo que quería decir. Las borró. Las volvió a escribir.

Durmió sin saber que en ese momento exacto, en algún aeropuerto del mundo, un hombre estaba embarcando.

...En el aire — El vuelo hacia Buenos Aires★ ★ ★...

Sebastián

Los vuelos largos eran para Sebastián una de las pocas formas de soledad que aceptaba con gusto. Dieciséis horas sin reuniones, sin decisiones urgentes, sin el mundo reclamando su atención. Su asistente sabía que durante los vuelos no se respondían mensajes que no fueran emergencias reales. Y en el vocabulario de Sebastián Rhys, "emergencia real" tenía una definición muy estrecha.

Voló en primera. No por ostentación — Sebastián no tenía paciencia para la ostentación — sino porque el espacio le permitía trabajar con la concentración que necesitaba. Y porque en los vuelos largos, a veces, dormía. Y cuando dormía en los vuelos...

Ella llegó a las tres horas de vuelo. Como siempre. Pero este sueño fue diferente a todos los anteriores de una manera que Sebastián sintió incluso antes de despertar: era el más vívido que había tenido. No una imagen. No una sensación. Era casi una memoria.

El sueño del vuelo

...Una cocina pequeña. Luz de lámpara, no de techo. Una mesa con marcas de uso. Una taza de té que nadie había tomado todavía....

...Ella de espaldas, mirando por una ventana que daba a una noche sin estrellas. El cabello oscuro suelto esta vez, cayendo sobre los hombros. Pequeña. Más pequeña de lo que la había imaginado siempre....

...Sebastián entró al sueño sabiendo que era él, que era ese espacio, que todo lo que había visto antes había sido preparación para este momento....

...Ella giró. Y lo miró....

...No con sorpresa. Como si lo hubiera estado esperando. Como si lo conociera desde antes de conocerlo....

..."Llegaste," dijo. Solo eso....

...Y Sebastián, que no sabía llorar, sintió algo en la garganta que no supo nombrar pero que reconoció como lo más real que había sentido en años....

Despertó sobre el Atlántico con el corazón latiendo a una velocidad que no era miedo sino otra cosa. Algo más antiguo que el miedo. Algo más parecido al reconocimiento.

Miró por la ventanilla del avión: océano, oscuridad, el horizonte levísimamente más claro hacia adelante. Hacia el sur.

Pidió agua. Bebió despacio. Y se quedó mirando ese horizonte que se aclaraba poco a poco con una certeza que no tenía forma de justificar ante ningún tribunal del mundo pero que era, sin ninguna duda, la cosa más sólida que había sentido desde la noche en que Hana no volvió a casa.

Llegaste, había dicho ella en el sueño.

Sí, pensó Sebastián. Ya voy.

El avión aterrizó en Ezeiza a las siete de la mañana con un sol de octubre que entraba oblicuo por las ventanillas de la terminal y pintaba el suelo de franjas doradas. Sebastián bajó con su equipo de cuatro personas, pasó por migraciones con la eficiencia de quien sabe exactamente dónde firmar y qué decir, recogió el equipaje y salió a la zona de llegadas.

Buenos Aires. Por primera vez.

El chofer enviado por el hotel lo esperaba con un cartel. Sebastián lo siguió hacia afuera. Y cuando las puertas automáticas se abrieron y el aire de octubre entró de golpe — ese aire porteño que huele a río lejano y a ciudad que no para — Sebastián hizo algo que no hacía nunca en llegadas a ciudades nuevas.

Se detuvo. Solo un segundo. Y aspiró.

No estaba. El aroma no estaba. No todavía.

Pero algo en él supo, con esa certeza irracional que ya había dejado de cuestionarse, que estaba cerca. Que estaba en esta ciudad. Que en algún lugar de estas calles anchas y este cielo abierto que no se parecía a ningún otro cielo que conocía, ella existía. Respiraba. Vivía.

Subió al auto. El chofer preguntó si era su primera vez en Buenos Aires. Sebastián dijo que sí.

"¿Y qué le parece hasta ahora?"

Sebastián miró por la ventanilla. La autopista, los carteles, la ciudad desplegándose hacia el horizonte con esa mezcla de caos y belleza que tenía algo de familiar aunque no pudiera explicar por qué.

"Me parece," dijo lentamente, "que ya la conocía."

...Ella estaba en el hotel a esa hora. Empujando el carrito por el tercer piso, con el uniforme prolijo y ese aroma que era solo suyo flotando suavemente en el aire del pasillo....

Él llegaba por la autopista hacia el mismo edificio.

Mismo hotel. Mismo aire. El mismo octubre.

Todavía sin verse. Pero ya, irrevocablemente, en el mismo mundo.

...✦   ✦   ✦...

Continuará en el Capítulo IX

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