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El Latido De La Eternidad

El Latido De La Eternidad

Status: En proceso
Genre:Pareja destinada / Vampiro / CEO / Arrogante
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalianna Elizondo

Alessandra "Lexa" Cavalier es una hematóloga destacada por sus logros en el difícil mundo de la medicina, pero su fe proviene de la ciencia y la lógica. Todo se rompe cuando acepta el contrato más inusual de su carrera: salvar a Dante Marek, un hombre hermético y arrogante, CEO de una empresa prestigiosa que parece tener siglos de su fundación.
Él no es un hombre cualquiera, sino un vampiro de sangre pura cuya estirpe se marchita, por una corrupción que está devorando su sistema circulatorio, amenazando con convertir su inmortalidad en cenizas. Desde su primer encuentro en una mansión que huele a hostilidad. Dante desprecia la fragilidad de Lexa, pero su sangre tiene un aroma que mueve sus instintos primitivos que creía haber enterrado hace décadas.
Mientras ella se adentra en un laboratorio de tinieblas para encontrar una cura, descubre que no es una simple observadora. Su propia genética guarda el secreto de una salvación que Dante ansía y teme por igual.

NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

De mi cabeza no salía que mi vida como una hematóloga de élite había terminado. Esa certeza me golpeó mientras observaba el amanecer desde el piso 50 de Marek Industries. La niebla, que ayer parecía una mortaja, hoy se sentía como una barrera que me protegía del mundo exterior, donde la sangre era solo hierro y oxígeno; los monstruos solo vivían en los libros de cuentos que mis padres me leían a la hora de dormir.

Me quedé en el laboratorio hasta que las primeras luces empezaron a luchar contra el brillo clínico de las lámparas; no había dormido nada, otra vez, pues cada vez que cerraba los ojos, veía las motas plateadas de Dante danzando alrededor de mis propias células en una simbiosis aterradora. Mi mente analítica intentaba encontrar una explicación lógica, un error en la muestra; como una contaminación cruzada, algo, cualquier cosa que lo explicara... pero en el fondo de mi pecho, la fascinación que sentí al sentir el frío de él seguía vibrando.

Dasha entró al laboratorio a las siete de la mañana. Traía un café cargado que dejó sobre la mesa de acero con un golpe en seco. Se veía impecable, pero sus ojos reflejaban una preocupación que su traje de sastre no podía ocultar.

—¿No has dormido, Lexa? —Pronunció, cruzándose de brazos. — Y no es la falta de sueño de una científica emocionada, lo que veo en mi hermanita; es la de alguien que está viendo el abismo y está pensando en saltar.

—¡Dash!, encontré algo —Susurré, ignorando el café caliente. —Mi sangre... purifica la de Dante; no es solo compatibilidad, es una reacción de limpieza biológica absoluta...

Ella se quedó inmóvil. Se acercó al monitor donde la imagen de la placa de Petri seguía congelada.

—¡Dime que no hiciste lo que creo que hiciste! —Dijo con voz tensa, entre miedo e incredulidad. —¿Dime que no mezclaste tu propia genética con ese petróleo negro?

—¡Fue un impulso, Dash! —Pero ahora lo entiendo, no me eligieron por mis títulos de Harvard, me prefirieron porque soy el antídoto vivo para la corrupción de su linaje.

—¡O porqué eres el postre, Alessandra! —Replicó con su voz temblando por primera vez. —Recuerda bien lo que dijo Loreta sobre la "frecuencia" de tu sangre, no eres simplemente su médica, eres su salvavidas y los náufragos suelen ahogar a quienes intentan rescatarlos.

Antes de que pudiera responder, la puerta se deslizó mostrando a Jonathan Blackwood con su habitual energía radiante, luciendo un traje gris perla que resaltaba el verde jade de sus ojos. Detrás de él, dos hombres y una mujer caminaban con una rigidez que me resultó inquietante. Vestían uniformes grises, simples, sus miradas estaban perdidas, como si estuvieran bajo el efecto de un sedante profundo.

—¡Buenos días, mis brillantes damas! —Exclamó Jonathan, con su sonrisa que iluminaba la estancia. —Espero que la "jaula dorada" esté siendo cómoda; he traído a los colaboradores que Dante prometió, son voluntarios de nuestro programa de lealtad.

—Parecen cascarones vacíos, señor Blackwood. —Dije, acercándome a uno de los hombres. Su pulso era lento, rítmico, pero carente de la vitalidad que se espera de un "voluntario".

—Están en un estado de calma inducida, preciosa. —Respondió, apoyándose en la mesa con una elegancia felina. —Para lo que necesitamos hoy, el estrés humano es un contaminante.

—Dante llegará en unos minutos para la primera fase de la transfusión de prueba. Queremos ver si puede asimilar estos nutrientes con la magia de sus ajustes doctora...

Jonathan se acercó a mí, sus ojos recorriendo mi rostro con una intensidad que me hizo recordar el beso gélido en mi mano.

—Por cierto, veo que no lleva el broche que le envié. —Comentó, señalando mi bata blanca. — El lobo de jade se siente solo en esa caja, Lexa.

—No estoy aquí para lucir joyas, Señor Blackwood. —Respondí con frialdad. — Estoy para evitar que su socio se convierta en ceniza.

Dante entró en ese momento. Se veía más demacrado que la noche anterior. Las líneas violáceas en sus muñecas ahora eran surcos oscuros que subían por sus antebrazos, visibles bajo la túnica negra de seda que vestía. Sus ojos azules estaban inyectados en sangre, una señal clara de que el hambre estaba ganando la batalla.

—Empecemos. —Ordenó con una voz que era apenas un susurro.

Instalé el equipo de transfusión con manos que, por primera vez en mi carrera, temblaban levemente. Conecté a uno de los voluntarios a la máquina de aféresis. La idea era filtrar la sangre humana a través de un complejo sistema de estabilizadores químicos antes de introducirla en el sistema de Dante.

Mientras preparaba la vía, el frío que emanaba su piel me entumeció los dedos. Al tocarlo, sentí una descarga eléctrica, una conexión que no tenía nada que ver con la medicina.

—Su corazón suena como un tambor de guerra, doctora. —Murmuró, estando tan cerca, que su aliento frío rozó mi mejilla. —¿Miedo o anticipación?

—Es profesionalismo, señor Marek. —Mentí, aunque mi propio pulso me traicionaba.

Cuando la aguja penetró su piel, la máquina emitió un pitido agudo. La sangre negra empezó a fluir, encontrándose con la del voluntario en la cámara de mezcla. Lo que ocurrió me dejó paralizada.

En el momento en que las sangres se tocaron, el voluntario abrió los ojos de par en par, sus pupilas se contrajeron y un grito silencioso deformó su rostro. No era dolor físico; era como si algo estuviera siendo succionado de su alma. Dante, por el contrario, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Un suspiro de alivio absoluto escapó de sus labios. La palidez de su rostro fue reemplazada por un rubor momentáneo y las líneas oscuras de sus brazos retrocedieron visiblemente.

—Dante, basta. —Ordenó Jonathan, cuya sonrisa había desaparecido por completo. —El flujo es demasiado alto. Lo vas a drenar.

—¡Alessandra, apaga la máquina! —Gritó Dasha, corriendo hacia los controles.

Traté de accionar el interruptor de emergencia, pero la mano de Dante se cerró sobre mi muñeca con una fuerza inhumana. Sus ojos se abrieron, por un segundo, vi la bestia que Cooper tanto odiaba. No eran ojos de hombre; eran dos pozos de hambre antigua que me devoraban.

—Un poco más. —Siseó. — ¡Siente... la vida...!

—¡Lo estás matando! —Le grité, golpeando su pecho con mi mano libre. — ¡Suéltame, Dante! ¡Esto no es lo que acordamos!...

La mención de su nombre pareció romper el hechizo. Él soltó mi muñeca y se apartó bruscamente, arrancándose la aguja. La sangre negra salpicó el suelo de polímero blanco, siseando como ácido. El voluntario se desplomó en la silla, inconsciente.

Jonathan reaccionó con rapidez, estabilizando al hombre y llamando a Andreina para que se lo llevaran. Dasha se acercó a mí, examinando las marcas rojas que los dedos de Dante habían dejado en mi piel.

—¡Fuera! —Dije, con mi voz temblando de rabia y algo que no quería admitir: excitación. —¡Todos fuera del laboratorio, ahora!

Jonathan me miró con una mezcla de disculpa y una fascinación renovada.

—Alessandra, esto es solo parte del proceso de adaptación...

—¡He dicho que fuera! —Repetí, señalando la puerta. —¡No soy su proveedora de alimento, Jonathan! —Si quieren ciencia, respetarán mis reglas. —¡Si quieren un matadero!, busquen a otra persona...

Dante se quedó allí, de pie, observando la mancha de su propia sangre en el suelo. El rubor de vida ya se estaba desvaneciendo, devolviéndolo a su estado de estatua de tragedia.

—¡Ella tiene razón! —Dijo finalmente, su voz recuperando la frialdad del acero. — Jonathan, llévatelos, la sangre de estos... colaboradores... es ceniza. No tiene la pureza necesaria.

Jonathan asintió, pero su mirada se fijó en mis ojos con una intensidad que me hizo recordar su advertencia: "Dante no es el único que tiene hambre". Escoltó a Dasha y a los técnicos hacia la salida, dejándome sola con el monstruo.

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Martha Victoria Martinez Vareela
muy emocionada, pero falta el final, espero que lo termines,
Elena Burbano
quiero más 👏🥰🥰
Elena Burbano
está hermosa 😂
Natalia Vasquez
Oleck es un caballero ante todo 😘😘😘😘😘😘❤️❤️❤️❤️❤️🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
está historia es cada vez más interesante 🤔🤔🤔🤔🤔🤔👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
millones de ❤️❤️❤️❤️❤️ para ésta historia 👏👏👏👏👏👏.
Natalia Vasquez
quién iba a creer que ese Jhonatan es tan hijo de su madre y encima manipulador, cuando yo creía que Cooper era el malo resultó otro🤔🤔🤔🤔🤔😠😠😠😠😠👏👏👏👏👏.
Natalia Vasquez
cada vez me gusta más esta historia 👏👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
me encanta esta historia definitivamente 👏👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔🤔❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
está historia es muy interesante, cada vez me gusta más 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
esto cada vez es más emocionante ❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
esto cada vez está más bueno 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
ummmm ya comenzó la guerra y ella en medio👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
guao muy interesante la historia autora 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
DAKI: Muchas gracias por acompañarme en esta nueva historia, bienvenida
total 1 replies
Natalia Vasquez
hay vampirin ya te llegó la orma de tus zapatos 🤣🤣🤣🤣🤣👏👏👏👏👏👏.
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