NovelToon NovelToon
BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

Status: En proceso
Genre:Acción / Aventura Urbana / Batalla por el trono
Popularitas:798
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Kael, el rey de los lobos, huye de un destino impuesto… pero no puede escapar de su propia oscuridad.
En el mundo humano conoce a Lía, la única capaz de activar un vínculo prohibido por la diosa de la luna.
Cuando la sombra del pasado, el consejo y una guerra ancestral los persiguen, el amor se vuelve una amenaza.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 14: LA.TRAMPA DE SELENE

La lluvia dejó de importar. No era el frío. No era el viento que golpeaba con fuerza entre los edificios. No era la azotea resbalosa bajo sus pies. Nada de eso existía ya.

El mundo de Lía se había reducido a una sola frase.

“Tu madre está conmigo.”

Sintió cómo algo dentro de su pecho se rompía.

No fue miedo. No fue solo preocupación. Fue algo más profundo.

Más visceral.

Una mezcla peligrosa de amor… y rabia.

—¿Qué acabas de decir? —su voz salió cortada, pero firme.

El sonido de la lluvia quedó en segundo plano.

Del otro lado de la llamada, una risa suave se deslizó como veneno.

Selene.

Controlada.

Elegante.

Peligrosa.

—No hagas que repita —respondió con calma.

Lía dio un paso hacia Kael y, sin pedir permiso, le arrebató el teléfono.

Su respiración era irregular.

Sus dedos temblaban.

Pero su mirada…

Era otra.

—Si le haces algo, te juro que—

—¿Me juras qué, reina? —interrumpió Selene.

La palabra “reina” no sonó como título. Sonó como una provocación. Como un desafío. Como una amenaza.

Lía apretó el celular con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

—Escúchame bien —continuó Selene, con voz baja—. Tu madre está sana.

Pausa.

—Por ahora.

Ese “por ahora” se incrustó como una cuchilla.

—Déjala ir —exigió Lía.

Selene soltó una pequeña risa.

—Eso depende de ti.

Kael observaba en silencio.

Pero no era un silencio tranquilo.

Era tensión pura.

Sabía lo que venía.

Sabía cómo jugaba Selene.

Y sabía que Lía estaba entrando directo en su terreno.

—¿Qué quieres? —preguntó Lía.

Directa.

Sin rodeos.

La respuesta llegó sin vacilar.

—A ti.

El mundo se detuvo. Literalmente.

El sonido de la lluvia desapareció. El viento dejó de sentirse. Incluso su propio latido pareció apagarse por un segundo.

Lía tragó saliva.

Kael dio un paso al frente.

—No.

Selene soltó una risa baja.

—No te pregunté a ti, Kael.

Y entonces su tono cambió.

Más frío.

Más afilado.

Más real.

—Tienes una hora.

La lluvia volvió.

Golpeando fuerte.

Marcando el tiempo.

—Ven sola al antiguo muelle del puerto.

Silencio.

Pesado.

Amenazante.

—O tu madre no verá el amanecer.

La llamada se cortó. El sonido seco del silencio fue peor que cualquier grito.

Lía bajó lentamente el teléfono.

Sus manos temblaban.

Pero no de miedo.

De decisión.

Kael se acercó.

—No vas a ir.

Lía levantó la mirada.

Y en sus ojos ya no había duda.

—Claro que voy a ir.

—Es una trampa.

—¡Es mi madre!

El choque entre ambos fue inmediato.

Brutal.

Invisible… pero devastador.

Kael endureció la voz.

—Eso es exactamente lo que Selene quiere.

Lía dio un paso atrás.

Su pecho subía y bajaba con fuerza.

—¿Entonces qué propones? ¿Que me quede aquí esperando?

Su voz se quebró por un instante.

Pero se sostuvo.

—¿Mientras ella sufre?

Kael guardó silencio.

Eso lo golpeó.

Fuerte.

Lía lo vio.

Pero no retrocedió.

—Desde que apareciste —continuó, señalándolo— todo esto empezó.

La ciudad detrás de ellos brillaba bajo la lluvia. Pero su mundo… se estaba desmoronando.

—Y ahora mi familia está pagando por eso.

El golpe fue directo.

Kael no respondió.

Pero su mirada cambió.

Más oscura.

Más tensa.

Más… humana.

Lía bajó la voz.

—Voy a salvarla.

Kael dio un paso hacia ella.

—No sola.

Silencio.

Denso.

Peligroso.

—No puedes impedirlo —dijo Lía.

Kael sostuvo su mirada.

Y esta vez, no había duda en la suya.

—No voy a dejar que te entregues.

—No me estoy entregando.

La voz de Lía fue firme.

Clara.

—Estoy peleando por mi madre.

Eso cambió todo.

Kael apretó la mandíbula.

Y luego habló con una calma peligrosa.

—Entonces iremos juntos.

Lía lo miró.

—Selene dijo que fuera sola.

Kael se acercó más.

Demasiado.

—Entonces no tiene por qué verme llegar.

Ahí nació el plan.

Rápido.

Preciso.

Sin margen de error.

Bajaron por la escalera de incendios.

La lluvia los envolvía como una cortina.

La ciudad seguía viva.

Pero ellos estaban en otra guerra.

Kael encontró una motocicleta negra.

La encendió.

El motor rugió como una bestia.

Lía subió detrás de él.

Sus manos se aferraron a su chaqueta.

Y salieron disparados.

Las calles pasaron como destellos.

Luces rojas.

Semáforos.

Charcos.

Sirenas lejanas.

Todo borroso.

Todo rápido.

Todo urgente.

El puerto apareció como una sombra enorme.

Frío.

Industrial.

Abandonado.

Perfecto para una emboscada.

Kael detuvo la moto a una calle.

—Desde aquí seguimos a pie.

Lía bajó.

Cada paso que daba…

Pesaba más.

Como si su cuerpo supiera lo que venía.

Llegaron al muelle.

La madera vieja crujía bajo sus pies. El mar golpeaba suavemente debajo.

Oscuro.

Profundo.

Al fondo…

Una figura.

Sentada.

Atada.

Inmóvil.

El mundo se detuvo otra vez.

—Mamá…

La voz de Lía apenas salió.

Kael la sujetó.

—Espera.

Pero ya era tarde.

Lía corrió.

—¡Mamá!

La mujer levantó la cabeza lentamente. El rostro golpeado. Cansado.

Pero vivo.

—Lía… no…

Selene apareció.

Como si siempre hubiera estado ahí.

Perfecta.

Impecable.

En medio del caos.

—Qué conmovedor —dijo suavemente.

Lía se detuvo.

Kael salió de las sombras.

Los ojos de Selene brillaron.

—Sabía que no la dejarías venir sola.

Kael avanzó.

—Suéltala.

Selene ladeó la cabeza.

—Primero quiero ver algo.

Su mirada se clavó en Lía.

—Quiero ver si realmente eres digna.

El aire cambió.

—¿Digna de qué? —preguntó Lía.

Selene sonrió. Y levantó la mano.

Señaló detrás.

Kael giró.

Y su expresión se endureció al instante.

Sombras.

Moviéndose.

Emergiendo.

Uno. Dos. Tres. Cinco.

No eran hombres.

Eran alfas.

Cada uno con una presencia distinta.

Pesada.

Dominante.

Peligrosa.

—La primera prueba de una reina —dijo Selene— es sobrevivir.

El silencio fue absoluto.

Lía sintió el frío recorrerle la espalda.

Kael gruñó.

—Selene…

—Si sobreviven —continuó ella—, les devolveré a la madre.

Pausa.

Una sonrisa lenta.

—Tal vez.

La palabra quedó flotando.

Amenazante.

Uno de los alfas dio un paso.

Luego otro.

La madera del muelle crujió.

La lluvia golpeó más fuerte.

Lía miró a su madre.

Temblando.

Indefensa.

Luego a Kael.

Luego a los cinco enemigos.

No había salida.

No había negociación.

Solo una opción.

Pelear.

El primer alfa sonrió.

Y se lanzó.

El combate comenzó como una explosión.

Kael interceptó al primero.

El impacto sacudió el muelle.

Lía retrocedió.

Los otros cuatro se movieron.

Rápidos.

Coordinados.

No era un ataque desordenado.

Era una cacería.

Y ella era el objetivo.

La marca ardió.

Otra vez.

Pero esta vez…

Lía no dudó.

No retrocedió.

No huyó.

Levantó la mano.

La energía plateada apareció.

Más fuerte.

Más estable.

Más suya.

Y por primera vez…

No tuvo miedo.

Porque entendió algo.

No era la presa.

Era el centro de la guerra.

Y esa noche…Iba a dejar de huir.

1
Ileana Martín
me gusta
Ileana Martín
me gusta el libro
Ileana Martín
me gusta
Ileana Martín
me gusta mucho
Ileana Martín
me gusta
Ileana Martín
me gusta las novelas estan súper bonitas
Ileana Martín
me encanta leer
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play