NovelToon NovelToon
TOME SU LUGAR

TOME SU LUGAR

Status: En proceso
Genre:Venganza / Escuela / Mujer poderosa
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Se burlaron. La humillaron. La destruyeron.
Pero cometieron un error…
Nunca supieron que tenía una gemela.
Y ella no perdona.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5: LA SIGUIENTE EN CAER

El ambiente ya no era el mismo.

Y no iba a volver a serlo.

Porque cuando algo se rompe de verdad, cuando alguien decide dejar de seguir las reglas que todos aceptan sin cuestionar, no hay forma de volver atrás, no hay manera de fingir que todo sigue igual, y eso era exactamente lo que estaba pasando en ese lugar, aunque todavía intentaran ignorarlo.

Pero yo no vine a que lo ignoraran.

Vine a que lo sintieran.

Los rumores no se detuvieron.

Crecieron.

Se deformaron.

Se volvieron algo más grande, más incómodo, más difícil de controlar, porque ahora no solo hablaban de lo que había pasado, sino de lo que podía pasar, de lo que yo podía hacer, y eso… era mucho más peligroso.

“Ya no es la misma…”

“Algo le pasa…”

“¿Y si vuelve a hacerlo?”

Sonreí levemente al escuchar algunos de esos comentarios mientras caminaba por el pasillo, no porque me hicieran gracia, sino porque confirmaban que iba en la dirección correcta.

El miedo no necesita pruebas.

Solo necesita una señal.

Y yo ya la había dado.

Pero eso no era suficiente.

Porque ellos no se detuvieron con Sara.

¿Por qué debería hacerlo yo?

La vi antes de que ella me viera.

Valentina.

Hablando con dos chicas cerca de los casilleros, con esa misma postura segura, esa misma forma de controlar el espacio, de dirigir las conversaciones, de decidir quién entra y quién queda fuera, como si tuviera el derecho de hacerlo, como si nada hubiera cambiado.

Porque todo había cambiado.

Me acerqué sin prisa, observando cada detalle, cada gesto, cada movimiento, porque no se trataba solo de atacarla… se trataba de hacerlo bien, de hacerlo en el momento correcto, de hacerlo de una forma que no pudiera ignorar ni olvidar.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, una de las chicas me notó primero, dejando de hablar de inmediato, su expresión cambiando en un segundo, pasando de normalidad a incomodidad, a alerta.

Valentina lo notó.

Y se giró.

Nuestros ojos se encontraron.

Y por un instante…

todo se detuvo.

No sonrió.

No habló.

Solo me miró.

Analizando.

Midiendo.

Como si intentara entender qué estaba pasando.

Pero no lo entendía.

No todavía.

—¿Qué quieres? —preguntó finalmente, con un tono firme, pero no tan seguro como antes.

Di un paso más cerca.

—Hablar.

Las dos chicas se miraron entre sí.

Incomodidad.

Duda.

Miedo.

Perfecto.

—No tengo nada que hablar contigo —respondió Valentina, cruzándose de brazos, intentando recuperar el control.

Porque el control ya no estaba en sus manos.

—Claro que sí —dije con calma—. Solo que aún no lo sabes.

Silencio.

Su expresión cambió apenas.

Algo no le gustaba.

Algo no encajaba.

Y eso…la estaba desestabilizando.

—Mira —dijo, bajando la voz—, no sé qué te pasa últimamente, pero deberías calmarte antes de meterte en problemas.

Sonreí levemente.

—¿Problemas? —repetí—. Tú sabes perfectamente lo que es eso.

Esa frase fue directa.

Demasiado directa.

Las chicas a su lado se tensaron.

Valentina lo notó.

Y eso fue suficiente.

—No hables de lo que no entiendes —respondió, pero ya no sonaba igual.

Di otro paso.

Más cerca.

Invadiendo su espacio.

—Entiendo más de lo que crees.

Silencio.

Corto.

Pesado.

Y entonces…lo hice.

No esperé.

No avisé.

Mi mano se movió rápido, sujetando su brazo con fuerza, girándola lo suficiente para romper su equilibrio, para sacarla de su posición, para obligarla a reaccionar sin preparación.

El golpe contra los casilleros fue seco.

Fuerte.

Suficiente para hacer que el ruido cortara el ambiente.

Las chicas retrocedieron de inmediato.

Nadie intervino.

Todavía.

La sostuve ahí, sin soltarla, sin darle espacio para recuperar el control, acercándome lo suficiente para que entendiera que esto no era una discusión, que no era una amenaza vacía.

—Esto es solo el inicio —murmuré cerca de su oído.

Sentí cómo se tensaba.

Cómo intentaba soltarse.

Pero no la dejé.

—Tú empezaste esto —añadí—. Ahora yo lo termino.

La solté de golpe.

Y retrocedí un paso.

Valentina quedó contra los casilleros, descolocada, respirando más rápido, con algo nuevo en su mirada.

No era enojo.

Era miedo.

Pequeño.

Pero real.

Y eso…

era suficiente por ahora.

—Estás enferma —dijo, pero su voz no tuvo la fuerza que intentó darle.

La miré.

Directamente.

—No —respondí—. Estoy cansada.

Silencio.

Nadie habló.

Nadie se movió.

Porque todos lo entendieron.

Esto no era algo aislado.

Esto no iba a detenerse.

Me di la vuelta sin decir nada más, sin quedarme a ver su reacción completa, porque no la necesitaba, porque lo importante ya estaba hecho.

La segunda grieta.

El segundo golpe.

La segunda señal.

Y esta vez…todos lo vieron.

Mientras caminaba, sentí las miradas, los susurros creciendo otra vez, pero ahora eran diferentes, más intensos, más cargados, porque ya no era una duda…

era una certeza.

Algo estaba mal.

Y no sabían cómo detenerlo.

Me senté en mi lugar con la misma calma de siempre, apoyando los brazos sobre el escritorio, dejando que el silencio se acomodara a mi alrededor, dejando que el miedo hiciera su trabajo sin necesidad de que yo dijera nada más.

Porque esto…

apenas estaba empezando.

Y el siguiente… no iba a poder levantarse tan fácil.

1
Rubiia sanz
no dejes que caiga sube maaas
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play