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Segunda Oportunidad

Segunda Oportunidad

Status: Terminada
Genre:Yaoi / CEO / ABO / Policial / Completas
Popularitas:7
Nilai: 5
nombre de autor: Rita Maria

Un delegado de policía consumido por la venganza. Un chef que carga con una condena que no le pertenece. El mismo enemigo. Un deseo que ninguno de los dos puede controlar.

Vinícius Cruz lleva años cazando al narcotraficante que destruyó a su familia. Frío, implacable y sin espacio para el amor, su vida se reduce a una obsesión: hacer justicia con sus propias manos. Hasta que una noche, en medio del caos de una discoteca, sus ojos se cruzan con los de un desconocido que le roba el aliento.

Saullo Dantas acaba de salir de prisión después de cumplir tres años por un crimen que no cometió. Carga con cicatrices que no puede mostrar, secretos que no puede contar y un plan de venganza que podría costarle la vida. Lo último que necesita es caer rendido ante un hombre que esconde su propia identidad.

Lo que empieza como una atracción imposible de ignorar se convierte en algo que ninguno de los dos sabe nombrar. Pero cuando las mentiras se derrumban y el pasado los alcanza, Vinícius y Saullo descubrirán que comparten mucho más que una cama: comparten al mismo demonio.

Entre traiciones, secretos policiales y un enemigo que acecha en las sombras, tendrán que decidir si el amor es suficiente razón para arriesgarlo todo... incluso la vida.

Una historia de pasión sin límites, segundas oportunidades y la certeza de que el corazón no entiende de reglas.

Para mayores de 18 años. Contenido adulto explícito.

NovelToon tiene autorización de Rita Maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo III (Vinícius Cruz)

(A veces el destino ayuda a que todo se resuelva)

El sonido del celular estaba a todo volumen y me estaba sacando de quicio en pleno sábado, el día perfecto para disfrutar una cruda.

Me arrastré hasta donde venía el escándalo.

— ¿Quién se murió, c*****?

Ni sabía quién estaba del otro lado, pero para estar llamando con esa insistencia debía ser alguien conocido.

— ¿Se te olvidó que vas a ser mi acompañante en un evento hoy?

Conozco esa voz. Mis ganas eran de mandarla muy lejos, pero di mi palabra y no soy hombre que se retracta.

— ¡Claro que no! ¡Ya me estoy vistiendo!

No le iba a decir la verdad. No iba a dar la imagen de alguien que olvidó un compromiso.

Puse el celular en altavoz y salté de la cama directo al baño.

— ¡Paso por ti en 20 minutos!

Fue bien clara con el tiempo que tenía para arreglarme.

Anne colgó y yo corrí al baño como un cohete. Me bañé rápido, me lavé los dientes y elegí ropa formal.

Ya arreglado, bajé las escaleras de a brincos y encontré a mi mamá en la sala.

— ¿Quién eres tú? — preguntó al verme.

Un claxon sonó afuera. Esa mujer es impaciente, pero antes le di un beso rápido en la cara a mi vieja.

Al salir de la casa encontré a Anne parada al lado del carro. Se veía preciosa.

— ¡Caramba, Anne, te ves hermosa!

— ¡Tú también, jefe!

— ¡Nada de jefe aquí, soy solo Vinícius!

Soy un caballero: le abrí la puerta del carro para que subiera. Si yo fuera un hombre al que le gustaran las mujeres, Anne sería la candidata perfecta.

El trayecto al lugar del evento fue de una hora. Cuando vi que era una fiesta de boda me dieron ganas de matarla.

— ¿Por qué no me dijiste que era una boda?

— Tranquilo, jefe, por ahora es solo la recepción. No te dije nada porque sé que no te gustan estos eventos.

Caminamos juntos uno al lado del otro, pareciendo pareja. Para mi total alegría y sorpresa, divisé al tipo que pensé nunca más volver a ver. Estaba parado junto a la misma mujer de la noche anterior. Conversaban con otras personas, pero él todo el tiempo con cara seria, aun rodeado de algunas mujeres.

Pero para mi alegría, todos se fueron yendo y él se quedó solo.

— ¿Quieres tomar algo, Vinícius?

Preguntó Anne sacándome del trance.

— Voy al bar a ver si hay algo fuerte y tú busca un lugar para sentarnos.

Le respondí, pero sin quitarle los ojos de encima a él.

— Siéntete libre, jefe, yo voy a saludar a los novios — avisó ella alejándose de mí.

Gracias a Dios el bar estaba vacío.

— Prepárame un trago.

Fue su voz ronca detrás de mí lo que me hizo estremecer. Me di la vuelta, nuestras miradas se cruzaron. Era él, pidiendo la misma bebida que yo.

— ¿Quieren la misma bebida?

El chico del bar nos preguntó mirándonos.

— ¡Sí! Pero puedes atenderlo a él primero.

Me apresuré a responder queriendo sacar plática.

— Sin problema. Con lo que platican estas mujeres, da tiempo de tomarse varios tragos de estos.

Los tres nos reímos del comentario. Y tiene una sonrisa hermosa con esos hoyuelos.

Agradecí a Dios que el chico estuviera preparando otros.

Nos quedamos ahí uno al lado del otro esperando nuestro turno.

Unos minutos después, los nuestros estaban listos.

— Aquí tienen, señores.

Dijo el chico entregándonos los vasos.

— ¿Estás en alguna mesa? — pregunté para hacer plática.

— La verdad, todavía no — respondió rápido.

— Si quieres puedes quedarte conmigo y mi... amiga.

Me aseguré de recalcar que estaba con una amiga.

— ¡Acepto la invitación!... Me llamo Saullo.

Me sorprendió que se presentara así de repente.

— ¡Soy Vinícius!

Nos presentamos con un apretón de manos y luego nos separamos. Aunque no estaba en ninguna mesa, enseguida vi una desocupada y ahí nos quedaríamos. Mientras caminábamos hacia la mesa, noté su mirada perdida por todas partes. Confieso que mi corazón se aceleró ante aquel hombre de expresión fuerte y mirada penetrante.

Pronto encontré la mesa y nos sentamos. Empezamos a tomar algunos tragos en silencio hasta la llegada de la mujer con la que él andaba.

— ¡Gracias a Dios que encontraste compañía! — dijo ella sonriendo.

— Vinícius, ella es mi hermana Sara.

Escuchar la palabra "hermana" hizo que mi corazón brincara de alegría. Realmente había algunos rasgos parecidos entre ellos. Ella me saludó con un apretón de manos. No tardó en aparecer Anne también.

— ¡Veo que ya no estás solo! — comentó sonriendo.

— Ella es mi amiga Anne.

Me aseguré de presentarla. Ella me miró de un modo que lo decía todo: ya había analizado toda la situación.

— Como ya no estás solo, voy a volver a mis conversaciones. ¡No quiero que tomes mucho!

Dijo guiñándome el ojo.

— Haré lo mismo, Saullo. No tardaré.

Parecía que las dos mujeres se habían puesto de acuerdo para dejarnos solos.

— Parece que vamos a tener que esperar — refunfuñé fingiendo estar molesto.

— Era de esperarse.

Dijo llevándose el vaso a la boca.

Tenía que aprovechar que estábamos solos para saber más de él.

— ¿Vives aquí?

Una pregunta bien común, pero fue lo que se me vino a la cabeza. Ni parece que soy policía y conozco las técnicas de interrogación.

— Sí, pero estuve fuera trabajando — respondió bastante frío.

— Si no quieres no contestes, pero ¿a qué te dedicas?

— Soy cocinero.

Me sorprendió oír eso, pero para mí él era la comida en sí.

— ¿Cocinero de verdad?

Mi pregunta fue tonta y lo hizo fruncir el ceño, pero enseguida la corregí.

— Perdón, me expresé mal. Quiero decir, ¿de esos de grandes restaurantes famosos?

Soltó una sonrisa encantadora cuando me corregí.

— Aunque no trabajo en un gran restaurante, sí lo soy.

Sentí placer cuando habló de su trabajo.

— Ahora es mi turno de preguntar. Y tú, Vinícius, ¿a qué te dedicas?

— Soy jefe de un equipo de seguridad. Prestamos servicio para distintas áreas.

Esa era siempre la misma historia que contaba. No iba a ser diferente con él. Nunca digo mi verdadera profesión; no puedo exponerme ni a las personas que trabajan conmigo.

— Esa profesión te va perfecto — comentó dándole un trago a la bebida.

— Un día de estos voy a tu restaurante.

— No es mío, es de mi cuñado, pero serás bienvenido.

Yo sería bien servido si me lo comiera a él. Mis pensamientos son un desastre. ¿Qué c****** estoy pensando? El tipo debe ser completamente heterosexual y yo queriendo cog******.

— Claro, cualquier día de estos me aparezco por allá.

Las horas fueron pasando y seguimos pidiendo tragos de todo tipo acompañados de unas botanas. La plática estaba buenísima; hablamos de temas random. Anne y la hermana de él desaparecieron un buen rato, pero mi alegría se acabó pronto cuando vi a Anne regresar.

— ¿Nos vamos, Vinícius? — invitó ella algo apenada.

— Claro, si ya terminaste podemos irnos.

Acepté, pero mis ganas en ese momento eran de matarla. Me levanté casi a rastras.

— Saullo, fue un placer conocerte.

Dije extendiéndole la mano. Él también se levantó y me saludó.

— Igualmente, Vinícius.

Oír esa voz decir mi nombre ya me dejaba excitado. Salí prácticamente jalado por Anne.

— ¿Qué fue esa payasada de querer irte?

— ¡Ay! Pensé que no te había gustado venir.

Me provocó con sarcasmo.

— La verdad no vine de buena gana... pero haberme encontrado con ese hombre me alegró el día.

— ¿Estoy equivocada o es el mismo tipo de la discoteca de anoche?

— No, no estás equivocada. Es la misma persona.

— ¿Y qué? ¿Quedaron de verse? ¿Se pasaron el teléfono?

Parecía que me estuviera interrogando.

— Ninguna de las dos. Me parece bastante heterosexual. Sabes, de esos que realmente no les gustan otros tipos, sino solo una buena compañía.

Me dio hasta tristeza pensar así, pero fue lo que percibí de Saullo. Parece que solo quería a alguien con quien pasar la mañana platicando y tomando.

— Pues sí, jefe, pero tú también pareces bien heterosexual y te encanta cog**** con un tipo.

— Sí, pero tal vez es mejor así.

Subimos al carro y emprendimos el camino de regreso a casa.

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