Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Ideando dañar
Connie se sorprendió al no sentir nada, - ¿acaso no lo amaba? se dio la vuelta subiendo a su auto para irse, dejando a Erick pasmado sin saber cómo actuar.
Maldijo antes de seguir su camino hasta su deportivo. La llamada de Brenda lo sacó de su aturdimiento.
— ¿Que quieres? - respondió sin interés.
— Mi padre quiere hacer un trato contigo. - le dijo despreocupadamente.
Erick arrugó el semblante.
Nada más faltaba que lo quisieran obligar a casarse con Brenda, porque si salían con una estupidez como tal, acabaría por hundirlos, sabía que su situación estaba al borde del colapso.
También sabía que no querían a Connie como familia, pero su herencia si la ambicionaban. Pero ahora le había entrado la curiosidad de que querían hablar con él.
— Llegaré después de la cena. - anunció para enseguida cortar la llamada. Salió rumbo a su departamento.
Mientras tanto la familia Astorian, Tom ideaba como entretener unas horas a Connie mientras solucionaban las cosas con Erick, no quería admitir que Erick sería un buen apoyo para su empresa pero aún no obtenía la heredaba que tanto mencionaba.
Erick arribó a la mansión como lo había dicho, inmediatamente lo guiaron al despacho donde estaban Tom en el asiento del patriarca, Hellen a su lado y Brenda cruzada de piernas en un sillón.
Se sentó donde le indicaron.
— Erick sabes que mi empresa no está pasando por un buen momento. - inició Tom con el tema que más le urgía.
— Ese no es mi problema. - respondió sin darle importancia era un tema que poco le interesaba lo sabía desde recién que conocía a Connie.
— Tu prometiste que recibiendo tu herencia ayudarías invirtiendo. - le recordó.
— Era otro mi interés. - reconoció.
— ¿Connie? - mencionó Hellen.
— Brenda nos contó lo que sucedió.
Erick arrugó el entrecejo, que clase de gente eran, ni una pizca de respeto menos vergüenza de parte de Brenda hacia sus padres.
— Lo que sea.
Hellen siguió con el tema sin inmutarse, entre más le daban razones, ya le estaba interesando.
— Te conviene no lo niegues. - dijo con una sonrisa maliciosa.
Se quedó pensando por un minuto, podría funcionar, lo pensó bien.
— Yo me encargaré de ponértela en bandeja, de sus amigas has que tus amigos se encarguen. - asumió Brenda.
— De acuerdo. - aceptó Erick, parecía un plan bien pensado, después el se safaria de la culpa cuando la obligaran a firmar.
EMPRESA SANDERS
oficina de Kellen.
Kellen leía los documentos que le había enviado Cyrus sobre la investigación que hizo sobre Connie Callahan, pero se extrañó porque no coincidía el mismo apellido, de la chica con el de la familia.
— ¿Buscabas algo más? - preguntó Cyrus al entrar y ver que Kellen estaba inconforme.
— Los apellidos no…
— Solamente el señor Tom es su padre, y la señorita prefirió usar el apellido de su madre, cuando él se volvió a casar.
— Así que quieren quedarse con la herencia que le pertenece a ella. - determinó Kellen, espero que el inútil de mi sobrino no esté involucrado, en esto.
— La chica debería salir de ahí. - pensó Kellen
— Según lo que investigue aparte, hay una cláusula, no puede irse antes de cumplir veintiún años o, estar casada.
— Pensaron protegerla con esa estupidez sin saber que la están crucificando.
— Lo mismo pensé. - contestó el ruso.
MIENTRAS TANTO
Connie regresaba a su casa, Brenda le avisó que quería hablar con ella, no le tenía un gramo de confianza pero quería saber que excusa absurda le inventaba.
Pero cuando llegó verlos reunidos a los tres le dieron mala espina.
— ¿Y la reunión a que se debe? - inquirió mirando a cada uno, y con repulsión a Brenda sobre todo.
— Mi niña tu…
— Déjate de arrumacos conmigo papá. - Arremetió contra él, - dime ya que es lo que quieres hablar conmigo, y te advierto sin es de nuevo de la herencia estas perdiendo tu tiempo.
Una ola de rabia lo invadió pero rápidamente disimuló.
— ¡Bien, bien!
— Se trata del cumpleaños de tu hermana.
— Hermanastra. - corrigió
— Y eso que tiene que ver conmigo, - ¿o no te fue suficiente con el regalo que te serviste? - ¿Ya le dijiste también a papá que te encontré follandote a mi novio? - ex mejor dicho.
— ¿Que? - arrugó el semblante.
— ¿No le habían contado? - sonrió sarcásticamente.
— Bueno yo te lo digo. - añadió, aunque no creo que te cause sorpresa. - expresó con burla, resulta que fui a visitar a mi novio…ex.. y me lo encontré follando con Brenda.
Sintió la mirada de Brenda penetrándola, pero y que, lo que le hizo, no tenía perdón, observó a su padre inhalando fuerte, bueno todo lo que pasaba con su hija preferida si le importaba.
Tom tomo a Brenda del brazo y la llevo hacia una esquina, no escucho lo que le dijo. Solo balbuceaban.
— Connie perdóname. - soltó con lágrimas Brenda, parecían tan reales, pero Connie no era tan ingenua.
Giró la mirada.
— Connie de verdad estoy arrepentida, te juro por lo más sagrado que nunca pensaba hacerte daño.
Connie sentía rabia, por la manera en que actuaba. Le iba a decir sus verdades, pero Hellen tenía que parar eso.
— Connie solo te está pidiendo perdón. - abogó por ella. No les convenía que el plan se viniera abajo.
— Por favor hija de mi corre que no hará otra estupidez como tal.
— Queremos que vayas a la celebración, será este fin de semana en el salón del hotel TREDE. Por favor, no queremos que la gente murmure, ¿le darías una última oportunidad?
— Si voy mis amigas me acompañarán. - le dijo mirando intentando adivinar dónde estaba el truco.
— Solo una pregunta más. - interrogó casi sonriendo. - ¿de dónde sacaron plata? - se suponía que estaban pasando por un momento difícil.
— Unos ahorros que fueron especialmente para eso. - contestó con rapidez Hellen.
— Los hubieran de usar para algo verdaderamente importante, - murmuró entre dientes, sin ser escuchada.
— Gracias por aceptar hija. - le tomó ambas manos. - como si de verdad fuera importante que asistiera. - así la gente no tendría motivos para hablar.
Connie se retiró a su dormitorio.
— Pensé que esa ilusa no aceptaría. - sonrió Hellen cómplice con Brenda.
Solo quiero que me ayude a solucionar con su herencia el problema de mis negocios, no a querido hacerlo por las buenas, tendrá que hacerlo por las malas.
— Erick ya está de acuerdo. - reveló Brenda aunque le causó malestar, pues lo quería para ella.
— ¿Y quien se va a encargar de tomar los videos las tomas?
Tom suspiro con alivio.
Todo estaba saliendo bien hasta el momento.
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