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Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Status: En proceso
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Reencuentro
Popularitas:11.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Victoria no huyó por falta de amor, sino por instinto de supervivencia. Al descubrir que el hombre que amaba, Dante Moretti, era el heredero de un imperio manchado de sangre, decidió que sus hijos no nacerían en una jaula de oro rodeada de enemigos. Cinco años después, bajo una identidad falsa y en la humildad de un pueblo costero, Victoria cría a León y Cristo. Los gemelos son el vivo retrato de Dante: poseen su mirada gélida y un temperamento indomable que ella lucha por suavizar.
​Dante, consumido por la amargura y la creencia de que Victoria lo abandonó por traición, ha pasado media década buscándola. Cuando una filtración de seguridad en su organización revela el paradero de su "única debilidad", Dante llega dispuesto a cobrar venganza. Sin embargo, el impacto de ver a dos pequeños guerreros con sus propios ojos cambia las reglas del juego. Ahora, Victoria debe volver al mundo que odia para proteger a sus hijos, mientras Dante descubre que el mayor peligro para su familia no está

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capitulo 22

​La noche en la mansión Moretti se sentía más densa de lo habitual. Tras el encuentro fortuito con Enzo, la seguridad se había triplicado, pero para Victoria, más hombres armados no significaban más protección, sino más ojos extraños vigilando sus movimientos.

​Eran las dos de la mañana. Victoria bajó a la biblioteca buscando un sedante natural para el insomnio que la devoraba. Al pasar por el pasillo de servicio que conectaba el despacho de Dante con el área de comunicaciones, un brillo intermitente en la oscuridad la detuvo.

​La puerta del cuarto de servidores estaba entreabierta, algo que violaba todos los protocolos que Dante tanto pregonaba. Victoria se pegó a la pared, conteniendo la respiración. Desde el interior, una voz susurraba con una urgencia que le heló la sangre.

​—... los traslados están programados para el jueves a las 05:00. No usarán el convoy principal.

Dante sacará a los cachorros en un coche civil por la salida de las caballerizas. Repito: salida norte, 05:00.

​El silencio que siguió fue interrumpido por el leve clic de un dispositivo cerrándose. Victoria retrocedió, sus manos temblando violentamente. Alguien estaba entregando a sus hijos. Alguien que conocía los planes íntimos de Dante, planes que ni siquiera ella sabía por completo.

​Los pequeños fantasmas

​Cuando Victoria se giró para huir hacia su habitación, chocó con dos figuras pequeñas que emergían de las sombras del pasillo. Soltó un ahogo de terror antes de reconocer los ojos grises de sus hijos.

​León y Cristo estaban vestidos con sus pijamas oscuros, pero sus rostros tenían la seriedad de dos centinelas. León sostenía una linterna apagada; Cristo, su tableta con la pantalla al mínimo de brillo.

​—Lo escuchamos, mamá —susurró León, tomándola de la mano. Su tacto era firme, una ancla en medio de su pánico—. No te muevas.

​—Viene hacia aquí —añadió Cristo, señalando la puerta del cuarto de servidores.

​Los tres se deslizaron dentro de un nicho decorativo, ocultos tras una pesada cortina de terciopelo. Segundos después, una figura salió del cuarto. A la luz tenue de los apliques de pared, Victoria pudo reconocer el perfil: era uno de los guardias de confianza de Marco, un hombre llamado Silvio que llevaba años en la nómina de los Moretti.

​Silvio guardó un teléfono satelital en su bota y se alejó con paso rápido, desapareciendo hacia el ala de los dormitorios del personal.

​Una vez que el pasillo quedó desierto, Victoria arrastró a los niños hacia la suite principal, cerrando la puerta con doble llave. Se dejó caer en la cama, cubriéndose el rostro.

​—Tenemos que decírselo a Dante —balbuceó Victoria—. Él matará a Silvio, pero los niños estarán a salvo.

​—No —dijo Cristo, sentándose en el borde de la cama y encendiendo su tableta. En la pantalla aparecían líneas de código y frecuencias de radio—. Si se lo dices a Dante, él cambiará el plan, pero Enzo sabrá que hay un infiltrado y Silvio escapará o morirá antes de decirnos quién más está con él. Silvio no trabaja solo, mamá. Alguien le dio los códigos de la puerta de servidores.

​Victoria miró a su hijo menor con una mezcla de orgullo y espanto. La capacidad de Cristo para analizar la jerarquía de la traición era inhumana.

​—Mamá, si Dante se entera, habrá una carnicería en la casa —intervino León, parándose frente a ella con los brazos cruzados—. Él empezará a desconfiar de todos, incluso de Rosa. Se volverá loco. Tenemos que interceptar la información nosotros.

​—¡Son niños! —exclamó Victoria en un susurro desesperado—. ¡No pueden jugar a los espías con hombres que matan por deporte!

​—Ya lo estamos haciendo —replicó León con una madurez gélida—. Y somos mejores que ellos porque nadie sospecha de nosotros. Silvio cree que somos "los cachorros". Enzo cree que somos el premio. Nadie nos ve como enemigos.

​Cristo mostró un mapa de la red interna de la mansión.

​—He clonado la señal del teléfono de Silvio cuando pasó a nuestro lado —explicó el pequeño estratega—. Cada mensaje que envíe a Enzo, llegará a mi tableta con un retraso de tres segundos. Podemos saber qué sabe Enzo antes de que lo use.

​Victoria sintió que el mundo se volvía del revés. Sus hijos estaban operando una red de contraespionaje dentro de la propia casa de Dante. Estaban protegiéndola a ella y protegiéndose a sí mismos de una forma que Dante nunca imaginó.

​—Pero el jueves... el traslado —dijo Victoria, el miedo regresando a su voz—. Si Dante los saca por el norte a las cinco, Enzo los estará esperando.

​—A menos que —dijo León, con una sonrisa que recordaba aterradoramente a la de su padre—, el coche que salga a las cinco no sea el nuestro. Mamá, tienes que convencer a Dante de que el traslado sea mañana por la noche, pero que mantenga el plan del jueves como un señuelo.

​—¿Y cómo voy a convencerlo sin decirle la verdad? —preguntó ella.

​—Usa lo que él siente por ti —sugirió Cristo, sin levantar la vista de la pantalla—. Dile que tuviste una pesadilla. Dile que no te sientes segura con la salida norte. Él es posesivo, mamá. Si siente que tú tienes miedo, cambiará todo solo para demostrar que él tiene el control.

​Victoria miró a sus hijos. Eran sus bebés, los niños que ella había arrullado en una cabaña de madera, y ahora estaban enseñándole cómo manipular al hombre más peligroso de Nueva York para salvar sus vidas.

​Sintió una tristeza infinita. Había fallado en mantenerlos puros, pero ellos habían triunfado en volverse letales para sobrevivir. Se dio cuenta de que su "misión" de protegerla se había invertido: ahora ellos eran los directores de la orquesta, y ella era la pieza que debían mover en el tablero.

​Esa noche, cuando Dante entró en la habitación buscando el calor de Victoria tras una jornada de guerra, ella lo recibió con una vulnerabilidad fingida que le dolió en el alma. Le habló de sus miedos, de presonmientos oscuros sobre el jueves, de cómo la salida norte le recordaba a la emboscada en el pueblo.

​Dante, envuelto en su propia necesidad de ser el héroe y el dueño, mordió el anzuelo.

​—Si eso te da paz, lo cambiaremos —susurró él, besando su frente—. Saldremos mañana por la ruta sur. Nadie lo sabrá, ni siquiera mi equipo hasta diez minutos antes. El plan del jueves seguirá activo para que los guardias no se relajen. Estarás a salvo, Victoria. Te lo prometo.

​Desde la habitación contigua, a través de un monitor oculto que Cristo había instalado en el conducto de ventilación, los gemelos escuchaban la conversación.

​León miró a su hermano y asintió. Habían ganado tiempo. Habían identificado al traidor y habían movido al rey. Pero mientras observaban a Silvio a través de las cámaras de seguridad, ambos sabían que esto era solo el principio. La mansión ya no era un refugio; era un tablero de ajedrez donde cada movimiento podía ser el último, y ellos estaban decididos a ser los que dijeran "jaque mate".

​ Victoria abrazada a Dante, sintiéndose la mujer más falsa del mundo, mientras en la oscuridad de la suite, el brillo de la tableta de Cristo mostraba un nuevo mensaje entrante de Enzo:

"Confirmado. El jueves a las 05:00. No dejen a nadie vivo". Los niños sonrieron. El enemigo estaba cayendo en la trampa que ellos, y no su padre, habían tendido.

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Lobe ❣️
👍❤️😘
Sofia Chavez Gutierrez
está de infarto!
casi me termino las uñas 😂
Jos Qui
porfavor sigue subiendo más capítulos porfavor ahorita también
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Estela Alfonzo
la historia es muy atrapante y me encanta los hijos como son unos genios y a la vez tan protectores. espero con ansias los capitulos
Jos Qui
hola excelente capítulos porfavor suba más capítulos ahorita
Jos Qui
para ver que más va pasar con ellos
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita también
Estela Alfonzo
me tiene atrapada la historia 🥰
Celina Espinoza
🥰🥰
Celina Espinoza
me gusta los niños son muy protectores con su madre 🥰
María Serafina Abzueta Salazar
encantada con esta historia,su ingenio y creatividad mostrada en los personajes,sin repetir las aburridas víctimas, con personajes más audaces y
Maria de los Angeles Vega
Ya por favor , los dos son sufriendo bastante , es justo que triunfe el amor.
Y están los niños sus hijos..
Ella se equivocó el también.
Su amor está ahí , a pesar de todo .
El que perdona , es el que más ama..
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita también leerlos 👏👏👏
María Serafina Abzueta Salazar
que niños ☺️🥰👏👏 ése padre no la tiene fácil, parece que son reyes viejos en cuerpo infantil 🤭☺️.. encantadores...
Celina Espinoza
me parece interesante me gusta 🥰
Celina Espinoza
me gusta mucho 😘🥰los niño son muy inteligentes y protectores
Anacelimar Franco
me gusta tu historia
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