Ella renace en otra época. Decidida a ser feliz y a no perder la sonrisa.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Emily Nolan 3
El cambio de Emily no se detuvo en su cuerpo.
A medida que los días se volvían semanas, algo más empezó a crecer dentro de ella.. una necesidad tranquila, pero firme, de hacer algo más con esa segunda oportunidad.
Una tarde, mientras el duque Nolan revisaba documentos en su despacho, Emily se presentó ante él. No con timidez, como antes… sino con una serenidad nueva.
—Tío —dijo, juntando las manos frente a sí—, ¿podría pedirle algo?
El duque levantó la vista, curioso.
—Habla.
Emily dudó apenas un segundo. No porque no supiera lo que quería, sino porque sabía que su petición era inesperada.
—Quisiera ayudar en alguna obra de caridad.
El silencio que siguió fue inmediato.
El duque Nolan la observó con atención, como si intentara descifrar si aquello era un capricho momentáneo… o algo más profundo.
Emily sostuvo su mirada.
—He estado pensando… Hay muchas personas que no tienen lo que yo tengo. Y… me gustaría ser útil.
No mencionó las novelas que había leído en su vida pasada. No dijo que sabía, de alguna forma, que ayudar a otros también podía cambiar destinos.
Pero en el fondo, era cierto.
Era su forma de agradecer.
A la vida.
A esa segunda oportunidad.
El duque apoyó lentamente las manos sobre el escritorio.
—Nunca habías mostrado interés en eso —dijo, sin dureza, pero con honestidad.
—Lo sé.. Pero ahora es diferente.
Otra vez, ese leve cambio en la expresión del duque.
No sonrió. No era su estilo.
Pero asintió.
—Muy bien.. Haré los arreglos.
Emily sintió un pequeño alivio… y una emoción cálida que le recorrió el pecho.
—Gracias, tío.
Al principio, su participación fue discreta.
Acompañaba a las damas encargadas de la caridad, observaba, escuchaba. Entregaba alimentos, ropa, algunas monedas.
Era útil… pero superficial.
Y ella lo sabía.
No fue hasta que insistió en conocer más allá de lo evidente que todo cambió.
—Quiero ver el pueblo —pidió un día.
Hubo resistencia, pero finalmente se le permitió, con la debida escolta.
Y entonces… entendió.
Las calles eran distintas a los jardines de la mansión. El aire, más pesado. Las casas, más pequeñas, algunas deterioradas. Las miradas de la gente… cansadas.
Emily caminó en silencio, absorbiendo cada detalle.
Esto no era algo que se solucionara con una visita ocasional.
Era una realidad constante.
Fue ahí donde decidió hacer algo más concreto.
Comenzó con algo sencillo.
Las mujeres ancianas.
Las encontró en rincones tranquilos, en casas humildes, algunas viviendo solas, otras cuidando nietos, todas con historias marcadas por el tiempo.
Emily empezó a visitarlas con frecuencia.
No solo para entregar cosas.
Sino para quedarse.
Aprendió a escuchar. A sentarse junto a ellas, a ayudarlas con pequeñas tareas.. ordenar, limpiar, preparar alimentos simples.
Al principio, sus manos delicadas no estaban acostumbradas. Se cansaba rápido, cometía errores.
Pero no se rindió.
—Así no, señorita.. Mire, déjeme mostrarle.
Y Emily aprendía.
Poco a poco, esas visitas dejaron de ser formales.
Se volvieron cercanas.
Reales.
Las ancianas comenzaron a esperarla. A hablarle con confianza. A reír con ella.
Y Emily… empezó a sentirse diferente otra vez.
Útil.
No por su apellido.
No por su belleza.
Sino por lo que hacía.
Los meses pasaron casi sin que se diera cuenta.
Su cuerpo se fortalecía. Su mente se aclaraba. Su corazón… se llenaba de algo que antes no conocía.
Una tarde, mientras ayudaba a una anciana a doblar ropa, esta la miró con ternura.
—Señorita Emily… usted ha cambiado mucho.
Emily se detuvo un momento.
Y sonrió.
—Sí… creo que sí.
Pero no era solo un cambio.
Era una reconstrucción.
Y, sin darse cuenta, cada pequeño acto estaba alejándola más y más de aquel futuro frío y solitario que había visto en sus recuerdos.
Esta vez, su historia… estaba tomando un rumbo completamente distinto.
hermosa novela
ame a Fred