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Un Amor A Lo Mafia Italiana.

Un Amor A Lo Mafia Italiana.

Status: En proceso
Genre:Mafia / Apocalipsis
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Ybet Renú

Yo solo iba a entregar flores a la iglesia de San Gennaro.
No sabía que el ramo escondía un micrófono.
Ni que el hombre que me sonrió desde el altar era el Capo de Nápoles.
Ni que esa sonrisa sería lo último inocente que vería en mi vida.

NovelToon tiene autorización de Ybet Renú para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Il Lupo se rompió.

No hubo Capos esa noche. No hubo Caruzzo.

Solo Enzo. Solo Vittoria.

Y una cama que por primera vez en años no olía a sangre.

La llevó a su habitación. La de verdad.

Donde nadie entraba. Donde nadie tocaba.

No la tiró en la cama.

La dejó en el suelo, en el centro. Como si fuera un altar. Como si él fuera el que iba a rezar.

> Enzo. Dime que pare —dijo, con la voz rota de un hombre que nunca pidió permiso—. Dímelo ahora, Vittoria. Porque si te toco, no voy a saber parar.

Ella levantó la vista. No había miedo. Había dos meses de rabia, de limones, de tinas y de "quédate".

> Vittoria. No—susurró—. No pares.

Y se acabó la tregua.

No fue suave. Los Rinaldi no saben ser suaves.

 Fue lento. Fue reverente. Fue él aprendiendo su cuerpo como si fuera el mapa de un país que quería conquistar y proteger a la vez.

 Le quitó su camisa. La suya. La que olía a él.

 La besó donde Zia Carmela le había visto la raya de tierra.

Le besó las manos que plantaron limoneros en su casa.

Le besó la cicatriz de la rodilla, de cuando se cayó corriendo en la floristería.

 Cada beso era un "perdón".

 Cada caricia era un "quédate".

> Enzo. Dios, Vittoria —gimió contra su cuello, cuando ya no había distancia, cuando ya no había apellidos—. ¿Qué me hiciste?

Ella le clavó las uñas en la espalda. No para marcar territorio. Para no caerse. Porque enamorarse de Enzo Rinaldi era como caerse de un caballo: dolía, quitaba el aire, y te dejaba llena de tierra.

> Vittoria. Lo mismo que tú a mí...

Jadeó ella, mirándolo a los ojos. Me arrancaste de raíz, Rinaldi. Y me plantaste aquí.

 Él la miró. Y por primera vez, Il Lupo se rompió.

--Enzo no lloró. Los lobos no lloran--

Pero le temblaron las manos cuando le apartó el pelo de la cara.

 Le tembló la voz cuando dijo su nombre.

La amó sin prisa. Sin balas. Sin muertos de por medio.

La amó como si llevara años esperándola sin saberlo.

La amó hasta que su nombre Vittoria se tatuó en su alma.

 La amó hasta que "Rinaldi" no significó miedo.

La amó hasta los huesos. Hasta el sitio donde duele cuando te arrancan algo.

Y cuando acabó, cuando estaban enredados en sábanas que costaban más que su antigua floristería, Vittoria puso la mano en su pecho. Justo en la cicatriz.

> Vittoria. Te amo —dijo. Simple. Claro. Sin adornos—. Te amo, Enzo.

 No lo dijo como súplica. Lo dijo como declaración. Como quien dispara y da en el blanco.

Enzo cerró los ojos. Apretó la mano de ella contra su piel. Como si quisiera que se le quedara grabada ahí.

> EnzoLo sé. —susurró. Porque no sabía decir "yo también". Porque "lo sé" era su forma de decir "gracias por no correr"—.

 >Enzo. Lo sé, amore mio.

Amore mio.

 Primera vez. Se durmieron así.

 Ella con la cabeza en su pecho, escuchando el corazón que ahora era también suyo.

Él con la nariz en su pelo, oliendo a limón y a victoria.

Abajo, los limoneros crecían.

 Arriba, un secuestrador y su víctima firmaron la paz con la piel.

 __Y Sicilia, sin saberlo, acababa de perder a su Capo rudo.

Porque Enzo Rinaldi ya no le pertenecía a la mafia.

 Le pertenecía a la chica que le enseñó que los árboles también pueden echar raíces en el mármol.

Lo que pasó esa noche.

Él la deja ver al chico detrás del capo. Ella lo deja ver a la huérfana detrás de la valiente. No hay sexo. Hay rendición mutua.

 Ella dice "te amo" primero.

Porque es más valiente. Porque ya no tiene nada que perder. Y él responde "lo sé, amore mio". No puede decirlo de vuelta aún. Pero la nombra suya en su idioma. Es lo máximo que Il Lupo puede dar.

En la cama no hay Caruzzo ni Rinaldi. Hay Enzo. Hay Vittoria. Se arrancan la historia a besos.

 Él ya no es de la mafia.

El último párrafo lo dice todo. La guerra con Sofia y Marco ahora es personal. Porque ya no defiende territorio. Defiende a ella.

Despertó antes que él. Por primera vez lo vio dormir sin el ceño fruncido.

> Enzo. Si me vas a mirar así todas las mañanas, Caruzzo, voy a tener que matar al sol por competencia —murmuró.

Vittoria sonrió y le trazó la cicatriz de la ceja con el dedo. Suavemente. Como si pudiera borrarle la historia.

Él atrapó su muñeca antes de que terminara. Ojos aún cerrados.

> Enzo. Si me tocas así, Caruzzo —murmuró, con la voz rota de sueño—, no respondo.

> Vittoria. ¿Y quién te pidió que respondieras? —susurró ella, acercándose hasta que su nariz rozó la suya.

Enzo abrió los ojos.

Y ahí estaba. Sin máscaras. Sin Lobo.

Solo un hombre mirando a la mujer que le desarmó la vida en dos meses.

> Enzo. Buenos días, amore mio —dijo. Y esta vez no le costó.

La giró con cuidado, dejándola debajo de él. Tapándola del sol con su cuerpo. Como si fuera lo único en Sicilia que valiera la pena proteger de la luz.

> Vittoria. Anoche... —empezó ella.

> Enzo.Anoche me mataste —la interrumpió él, rozándole la mandíbula con los labios—. Y ahora tengo que asegurarme de que fue real.

No hubo prisa. Anoche fue hambre.

Esta mañana fue certeza.

La besó despacio. Como quien tiene todo el tiempo del mundo porque acaba de encontrarlo.

Le recorrió con la boca cada sitio que anoche marcó con las manos. Como si estuviera memorizando un mapa nuevo. El de su paz.

—Enzo —gimió ella, enredando las manos en su pelo, ya sin miedo a tirar—

>Vittoria. Nos van a escuchar.

> Enzo. Que vengan —dijo él contra su piel, sin parar—. Que nos encuentren así.

La amó con la luz del día dándoles en la cara.

La amó sin sombras donde esconderse.

La amó como si no tuvieran una guerra esperándolos abajo.

Porque no la tenían.

La guerra estaba afuera. Aquí dentro solo estaban ellos. Un capo que aprendió su nombre. Una florista que le enseñó a pronunciar "quédate".

Cuando terminaron, ella estaba sobre su pecho, dibujando círculos en su cicatriz con el dedo.

> Vittoria. ¿Y ahora qué, Rinaldi? —preguntó, sin aliento—. ¿Salimos a pelear?

Enzo la besó en la frente. En la nariz. En la boca.

> Enzo. Ahora desayunamos —dijo—. Y luego te enseño a disparar de verdad.

> Vittoria. ¿Y después?

> Enzo. Después vivimos, Vittoria. Aunque sea un día. Aunque sea una hora. Vivimos.

Afuera cantó un gallo. Zia Carmela azotó una olla en la cocina. El mundo seguía girando.

Pero por primera vez en su vida, a Enzo Rinaldi no le importó.

Porque tenía el olor a limón de ella en la piel.

Porque tenía su "te amo" de anoche grabado en los huesos.

Se levantó de la cama y le tendió la mano.

> Enzo. Vamos, amore mio —dijo—. A enfrentar a Sicilia.

Vittoria la tomó. Sin dudar.

Porque cuando un Lobo ama hasta los huesos, y una florista decide quedarse...

Ni la mafia puede con ellos.

Anoche fue confesión. Esta mañana es hábito. Ya es suyo. Ya lo dice sin que le queme la lengua.

Ya no esconde lo que siente. Que Sofia vuelva. Que Don Greco llame. Que los vea. Ya no hay vergüenza. Hay orgullo.

Sabe que la paz no dura. Es un Capo. Pero por primera vez elige vivir el presente en vez de planear la guerra. Y todo por ella.

Bajaron a desayunar de la mano.

Zia Carmela los vio. Dejó caer la cafetera.

No de horror. De alegría.

Y por primera vez en años, la Villa Rinaldi olió a hogar.

>Enzo. Ahora sí, amore.

Que suene el teléfono. Que Sofia grite. Que Don Greco amenace.

Il Lupo ya desayunó. Ya amó. Ya no tiene nada que perder.

Zia Carmela les dirijo el desayuno y Gina estaba feliz y no podía disimular. Zia Carmela sonrió. Y bajó a sacar el hilo dorado, para bordar una nueva inicial en la bata e baño, La "V" y la "E".

Ahora sí. Que venga la tormenta.

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Emely Rumion
más suspenso así no bustarme uno queda cn ganas de mad
Veronica Albarracin
Muy buena tu novela autora empese a leerla y no e parado 👏👏👏👏👏👏🇺🇾🌺
Emely Rumion
está buena la cosa. pero le falta cm más acción autora pero muy buena 🥰
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela
Ybet Renú.
🥰🥰🥰
Mis queridos lectores les traigo un nueva novela, donde el amor pasa por muchos estados, y la mafia siempre quiere imponer, les agradezco de antemano, sus me gusta, sus regalos, sus comentarios, que otra mi es importante. 🥰
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