"Las 10 Locuras" es una vibrante comedia dramática que sigue la vida de diez mujeres excepcionales, unidas por la amistad y la convivencia en una casa compartida. Lo que comenzó como un pacto para dividir gastos, pronto se transforma en un hogar bullicioso, lleno de risas, conflictos y un apoyo incondicional. Pao, Hazel, Diana, Mar, Jequena, Angie, Isyuris, Marytanchy, Vilmaris y Viviana Cada una de ellas, con personalidades tan diversas como entrañables, aportan una chispa única a esta peculiar hermandad.
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11 - La nueva casa
La noche seguía tranquila y agradable en el departamento de Hazel, todas estaban ya cómodas y a punto de quedarse dormidas, flotando en ese ambiente de paz y cariño que solo ellas sabían crear, pero de repente, en medio del silencio cómodo, alguien habló con voz soñadora pero firme
— Oigan chicas... — dijo Hazel despacio, mirando el techo desde su lugar — Yo estaba pensando aquí, viéndolas a todas y recordando lo bien que la pasamos en la playa y lo bien que la pasamos aquí ahora... ¿nunca se les ha ocurrido la idea loca de que deberíamos vivir todas juntas de verdad?
El silencio se hizo por un segundo, pero luego se escucharon movimientos y todas se acomodaron para poner atención
— ¿Cómo que vivir juntas? — preguntó Mar abriendo bien los ojos — ¿Como otra vez de vacaciones?
— No no, digo en serio — se sentó Hazel y encendió una lampara pequeña para verse mejor — Digo buscar una casa grande, espaciosa, donde quepamos las diez cómodas, cada una con su cuarto y su espacio propio, pero compartiendo todo lo demás, cocina, sala, jardín, todo... ¿Qué les parece? ¿Sería posible o es una locura?
Se quedó mirándolas esperando la reacción, y no tardaron ni un segundo en explotar de emoción
— ¡¡¡AY DIOS MÍO SÍÍÍÍÍÍ!!! — gritó Diana sentándose de golpe — ¡Es la idea más brillante que has tenido en tu vida! ¡Yo me mudo ya mismo!
— ¡¿En serio podemos?! — dijo Angie saltando en el colchón — ¡Sería como tener vacaciones eternas pero con nuestra propia vida y nuestros trabajos! ¡Me encanta!
— Esperen, esperen, analicemos esto con calma — intervino Vilmaris poniéndose sus lentes aunque era de noche — Es una propuesta interesante desde el punto de vista logístico y económico. Compartir gastos de renta, servicios, mantenimiento, sería mucho más eficiente y económico que vivir cada una por su lado. Y además, el factor emocional y de compañía es invaluable... ¡Yo apruebo la moción!
— ¡Yo también quiero! — dijo Jequena emocionada — Imagínense la cocina gigante que tendríamos, yo cocinaría para todas todos los días y sería lo máximo
— A mí me parece una idea preciosa — dijo Pao con su voz dulce — Sería como tener nuestra propia familia elegida, despertar y verlas a todas cada mañana, eso sería felicidad pura
— Oigan pero espérenme un segundo — intervino Isyuris rascándose la cabeza — ¿Y eso cómo funciona exactamente? ¿Cada quien paga su parte y tenemos reglas o qué? Es que no quiero que luego haya problemas ni malos entendidos, yo me mudo con tal de estar con ustedes pero mejor que todo clarito desde el principio
— Claro que sí Isyuris, todo con orden y respeto como mujeres adultas que somos — dijo Viviana muy segura — Sería como un gran equipo, cada quien tiene su independencia, su trabajo y su espacio, pero compartimos el techo y la vida. Yo me encargo de hacer las normas de convivencia para que todo funcione perfecto
— ¡Y yo quiero cuarto con baño propio por favor! — pidió Diana rapidito — Por mi rutina de belleza y todo eso, necesito mi tiempo y mi espacio
— Y yo quiero uno que tenga buena señal de internet para trabajar tranquila — dijo Marytanchy
— Yo quiero uno cerca de la cocina obvio — dijo Jequena riendo
— Yo me adapto a lo que sea con tal de no estar sola y estar con mis amigas — dijo Mar — Además así no tengo miedo de noche porque sé que están ustedes ahí cerquita
— ¡Esto va en serio entonces! — dijo Hazel con los ojos brillantes de emoción — ¡Vamos a buscar nuestra propia casa! ¡Las 10 juntas para siempre!
Esa noche ya casi no durmieron de la emoción, se quedaron hablando hasta el amanecer planeando cómo sería su vida ideal, imaginando los cuartos, la decoración, las cenas juntas, las películas, todo se veía tan perfecto y posible que no podían creer que lo estuvieran planeando en serio
A la mañana siguiente, aunque estaban un poquito cansadas, tenían una energía diferente, una ilusión nueva que les brillaba en la cara, y decidieron que no iban a dejar pasar el tiempo, ¡iban a empezar a buscar ese mismo día!
— Bueno chicas, pongámonos serias ahora sí — dijo Hazel tomando el control — Vamos a hacer una lista de lo que necesitamos: casa grande, mínimo 3 o 4 baños, cocina amplia, sala grande, jardín o patio sería ideal, y que esté en una zona segura y cómoda cerca de nuestros trabajos o con buen acceso
— Yo me encargo de buscar en internet y hacer la lista de opciones — dijo Marytanchy sacando su tablet inmediatamente — Tengo contactos y sé buscar bien
— Yo voy a revisar los precios y comparar presupuestos — dijo Vilmaris — Para que sea algo accesible y sostenible para todas, nada de locuras financieras
— Y yo me encargo de imaginar la decoración y los colores — dijo Diana feliz — Todo tiene que combinar y verse hermoso, nuestro hogar tiene que ser el lugar más bonito del mundo
Así pasaron los dias siguientes, se convirtieron en un equipo de trabajo perfecto, cada una poniendo de su parte para hacer realidad el sueño, se escribían todo el día, se mandaban fotos de casas que veían, hablaban por llamada para ver detalles
Un sábado decidieron salir todas juntas a ver una opción que les había llamado mucho la atención, era una casa grande, de dos pisos, con un jardín delantero precioso y mucha luz natural
— Llegamos chicas — dijo Hazel estacionando el auto — Esta pinta súper bien desde afuera
Se bajaron todas y se quedaron mirando la fachada, era perfecta, se veía sólida, bonita y con espacio de sobra
— Parece una mini mansión — dice Pao observando lo inmensa de la casa
— Entremos a ver — dijo el agente inmobiliario que las acompañaba
Al entrar la emoción se apoderó de todas, la sala era inmensa, perfecta para poner sus sofás y ver películas, la cocina era un sueño, grande, con muchos gabinetes y espacio para cocinar cómodas
— ¡Miren esto! — gritó Jequena pasando la mano por la barra de la cocina — Aquí cabemos todas desayunando juntas, ¡es perfecto!
— Sí y mira que luz entra por aquí — dijo Pao acercándose a la ventana — Se siente tan cálido y agradable
Subieron las escaleras para ver los cuartos, eran varios espacios amplios, perfectos para adaptarlos como ellas quisieran
— Este me lo quedo yo — dijo Diana rápido señalando uno que tenía mucho clóset y ventana grande — Me da mucha luz para maquillarme y arreglarme
— Este de aquí es para mí — dijo Angie — Tiene buen espacio para bailar y guardar mis cosas
— Oigan este me gusta a mí — dijo Isyuris asomándose a uno — Es tranquilo y se ve seguro y estaré cerca de ustedes ¿verdad?
— Si preciosa, todos estarán cerquita — le explicó Viviana — Aquí nadie se siente sola nunca
— Los baños están bien distribuidos — revisaba Vilmaris — Buen tamaño, buena ventilación, cumple con todos los estándares de habitabilidad
— Y miren el patio de atrás — mostró Hazel abriendo la puerta trasera — Es grande, con pasto y hasta un árbol, aquí podemos poner mesas, sillas, hacer asados, ¡lo que sea!
— ¡Es perfecto! ¡Es nuestro! — dijo Mar con los ojos llorosos de emoción — Siento que ya estoy en casa de verdad
Se pusieron todas de acuerdo en un segundo, esa casa era la indicada, se sentía buena energía, tenía el tamaño justo y el precio era accesible dividido entre las diez
— Bueno chicas ¿cerramos el trato entonces? — preguntó Hazel sonriendo
— ¡SÍÍÍÍÍÍ! — gritaron todas al unísono felices
Los trámites fueron rápidos porque todas cooperaron y pusieron de su parte, eran mujeres responsables, trabajadoras, con sus ingresos estables, así que no hubo problemas para formalizar todo
Llegó el gran día de la mudanza, fue un día de locura controlada, camiones de mudanza, cajas por todos lados, muebles, cajas con cosas personales, pero entre todas lo hicieron divertido
— Con cuidado con ese espejo por favor — gritaba Diana — Es mío y es importante
— Esta caja pesa muchísimo ¿qué traes aquí Jequena? ¿piedras? — reía Angie cargando
— Son mis ollas y mis cosas de cocina amor, son herramientas de trabajo jajaja
— Oigan ¿dónde va esta caja? — preguntaba Isyuris cargando una — Dice "cosas varias" pero no sé si es de mi cuarto o de la sala, mejor pregunto para no equivocarme
— Ponla allá en el pasillo que luego la vemos — le decía Pao
Fue un día largo y cansador pero lleno de alegría, entre risas, música a todo volumen y trabajo en equipo, poco a poco la casa vacía se fue llenando de vida, de sus cosas, de su esencia
Al caer la tarde, ya todo estaba más o menos acomodado, cada uno tenía su cuarto armado, sus cosas en su lugar, y se sentía ese olor a hogar nuevo y a comienzos bonitos
Se reunieron todas en la sala grande, sentadas en el piso todavía porque los muebles apenas llegaban, pero no les importó, se miraron unas a otras con el corazón llenísimo
— Chicas... — dijo Hazel con voz emocionada — Lo logramos... Estamos aquí... Las diez juntas... En nuestra propia casa
— Sí es un sueño hecho realidad — dijo Marytanchy — No puedo creer que de estar cada una en su apartamento solita, ahora tengamos este palacio compartido
— Es lo mejor que hemos hecho — dijo Vilmaris — Estadísticamente hablando, nuestra calidad de vida va a aumentar un trescientos por ciento, compañía, seguridad, ahorro y felicidad garantizada
— Y ahora sí a poner reglas claras para vivir genial — dijo Viviana — Respeto, limpieza, cooperación y mucho cariño, eso es lo básico
— Y mucha comida rica — agregó Jequena — Porque yo voy a estar cocinando seguido así que prepárense
— Oigan yo estoy súper feliz — dijo Isyuris — Aunque todavía me voy a confundir un poco de vez en cuando y voy a entrar al cuarto equivocado o voy a buscar las cosas y no me voy a ubicar, pero me siento tan segura y acompañada que todo va a estar bien
— Nosotras te ayudamos en todo preciosa — le dijo Pao acariciándole la mano
— Yo me siento como en un cuento — dijo Mar — Ya no tengo miedo de nada porque sé que tengo a mis nueve hermanas protegiéndome
— Y yo me siento la mujer más afortunada del mundo — dijo Diana — Tengo mi espacio, mi independencia, mi trabajo, pero al mismo tiempo tengo a mis mejores amigas al ladito siempre, ¿qué más se puede pedir?
— Nada, esto es perfecto — dijo Angie — Ahora sí, ¡que empiece la verdadera aventura!
Esa primera noche en la casa nueva, cenaron algo rico que pidieron por delivery porque todavía no tenían todo listo en la cocina, se sentaron en el suelo del patio mirando las estrellas mientras se tomaban unas cervezas y prometiéndose que cuidarían este lugar y esta amistad por siempre
La amistad que empezó hace años en un salón de clases de colegio, ahora había evolucionado hasta convertirse en una familia, en un hogar compartido donde diez mujeres adultas, independientes y exitosas, decidieron que la felicidad es mucho mejor cuando se comparte.