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La Silueta Oculta

La Silueta Oculta

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Amor eterno / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Aidan ha vuelto. Ya no es el niño asustado, sino un hombre de negocios implacable, listo para reclamar todo lo que dejó atrás. Se reencuentra con Iris, ahora una mujer poderosa, socia de la sofisticada Atelier Vértice, cuya figura irradia una elegancia que desarma.
El ya decidió irá por todo y su gordita sera de él

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CAPITULO 3.

Iris caminaba por el salón principal, pero ya no veía las luces ni las flores. Sus ojos escaneaban frenéticamente cada máscara de lobo, cada traje oscuro, cada espalda ancha.

¿Quién demonios era?

Esa voz... era un eco distorsionado de algo que creía haber enterrado en su infancia. Una vibración que le despertaba un rechazo antiguo, casi infantil, pero que ahora se mezclaba con una quemazón nueva en el vientre. Recordó los años de burlas, los tirones de pelo, la rivalidad amarga con aquel que siempre intentaba eclipsarla. Pero no podía ser él. Aquel chico era un recuerdo borroso de arrogancia y peleas en el jardín; el hombre que acababa de besarla era una bestia de otra naturaleza.

—¿Buscamos a alguien, hermanita? —la voz de Alejandro la devolvió a la realidad. Estaba a su lado, con una copa de champaña en la mano y la mirada de un halcón.

—A nadie —mintió Iris, apretando el tallo de su propia copa hasta que los nudillos se le pusieron blancos—. Solo me aseguro de que el catering esté a la altura. Mi reputación está en juego.

—Tu reputación no es lo único que parece estar en juego esta noche —murmuró su hermano, señalando con la cabeza hacia un rincón del salón.

Iris siguió su mirada. Allí, apoyado contra una columna de mármol, un hombre la observaba. No llevaba una máscara de lobo, sino una antifaz de cuero negro que solo dejaba ver una mandíbula tensa y unos labios que ella reconoció al instante. Él no bailaba, no hablaba, no bebía. Solo estaba ahí, devorándola con la mirada a través de la distancia, como si el resto de los invitados fueran simples fantasmas.

A Iris se le cortó la respiración. Era él. Tenía que serlo.

El desconocido levantó su copa en un brindis silencioso, un gesto cargado de una arrogancia que le resultó insultantemente familiar. Ese brillo de victoria en sus ojos... ese era el mismo brillo que veía años atrás cuando lograba hacerla llorar de rabia. Pero ahora, no quería llorar. Quería cruzar el salón y arrancarle la máscara para confirmar sus sospechas, o para besarlo de nuevo hasta que el mundo se detuviera.

—¿Lo conoces? —preguntó Alejandro, con el tono de quien ya está calculando dónde esconder un cuerpo.

—No tengo la menor idea de quién es —dijo Iris, aunque su corazón gritaba que estaba mintiendo—. Pero pronto lo sabré. Nadie entra en mi casa y me deja con las palabras en la boca.

La luz del domingo entró por los ventanales de la mansión Colman con una crueldad innecesaria. Iris no había pegado un ojo. Cada vez que cerraba los párpados, sentía la presión de aquellos dedos en su garganta y el sabor a tormenta de aquel beso.

Se sentó en la cama, despeinada y con ojeras que ni el mejor corrector podría ocultar. Tenía una misión: la lista de invitados. Necesitaba un nombre. Necesitaba saber quién se había atrevido a profanar su fiesta y, de paso, su cordura.

—Ese idiota... —susurró para sí misma, tocándose los labios que aún sentía extrañamente sensibles—. Cuando te encuentre, te voy a borrar esa sonrisa de un bofetón.

Se puso una bata de seda, se calzó sus pantuflas de plumas y bajó las escaleras dispuesta a exigirle a su padre el registro de la gala. Pero, a medida que se acercaba al comedor, unas risas masculinas y el aroma a café recién hecho le advirtieron que no estaban solos.

Al cruzar el umbral, el mundo se detuvo. O más bien, se estrelló.

Sentado a la mesa, como si fuera el dueño de la casa, estaba él.

Aidan. El hombre que había hecho de su

infancia un infierno de apodos crueles. El que la llamaba "bolita de grasa" frente a todos en el colegio. El que siempre tenía un comentario ácido sobre su peso o su ropa. Estaba ahí, luciendo una camisa blanca impecable que resaltaba sus hombros anchos, riendo de algún chiste estúpido de su padre.

—¡Oh, miren quién decidió bajar del Olimpo! —exclamó Rodolfo, su padre, con una alegría que a Iris le pareció una traición—. Iris, mira quién vino a desayunar. Aidan acaba de llegar de su viaje de negocios.

Aidan dejó la taza de café sobre el plato con una lentitud exasperante. Giró la cabeza y sus ojos recorrieron a Iris de arriba abajo, deteniéndose un segundo más de lo necesario en sus labios.

—Vaya, Colman —dijo Aidan. Su voz era profunda, pero mantenía ese tono burlón que a ella le hacía hervir la sangre—. Parece que las fiestas te dejan más destruida de lo que recordaba. ¿O es que anoche te comiste también todo el buffet tú sola?

Iris sintió el pinchazo de rabia de siempre, ese complejo que él se había encargado de sembrar durante años. Pero esta vez, algo era diferente.

—Y tú parece que sigues sin aprender a tocar el timbre antes de entrar donde no te llaman, cerdo —replicó Iris, acercándose a la mesa con paso de guerra—. ¿Qué haces aquí, Aidan? ¿Te quedaste sin gente a la que humillar en el extranjero?

—¡Iris! —la reprendió su madre, Rebeca, desde la cabecera—. Modales. Aidan es como de la familia y lo sabes. Ha estado ayudando a tu padre con el nuevo proyecto del puerto.

—Es un placer estar de vuelta, señora Rebeca —dijo Aidan, fingiendo una caballerosidad que a Iris le dio náuseas—. Extrañaba mucho... los desayunos de esta casa. Y la hospitalidad de su hija menor, por supuesto.

Él le dedicó una sonrisa de medio lado. Iris se quedó helada. Esa curva de los labios... ese brillo de victoria... Era igual al del hombre de la máscara. No. Imposible. No puede ser este animal, pensó Iris, sintiendo un escalofrío. El hombre que la besó la hizo sentir deseada, poderosa. Aidan solo la hacía sentir pequeña.

—Papá, necesito la lista de invitados de anoche —soltó Iris, ignorando a Aidan y sentándose frente a él—. Ahora mismo.

—¿Para qué? —preguntó Alejandro, entrando al comedor mientras se ajustaba el reloj—. ¿Para buscar al dueño del olor a colonia barata que encontré en el jardín?

Aidan arqueó una ceja, su mirada se volvió afilada como un bisturí.

—¿Colonia barata? —intervino Aidan, recostándose en la silla—. No sabía que la pequeña Iris andaba escondiéndose en los arbustos con desconocidos. Pensé que eras más... selectiva. O quizás es que estás desesperada.

—Cierra la boca, Aidan —gruñó Iris—. No tienes idea de lo que pasó anoche. Ni de quién estuvo allí.

—Oh, creo que tengo una idea bastante clara —susurró él, tan bajo que solo ella pudo oírlo mientras los demás hablaban de negocios—. Pero no te preocupes, Colman. Algún día aprenderás que hay hombres que no aparecen en las listas. Hay hombres que simplemente... te toman.

Iris se quedó de piedra, con el tenedor a medio camino. Esa frase. Ese tono posesivo. Miró a Aidan a los ojos, buscando al lobo de la noche anterior, pero él ya estaba riendo de nuevo con su hermano, actuando como el mismo idiota arrogante de siempre.

Su peor pesadilla estaba sentada a su mesa, y por primera vez en su vida, Iris no sabía si quería matarlo o si el corazón le latía rápido por el odio... o por el miedo a que él fuera el dueño de ese beso que la estaba volviendo loca.

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Gladys Almonacid Lagos
Maravillosa novela!!!!
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
EXCELENTE.
Sabri Nahir Zapata Zini
Excelente historia!! Me encanto
Sabri Nahir Zapata Zini
Me encanta que tenga una oportunidad
Maria Elena Martinez Lazaro
Muy buena felicitaciones 👏🏼👌🏼 aquí estaré esperando la siguiente historia
Ahmyjusten: muchas gracias 🥰 y ya está la novela..
espero que te guste 🥰
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Gracias querida autora , excelente historia Dios continúe bendiciendo tu vida y talento
Malu Enriquez
Me encantó la novela buena la trama ☺️
Ahmyjusten: muchas gracias 🥰
total 1 replies
Malu Enriquez
Maravillosa novela ☺️
Maria Elena Martinez Lazaro
si ves otra vez dices Alexander
Maria Elena Martinez Lazaro
Bueno se llama Alexander o Alejandro? en unos capítulos atras leí que Alejandro era hermano de Aiden y Darién
Maria Elena Martinez Lazaro: Aaaa ya ok gracias por tu aclaración
total 4 replies
Maru Parera
que Dorian también esta enamorado de Iris ?
Maru Parera
el lobo se quiere comer a caperucita, y mamá se la está entregando en bandeja de plata 🤣🤣🔥
Maru Parera
uffff que calor 🔥 🔥 🔥 🔥
Maru Parera
empezamos bien 👍
Maru Parera
máscara
Aura Fernandez
m♥️♥️♥️♥️♥️♥️🥰🥰🥰🥰me encanta
Ana Yolanda Valerio Rodriguez: Ay niña dignidad le llaman y creo que tú no la conoces 😒
total 2 replies
Aura Fernandez
por fa actualiza
Aura Fernandez
me encanta tu novela ❤️
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