Soy todo un caso, lo sé pero no la he tenido fácil desde que me casé… hace tres años cuando cumplí 18 años mi sueño se hizo realidad, al casarme con Bruce Connor el hombre más guapo y CEO de una de las empresas más importantes del país. Nuestros abuelos compartieron sus deseos de que nuestra familia tuviera ese vínculo que ellos añoraban, unirnos en matrimonio… Gran error por mi, mi vida se convirtió en una pesadilla cuando llegué a la familia, me convertí en la chacha, cocinera limpiadora, de todo tenía que hacer, y lo más irónico que mi flamante esposo jamás ha estado para mí, será porque el siempre ha estado enamorado de la mujer que su madre siempre desearon como esposa para el. Por venganza me han hecho pasar por toda clase de humillaciones. Pero ya me cansé, jamás mi querido esposo se fijara en mí, así que tengo un plan…, y es hacerlos pagar lo que me han hecho sentir. …. Que será?
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Preguntas, respuestas, y descubrimientos.
Mayte se sintió ofendida, ver que Judith Bruce la tenía en un video. Enfadada se retractó poniéndose de pie, pero lo que escuchó la hizo volver a su lugar.
Era la grabación que Bruce obtuvo, en el auto, eran Andrea y Judith, quienes hablaban sobre lo que le hicieron a su esposo.
— ¿Qué es esto? - porque… se tapó la boca al seguir escuchando las aberrantes palabras que decía una y otra, como si fuera cualquier cosa.
— La verdad. - comentó Bruce con los puños en un nudo.
Mayte siguió escuchando, entonces escuchó lo que la dejó en shock. La mujer que se mencionaba no era otra que su madre Andrea.
Samuel reprodujo otro video que le entregó Barry, donde trataba de hipnosis, escuchó y miró atentamente.
Esas palabras la golpearon como una marea helada, dejándola aturdida. Entonces comprendió todo, fueron tres largos años que manipularon la mente de Bruce, y a ella hacerle creer que que su esposo la despreciaba. Sus lágrimas no se hicieron esperar.
— Y el hombre que se prestó para hacerlo es un grave delito lo que hicieron. - ese delincuente debe ir a prisión. - sollozo limpiándose el llanto con las manos temblorosas.
— Solo tenemos una fotografía, pero creemos que ha cambiado de imagen. - contestó Mario abriendo su teléfono buscando la imagen, para mostrársela.
Mayte la miró, el aire se le quedó atorado en la garganta el vaso que tenía se le resbaló de las manos cayendo al suelo de mármol con un golpe sordo.
Todos se voltearon preocupados.
— Ese mismo hombre estuvo en la empresa hace tres días, - estuvo en la oficina con Antón cerca de una hora o más, - me incomodó cuando llegó por la forma en que me miraba, - pero cuando salió. - su sonrisa y mirada con la que actuó al principio era de temor.
— Antón es un poco hombre tiene cuentas con la justicia. - dijo entre dientes con rabia contenida.
Bruce y sus hombres se miraron sabiendo que algo más venía si Antón se había involucrado.
Mayte volvió su rostro hacia Bruce no estaba segura de cómo actuar, los habían usado a los dos.
— Bruce soy consciente…
Fue atrapada entre los brazos del hombre de más de metro noventa y cinco.
— Perdóname mi muñeca, me cuesta imaginarme lo mucho que has sufrido por mí actitud, te juro que te recompensaré con creces, cuando termine todo esto.
— ¿Y que vas hacer?
— Hacerles pagar lo que nos han hecho. - a ti amarte entre mis sábanas. - le dijo mirándole el color que le subió hasta las orejas.
— No no ha hablo de eso, - balbuceó
Bruce le sonrió con ternura, besando su frente.
— Tenemos un plan, qué sabemos que no podrán reusarse. - le contó todo lo que harían, ellas tienen que pensar que todavía estoy bajo hipnosis, y no temas no pueden volver a drogarme, ni con inyecciones menos con líquidos, nada de comida.
— Pero ahora me preocupa tu seguridad, Antón no es lo que imaginas.
— Renuncie. - escupió de repente, lo hice después de escucharlo hablar de…es un hombre desquiciado.
Bruce sintió otro golpe en el pecho, se le empezó a caer la sonrisa por las comisuras, Bruce no tenía que pensar mucho de lo que su esposa expresaba.
Maldito idiota. - murmuró furioso.
— Muñeca no puedes andar sola por ahí. - expresó, además te pondré seguridad. - evita cualquier extraño, - Antón oculta algo que hasta que tenga las pruebas podremos actuar.
Mayte le contó lo que acababa de descubrir.
— Entonces perteneces a la realeza. - indagó con curiosidad.
— Mi padre renunció al titulo por amor a mí madre, ella no pertenecía a ningún rango era una mujer humilde sin plata, por eso el abuelo lo hizo renunciar al no aceptarla.
Mayte resopló al darse cuenta de que no conocía nada sobre su familia, más de lo poco que su abuelo le había dicho.
— Muñequita, - le dijo levantándole la barbilla, ¿confiarías en mí una última vez? - asumió, debido a que…aún debo estar cerca de Judith. - le dijo mirando su expresión.
— Si, bueno ahora sí confío. - Bruce le sonrió besándola sin previo aviso.
Pamela y los demás entraron al escuchar el silencio, sorprendiéndose al ver la bonita escena. Por fin eso ya se había acabado, ahora seguirían con los planes.
— Tu abuela al parecer llegará mañana, también le debemos informar he incluir en todo esto. - anunció Pinky.
— También hay algo más grave. - aclaró Barry con el iPad encendido.
— Tu padre tenía una fortuna y desapareció, se esfumó. - declaró tecleando una clave, y mostrando lo que aparecía.
— ¿fraude? - preguntó Samuel confundido.
Barry asintió.
Pinky resopló, era grave y peligroso lo que seguía.
— Bueno estaremos al margen, no podremos descuidarnos ni un minuto. - dijo Samuel recio mientras que Mario le decía algo a Bruce al oído.
— La celebración de la empresa la tendremos qué aplazar dos semanas. - explicó Bruce, y tú serás mi sorpresa de la noche. - dijo mirando a Mayte, quien le dedicó una sonrisa que lo derritió.
Pero su teléfono empezó anunciar una llamada, giró los ojos al ver que era Judith. Mayte alcanzó a ver su nombre asintiendo para que le contestara.
— ¿Hola?
La voz chillona de Judith se escuchó mientras todos guardaban silencio.
— ¡Bebecito! - le dijo con su típica tonalidad chiquiona como chica de secundaria. - necesito una trasferencia voy al club con Andrea y ya sabes cómo se gasta en esos lugares.
Mayte se quedó con la boca abierta al escuchar el descaro de esa mujer, mientras que para Bruce y sus hombres parecía algo de lo más normal.
— Si claro, ya le ordeno a Mario que lo haga.
— Te amo cielo, te agradezco que me consientas tanto. - nos veremos después, te mando besos.
Bruce miraba la cara que tenía Mayte.
—Te sale natural. - se quejó un tanto celosa su aún esposa. Quien fue sorprendida con un profundo beso.
Mayte sonrió.
Ese día la había besado más que los tres años que llevaban casados.
Bruce le hizo una señal a Mario para que hiciera la transferencia. Pronto más pronto de lo que imaginaban esas sinvergüenzas acabarían sus fechorías.
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