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La Tentación De Su Mirada.

La Tentación De Su Mirada.

Status: En proceso
Genre:Romance / Mafia
Popularitas:58.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Hay deseos que se ignoran y otros… que te consumen.

Cedric Becker lo tiene todo bajo control: poder, respeto y un compromiso que sellará el futuro de su imperio. Cree en el amor… pero nunca lo ha vivido. Nunca lo ha necesitado… hasta ahora.

Hasta que ella vuelve.

Adara Lobo es peligro envuelto en piel suave. Es la fantasía que nunca debió permitirse, la mirada que lo desarma, el pecado que lo llama por su nombre sin tocarlo… y aun así lo quema.

Se desean en silencio.
Se provocan sin rozarse.
Se pierden… sin haberse tenido.

Porque hay miradas que desnudan más que cualquier caricia.
Y hay tentaciones que no se apagan con una sola vez.

Entre promesas ajenas, cuerpos que arden en secreto y decisiones que pueden destruirlo todo… lo suyo no es amor.

Es obsesión.
Es hambre.
Es un error que ninguno está dispuesto a dejar y cuando el deseo se convierte en adicción huir deja de ser una opción.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Técnicas. +18

No hubo pausa ni espacio para respirar realmente. El penthouse entero parecía haberse convertido en una extensión del calor que existía entre Cedric Becker y Adara Lobo.

Ella seguía sentada sobre la enorme mesa oscura mientras él permanecía entre sus piernas, besándola como un hombre hambriento después de años de abstinencia. Las manos grandes de Cedric recorrían sus muslos lentamente, apretando la piel con fuerza suficiente para arrancarle pequeños jadeos que terminaban perdiéndose entre sus bocas.

Adara ya estaba completamente desordenada. El cabello negro cayéndole sobre los hombros y la espalda, los labios rojos hinchados por los besos, la respiración rota y Cedric… maldita sea, Cedric parecía disfrutar verla así.

Descompuesta por él.

—Mírate… —murmuró contra su cuello mientras le dejaba una mordida lenta debajo de la mandíbula—. Pareces una adicción.

Adara soltó un pequeño gemido involuntario y tiró apenas de su cabello.

—No hables tanto…

Cedric sonrió sobre su piel.

—¿Te desconcentro, Hexe?

Ella lo miró directamente a los ojos y ahí volvió a aparecer esa chispa oscura que siempre terminaba incendiándolo todo.

—Lo que haces es provocarme más.

La sonrisa masculina y peligrosa que apareció en el rostro de Cedric hizo que el cuerpo entero de Adara reaccionara porque ese hombre no tenía nada de dulce.

Nada.

Era intensidad pura, dominio, deseo sin filtro y ella estaba descubriendo que eso la volvía completamente loca.

Cedric volvió a besarla profundamente mientras sus manos descendían hasta sus caderas y la acercaban todavía más hacia él. Adara prácticamente sintió el calor de su cuerpo atravesarla completa y un escalofrío le recorrió la espalda cuando sintió a esa bestia rizar su s3xo por sobre la braga.

Madre santísima... Era demasiado bueno tocando y besando. Demasiado hombre. Demasiado atractivo. Demasiado pecado junto y ella se quería condenar sin arrepentimiento.

Ella deslizó lentamente las uñas por el pecho tatuado de Cedric, recorriendo el águila negra marcada sobre su piel mientras lo observaba con descaro absoluto.

—Jamás había visto un cuerpo tan peligroso.

Cedric soltó una risa ronca.

—¿Peligroso?

—Sí —susurró ella acercándose a su oído—. Pareces el tipo de hombre que arruina vidas.

Él levantó apenas una ceja mientras sus dedos se hundían más en la piel de sus muslos.

—¿Y aun así viniste a buscarme?

Adara sintió la tensión subirle directamente al pecho.

Porque sí, había ido. Había cruzado media ciudad solo para verlo, para tocarlo otra vez, para perderse un rato en él y olvidar todo lo demás.

Cedric notó el cambio en sus ojos y su expresión se suavizó apenas… apenas un segundo, pero luego volvió esa oscuridad deliciosa.

—Ven acá.

La levantó nuevamente de la mesa y la llevó contra su cuerpo hasta la enorme habitación iluminada tenuemente por las luces cálidas de la ciudad entrando desde los ventanales.

El ambiente era elegante, lujoso y muy masculino, pero ahora olía completamente a ellos.

A tensión.

A deseo.

A piel caliente.

Cedric la dejó sobre la cama y se quitó lentamente el cinturón sin apartar la mirada de ella ni un segundo, mientras hacía eso, ella no dejaba de mirar cada movimiento, estaba deseosa por volver a ver a aquel mi3mbro apuntando hacia a ella.

Adara sintió literalmente un calor bajar por todo su cuerpo, sentía un dolorcito delicioso en su bajo vientre y ya se percibía bastante mojada, porque la manera en que él la miraba... Madre santa... parecía querer devorarla.

Ella se incorporó apenas sobre las sábanas oscuras mientras lo observaba acercarse nuevamente.

—No deberías mirarme así —susurró.

Cedric se inclinó sobre ella lentamente.

—¿Así cómo?

Adara tragó saliva.

—Como si quisieras romperme.

La sonrisa de él fue lenta, peligrosa y perfectamente masculina.

—Porque quiero hacerlo. Quiero romperte. Quiero escucharte gritar mi nombre miles de veces.

Ella lo miró de forma lasciva y antes de que pudiera responderle él volvió a besarla, esta vez más profundo y dominante. Su lengua se hundía en su boca, recorriendo toda la superficie.

Adara terminó atrapándolo del cuello mientras sus piernas se enredaban nuevamente alrededor de él.

Las respiraciones empezaron a mezclarse, los jadeos también.

Cedric descendió lentamente por su cuello, dejando marcas rojizas sobre la piel mientras sus manos recorrían cada curva de ella con absoluta libertad y Adara lo dejó porque llevaba años fantaseando con esto.

Con él.

Con ese hombre mayor que siempre parecía mantener el control de todo… excepto de ella.

—Joder, Cedric… —jadeó apenas cuando él volvió a morderle el cuello.

Él levantó apenas la mirada y escuchar su nombre así, roto entre respiraciones agitadas, terminó de volverlo completamente adicto.

—Otra vez —murmuró sobre sus labios.

Adara lo miró confundida por un segundo.

—¿Qué?

Cedric sujetó suavemente su mandíbula.

—Di mi nombre otra vez... Por favor...

Ella sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

—Cedric…

Él cerró los ojos apenas un instante.

Mierda.

Esa mujer iba a destruirlo porque ya no era solo deseo físico. Era la manera en que ella lo miraba, la manera en que reaccionaba a él y la forma en que parecía incendiarse completa cuando estaban juntos.

Cedric volvió a besarla con hambre mientras Adara arqueaba el cuerpo contra él buscando más contacto, más calor, más de esa sensación peligrosa que solamente él conseguía provocarle.

Y en medio de todo eso ninguno habló de sentimientos, ninguno habló del futuro.

Porque ambos estaban demasiado ocupados consumiéndose como para admitir que aquello ya empezaba a parecerse demasiado a una obsesión.

—Dime ¿Cuáles son exactamente las técnicas que quieres aprender? —le preguntó mientras movía su pulgar en círculos sobre su perla roja.

—Ah, Cedric... —j4deó ella a punto de estallar —Todas, quiero aprenderlas todas.

Cedric le mordió un p3zón, mientras sus dedos seguían jugando con su hum3dad. H"ndió dos dedos en ella mientras él pulgar seguía acariciando su perla, el gruñó al sentir como su int3rior le apretaba los dedos.

Los besos siguieron subiendo de nivel, le devoró los p3chos con hambre dejando marcas a su paso. Luego descendió, ella sintió ese descenso lento y tortuoso hasta que él la l4mió despacio desde el p3riné hasta el monte de V3nus de ida y vuelta varias veces para después ch"par con ansias su perla roja.

Adara se estremeció, ya no podía más, estaba a punto de explotar.

—No tienes permiso para correte aún —siseó Cedric. Ella tembló —Si te corres, te castigaré.

Y esa frase fue el detonante, Adara se corrió de forma descomunal.

—¿Cómo es que me vas a castigar? —preguntó con la respiración entrecortada.

La l4mió una última vez antes de deshacerse de lo que aún tenía de ropa. La giró dejándola en 4 y lo siguiente que vino fue una sesión de n4lgadas: una, dos, tres... Seis...

La muy maldita solo gemía complacida mientras él le dejaba la bonitas nalgas rojas y marcadas.

Se subió en la cama y está vez no hubo barreras, se h"ndió en ella de una sola estoc4da, haciéndola chillar con una deliciosa mezcla de dolor y plac3r. Las emb3stidas seguían, un poco lento y luego rápidas y certeras.

Ella g3mía y él gruñía como animal en c3lo..

—Hazlo nena. Corr3te otra vez. Bañame la v3rg4.

Ordenó y ella obedeció, pero Cedric no le dió tregua, le seguía dando mientras ella se lo devoraba.

—Maldición, que rico... Así, así, así, no pares, más, más, más...

Cambiaron de posición varias veces, Adara estaba segura de haber hecho todo el camasutra y cuatro liberaciones después, él lo sacó para liberarse en sus pechos y abdomen.

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victor hernandez
Mira la japonesita con mañas y todo
victor hernandez
Yo soy de Venezuela y me encantan tus tramas y la interacción atravez de ellas
Jhohanna Perez
Toda una fichita este Fausto afortunadamente Adara se libro de él
Jhohanna Perez
jajaja se le daño el caminado a Faustito🤭🤭
Rocio Gil
🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪
Rositha🌹📝📚: /Kiss/
total 1 replies
Dency Perez Estevez
estas parejas están del último guayyyyyyy de la loca aqui la basura fue la mujer 🤣🤣🤣🤣🤣 que te vaya bien que te valla mal que te vaya de cualquier manera que te vaya bien que te vaya mal que me importa no es mi.problema 🍷🍷🍷🍷🍷🍷
Dency Perez Estevez
bueno por lo menos tienes un hombre 🍷🍷 y no un fausto punta alegre
Dency Perez Estevez
que bolsa eres akane pegas cuerno con el padre que te gastas y no te cuidas? ojalá sean mellizos chan Lan🔥🔥🤣🤣
Dency Perez Estevez
eso te pasa por regalarte tus armas para enamorar un hombre debes cambiarlas no se lanza no se busca solo le das el primer escalón sino hace un edificio ese no es 🍷🍷
Dency Perez Estevez
y aqui esta la salsa BBQ untandose en la carne no basta con el fuego que lo está quemando. sueña aaaaaaaaaaa que no existen fronteras un amor sin barreras no mires atraaass, 🎶
Dency Perez Estevez
las cosas se parecen a su dueño 🔥🔥
SIMARA Lamas
Bueno Fausto qué esperabas tú aahh qué Adara te aplaudiera mijo y te van a dar duro contra la pared por comerte a tú hermanastra jajaja los agarraron con las manos en la masa jajaja toma tú tomate 😄😄😄
SIMARA Lamas
Jajajaja buena esa así se hablá Adara jajaja el muy estúpido y ridículo Fausto ja el pensó qué ella no se daría cuenta qué se estaba comiendo a la hermanastra jajaja y me encantó así mismo es ella es su mujer jajaja bravo bravo bravo Cedric y bueno qué vas hacer ahora qué Adara te entregó todas las pruebas de los Takahaschi
Ana Elena Jiménez
hazte ilusiones tú también,que dijiste coronė
Ana Elena Jiménez
😱😱😱
Ana Elena Jiménez
miserable ruin, canalla poco hombre
SIMARA Lamas
Señores y se declaró el Alemán jajaja a su querida Loba al fin dejó de pelear con el mismo decía solamente sexo no no no mijo eso era más qué eso Amor del Bueno jajaja y déjalo qué se casé con la japonesa qué conviva hay con ellos para qué el mismo sé dé cuenta dé lo qué quieren hacerles los japoneses y Adara les da su toque final 😄😄😄🤔🤔🤔 será así uuummm esperaremos a ver alguna sorpresa ja sí no es qué la hay antes
Ana Elena Jiménez
oye que desgraciado
Ana Elena Jiménez
😱😱
Jhohanna Perez: Por supuesto que no lo quiere hacer, ella solo era un jueguito que se le salió de las manos
total 1 replies
Ana Elena Jiménez
😱😱 ahora sí está jodida la vaina
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