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CERO EN CONDUCTA MI QUERIDA SECRETARIA

CERO EN CONDUCTA MI QUERIDA SECRETARIA

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:10.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Chiquitas

romance, contrato, amor, diversión

NovelToon tiene autorización de Chiquitas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 12: Tacones, gritos y un huracán llamado Vanessa

Alexander todavía sentía el calor de la mano de Elena sobre su pecho cuando las puertas del ascensor privado se abrieron con un golpe seco. No era Liam. No era un auditor. Era Vanessa Thorne, y venía vestida de un rojo tan intenso que parecía una señal de peligro andante.

—¡Alexander! —gritó Vanessa, ignorando por completo a la recepcionista que intentaba detenerla—. ¡Exijo una explicación ahora mismo! He estado escuchando rumores ridículos por todo el Upper East Side sobre una "prometida" aparecida de la nada.

Alexander recuperó su máscara de hierro en un segundo, pero Elena, que todavía estaba a centímetros de él, decidió que era hora de ganarse el sueldo (y de paso, divertirse un poco).

—¡Ay, pero si es la "Dama del Salmón"! —exclamó Elena, dándose la vuelta con una sonrisa de oreja a oreja—. Qué bueno que vino, Vanessa. Estábamos justo hablando de... bueno, de cosas de pareja. Usted sabe, esas cosas que requieren privacidad.

Vanessa se detuvo en seco, mirando a Elena con un asco que habría congelado el Caribe.

—¿Tú? ¿Todavía estás aquí? Alexander, dime que esta... esta mujer de servicio es una broma de mal gusto. ¿Una Davenport? ¡Por favor! Si hasta tiene una mancha de café en el cuello de la blusa.

Elena se miró el cuello, fingiendo sorpresa.

—¡Oh, tiene razón! Es que Alexander se pone tan cariñoso por las mañanas que a veces uno pierde el pulso con la taza. Es lo que tiene el amor de verdad, Vanessa. No es tan tieso como un contrato de bienes raíces.

Alexander sintió que el mundo giraba. Elena acababa de insinuar algo que lo dejó mudo, pero antes de que pudiera decir nada, Vanessa estalló.

—¡Eres una insolente! —Vanessa caminó hacia el escritorio de Alexander y, en un arranque de furia, barrió con el brazo todo lo que encontró a su paso.

El sonido del cristal rompiéndose llenó la oficina. El tarro de los clips voló por los aires, las plumas de diseñador rodaron por el suelo y, para horror de Alexander, la bandeja con los archivos "Psicocromáticos" de Elena terminó esparcida por toda la alfombra persa.

—¡Oiga! —gritó Elena, perdiendo la sonrisa—. ¡Con mis colores no se meta, doña! ¡Esa carpeta naranja era de "Cosas que ya pasaron", igualito que usted en la vida de mi "Pirata"!

—¡¿Cómo me has llamado?! —Vanessa levantó la mano, cegada por la rabia, pero Alexander la atrapó en el aire con una fuerza gélida.

—Basta, Vanessa —la voz de Alexander sonó como un latigazo—. Te has pasado de la raya. Estás en mi empresa, destruyendo mi propiedad y faltando al respeto a mi futura esposa. Sal de aquí ahora mismo antes de que llame a seguridad.

Vanessa forcejeó, con los ojos llenos de lágrimas de rabia.

—¿Vas a elegirla a ella? ¿A esta aparecida que ni siquiera sabe qué tenedor usar? ¡Te vas a arrepentir, Alexander Zenith! ¡Voy a destruir tu reputación y la de esta... esta panadera de cuarta!

—¡A mucha honra, doña! ¡Al menos yo sé amasar algo más que el odio! —le gritó Elena mientras Vanessa era escoltada hacia el ascensor por dos guardias de seguridad que aparecieron ante el escándalo.

Cuando las puertas se cerraron, el silencio que quedó en la oficina era pesado, cargado de adrenalina y olor a perfume costoso mezclado con el café derramado. Alexander soltó un suspiro largo y se pasó las manos por la cara. El caos era total.

Elena se agachó para empezar a recoger sus carpetas de colores.

—Vaya... eso sí fue un espectáculo. Creo que me merezco un aumento, jefe. Me llamó "futura esposa" frente a la fiera. Casi me lo creo y todo.

Alexander se agachó junto a ella para ayudarla a recoger los papeles. Estaban muy cerca, sus rodillas rozándose en el suelo alfombrado.

—Tuve que decirlo, Elena. Pero ella no se va a quedar quieta. Ahora esto es una guerra abierta.

Elena lo miró a los ojos. Por primera vez, vio miedo en el hombre que parecía no temerle a nada.

—Pues menos mal que usted tiene a la mejor general de la vecindad de su lado —ella le puso una carpeta roja en la mano—. Tenga, jefe. Esta es la de "Urgencia de Vida o Muerte". Y créame, lo de Vanessa ahora mismo es color rojo brillante.

En ese momento, Liam entró corriendo, todavía con el aliento oliendo a los dulces de Sofía.

—¡Alex! ¡Acabo de ver a Vanessa salir hecha una furia! ¿Qué pasó? ¿Hubo un terremoto?

Elena se levantó, sacudiéndose las rodillas y tarareando triunfante:

"No es amor... es una obsesión..."

—No, Liam —dijo Elena con un guiño—. Solo fue un poquito de limpieza de primavera. El Pirata acaba de soltar lastre, y ahora sí que vamos a navegar de verdad.

Alexander se puso de pie, mirando el desastre de su oficina, y por primera vez en su vida, no sintió ganas de gritar. Sintió que, por fin, algo emocionante estaba pasando en su torre de cristal.

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Sabina Altamirano
el papel del personaje se me hace muy infantil,ni parece que haya pasado siquiera la universidad,como llegar a un trabajo,hacer cambio como si fuera tu casa decir que contrato de un hotel no es importante lo va llevar a la quiebra,si. oy de acuerdo que se le festejé a los empleados,pero hacerlo en el trabajo como si fuera en el patio de su casa,eso perece ilógico
Teresa Nancy Fernandez
me encantó tu novela👏👏👏
chiquita: Teresa gracias por tu apoyo, me alegra un montón leer tu comentario🥰🥰🥰
total 2 replies
Lili Hebe Villarruel
👏👏👏
chiquita: Gracias gracias 🫂🫂🫂🫂🫂 Lili súper agradecida por tu apoyo 😍😍😍😍😍
total 1 replies
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