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Desde Siempre, TÚ

Desde Siempre, TÚ

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Camila Da Ponte

Valentina Rossi llevaba años enamorada de Alexander Beaumont.

En silencio sin que nadie lo supiera.

El era 4 años mayor, heredero de una familia más poderosa en New York y mejor amigo de su hermano. Inteligente, elegante e imposible de ignorar.

Pero Alexander nunca la miro, no como ella lo quería.

Hasta que apareció Sofía Ferrer.

Hermosa y perfecta, su novia.

y mientras todos admiraban la relación perfecta de Alexander, Valentina aprendía a sonreír aunque le doliera verlo amar a otra mujer.

Cómo seguirá, el la vera con otros ojos? la amara en algún momento?

NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Demasiado cerca

Capítulo 9

Demasiado cerca

La llamada con Alexander Beaumont había arruinado completamente la estabilidad emocional de Valentina Rossi.

Tres días después, seguía pensando en la forma en que él había dicho aquellas palabras.

"Necesitaba escucharte."

Y aunque intentó convencerse de que no significaban nada… su corazón no parecía dispuesto a colaborar.

Porque Alexander jamás había sido así con ella.

Nunca.

—¿Planeas quedarte mirando el teléfono todo el día?

Valentina levantó la vista encontrándose con Matteo Rossi entrando a la oficina con una sonrisa sospechosa.

—No estoy mirando el teléfono.

—Claro. Y yo soy cantante.

Ella soltó un suspiro cansado.

—¿Qué quieres?

Matteo dejó una carpeta sobre el escritorio.

—Tengo noticias buenas y malas.

—Empieza por las malas.

—Debes viajar mañana a Chicago para cerrar el acuerdo del hotel.

Valentina frunció apenas el ceño.

—¿Y las buenas?

Matteo sonrió demasiado tranquilo.

—Vas con Alexander.

El corazón se le detuvo inmediatamente.

—No.

—Sí.

—Matteo, no pienso pasar días encerrada con él.

—Pues piensa rápido porque papá ya confirmó todo.

Perfecto.

Simplemente perfecto.

Valentina dejó caer la cabeza hacia atrás cerrando los ojos.

Después de semanas intentando tomar distancia emocional de Alexander, el universo claramente había decidido destruirla por completo.

—Voy a renunciar a esta empresa.

—No lo harás.

—Voy a fingir mi muerte.

—Eso sería interesante de explicar en las acciones de la compañía.

Ella tomó una lapicera y se la lanzó.

Matteo soltó una carcajada antes de acercarse más.

—Tranquila, Valen. Solo es un viaje de trabajo.

Sí.

Un viaje de trabajo con el hombre del que llevaba enamorada seis años.

El mismo hombre que últimamente parecía mirarla demasiado.

El mismo hombre que tenía novia.

Nada podía salir mal.

Absolutamente nada.

Al día siguiente, el aeropuerto privado Beaumont estaba cubierto por un cielo gris oscuro cuando Valentina llegó junto a Matteo.

El viento frío movía suavemente su cabello mientras observaba el avión privado estacionado frente a ellos.

Y entonces lo vio.

Alexander.

Apoyado junto a la puerta del avión hablando por teléfono mientras acomodaba una mano dentro del bolsillo del saco oscuro.

Elegante.

Perfecto.

Peligrosamente atractivo.

Como siempre.

El corazón de Valentina reaccionó exactamente igual de mal que cada vez que lo veía.

Alexander levantó la vista apenas y sus ojos celestes se encontraron inmediatamente con los de ella.

Y otra vez ocurrió.

Ese silencio extraño.

Ese momento donde parecía que el resto desaparecía.

—Llegas tarde —comentó él acercándose finalmente.

Valentina levantó una ceja.

—Llegué puntual.

—Para ti eso ya es raro.

Ella soltó una pequeña risa involuntaria.

Alexander sonrió apenas al verla relajarse.

Y por un segundo todo volvió a sentirse demasiado natural entre ellos.

Demasiado fácil.

—¿Dónde está Sofía? —preguntó Valentina antes de poder evitarlo.

El gesto de Alexander cambió apenas.

—Se quedó en Nueva York.

Una respuesta simple.

Pero algo en su tono sonó extraño.

Antes de que Valentina pudiera analizarlo demasiado, Matteo apareció detrás de ella.

—Bueno, niños traumados emocionalmente, diviértanse.

Ella giró inmediatamente.

—¿Tú no vienes?

Matteo sonrió con absoluta tranquilidad.

—Cambio de planes.

Valentina sintió ganas reales de asesinarlo.

—Matteo—

—Relájate. Solo serán dos días.

Dos días.

Sola.

Con Alexander.

Perfecto.

El vuelo hacia Chicago fue mucho peor de lo que Valentina esperaba.

Porque el problema nunca había sido hablar con Alexander.

El problema era que hablar con él siempre terminaba haciéndola olvidar que no debía enamorarse más.

—Sigues molesta conmigo.

La voz de Alexander la sacó de sus pensamientos mientras el avión atravesaba las nubes.

Valentina apartó la mirada de la ventana.

—No estoy molesta.

Alexander levantó apenas una ceja desde el asiento frente a ella.

—Valentina, literalmente llevas semanas evitándome.

Porque si seguía cerca de él iba a terminar rompiéndose completamente.

—He estado ocupada.

—Otra mentira.

El corazón se le tensó apenas.

Alexander dejó el vaso sobre la mesa pequeña antes de inclinarse un poco hacia ella.

—¿Hice algo?

Y ahí estaba el problema.

La preocupación real en su voz.

Valentina respiró profundo intentando mantener la calma.

—No hiciste nada.

—Entonces mírame y dímelo.

El aire pareció desaparecer lentamente.

Porque Alexander la estaba observando de esa manera otra vez.

Intensamente.

Demasiado cerca.

Valentina levantó finalmente la vista hacia él.

Y se arrepintió inmediatamente.

Porque sus ojos celestes parecían más peligrosos que nunca dentro del silencio del avión privado.

—No deberías mirarme así —murmuró ella sin pensar.

Alexander frunció apenas el ceño.

—¿Así cómo?

Maldita sea.

Valentina apartó la mirada rápidamente.

—Olvídalo.

Pero Alexander no se movió.

Seguía observándola.

Como si intentara entender algo.

Como si estuviera descubriendo algo lentamente.

—Valentina…

La forma suave en que dijo su nombre hizo que el corazón le doliera.

—Alex, no.

Él permaneció en silencio unos segundos.

Y entonces preguntó algo que cambió completamente el aire entre ambos.

—¿Estás alejándote de mí porque estás enamorada de alguien?

El cuerpo entero de Valentina se paralizó.

El miedo atravesó su pecho de golpe.

Porque estuvo demasiado cerca.

Demasiado.

Ella giró lentamente hacia la ventana intentando respirar normalmente.

—No deberías hacer preguntas cuyas respuestas no quieres escuchar.

El silencio dentro del avión se volvió absoluto.

Y cuando Valentina finalmente reunió valor para mirarlo otra vez…

Alexander seguía observándola.

Pero ahora había algo distinto en sus ojos.

Algo mucho más peligroso.

Celos.

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