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LA REINA DEL GÁNGSTER

LA REINA DEL GÁNGSTER

Status: Terminada
Genre:Mafia / Comedia / Dominación / Completas
Popularitas:603
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Esmeralda "La Dama de Hierro" Durán. Con una mente tan afilada como sus tacones de aguja, Esmeralda es la jefa indiscutible del "Casino del Mal" y de todo el submundo criminal que lo rodea. Elegante, astuta y con un sentido del humor tan negro como su café matutino, no teme ensuciarse las manos, aunque prefiere que sus guardaespaldas lo hagan. Su dominación no se basa en la fuerza bruta, sino en la inteligencia, la manipulación psicológica y una habilidad innata para hacer que la gente haga exactamente lo que ella quiere, a menudo sin que se den cuenta. Es una maestra del disfraz emocional, capaz de pasar de un encanto desarmante a una frialdad glacial en cuestión de segundos. Su único punto débil... si es que se le puede llamar así, es su adoración por Señor Bigotes.

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: La Infiltración Gourmet y el Código Secreto del Gnomo

El regreso de Don Fabrizio al Casino del Mal, acompañado de Cleopatra, fue recibido con una mezcla de sorpresa y resignación por parte del personal. Los crupieres se preguntaban si ahora tendrían que acostumbrarse a una serpiente en la mesa de póker, y Enzo, el chef, ya estaba ideando un menú "reptiliano" para complacer a la nueva mascota. La alianza entre Esmeralda y Don Fabrizio era tan extraña como efectiva. Don Fabrizio, alimentado por su sed de venganza contra Blackwood y su renovada admiración por Esmeralda (y su capacidad para rescatar a Cleopatra), se había convertido en una fuente inestimable de información.

"Blackwood es un metódico", explicaba Don Fabrizio, gesticulando con la mano que no sostenía a Cleopatra. "Cada operación, cada adquisición, tiene un patrón. Él busca la debilidad, la codicia, el miedo. Y luego golpea. Siempre es el mismo esquema, pero con diferentes jugadores."

Marco, con la información de Don Fabrizio y sus propias habilidades de rastreo digital, comenzó a desenmascarar las complejidades de la red de Blackwood. Descubrió que Blackwood no solo estaba interesado en los casinos de Esmeralda, sino que estaba construyendo un imperio de empresas "legítimas" que servían como fachada para un gigantesco esquema de lavado de dinero. Y el epicentro de este esquema era un exclusivo club de golf y spa, el "Oasis del Optimismo", un lugar donde los ricos y poderosos cerraban sus tratos más turbios.

"El Oasis del Optimismo", Esmeralda leyó el folleto con una sonrisa irónica. "Qué nombre tan... inspirador para un nido de víboras."

"Es su fortaleza, jefa", explicó Marco. "La seguridad es de primera. Acceso restringido, cámaras por todas partes, y todos los dispositivos electrónicos son revisados al entrar."

"Y cómo piensa Blackwood consolidar sus operaciones en los casinos?", preguntó Sofía. "No puede simplemente aparecer y tomarlos."

"Ah, ese es el truco", dijo Don Fabrizio, con un brillo en los ojos. "Blackwood va a organizar un 'Torneo de Golf por la Paz Mundial' en el Oasis del Optimismo. Con el pretexto de la caridad, reunirá a todos los dueños de los casinos que quiere adquirir. Les ofrecerá un trato 'irresistible'. Una fusión. Y, como ya ha hecho con otros, los obligará a firmar acuerdos leoninos que los dejarán sin nada."

"Un Torneo de Golf por la Paz Mundial", Esmeralda se rio. "Y supongo que los gnomos de jardín serán los caddies."

La "Operación Fairway Farsa" se puso en marcha. Su objetivo: infiltrarse en el Torneo de Golf por la Paz Mundial, obtener pruebas irrefutables de las actividades ilegales de Blackwood y, lo más importante, sabotear su "fusión" antes de que pudiera consolidar su imperio.

"Don Fabrizio", dijo Esmeralda, "tu conocimiento de los tejemanejes de Blackwood es invaluable. Pero tu presencia en el torneo sería... un poco obvia. Necesitamos que te mantengas en las sombras, guiándonos desde la distancia."

Don Fabrizio asintió, aunque un poco decepcionado por no poder estar en el centro de la acción. "Pero, ¿cómo entrarán? El Oasis del Optimismo es impenetrable. Y si intentan forzar la entrada, Blackwood lo sabrá."

"No vamos a forzar la entrada", dijo Esmeralda, una sonrisa enigmática en sus labios. "Vamos a entrar por la puerta grande. Como invitados."

Sofía, como siempre, fue la encargada de los disfraces y las historias de portada. Esmeralda se convertiría en "Madame Esmeralda Dubois", una excéntrica millonaria francesa experta en arte y coleccionista de objetos extravagantes. Leonardo sería su "asistente personal", un hombre de pocas palabras pero mirada penetrante. Y el Señor Bigotes, por supuesto, sería el "amuleto de la buena suerte" de Madame Dubois, un perro de raza rara, con un pedigrí más largo que la lista de invitados.

"Pero, jefa, ¿y Marco?", preguntó Leonardo. "Necesitamos su pericia técnica dentro del club."

"Marco tendrá una misión aún más delicada", respondió Esmeralda. "Él será el chef. Blackwood ha contratado a un nuevo chef para el torneo. Marco, tu misión será reemplazarlo. Y, como ya sabemos, las cocinas son el corazón de cualquier operación de sabotaje."

Marco, que nunca había cocinado nada más allá de unos fideos instantáneos, palideció. "¿Chef? ¿Yo, jefa? ¡Apenas sé hacer tostadas!"

"Precisamente", dijo Esmeralda. "Nadie sospecharía de un chef inexperto. Y Don Fabrizio nos ha dado una ventaja. El chef original, un hombre llamado Chef Anton, tiene una debilidad por las mujeres hermosas y los whiskies de malta raros. Sofía, tu misión será 'entretenerlo' hasta que Marco pueda tomar su lugar."

Sofía sonrió. "Considera al Chef Anton... neutralizado, jefa."

El día del Torneo de Golf por la Paz Mundial, el Oasis del Optimismo bullía de actividad. Los golfistas, ataviados con sus mejores galas deportivas, se mezclaban con los dueños de casinos, ansiosos por el "gran anuncio" de Blackwood.

Madame Esmeralda Dubois, con su sombrero de ala ancha, sus gafas de sol y el Señor Bigotes en sus brazos, hizo una entrada que acaparó todas las miradas. Su acento francés era impecable, sus comentarios sobre el arte y la vida, agudos y divertidos. Blackwood, que ya había sido advertido sobre su presencia por Don Fabrizio (quien, a través de Leonardo, había 'filtrado' la información de que Madame Dubois era una potencial inversora), la recibió con una sonrisa calculada.

Mientras Esmeralda encantaba a Blackwood, Marco se infiltraba en la cocina. Gracias a la "distracción" de Sofía, el Chef Anton estaba en la suite de Sofía, disfrutando de un whisky de malta raro y de una conversación "profunda" sobre la filosofía de la cocina. Marco, con la ayuda de unos cuantos trucos de su arsenal digital, logró hacerse pasar por el chef, aunque su habilidad culinaria dejaba mucho que desear.

"Marco, ¿estás bien?", susurró Esmeralda a través de un diminuto comunicador oculto en su sombrero. "No quiero que incendiemos el club antes de tiempo."

"Estoy... bien, jefa", respondió Marco, mientras intentaba descifrar una receta de soufflé de queso. "Aunque creo que el soufflé de queso está a punto de convertirse en un volcán de queso."

La misión de Marco no era cocinar, sino obtener información. Don Fabrizio le había proporcionado un "código secreto del gnomo": una serie de frases y gestos que Blackwood usaba en sus conversaciones más importantes. Eran las claves para acceder a sus archivos más protegidos.

Durante el almuerzo del torneo, Marco, disfrazado de chef, se acercó a la mesa de Blackwood. Con la excusa de ofrecerle una degustación de sus "creaciones", se las arregló para activar un diminuto dispositivo que grababa las conversaciones.

Blackwood, confiado en la seguridad de su fortaleza, comenzó a discutir los detalles de la fusión con los dueños de los casinos. Don Fabrizio había estado en lo cierto: Blackwood les ofrecía una fusión que, en realidad, era una adquisición hostil, dejándolos sin control y con una montaña de deudas.

Marco grabó cada palabra, cada matiz, cada risa maliciosa. Pero aún faltaba la pieza clave: las pruebas documentales. Los contratos.

Fue entonces cuando Esmeralda puso en marcha su parte del plan. Durante el brindis final del almuerzo, Esmeralda, como Madame Dubois, se acercó a Blackwood con una sonrisa deslumbrante.

"Monsieur Blackwood", dijo Esmeralda, "su torneo es una inspiración. Pero me pregunto, ¿dónde guarda la inspiración para sus grandes acuerdos? ¿En su corazón? ¿O en su... caja fuerte?"

Blackwood, algo incómodo por la pregunta, sonrió. "Mis acuerdos están aquí, Madame Dubois. En mi mente." Hizo un gesto hacia su maletín, que estaba discretamente guardado bajo su silla.

"Ah, qué conveniente", Esmeralda soltó una risa encantadora. "Pero la mente puede ser tan... frágil. ¿No sería mejor tener una copia de seguridad? Digamos, en un lugar seguro."

Mientras Esmeralda distraía a Blackwood con su encanto, el Señor Bigotes, que había estado rondando discretamente por debajo de la mesa, activó un diminuto dispositivo oculto en su collar. Era un imán de alta potencia, diseñado por Marco para adherirse al maletín de Blackwood.

El maletín, sin que Blackwood se diera cuenta, se deslizó lentamente de debajo de su silla. Leonardo, que estaba estratégicamente colocado cerca de una salida de emergencia, lo recogió con un movimiento fluido, como si fuera una extensión de su propio cuerpo.

"Espero que no pierda su inspiración, Monsieur Blackwood", dijo Esmeralda, con una sonrisa triunfante. "Porque a veces, lo más valioso es lo que menos se ve."

Blackwood, ajeno al robo de su maletín, simplemente sonrió. "No se preocupe, Madame Dubois. Mi inspiración es inagotable."

Esmeralda y Leonardo, con el maletín de Blackwood y el Señor Bigotes a salvo, abandonaron el Oasis del Optimismo con la elegancia de unos bailarines. Marco, en la cocina, tuvo que improvisar un postre con lo que encontró (un soufflé de queso con salsa de fresa, que milagrosamente no explotó) antes de escabullirse.

En el Casino del Mal, Don Fabrizio y Cleopatra esperaban ansiosamente. El maletín de Blackwood fue abierto con una mezcla de emoción y precaución. Dentro, encontraron los contratos, los planes de adquisición y las pruebas irrefutables de sus actividades ilegales. Y, en un pequeño compartimento secreto, una diminuta figura de un gnomo de jardín, con una inscripción que decía: "Para la buena suerte. MXB".

"¡Lo sabía!", exclamó Don Fabrizio, sosteniendo el gnomo. "¡El traidor! ¡Él también es un amante de los gnomos! ¡Y usa mi código!"

Esmeralda sonrió. "Parece que todos tenemos nuestros pequeños secretos, Don Fabrizio. Pero ahora, con estos secretos, podemos desmantelar el imperio de Blackwood. Y de paso, darle una lección sobre la humildad... y la comedia."

La partida estaba en sus manos. Con las pruebas, el apoyo de Don Fabrizio y el ingenio de su equipo, Esmeralda estaba lista para el siguiente acto de su gran show.

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Cinzia Cantú
Personajes interesantes
Jessics8
Admito que mis personajes son un poco… peculiares. Pero si te gusta la gente rara (y quién no), te encantarán. Mis novelas están llenas de diálogos ingeniosos, situaciones descabelladas y la garantía de que, al menos por un rato, te olvidarás de tus propios dramas. ¡Porque mis dramas son mucho más divertidos!
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