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Amor Hasta El Último Aliento

Amor Hasta El Último Aliento

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Amor eterno / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Si me hubieran dicho que conocer y amar a ese hombre me llevaría hasta la muerte… aun así lo elegiría, una y mil veces, hasta mi último aliento.

NovelToon tiene autorización de maite lucía para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo: 13

Esa tarde, mientras Francis descansaba en la habitación de Javier, Alejandra y Carolina decidieron ir a caminar por los alrededores del pueblo. El sol comenzaba a descender, tiñendo el cielo de tonos cálidos.

—Parece que Francis te tiene loca, prima —dijo Carolina, con una sonrisa pícara—. Y él también está muy enamorado. Es la primera vez que veo a un hombre de ciudad tan cómodo aquí.

—Sí, lo estoy —respondió Alejandra, un poco avergonzada, pero feliz—. Es maravilloso.

Mientras caminaban por un sendero que bordeaba el río, Carolina se detuvo de repente, su rostro se tornó serio.

—Ale, necesito contarte algo. Pero tienes que prometerme que no se lo dirás a nadie.

Alejandra, sintiendo la gravedad de la situación, asintió. —Claro, prima. Sabes que puedes confiar en mí.

Carolina miró a su alrededor, como si temiera ser escuchada. —Estoy enamorada. Pero es un amor... prohibido.

Alejandra se sorprendió. —¿Prohibido? ¿De quién hablas, prima?

Carolina suspiró, sus ojos llenos de una mezcla de angustia y anhelo. —De Andrés.

Andrés era el hijo del alcalde del pueblo, un hombre casado y con hijos. La familia del alcalde era una de las más respetadas y conservadoras de Resfriado. La noticia dejó a Alejandra sin palabras.

—¿Andrés? ¡Pero si él está casado! ¡Y con hijos! —exclamó Alejandra, su voz teñida de incredulidad y preocupación.

Carolina asintió, las lágrimas asomando a sus ojos. —Lo sé. Lo sé todo. Pero no puedo evitarlo, Ale. Nos conocimos hace unos meses cuando llegue de la capital, y al principio era solo una amistad, pero luego... luego se volvió algo más. Nos amamos.

—¿Pero cómo, Carolina? Él es un hombre casado públicamente, y su familia... —Alejandra no podía procesar la información. Su prima, tan alegre y vivaz, envuelta en un escándalo así.

—Lo sé, lo sé —interrumpió Carolina, con la voz entrecortada—. Nos vemos a escondidas. Él dice que se va a separar de su esposa, que solo está esperando el momento adecuado para no lastimar a sus hijos.

Alejandra abrazó a su prima, sintiendo una mezcla de compasión y preocupación. —Carolina, esto es muy peligroso. La gente del pueblo es muy chismosa. Si esto sale a la luz...

—Lo sé —dijo Carolina, levantando la vista, sus ojos firmes—. Pero no puedo dejarlo, Ale. Lo amo con todo mi corazón. Él me hace sentir viva.

La confesión de Carolina dejó a Alejandra con un nudo en el estómago. La vida en el pueblo, aparentemente tan simple, también guardaba sus propios secretos y dramas.

...****************...

La noche transcurrió con la rutina habitual. Otra deliciosa cena preparada por Doña Elena, seguida de juegos de dominó en el balcón. Francis, ya un jugador experto, se reía a carcajadas con Tío Ramón, mientras Alejandra observaba a Carolina, que se veía un poco más pálida y distraída de lo normal. La preocupación por su prima la embargaba.

Al día siguiente, decidieron dedicarse a actividades más cotidianas. Francis insistió en ayudar a Doña Elena con las tareas de la casa. Para sorpresa de Alejandra, él se ofreció a lavar los platos después del desayuno, y lo hizo con una meticulosidad que la hizo reír.

—¿Quién diría que el gran Francis sería un experto lavaplatos? —bromeó Alejandra.

—Para la mujer que amo, hago lo que sea —respondió él, dándole un guiño.

Más tarde, Francis acompañó a Tío Ramón al campo para ayudar con la cosecha de yuca. Alejandra lo vio irse con una canasta en la mano, con ropa de trabajo que Doña Elena le había prestado. La imagen de Francis, tan elegante y sofisticado en Eldoria, ahora con las manos en la tierra, la llenó de una ternura inmensa.

Mientras Francis estaba en el campo, Alejandra ayudó a su madre a preparar el almuerzo. Mientras picaban las verduras, Alejandra aprovechó para hablar con Doña Elena sobre Carolina.

—Mamá, ¿has notado algo raro en Carolina últimamente?

Doña Elena dejó de picar. —Carolina es una muchacha de carácter fuerte. Siempre ha sido así. ¿Por qué lo preguntas, mi niña?

Alejandra dudó. No podía traicionar la confianza de su prima. —No, por nada. Solo que la veo un poco pensativa.

Doña Elena la miró con esos ojos penetrantes. —Una madre siempre nota las cosas. Y sé que Carolina tiene su corazoncito ocupado. Pero también sé que mi sobrina es inteligente y sabrá qué es lo mejor para ella.

La conversación con su madre la dejó aún más pensativa. La intuición de Doña Elena era asombrosa.

Al atardecer, Francis regresó del campo, con la ropa sucia y el rostro sudoroso, pero con una sonrisa radiante. Llevaba en sus manos una gran cantidad de yuca fresca.

—¡Ya estoy listo para la cena, Doña Elena! —exclamó, orgulloso de su trabajo.

Alejandra lo abrazó, ignorando la suciedad. —Estoy tan orgullosa de ti. Eres increíble.

Después de ducharse y cambiarse, Francis llevó a Alejandra a un lugar especial: el pequeño puente de madera que cruzaba el río Resfriado. El sol se estaba poniendo, y el cielo se pintaba de tonos rojizos y dorados.

—Aquí es donde venía a pensar cuando era pequeña —dijo Alejandra, apoyándose en la barandilla de madera—. Me sentaba horas a ver el río correr y soñaba con la vida en la ciudad.

Francis la abrazó por la espalda, besando su cabello. —Y ahora la vida en la ciudad te trajo de vuelta a tus sueños. Y a mí.

Se quedaron en silencio, observando la belleza del atardecer. Francis sacó de su bolsillo un pequeño objeto. Era una flor silvestre, una margarita sencilla pero hermosa, que había recogido en el campo.

—Para mi flor más bella —dijo, colocándola con delicadeza en el cabello de Alejandra.

Ella se giró para mirarlo, sus ojos llenos de lágrimas de emoción. —Eres tan dulce, Francis.

—Solo contigo —respondió él, acariciando su rostro—. Me haces querer ser la mejor versión de mí mismo.

Y en ese puente, bajo el último resplandor del sol, se besaron. Un beso que no era solo pasión, sino una mezcla de gratitud, amor y la promesa de un futuro juntos.

Esa noche, cuando Francis volvió a colarse en la habitación de Alejandra, el amor que compartían era más profundo, más arraigado. Después de un día de celos, de revelaciones, de trabajo y de momentos íntimos, sus cuerpos se buscaron con una familiaridad reconfortante.

Se desnudaron con la urgencia del deseo, sus pieles cálidas encontrándose en la oscuridad. Francis la tomó en sus brazos, recostándola en la cama, y esta vez, sus besos fueron más lentos, más devotos, como si quisiera grabar cada sensación en su memoria.

—Te amo, Ale —susurró Francis, sus labios en su oído, mientras sus manos recorrían cada curva de su cuerpo.

Alejandra se estremeció, su cuerpo respondiendo a su toque con una entrega total. Los gemidos no tardaron en aparecer, mezclándose con las palabras de amor y las promesas susurradas. Francis la elevaba con sus movimientos, la llevaba a un éxtasis que parecía no tener fin.

—Eres todo para mí —gimió ella, sus manos en su espalda, mientras sus caderas se movían al ritmo del amor.

El acto fue una celebración de su conexión, una fusión de almas que trascendía lo físico. Se miraban a los ojos, perdidos en la intensidad del momento, sus respiraciones aceleradas, sus cuerpos brillando con sudor y pasión.

Cuando el clímax los alcanzó, fue una explosión de sensaciones, un torbellino de placer que los dejó sin aliento, pero con el corazón desbordante de amor y gratitud.

Se abrazaron fuerte, sus cuerpos aún temblorosos, y se quedaron dormidos, el canto de los grillos como una serenata, y el amor como la manta más cálida. Alejandra se sentía completa.

Las dudas se habían disipado, al menos por ahora. Pero la revelación de Carolina, y la intriga que Francis parecía mantener en secreto, eran hilos sueltos que aún esperaban ser atados.

El tiempo en Resfriado estaba por terminar. Y con él, la burbuja de felicidad que habían creado, para regresar a la complejidad de sus vidas en la capital. Lo que les esperaba, solo el destino lo sabía.

Continuará ✨🌸

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mere sanchez
buenisima, me tiene atrapada
Michica Omegavers: Gracias por su comentario significa mucho para mí 🥰
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Myriam ValRoc
Después de sufrir, enfadarme pasar por un sube y baja de emociones, quedé conmovida con tu novela.
Felicidades escritora. Una novela con matices que hacen cada capítulo interesante.
Michica Omegavers: Muchas gracias Myriam por tus palabras 💖 Me alegra mucho saber que la historia logró emocionarte 🥰
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Myriam ValRoc
Y con todo lo que puede hacer, cómo no pone detectives que también tengan vigilada a esa mujer o bien contratar un hacker para pincharle el telefóno para saber los movimientos de ella y así atraparla o hacer una conferencia a los medios y así dejarla en evidencia???? Tantas cosas que se pueden hacer...en fin. Es una novela ☺️
Michica Omegavers: Tu idea es muy buena 🤭
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Myriam ValRoc
Qué miserable tipo, le daba aún un voto de confianza en que lucharía por su amor...pero ya eligió. Ni modo se merece lo que le suceda. Lo triste es que arrastrará a la otra pobre.
Myriam ValRoc
El Francis decepciona, sólo es un títere e inútil. No pone a vigilar a la tipa también, si tanto quiere regresar con Alejandra y que lo perdone, primero hay que buscar cualquier prueba que le pueda ayudar a separarse de Isabel.
Michica Omegavers: Claro que si pero más adelante 🥰
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Myriam ValRoc
Así es, afrontar su estupidez, por lo menos para despedirse le hubiera dicho lo que le dijo la esposa sobre la amenaza y decirle que cómo la ama, la dejará para que no le hagan daño o bien buscar alternativas para poder separarse de Isabel. Claro si es que realmente está dispuesto a vivir sin lujos y enfrentar todo lo que se le quitaría si se divorcia. Ahí se comprobará su amor o su ambición.
Myriam ValRoc
Mmm qué fácil se deja manipular.
Debería de ponerse al tú por tú con Isabel y no dejarse amedrentar.
Al final será un cobarde que vivirá con amargura por no saber defender sus ideales y su amor.
Myriam ValRoc
No, fuiste tú con tus mentiras. Hazte responsable del gran daño que causaste.
Myriam ValRoc
Vaya amigo, puedo entender que no quiera involucrarse en ese problema, aunque también debería de ser honesto y contar qué aunque Francis actuó de manera cobarde, realmente ama a Alejandra. Abogar un poco para que hablen.
Myriam ValRoc
El dolor de la traición es muy fuerte.
Debería dejar pasar unos días y reflexionar sobre sus sentimientos. Y si el amor por ella misma le da el valor de escucharlo, que sobre eso decida qué elige.
Michica Omegavers
Gracias me alegra mucho que te haya gustado.Tu comentario significa mucho
Jenny Jimenez
Pobre Alejandra que no valla a perder su bebé que se valla lejos de esa mujer mala
Michica Omegavers: Más adelante vas a saber que pasará 🥰
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María Ramona Escobar
Hermosa novela, 😭
Jenny Jimenez
Que bueno que ella fue firme en su decisión eso me gustó aunque esta sufriendo mucho
Jenny Jimenez
Por favor suba más capitulo esta maravillosa su novela
𝓔𝓻𝓲𝓲𝓲 𝓑𝓸𝓰𝓭𝓪𝓷𝓸𝓿𝓪⚔
😆💕
𝓔𝓻𝓲𝓲𝓲 𝓑𝓸𝓰𝓭𝓪𝓷𝓸𝓿𝓪⚔
quisiera ser tan guapa como tus personajes 😭
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