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Ecos Del Pasado: Una Nueva Vida.

Ecos Del Pasado: Una Nueva Vida.

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / La Vida Después del Adiós / Reencuentro / Completas
Popularitas:6.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna stars

La perdida de un ser amado es difícil de superar; pero al final siempre llega una pequeña luz que comienza a iluminar nuestras vidas hasta cambiarlo todo.

NovelToon tiene autorización de Luna stars para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Solo necesita aprender a quedarse.

El silencio que se instaló era profundo. Con determinación, Emiliano dio un paso al frente. No podía negar que él también temía que algo así pudiera ocurrir, aunque deseaba haber tenido el tiempo necesario para lograr que ella se abriera y mostrara su verdadera esencia, y quisiera quedarse con ellos. Lo que no esperaba era la intervención inesperada de su familia, arruinando todo lo que habían conseguido.

— Violet… nadie te está pidiendo nada. — Hablo él intentando calmarla. — Lo que pasó allá adentro fue inesperado, sí.  También fue algo intenso, pero no estás obligada a hacerlo.

Ella elevo su mirada y lo miró finalmente, pero no hubo respuesta.  Al ver esto, Amelie apretó más su mano, como si con esa simple acción pudiera lograr que se calmará.

— Si te vas… ¿vas a volver?

La pregunta fue simple, pero directa. Violet la miró, pero en sus ojos ya no había solo miedo; ahora también se reflejaba cariño, algo que no podía negar.

— No lo sé, pequeña. — Susurró finalmente.

Ella se levantó lentamente y observó la casa, después a Emiliano y finalmente a Amelie. Quien no comprendía porque todo había cambiado tan rápidamente. Dio media vuelta y se marchó.

Emiliano la vio alejarse; pero a diferencia de él, Amelie no sé había rendido, por lo que a su lado, preguntó en voz bajita.

— ¿No se fue de verdad, o sí?

Él sonrió levemente ante la perseverancia de su pequeña. Sabía que debían darle tiempo a Violet; porque aún tenía muchas inseguridades sobre si misma. No podían presionarla demasiado, porque sino allí si se iría definitivamente.

— No. --- Respondió con certeza. — Ella volverá.

El jardín antes lleno de risa, ahora ya no tenía la misma luz. Las risas se habían apagado poco a poco, como si alguien hubiera bajado el volumen sin avisar. La bandeja de galletas seguía sobre la mesa, intacta debido a que nadie volvió a tocarlas.

Por otro lado, Amelie estaba sentada en el sofá, abrazando sus rodillas. Y aunque no estaba llorando, tampoco había vuelto a pronunciar ni una palabra. Emiliano al darse cuenta de lo que sucedía después de observarla por un momento, finalmente decidió acercarse.

— Pequeña… — Dijo sentándose a su lado.

—  Ella va a volver.  — Dijo Amelie finalmente sin mirarlo.

— Sí. — Respondió él con calma. — Pero ahora necesita tiempo.

— Está bien.

Emiliano acarició su cabeza tratando de calmarla. Finalmente se levantó con decisión.

— Ahora… debo hablar con ellos, ¿sí? — Dijo observando hacia el jardín.

Amelie dudó un instante, pero asintió. Aunque su padre no la había regañado directamente por lo que había dicho, supo que estaba molesto. Finalmente comprendió que había sido imprudente con sus palabras.

— Está bien, pero no seas muy duro. — Murmuró.

— No prometo nada. — Dijo esbozando una sonrisa leve.

Cuando regresó al jardín, todos lo estaban esperando. Susana se encontraba de pie, con las manos entrelazadas. Leandro estaba serio, aunque sereno; Mateo se apoyaba contra la mesa sin su habitual expresión burlona, y Natalia con su niño en brazos, se mantenía en silencio.

No entendían qué era lo que realmente había salido mal, solo tenían la certeza de que algo no estaba bien, y que ellos habían sido los culpables. Cuando Emiliano apareció, los observó uno a uno, y comenzó a hablar sin que pudieran interrumpirlo.

— Lo que pasó hoy, espero que no vuelva a pasar.

Su tono de voz fue firme, y claro. No daba lugar para refutar; y aunque su madre trató de intervenir, él no se lo permitió.

— Lo sucedido, no fue “solo”.  Fue presión, fue invasivo. Fue demasiado para ella. — El silencio se volvió tensó. — Violet no está acostumbrada a esto… — Continuó. — No está acostumbrada a familias grandes, a comentarios invasivos, a expectativas que no pidió, y hoy ustedes se lo pusieron todo encima de golpe.

Mateo bajó la mirada avergonzado, pues él había sido uno de los más insistentes con insinuaciones inapropiadas. Natalia, por su parte, suspiró sintiéndose culpable, ya que ella fue la primera en acercarse, lo que indirectamente alentó las insinuaciones de los demás.

— Hijo. No lo hicimos con mala intención.  — Dijo Susana con voz más baja. — Yo solo me emocioné.

Emiliano la observó, y por un instante, su expresión se suavizó. Sintió que tal vez estaba exagerando, especialmente al recordar su propia falta; ella había buscado su ayuda con la mirada y él, simplemente, la había dejado defenderse sola.

— Lo sé, mamá. Pero tu emoción no puede pasar por encima de lo que ella siente. Debieron darse cuenta de su incomodidad ante sus comentarios.

— Tu madre no quiso hacer daño. — Intervino su padre con calma.

— Pero lo hizo. — Respondió Emiliano sin rodeos. — Y no fue la única. —Miró a Mateo. — Tus comentarios tampoco ayudaron.

Mateo levantó las manos en señal de rendición. Aceptaba que se había equivocado y buscaría la manera de resarcir su error.

— Sí… lo sé. Me pasé.

Emiliano se pasó la mano por el cabello mientras avanzaba unos pocos pasos. Sentía que el progreso que había logrado con Violet se había desvanecido otra vez. No podía negar el miedo que sentía de que ella volviera a levantar sus barreras, tratándolo como al comienzo, y que esta vez le resultaría mucho más difícil acercarse.

— Ella… — Hizo una pausa. — Ella también ha pasado por situaciones difíciles y dolorosas. No confía fácilmente en los demás, y tampoco es de las que se queda fácilmente. — Hablo con frustración. —  Y hoy sucedió exactamente lo que más temía.

— Sentirse obligada a algo que aún no está lista para asumir. — Hablo Natalia con suavidad comprendiendo la situación.

— Exacto.

Susana tragó saliva comprendiendo lo que habían hecho. Pero en su defensa, la emoción le había ganado, al ver que su hijo sonreía con felicidad, como en muchos años no lo había visto; pero lo más importante, Amelie era feliz.

— Cuando Amelie la llamó… — Su voz se quebró apenas. — pensé que era algo hermoso.

— Lo es. — Dijo Emiliano. — Pero no si la otra persona no está lista para sostenerlo delante de los demás. — Todos se quedaron en silencio. — Violet no necesita que la empujen o que la obliguen. — Añadió. — Ella necesita espacio, tiempo, y sentirse segura de sí misma. — Miró a cada uno de ellos y continuó. — Y si de verdad quieren que forme parte de esta familia algún día; entonces tienen que dejar de tratarla como si ya lo fuera sin preguntarle si está preparada.

Las palabras de Emiliano impactaron a todos. No se trataba de reproches o quejas sin fundamento; eran los límites que necesitaba establecer para que ella, por fin, accediera a quedarse con ellos.

— Tienes razón… — Dijo Susana agachando la mirada. — Me dejé llevar por lo que estaba sucediendo. Solo pensé en ustedes y no en ella.

— No te estoy alejando de esto, mamá. — Dijo Emiliano acercándose. — Pero necesito que entiendas que esto… — Señaló hacia la casa, hacia donde Amelie estaba. — Es algo frágil que debo saber cuidar.

— Entonces la próxima vez es mejor preguntar antes de venir. — Dijo su padre con seriedad.

Natalia se acercó un poco más y con un poco de duda se arriesgó a preguntar.

— ¿Va a volver?

Emiliano miró hacia la reja, como si aún pudiera verla allí. No podía negar que tenía un poco de duda al respecto, pero confiaba en que su hija había hecho un gran trabajo.

— Sí. Volverá. — En su respuesta no hubo duda. — Porque a pesar de todo… se que ella ya no desea huir de nosotros; solo necesita aprender a quedarse.

Justo en ese instante, Amelie se hizo visible en la puerta. Emiliano la observó con asombro, preguntándose desde qué momento estaría allí y si acaso habría escuchado algo de lo que hablaban.

— ¿Ya terminaste de regañarlos? — Preguntó con curiosidad.

— Algo así. — Dijo caminado hacia ella.

— Bien. — Dijo ella cruzándose de brazos. — Porque la próxima vez yo también voy a hablar y seré yo quien los regañe.

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Ingrid Perez
Excelente novela me gustó mucho te deseo muchas bendiciones y felicidades gracias 🤗😘
Sabri Nahir Zapata Zini
Fue hermosa la historia!! Me encanto
Mariela Alejandra Gonzalez
me encantó distinta a otras novelas excelente autora!!!!! éxitos!!
Maria Del Carmen Valenzuela
Hermosa novela, tierna y aapasionante
Maria Elena Martinez Lazaro
Claro que sí me gustó mucho gracias querida Dios te continúe bendiciendo
Maria Elena Martinez Lazaro
😊😊😊que hermoso
Luna Stars
No, no hace parte de ninguna obra anterior.
Mariela Alejandra Gonzalez
me gusta hoy empeze a leer. pregunto está historia viene de una novela anterior? pregunto para entender y poder leer desde el principio.
Claudia Patricia Cruz Saa
Amo a esa niña 🥰🥰
Luna Stars
Querid@ lector@, muchas gracias por informarme de ese error. 🤭 Ya lo he corregido.
ShaLop
Escritora el protagonista se llama, Emiliano Maximiliano. O Maximiliano Emiliano. En cada párrafo le cambias el nombre 😂😂
Maria Elena Martinez Lazaro
🤣🤣🤣🤣 que sincera está Amalia. Cara de tormenta 🤣🤣🤣🤣
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente historia, está buena la trama
Martha Mena Wong
El primer capítulo y ya estoy llorando que abra hecho para terminar asi
Elizabeth Sánchez Herrera
más ➕ capítulos
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