Ella reencarna el personaje de una novela que leyó y decide cambiar su destino haciendo un pacto con él temible duque..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Boda 1
Las puertas del gran salón se abrieron con un sonido profundo, solemne.
Y el mundo… la miró.
Decenas de cabezas giraron al mismo tiempo. Conversaciones que antes llenaban el aire se apagaron poco a poco, como si alguien hubiera bajado el volumen de la sala.
Todos los ojos estaban sobre ellos.
Sobre Lord Dacre…
Y sobre Gia Dacre.
Por un instante, el tiempo pareció detenerse.
Muchos de los presentes fruncieron levemente el ceño, sorprendidos.
Porque casi nadie la había visto antes.
Lady Gia era más bien un rumor que una presencia.
Una figura silenciosa que rara vez aparecía en eventos sociales.
Siempre opacada por su media hermana, Gemma.
[la tímida… la callada… la irrelevante…]
Eso era lo que esperaban.
Pero lo que tenían frente a ellos…
No coincidía en absoluto.
Gia avanzaba con elegancia.
Espalda recta.
Paso firme.
Sonrisa segura.
No había rastro de timidez.
No había inseguridad.
Solo… presencia.
[…mírenme bien…]
Los murmullos comenzaron.
Suaves al principio… luego más evidentes.
—¿Esa es… Lady Gia?
—No puede ser…
—Se ve… distinta…
Y luego…
Los comentarios cambiaron de tono.
—Es hermosa…
—Increíblemente hermosa…
—¿Siempre fue así?
Gia escuchaba.
Todo.
Cada susurro.
Cada sorpresa.
Cada palabra.
Y su sonrisa… creció apenas.
[…sígan hablando… no me molesta…]
Porque no era vergüenza lo que sentía.
Era… control.
Por primera vez, ella manejaba la narrativa.
Entonces notó algo.
Un movimiento a su lado.
Su padre.
Lord Dacre había dado un paso ligeramente al frente.
Sutil.
Pero no lo suficiente.
[…ah… no…]
Sus ojos se afilaron apenas.
[…este viejo de mierda…]
Lo entendió al instante.
Quería liderar la entrada.
Robar atención.
Mantener el control.
[…claro… porque no soporta no ser el centro…]
Pero no.
No hoy.
No en SU escena.
Su sonrisa cambió.
Más amplia.
Más segura.
Y en su mente…
Como si una canción empezara a sonar..
[Quítate tú que llegó la caballota…]
Dio un paso.
Y otro.
Hasta colocarse perfectamente al lado de él.
Ni detrás.
Ni opacada.
A su nivel.
[La perra, la diva, la potra…]
Le sostuvo el ritmo.
Sin pedir permiso.
Sin dudar.
Y siguió caminando.
Mirando al frente.
Luego a los lados.
Sosteniendo las miradas.
Sonriendo como si todo ese salón… le perteneciera.
[…sí… mírenme…]
Porque ya no era la chica invisible.
Ni la hija olvidada.
Ni la futura víctima.
Era Gia Dacre.
Y esa entrada…
Era solo el comienzo..
Y entonces… lo vio.
Al final del gran salón, de pie como si todo a su alrededor fuera irrelevante…
El duque Morozov.
Gia sintió cómo su paso se volvía apenas más lento.
No por duda.
Sino por impacto.
[…bien…]
[…bien… esto es… mucho…]
Era exactamente como lo describían.
Alto.
De presencia imponente.
Cabello oscuro, ligeramente desordenado, como si no le importara lo suficiente como para arreglarlo… pero aun así perfecto.
Una barba corta que endurecía aún más sus facciones.
Y sus ojos…
Serios. Profundos. Fríos.
No había sonrisa.
No había calidez.
Solo… intensidad.
[…parece un villano… me encanta]
Y no uno cualquiera.
Uno de esos que no necesitas que hablen para saber que son peligrosos.
Gia tragó saliva apenas.
Pero su sonrisa… no desapareció.
Al contrario.
Se mantuvo firme.
[…bien… esto es exactamente el tipo que pierde el control y destruye cosas… bien… lo esperábamos…]
Siguió avanzando.
Sintiendo cada mirada sobre ella.
Pero ahora… solo importaba una.
La de él.
Y cuando finalmente estuvieron lo suficientemente cerca…
Sus ojos se encontraron.
El duque no dijo nada.
Ni una palabra.
Pero algo cambió en su expresión.
Sutil.
Muy sutil.
Una leve sorpresa.
Casi imperceptible.
[…no se esperaba esto…]
Porque lo que tenía frente a él…
No era la joven temerosa que describían.
Era alguien que caminaba hacia él sin dudar.
Sin retroceder.
Sin bajar la mirada.
[…bien… punto para mí…]
Gia dio un pequeño paso más cerca.
Lo suficiente para marcar intención.
Lo suficiente para romper la distancia formal.
Le sostuvo la mirada.
Y sonrió.
No tímida.
No sumisa.
Sino… segura.
—Futuro esposo.
El saludo salió suave.
Natural.
Casi… cercano.
El duque no respondió.
No de inmediato.
Su expresión se mantuvo seria.
Impenetrable.
Pero sus ojos…
La observaban con más atención ahora.
Más de cerca.
Como si intentara entender qué había cambiado.
[…sí… mírame bien… porque no soy la que esperabas…]
El silencio se estiró entre ellos.
Tenso.
Pero no incómodo.
Más bien… cargado.
Él la miró.
Con curiosidad.
Con cautela.
Como si estuviera frente a algo inesperado.
Y quizá… peligroso.
Gia no retrocedió.
No apartó la mirada.
Solo sostuvo su sonrisa.
[…vamos… di algo… aunque sea ‘hola’… no es tan difícil…]
Pero él seguía en silencio.
Analizándola.
Y por primera vez…
No como un trámite.
Sino como alguien que… valía la pena observar.
Y eso…
Para Gia…
Ya era una pequeña victoria.