NovelToon NovelToon
Dinastía De Reinas: Aralisse

Dinastía De Reinas: Aralisse

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Mundo de fantasía
Popularitas:543
Nilai: 5
nombre de autor: EllyaG

Dinastía de Reinas: Aralisse.
Narra la historia de una princesa obligada a heredar una corona rodeada de traiciones. Tras la misteriosa muerte de sus padres, Aralisse queda sola dentro de una corte donde todos parecen querer manipularla o verla caer.
Alejada por obligación de su reino, deberá aprender a gobernar mientras intenta descubrir qué ocurrió realmente la noche en que los reyes murieron. Entre conspiraciones, secretos y enemigos ocultos, conoce a Rydan, el príncipe de Orvenah, el reino rival.
Lo que comienza como una tregua forzada pronto se convierte en algo mucho más peligroso. Porque detrás de la frialdad de Rydan y de la guerra entre ambos reinos, Aralisse descubre que el hombre que más debería temer… es también el único dispuesto a ensuciarse las manos por ella.

NovelToon tiene autorización de EllyaG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Rituales fúnebres: parte I

El médico real se apresuró hacia la princesa Aralisse, quien permanecía inconsciente, empapada y cubierta de pequeñas heridas.

El barro manchaba parte de su vestido y algunos mechones de cabello húmedo se adherían a su rostro pálido.

—¿Estará bien? —preguntó la duquesa, incapaz de ocultar el temblor en su voz.

El médico no respondió de inmediato.

Toda su atención parecía concentrada únicamente en la niña. Sus manos revisaban cada herida con rapidez y precisión, ignorando por completo el silencio tenso que dominaba el salón, como si en aquel momento nada más existiera aparte de salvar a la princesa.

—¿Qué ocurrió? —susurró Thalindra a su hermano. La preocupación se reflejaba claramente en cada una de sus palabras.

Alaric apartó la mirada unos segundos antes de responder.

—No lo sé… —contestó con la voz quebrada, al borde del llanto—. Creemos que fueron bandidos. Padre luchó ferozmente.

Guardó silencio un instante, como si necesitara reunir fuerzas para continuar.

—La escena era horrible —murmuró finalmente, observando a Aralisse inconsciente—. No puedo imaginar lo que ella debió vivir.

Valery escuchaba atentamente cada palabra, incapaz de decidir qué pensar realmente.

¿Quién sería lo suficientemente insensato como para atacar al rey, a la reina y a la heredera al mismo tiempo?

—Jacob la protegió —añadió Alaric con un leve hilo de orgullo atravesándole la voz.

—¿El perro? —preguntó Thalindra con incredulidad—. ¿El mismo que entrenaste tú?

Alaric asintió lentamente.

—Sí. No permitía que nadie se acercara a Aralisse. Estaba completamente alterado… pero jamás dejó de protegerla.

Una pequeña sonrisa triste apareció en su rostro por apenas un instante.

—También lo están atendiendo. Tenía sangre en el hocico, aunque no era suya. Creemos que alcanzó a morder a uno de los atacantes.

Levantó la mirada hacia las mujeres antes de continuar.

—Si logramos identificar a quién pertenece la sangre, podríamos encontrar a los responsables.

Thalindra asintió despacio. Sus ojos brillaban con una mezcla extraña de alivio, rabia y dolor contenido por lo ocurrido con el rey.

Valery, en cambio, permaneció en silencio.

Porque mientras escuchaba la historia… cada detalle hacía que las preguntas en su mente aumentaran todavía más.

—La princesa estará bien —anunció finalmente el médico real tras terminar de examinarla—. Sus heridas no son graves, aunque necesitará reposo absoluto durante algunos días.

El alivio atravesó el salón como un suspiro contenido.

—Le dejaré un elixir para evitar que enferme por la exposición al frío y al agua —continuó mientras acomodaba algunos frascos sobre la mesa cercana—. También necesitará infusiones de té regularmente.

Después levantó la mirada hacia la duquesa Valery. La seriedad en su expresión endurecía todavía más sus facciones.

—¿Existe alguna manera de conseguir una pócima proveniente del reino de Vaelirah? —preguntó—. Su recuperación sería mucho más rápida y segura con magia curativa.

La duquesa dudó apenas unos segundos antes de responder.

—Debo contactar a mi padre. Yo no poseo magia curativa, pero estoy segura de que, si recibe una carta, enviará a alguien para atender a su nieta.

—Hágalo cuanto antes —asintió el médico.

Su mirada se dirigió hacia Aralisse.

—Ahora ella es la reina —todos en el salón se sorprendieron por las palabras del médico real. El reino acababa de perder a sus soberanos.

Y Aralisse, apenas una joven de catorce años, ahora cargaba sobre los hombros el peso de una corona.

...****************...

Las horas transcurrieron con una lentitud insoportable.

Thalindra y Alaric permanecían ocupados junto al ministro de estado, organizando los rituales fúnebres de los reyes mientras el castillo entero se hundía lentamente en el luto.

Myrelle y Lyrien continuaban resguardados en sus habitaciones, todavía demasiado jóvenes para comprender el verdadero alcance de la tragedia que acababa de caer sobre Lysirah.

Mientras tanto, Aralisse permanecía dormida.

Aunque el médico aseguró que sus heridas no eran graves, su estado seguía siendo motivo de preocupación. Nadie podía medir realmente el impacto emocional que aquella noche había dejado sobre ella.

Ni siquiera la duquesa Valery estaba segura de que la joven princesa tuviera la fortaleza necesaria para sobrevivir a todo lo que vendría después...

—¿Tía…? —susurró de pronto una voz débil y quebrada.

La duquesa levantó la mirada inmediatamente.

Aralisse comenzaba a despertar.

Cada palabra parecía costarle un esfuerzo inmenso.

—Alteza —respondió la duquesa acercándose cuidadosamente a ella, como si temiera que cualquier movimiento brusco pudiera romperla aún más—. ¿Cómo te sientes?

Los ojos de Aralisse se llenaron de lágrimas al instante.

Una tristeza cruda y completamente desprotegida atravesó su expresión.

—Mis papás… —susurró.

La voz se le quebró a mitad de la frase y un pequeño sollozo escapó antes de que pudiera contenerlo.

La duquesa sintió cómo el pecho se le apretaba dolorosamente.

Guardó silencio durante unos segundos, intentando encontrar las palabras correctas... aunque sabía perfectamente que no existían palabras capaces de aliviar una pérdida así.

—Lo sé, pequeña… —murmuró finalmente con suavidad.

Tomó aire lentamente antes de continuar.

—Ellos ahora están junto a la diosa Lyriah.

Aralisse se encogió sobre la cama, temblando visiblemente mientras sus manos se aferraban con fuerza al borde de una manta.

—Me protegieron… fue mi culpa… —repetía una y otra vez.

Cada palabra salía cargada de culpa y desesperación.

La duquesa Valery se inclinó aún más hacia ella. Con extrema delicadeza, apartó algunos mechones húmedos de su rostro y limpió sus lágrimas con calidez.

—Jamás vuelvas a decir eso —susurró con suavidad, aunque completamente segura—. No fue tu culpa.

Sus dedos continuaron peinando lentamente el cabello dorado de la princesa, intentando transmitirle calma.

—Tus padres protegieron lo más valioso que tenían en ese momento. Recuerda algo, Aralisse… un padre es capaz de entregar incluso la vida por sus hijos.

La niña bajó la mirada, todavía temblando.

—Lo que hicieron fue un acto de amor —continuó Valery—No un error. Nunca permitas que nadie te haga pensar lo contrario.

Las lágrimas siguieron cayendo silenciosamente por las mejillas de la princesa.

—Quiero verlos… —murmuró finalmente con una voz rota y suplicante.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play