Ella renace en un personaje que odió de la última novela que estaba leyendo.. ahora está decidida a cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas la novelas son independientes**
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Trampa
Cuando llegaron al jardín, Josie y Peter se detuvieron al mismo tiempo.
Y ambos sintieron inmediatamente que algo estaba mal.
Muy mal.
Porque en medio del elegante jardín preparado para el almuerzo había…
Dos mesas.
No una.
Dos.
Cada una con únicamente dos sillas.
Silencio.
Josie parpadeó lentamente.
Peter entrecerró los ojos.
[Yo conozco esa mirada de mi padre.]
[Y eso definitivamente es una trampa.]
Por un momento ambos pensaron lo mismo..
Quizás cada uno almorzaría con su respectivo padre.
Eso tendría sentido.
Era razonable.
Civilizado.
Pero entonces el duque Nolan y el conde Ryder caminaron tranquilamente…
Y se sentaron juntos en una de las mesas.
La más alejada.
Peter los miró incrédulo.
—¿Por qué ordenaron así?
El duque Nolan respondió inmediatamente mientras acomodaba una copa.
—Es mejor.
Eso no explicó absolutamente nada.
Josie intentó salvar la situación.
—Podríamos almorzar todos juntos.
El conde Ryder negó con total tranquilidad.
—Oh no, querida.
El duque Nolan asintió enseguida.
—Nosotros tenemos que hablar.
—De los viejos tiempos —añadió el conde emocionado.
Peter sintió escalofríos.
Nunca nada bueno venía después de los viejos tiempos.
Josie todavía intentó resistirse.
—Pero..
—Además ustedes son jóvenes —dijo el duque sonriendo sospechosamente.
—Y nosotros ancianos aburridos —añadió el conde fingiendo humildad.
Lo peor era que ninguno sonaba ni remotamente sincero.
Y antes de que pudieran protestar otra vez…
Sus padres ya habían comenzado a ignorarlos completamente.
—¿Te acuerdas de la vez que casi incendiamos el establo?
—¡Fue tu culpa!
—¡Tú llevaste las antorchas!
—¡Pero tú llevaste el alcohol!
Peter cerró lentamente los ojos.
Josie suspiró derrotada.
Y así…
Sin escapatoria posible…
Ambos terminaron sentándose en la otra mesa.
Uno frente al otro.
En completo silencio.
Josie decidió inmediatamente que ignoraría a Peter.
Por completo.
Nada de miradas.
Nada de discusiones.
Nada de tensión absurda.
Perfecto.
Peter, al mismo tiempo, tomó exactamente la misma decisión.
Así que ambos comenzaron el almuerzo actuando como si el otro no existiera.
Ni siquiera se miraban.
Josie tomó tranquilamente su taza de té.
Peter cortó un trozo de pan con precisión militar.
Silencio absoluto.
Y honestamente…
Habría funcionado bastante bien.
Si no fuera porque alrededor había demasiados sirvientes.
Y las doncellas claramente tenían ojos.
Y emociones.
Y cero discreción..
Porque muy cerca de ellos comenzaron los susurros.
—Se ven tan bien juntos…
—Hacen una pareja preciosa.
—Imagínate sus hijos.
—Serían hermosos.
—Ella tiene un cabello precioso y él unos ojos increíbles.
—Parece que están en una cita romántica.
Josie casi se atragantó con el té.
Peter dejó el cuchillo demasiado fuerte sobre la mesa.
Las doncellas fingieron inmediatamente trabajar.
Mal.
Muy mal.
Peter aclaró la garganta.
Y habló sin mirar a Josie.
—Esto no es una cita.
Josie respondió inmediatamente igual de rígida.
—Obviamente no.
—Jamás la invitaría a una cita.
Ella levantó lentamente una ceja.
—Qué alivio. Porque jamás aceptaría salir con usted.
—Excelente.
—Perfecto.
—Perfecto.
Silencio.
Las doncellas seguían mirándolos emocionadas desde lejos.
Porque claramente aquello sonaba exactamente como una pareja negando sentimientos.
Peter suspiró frustrado.
Josie tomó otro sorbo de té fingiendo absoluta indiferencia.
Entonces él murmuró apenas..
—Aunque sería insoportable salir con usted.
Ella sonrió falsamente dulce.
—Y usted sería una tragedia romántica.
—¿Tragedia?
—Sí. Probablemente corregiría el escote de todas las mujeres del salón.
Peter la miró finalmente.
—Y usted seguramente coquetearía solo para molestar.
—Funcionaría perfectamente con usted.
—No funciona.
—Claro.
Y otra vez…
Comenzaron a discutir.
Bajito.
Rápido.
Automáticamente.
Como si no pudieran evitarlo.
Mientras tanto, en la otra mesa…
El duque Nolan y el conde Ryder observaban la escena con absoluta felicidad paternal.
—Ya se arreglaron —susurró emocionado el duque.
El conde Ryder casi parecía orgulloso.
—Discuten como matrimonio.
—Es maravilloso.
Y entonces ambos levantaron discretamente sus copas.
—Por los futuros nietos.
—Por los futuros nietos.
Mientras al otro lado del jardín, completamente ajenos a que ya los consideraban prácticamente comprometidos…
La conversación entre Josie y Peter dejó rápidamente de parecer una discusión normal.
Ahora era una competencia absurda.
Una batalla de orgullo.
Y ninguno estaba dispuesto a perder.
—Yo lo rechazaría primero —susurró Josie mientras mantenía una sonrisa elegante para no llamar la atención.
Peter soltó una risa baja.
—Eso asumiría que tendría interés en invitarla.
—Exactamente. Nunca lo haría porque sabría que lo rechazaría.
—No. No lo haría porque disfruto demasiado mi tranquilidad.
Josie entrecerró los ojos.
—¿Insinúa que soy problemática?
—No lo insinúo. Lo confirmo.
Ella tomó la taza de té con dignidad ofensiva.
—Y usted es arrogante.
—Y usted imposible.
—Y usted aburrido.
—Y usted escandalosa.
—¡Mis vestidos son elegantes!
—Sus vestidos causan accidentes diplomáticos.
Josie abrió la boca indignada.
Peter estaba disfrutando demasiado aquello.
Muchísimo.
Y la peor parte era que ambos seguían inclinándose más hacia adelante mientras discutían en voz baja, completamente concentrados el uno en el otro.
Tanto…
Que dejaron de prestar atención a todo alrededor.
Incluyendo a sus padres.
Gravísimo error.
Porque en algún momento entre..
usted jamás tendría oportunidad conmigo y yo tendría demasiadas opciones mejores…
El duque Nolan habló.
—Entonces Peter llevará a lady Josie al invernadero mágico.
—Perfecto —añadió el conde Ryder felizmente.
—Sí, claro —respondieron Peter y Josie automáticamente.
Y continuaron discutiendo.
Dos segundos después…
Silencio.
Ambos parpadearon.
Lentamente giraron hacia sus padres.
Que ya estaban sonriendo como villanos satisfechos.
Peter frunció el ceño.
—Un momento.
El duque Nolan levantó la mano inmediatamente.
—Disfruten el paseo.
—Las flores están preciosas esta temporada —añadió el conde Ryder.
Y antes de que pudieran protestar…
Ambos hombres ya habían retomado alegremente sus historias de juventud.
Traicionados otra vez.
Así que unos minutos después…
Peter y Josie caminaban juntos hacia el famoso invernadero mágico de la familia Nolan.
El sendero atravesaba jardines enormes llenos de rosas blancas, arbustos perfectamente podados y pequeñas luces encantadas flotando entre los árboles.
Pero el ambiente entre ellos seguía peligrosamente competitivo.
Josie caminaba elegantemente con el mentón en alto.
Peter iba a su lado con absoluta calma militar.
Y entonces él decidió atacar primero.
—No sé por qué se arregló tanto.
Josie lo miró inmediatamente.
Peter observó tranquilamente su vestido, el peinado cuidadosamente rehecho y los delicados accesorios dorados que llevaba aquella mañana.
Y añadió con falsa indiferencia..
—Si a mí no me gusta.
Silencio.
Josie quedó absolutamente indignada.
—¿Perdón?
Peter se encogió apenas de hombros.
—Solo digo que fue demasiado esfuerzo innecesario.
Ella literalmente se detuvo.
—Las mujeres no se arreglan para los hombres.
Peter también se detuvo.
Y entonces Josie continuó, claramente furiosa..
—Nos arreglamos para nosotras mismas.
Peter soltó una pequeña risa burlona.
Gravísimo error.
Porque Josie sintió inmediatamente deseos de lanzarle una maceta.
—Claro.. Seguro no le importa en absoluto que alguien la encuentre bonita.
—¡No necesito validación masculina!
—Entonces ayer no parecía muy feliz cuando dije que era hermosa.
Josie quedó congelada un segundo.
Peter sonrió apenas.
Punto para él.
—Eso es diferente.
—¿Por qué?
—Porque…
Ella abrió la boca.
La cerró.
[Maldita sea.]
Peter comenzó a disfrutar demasiado su victoria.
—Interesante.
Josie retomó el paso rápidamente.
—No significa nada.
Peter caminó tranquilamente a su lado.
—Claro.
—Además usted no sabe nada sobre mujeres.
—Y aun así todas parecen arreglarse más cuando voy a eventos.
Josie giró horrorizada.
—¡Eso es lo más arrogante que he escuchado!
Peter parecía absurdamente satisfecho consigo mismo.
—Solo observo patrones.
—¡Los patrones dicen que usted necesita humildad!
—Y usted necesita admitir cuando está nerviosa.
—¡No estoy nerviosa!
Peter sonrió apenas.
Y esa pequeña sonrisa confiada la irritó todavía más.
Porque ahora él parecía completamente relajado.
Como si finalmente hubiera encontrado una forma de desestabilizarla.
Y sinceramente…
La había encontrado.
Muchísimo.
Josie siguió caminando furiosa mientras Peter avanzaba a su lado con expresión peligrosamente tranquila.
Y lo peor era que…
Cada vez que él sonreía así…
Ella olvidaba por unos segundos que debía seguir molesta.
... literalmente 🤭🤭🤣🤣🤣