Cynthia fue una extra cuya muerte fue injusta. Pero ahora, otra alma ha reencarnado en ella y esta decidida a no repetir el final de la verdadera Cynthia, por lo que hará lo posible para alejarse de la trama, escapando al campo, donde planea una vida tranquila. ¿o no?,
Su camino se cruza con Luna Von Kleist, el tercer hijo del ducado Von Kleist, quien viaja junto a su ejército, y de alguna manera ha terminado fijándose en Cynthia, ya que su personalidad es fuera de lo común.
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Capitulo 22.
—¡imposible!, Cynthia es mi prometida.— grita Lorenzo.
—¿Cynthia?, ¿con que derecho la llamas por su nombre?, ella es mi esposa.— Luna observa a Lorenzo con molestia.
—su excelencia...mi hijo tiene razón...debe de haber un error. La señorita Cynthia esta comprometida con mi hijo y...
—lo estaba, pero, supe como su prometido fue encontrado en la cama con otra mujer. ¿Y se atreve a decir que mi esposa aun es su prometida?— pregunta Luna.
La reina se queda en silencio al saber que el albino esta enterado de ese vergonzoso incidente. Pero, lo que mas le impacta es saber que Cynthia se había casado tan rápido y con un hombre de gran influencia.
—fue un error lamentable, pero, ¿que hombre no comete ese error?, además, tarde o temprano tendré concubinas y ella debe de estar consciente de eso.— habla con total seguridad Lorenzo.— usted también es hombre y...
—yo jamás cometería ese error, mi esposa lo es todo, no hay lugar para otra mujer en mi cama. Mi esposa, jamás tendrá que compartir, y eso, es lo que ella valora.— se cruza de brazos con la mirada en alto.
Lorenzo se quedo en silencio. Mientras que Reina tampoco encontraba otra forma de defenderse, y si, de verdad ese hombre ante ellos es el esposo de Cynthia, todo se ha arruinado.
—excelencia...verá, estamos muy sorprendidos...nosotros aun consideramos a la señorita menor como la futura esposa del príncipe heredero, y sus padres no dijeron nada sobre su matrimonio.— explica la reina.
—ellos no sabían, fue algo del momento, nos conocimos, nos enamoramos y no quisimos esperar, la pasión entre nosotros nos consumía, así que nos casamos para no cometer un error que arruinará la reputación de mi bella esposa.— presume Luna.
Todos quienes estaban cerca, podían escuchar perfectamente la conversación entre Luna, la reina y Lorenzo. Por supuesto, era lo que Luna esperaba, porque de eso modo nadie podrá cuestionar su matrimonio.
—e-excelencia...pero...todo ha sido tan rápido...— la reina ya no sabía ni que decir.
—demasiado rápido, Cynthia siempre estaba tras de mi, jurando que me amaba, y ahora resulta que se ha casado contigo...¿que clase de mujer e...
—si ofendes a mi esposa, ofendes a todos los Von Kleist.— advierte Luna.
La reina se sobresalta, y tanto ella como Lorenzo sienten como sus cuerpos se hacen pesados, como si la energía les hiciera falta, mientras que los ojos de Luna emiten un leve brillo.
—y alteza...ahora es la señora Von Kleist...no te vuelvas a referir a ella por su nombre, porque si eso mancha su reputación, los Von Kleist tomaremos represalias.— basta con que le pida prestados a su hermana a ese par de engendros para hacer explotar el reino entero.
Dicho esto, Luna pasa de largo a esos dos y se dirige a las puertas principales del palacio pidiendo a un sirviente que lo lleve con el rey.
—e-ese demonio...¿que se cree?, venir aquí y...
—Lorenzo...no.— le pide la reina.— es demasiado peligroso...¿no lo sentiste?, pudo matarnos hace un momento.
La reina estaba temblorosa, y apenas podía recuperar el aliento.
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En la mansión Rosenthal, los padres de Cynthia se han quedado pasmados al escuchar a su hija decir que se había casado, incluso el anillo que llevaba, tenía una joya muy valiosa. Lo cual significa que ese hombre era de un buen estatus.
—hija...dos meses...te fuiste hace dos meses...¿de verdad te has casado?— pregunta el duque.
—si papá, pasaron algunas cosas y...nos hemos casado.— responde nerviosa.
—¿cosas?— la duquesa se sobresalta.— hija...no me digas que estás...emba...
—no mamá, eso no. Pero, lo importante es que, los reyes ya no podrán presionar a la familia.—
Los duques se miran entre si, preocupados, pues aunque el esposo de su hija sea un noble, el hecho de que ella se haya casado, solo causará que los reyes se enojen.
—se que les preocupa. Pero...él ya fue al palacio a asustar a esos reyes.— asegura.— apuesto que ahora mismo están temblando de miedo.— asiente.
—Cynthia...¿ese hombre de verdad fue a provocar a sus Majestades?— pregunta preocupado el duque.
—si, pero no se preocupen...mi esposo tiene influencias en otros reinos y su familia son importantes...— presume.
—¿de verdad?, hija, ¿que clase de hombre has encontrado?, ¿no te habrá estafado?— pregunta el duque.
—si, en el campo hay gente estafadora...— agrega la duquesa.
Cynthia niega.— no, no. Mi esposo es en realidad, el tercer hijo del ducado Von Kleist. Luna Von Kleist. Alias Lunita.— Cynthia estaba de pie con las manos en la cintura y la barbilla en lo alto.
Los duques se miran entre si, por supuesto que saben quienes son los Von Kleist, y un miembro de la familia es fácil de reconocer por su aspecto.
—señor, señora...— interviene Nadia y asiente.— la señorita dice la verdad...esa persona es el tercer hijo de los Von Kleist.
—yo también lo confirmo.— se une Josh.
—¿que?, pero, ¿como?, mi hija...con un Von Kleist...eso...
—no puede ser...—
Los duques estaba en shock por tal noticia. Jamás imaginaron que su hija fuese capaz de atrapar la atención de un hombre como eso, y mucho menos casarse con él en dos meses.
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Luna de demoro en volver a la mansión Rosenthal, ahora si, para presentarse ante los duques, después de su reunión con el rey, al cual le ha quedado claro, que los Rosenthal ahora están bajo la producción del ducado Von Kleist. El escuadrón llegó liderado por Luna, ante la incrédula mirada de los duques.
—¿lo ven?, ese de ahí, el más sexy, es mi esposito.— señala a Luna.— Lunita, del cual me tuve que hacer responsable.
Luna baja del caballo y se acerca a los duques haciendo una reverencia.
—Luna Von Kleist se presenta ante ustedes, Duques Rosenthal.—
—j-joven duque...bienvenido...mi...mi hija...decía...usted...su esposo...— balbucea el duque.
—me disculpo por no haber venido primero a pedir su mano y celebrar una boda como corresponde.— jala a Cynthia a su lado y la braza por los hombros.— pero, apenas la vi, y me apresure a hacerla mi esposa.
Cynthia se mueve un poco intentando apartar al albino.
—e-eso ha sido una sorpresa...realmente nunca imaginamos que mi hija se casaría tan rápido...pero, entiendo, son jóvenes y hacen locuras.— responde la duquesa.
—la duquesa tiene razón.— sonríe.— no quería dejar ir a mi pequeña hada, así que nos casamos a prisas, lamento no haber hecho las cosas en el orden correcto.
Y Cynthia sigue intentando zafarse del abrazo, pero, Luna solo la aprieta más contra su pecho.
—lo importante es que están casados...y, sinceramente, el que su excelencia se haya casado con mi hija, me da tranquilidad, porque si puede protegerla estaré tranquilo.— responde el duque.
—es verdad. Sus majestades han estado presionando para traer de regreso a Cynthia y seguir con el compromiso acordado con el príncipe, pero, sabiendo lo que ha pasado antes, ese hombre no merece casarse con mi hija.—
—no deben de preocuparse por eso, he ido al palacio, y hable con el rey, ellos no volverán a molestarlos.— asegura Luna.
Y Cynthia, sigue luchando por salvarse del abrazo.
—¿en verdad?— deja salir un suspiro la duquesa.— si es así, nuestra familia vuelve a tener tranquilidad.
—excelencia, no se como podré agradecerle su ayuda.— interviene el duque.
—no necesitan agradecer, lo hago, para que mi esposa no tenga preocupaciones.—
—ay, Lunita, siempre tan amable...— le da unas palmaditas en el pecho.
《Desgraciado, si que sabe actuar.》se dice así misma.
Y después de tan inesperada presentación, la cena y una breve platica entre los duques con Luna, quien les aseguro nuevamente que los reyes no volverán a molestar, y en caso de hacerlo, Luna promete mover sus influencias para darles una lección.
—se hace tarde excelencia, mandaré preparar una habitación para usted.— informa la duquesa mientras se pone de pie.
—no hace falta, puedo quedarme en la habitación de mi esposa.— sonríe con amabilidad.— espero eso no sea problema...
Los duques se miran entre si.
—¡oh!, si así lo quiere, no hay problema, son esposos, es normal compartir habitación.— responde la duquesa.
Ella misma ordena a una doncella para que guíe a Luna a la habitación de Cynthia, quien ya había subido después de la cena. Dos toques en la puerta llaman su atención y da permiso de pasar.
—linda habitación mi pequeña hada.— observa el lugar.
Se nota que la pelirosa es una hija amada, tiene una habitación grande, con una sala completa y una cama con dosel, adornos caros y un estilo muy femenino.
—s-si...nunca lo he cambiado desde que era niña.— se excusa. Ya que eso era gusto de la verdadera Cynthia.
Luna pasa a sentarse en la cama y le hace una seña a la pelirosa para que se siente en su regazo.
—pequeña hada, tenemos una noche de bodas pendiente.— guiño.
Cynthia se queda en silencio un momento y después se quita los zapatos tirándose a la cama para envolverse en la sábana.
—que viaje tan cansado, que sueño tengo. Duerme bien Lunita.— cerro los ojos.
—bien, te dejaré descansar esta noche...lo necesitas...— murmura mientras muestra una leve sonrisa ladina.
...
No se ustedes, pero las reacciones de Cynthia me recuerdan a esta parejita jajaja
Luna todo pegajoso y Cynthia tratando de apartarlo.