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LA LUNA HIBRIDA DEL ALFA

LA LUNA HIBRIDA DEL ALFA

Status: En proceso
Genre:Vampiro / Hombre lobo / Amor eterno
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Samanta Otero

En un mundo donde hombres lobo, vampiros y humanos conviven bajo una alianza sagrada, Lyra creció sin saber quién era realmente. Criada entre humanos, ella es mucho más especial de lo que imagina: es una híbrida, la mezcla perfecta entre la fuerza del lobo y la magia del vampiro, dotada de poderes únicos: puede leer la mente, ver el futuro y controlar las emociones, tal como lo anunció una antigua profecía.

Todo cambia el día que conoce al Alfa Cael, el líder más poderoso de todos los lobos. Desde el primer instante, el destino los une: ella es su pareja predestinada, su otra mitad, el amor que esperó toda su vida. Pero no todo es paz. Existen clanes oscuros de vampiros y lobos malvados que odian la alianza y quieren apoderarse del inmenso poder de Lyra para dominar todo el mundo.

Ahora, juntos deberán enfrentar traiciones, peligros y guerras, mientras viven un amor épico, intenso e irrompible que nada podrá romper. ¿Podrán proteger su amor y su destino, o la oscuridad logrará separa

NovelToon tiene autorización de Samanta Otero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

la marca del destino

El silencio que cayó sobre la plaza fue absoluto. Todos miraban con asombro, sin entender por qué el Alfa, el hombre más poderoso de todas las tierras, se había detenido de golpe y solo tenía ojos para aquella joven desconocida que todos creían una simple humana. Cael seguía con la mirada fija en Lyra, y cada segundo que pasaba sin tocarla se le hacía una eternidad. Su cuerpo entero le pedía acercarse, reclamarla, hacer evidente ante todos que ella le pertenecía y que nadie podía acercarse ni un centímetro sin su permiso. Era una necesidad instintiva, más fuerte que la razón, nacida del mismo momento en que el destino los había creado el uno para el otro. Cada fibra de su ser le gritaba que la reclamara, que la marcara, que dijera al mundo entero que ella era suya y de nadie más.

Lyra, por su parte, sentía que las piernas le temblaban, pero no por miedo, sino por una emoción tan grande que casi no podía contenerla. Al tenerlo tan cerca, sus poderes se despertaban con más fuerza que nunca. No solo podía escuchar lo que él pensaba, sino que sentía cada una de sus emociones como si fueran propias: esa mezcla de alegría desbordante, deseo feroz, protección absoluta y una posesividad que le hacía comprender que, a partir de ese instante, su vida ya no le pertenecía solo a ella, sino que estaba unida indisolublemente a la de él. Y lo más extraño y maravilloso de todo era que, lejos de asustarla, esa idea le daba una paz que nunca había imaginado posible. Sentía que, por primera vez en su vida, estaba exactamente donde debía estar, como si todo lo anterior hubiera sido solo un largo sueño del que por fin despertaba.

Vlad, el príncipe vampiro, observaba todo con una sonrisa leve, aunque sus sentidos permanecían alerta y agudos. Él conocía bien las leyes de la naturaleza y de la magia antigua. Sabía que cuando una pareja predestinada se encontraba, el vínculo se volvía inmediatamente la prioridad más grande para ambos, por encima de cualquier deber, tratado o peligro. Pero también sabía que lo que acababa de ocurrir era mucho más grande que un simple encuentro entre un lobo y su compañera. Había reconocido en Lyra esa mezcla perfecta de esencias: la calidez salvaje y terrosa del lobo, mezclada con la frialdad elegante y la magia antigua del vampiro. Era una híbrida, la primera pura que veía en su vida, y según las antiguas historias y profecías que leía de niño, su existencia significaba el inicio de grandes cambios, tanto para bien como para mal. Sabía también que, desde este preciso instante, los ojos de todos los que deseaban el poder absoluto estarían puestos sobre ella, y que la protección debía ser máxima.

—Cael —dijo Vlad en voz baja, acercándose un paso y colocándose a su lado, protegiéndolo de las miradas curiosas de los vecinos que se agolpaban—. Debemos seguir. No podemos detenernos aquí en medio de la calle, con todos mirando y escuchando. Hay cosas que debes saber, y ella también. Y no olvides que no estamos solos: en las sombras siempre hay ojos que vigilan y oídos que escuchan. Noticias como esta vuelan más rápido que el viento, y si nos quedamos aquí mucho tiempo, solo facilitaremos que quienes nos quieren hacer daño obtengan información valiosa. Tu prioridad ahora es ella, pero también es mantenerla a salvo.

Cael asintió lentamente, aunque le costó apartar la mirada de Lyra. Sabía que su amigo tenía toda la razón, pero cada fibra de su ser se rebelaba ante la idea de alejarse de ella, aunque fuera un momento breve. Dio un paso hacia la joven, rompiendo la distancia que los separaba, y antes de que nadie pudiera decir nada ni hacer ningún comentario, tomó su mano entre las suyas con firmeza pero con infinita dulzura. El contacto fue inmediato, como una descarga eléctrica potente y cálida que recorrió ambos cuerpos de arriba abajo, intensificando todo lo que ya sentían y multiplicando la conexión. Para Lyra, fue como si de repente todas las piezas de un rompecabezas desconocido encajaran a la perfección, dándole sentido a todo lo que había sido hasta ahora; para Cael, fue la confirmación absoluta: ella era suya, y nada ni nadie se la quitaría jamás. Sintió en el tacto de su piel una suavidad única, pero también una fuerza latente, un poder inmenso que aún ella misma no comprendía del todo ni sabía cómo controlar.

—Ven conmigo —le dijo Cael, con una voz profunda, suave pero cargada de autoridad, una voz que no admitía negación ni dudas—. No te voy a pedir que vengas porque sí, sino porque tu destino y el mío están unidos desde antes de que naciéramos, escritos en las estrellas y en la magia de nuestra sangre. Hay mucho que debes saber sobre quién eres, sobre lo que eres realmente, y sobre todo lo que te han ocultado y protegido toda tu vida. No te haré daño, jamás te haría daño, ni permitiría que nadie te lo hiciera. Pero necesito que confíes en mí, ahora y siempre. Tu lugar ya no está aquí, entre estas paredes que te han protegido pero también te han mantenido oculta del mundo. Tu lugar está a mi lado, como mi igual, mi compañera y mi reina.

Lyra miró a sus padres adoptivos, que estaban parados en la puerta de su casa, con los ojos muy abiertos, llenos de confusión, sorpresa y también de preocupación. Habían sido buenos con ella, la habían criado con amor, le habían dado un hogar, cariño y seguridad, y ella siempre les estaría agradecida de todo corazón por eso. Pero ahora entendía, con una claridad repentina gracias a su don, que ellos también habían cumplido una misión sagrada: protegerla y criarla en el anonimato hasta que llegara el momento indicado, el momento en que su verdadero destino se revelara. Ella les sonrió con dulzura y tranquilidad, transmitiéndoles calma y agradecimiento a través de su mirada y su energía, tal como sabía hacer desde pequeña. Sabía que este momento llegaría algún día, siempre lo había sentido en su interior, esa sensación de que algo grande la esperaba allá afuera.

—No se preocupen —les dijo ella con suavidad, con voz clara y serena—. Estoy bien, más tranquila y segura que nunca en mi vida. Siento que por fin estoy en el lugar correcto, con la persona correcta. Los voy a extrañar mucho, y siempre los llevaré en mi corazón, pero sé que esto es lo que debo hacer, lo que estaba escrito para mí. No tengan miedo, porque ahora estoy protegida más de lo que nunca lo estuve.

Se despidió con un abrazo lleno de cariño y gratitud, y sin dudar ni un segundo, volvió a tomar la mano de Cael con fuerza, entrelazando sus dedos con los de él, sellando así su unión ante todos los presentes. Él le devolvió el apretón con ternura y firmeza, asegurando esa conexión, y comenzó a caminar hacia donde esperaban los caballos, sin soltarla ni un milímetro. La gente del pueblo se apartaba a su paso, inclinando la cabeza con respeto y admiración, murmurando entre ellos, sabiendo que algo histórico, algo que cambiaría todo, acababa de ocurrir justo frente a sus ojos. Sabían que su Alfa había encontrado al fin lo que siempre había buscado, y que nada volvería a ser igual en sus vidas ni en sus tierras.

Mientras montaban en los caballos y comenzaban a alejarse del pueblo, Lyra miró hacia atrás una última vez, viendo cómo su antigua vida se quedaba atrás, pequeña y lejana. Pero no sintió tristeza, solo emoción y curiosidad por lo que venía. Se acomodó mejor contra el cuerpo de Cael, sintiendo su calor, su fuerza y esa seguridad infinita que solo él le daba.

—¿A dónde vamos? —preguntó ella en voz baja, apoyando la cabeza en su pecho, escuchando el latido fuerte y rítmico de su corazón, que parecía ir al mismo paso que el suyo.

—Vamos a casa, mi Luna —le respondió Cael al instante, bajando la cabeza para rozar su frente con la de ella, con un tono lleno de ternura y posesividad—. Vamos a la fortaleza de la manada, tu verdadero hogar, el lugar al que pertenecés desde que naciste. Allí te explicaré todo, te mostraré todo, y nadie volverá a ocultarte nada nunca más.

Vlad cabalgaba unos pasos más adelante, escoltado por los mejores guerreros de la manada y los guardias más leales del reino vampírico. Él iba en silencio, pero sonreía para sí mismo mientras escuchaba la conversación. Sabía que el camino no sería fácil, sabía que la guerra estaba más cerca que nunca, porque los enemigos de la Gran Alianza, aquellos vampiros oscuros y lobos rebeldes que ansiaban el poder absoluto y odiaban la paz, harían todo lo imposible por apoderarse de Lyra. Ella era la clave de todo, la única que podía cambiar el equilibrio de poder en el mundo, la que las profecías señalaban como la salvación o la destrucción de todos. Pero también sabía algo fundamental: ahora que ella estaba con Cael, ahora que el vínculo estaba sellado, sería imposible separarlos. Juntos, Alfa e Híbrida, serían la fuerza más poderosa que jamás hubiera existido, capaces de enfrentar cualquier mal y vencer cualquier obstáculo.

El viaje duró varias horas, atravesando bosques inmensos, ríos cristalinos y colinas verdes que parecían no tener fin. Durante todo ese tiempo, Cael no dejó de hablarle en voz baja, contándole historias de su pueblo, de la manada, de las leyes y las costumbres, preparándola poco a poco para lo que le esperaba. Y cada vez que ella sentía un atisbo de duda o miedo, él la apretaba más contra sí, le transmitía su fuerza y su amor, y todo miedo desaparecía al instante.

Al atardecer, cuando el sol tiñó el cielo de colores dorados y rojizos, llegaron al fin a la fortaleza. Era una construcción inmensa, imponente, hecha de piedra gris y madera robusta, situada en la cima de una montaña rodeada de bosques espesos y protegida por murallas altas y antiguas. Desde lejos se veía majestuosa, el corazón y el refugio de toda la manada. Al entrar por las puertas gigantescas, cientos de hombres lobo se reunieron para recibirlos, todos inclinando la cabeza con respeto y curiosidad, sabiendo que quien entraba junto a su líder no era una cualquiera, sino alguien destinada a la grandeza.

Cael bajó primero y luego ayudó a Lyra a descender, tomándola en sus brazos como si fuera la cosa más frágil y preciosa del mundo. No la soltó ni cuando sus pies tocaron el suelo, sino que la mantuvo pegada a él, reclamándola ante todos, dejando muy claro a cualquiera que mirara que ella estaba bajo su protección absoluta y que pertenecía solo a él.

—Bienvenida a tu hogar, Lyra —le susurró al oído, con una voz cargada de promesas eternas—. Ahora todo es tuyo, y tú eres mía. Esto es solo el comienzo de nuestra historia, la historia más grande que jamás se haya contado.

Y mientras ella miraba todo con ojos asombrados, sabía en lo más profundo de su ser que tenía razón. Su vida había cambiado para siempre, y aunque sabía que vendrían peligros y desafíos, también sabía que mientras estuvieran juntos, nada podría vencerlos. Porque lo que habían encontrado era mucho más que amor: era destino, era magia, era la eternidad misma hecha carne.

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luz dary cárdenas lenis
Demasiado larga y repetitiva, y continúa la historia
luz dary cárdenas lenis
No volviste a mencionar al alfa Cael, no se sabe si tuvieron hijos, esta muy inconclusa la historia, hay muchos baches.
luz dary cárdenas lenis
Bueno, al final Lyra vengo a sus padres a través de Vlad con su luz.
luz dary cárdenas lenis
No autora, como va estar arrugada Lyra si apenas tiene 38 años, y Vlad es vampiro no envejece tan rápido
luz dary cárdenas lenis
Que bonito, ahora quiero que Vlad tenga pareja.
luz dary cárdenas lenis
Que paso con el otro malo, compañero de Dargan?
luz dary cárdenas lenis
Repetiste el capitulo. pero estuvo muy bueno, gracias
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