Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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cena
—Gracias, David, pero estoy acostumbrada a cuidar de mí misma —respondió ella con calma—. Además, dudo que a Max le guste que sus socios recojan a su "personal" en la calle.
—A Max no le gusta nada que no pueda controlar —rio David—. Pero yo no soy su empleado, y tú tampoco pareces ser alguien que pida permiso. Vamos, Poli. Solo es un aventón. Podrías contarme cómo lograste que Max se viera tan... perturbado hoy.
— Está bien, llévame a la casa de max.— dijo poli subiendo al auto.
Poli se acomodó en el asiento de cuero del lujoso auto de David, sintiendo la mirada curiosa del hombre sobre ella mientras el motor rugía con suavidad. Sacó su teléfono rápidamente; no quería que Luca se preocupara ni que gastara dinero en una cena fuera cuando ella necesitaba calmar todo lo estrés de la oficina en la cocina, su lugar seguro.
Tecleó un mensaje rápido para él: "Luca, no pases por mí, ya voy en camino a casa. Prepárate porque hoy la cena la haré yo ¡llega pronto!"
— No entiendo, por qué vives con Max.— dijo David sin entender.
—Es temporal —respondió ella—. Los padres de Luca han sido como una familia para mí desde que éramos niños. Cuando decidí venir a Nueva York para estudiar y trabajar, ellos insistieron en que no me quedara en cualquier sitio. Max tiene una casa que parece un museo vacío; le sobra espacio y le falta vida. Así que, técnicamente, soy el "huésped incómodo" que su padre le impuso.
David soltó una risa entre dientes mientras sorteaba el tráfico con destreza.
—Vaya, eso explica muchas cosas. Max es un fanático del control, y tener a una mujer como tú —inteligente, vibrante y que no le baja la mirada— en su casa y en oficina debe ser su peor pesadilla. O su fantasía más oculta, aunque él jamás lo admitiría.
— Yo lo llamaría más que una fantasía una pesadilla para el.— dijo Poli.
El resto del trayecto fue corto. David la dejó justo frente a la imponente entrada de la residencia Vogel. Antes de que ella bajara, él le guiñó un ojo con coqueto
—Suerte con el segundo round mañana, Poli. Si logras que Max pierda los estribos una vez más, te invito a comer al mejor restaurante de la ciudad, sin que él se entere.
Poli bajó del auto con una risa ligera y entró en la casa.
El silencio sepulcral de la mansión la recibió, pero ella no dejó que la intimidara. Se fue directo a la cocina, se quitó los tacones —dejándolos en un rincón— y se puso un delantal.
Comenzó haciendo Rib Eye con verduras asadas.
— Señorita gusta que le ayude con eso?— pregunto la empleada.
— Ho no por favor le haré una cena a luca no se preocupe está todo bajo control y limpiaré todo al final.— dijo poli sonriendo.
La empleada asintió con una sonrisa amable, retirándose y dejando a Poli.
Media hora después, la puerta principal se abrió. Los pasos de Luca fueron los primeros en escucharse, seguidos por el ruido de sus llaves sobre la barra.
—¡Dime que eso que huele tan increíble es para mí! —exclamó Luca entrando a la cocina, con la corbata ya floja y una sonrisa de alivio—. Poli, eres un ángel. El día fue un caos, pero esto... esto es la gloria.
—Siéntate, que ya está listo —respondió ella, sirviendo el Rib Eye en el punto exacto—. ¿Cómo te fue con los de Singapur?
—Pesado, pero nada comparado con lo que me contó David por mensaje —Luca le dio un bocado a la carne y cerró los ojos un segundo—. Dice que Max lo echo del despacho y que el parecía una olla a presión a punto de estallar. Estás jugando con fuego, Poli.
Poli se sentó frente a Luca, observando cómo su amigo disfrutaba de la cena. El calor de la cocina era el único refugio real en esa casa de mármol.
— No hice nada solo mi trabajo, el quería que fracasara y no lo consiguió, además David me trajo a casa.— dijo Poli llevándose un espárrago a la boca.
Luca casi se atraganta con el espárrago al escuchar el nombre de David. Dejó los cubiertos sobre el plato y la miró con los ojos muy abiertos, una mezcla de terror y diversión bailando en su rostro.
—¿David te trajo? —susurró Luca, como si pronunciar el nombre fuera invocar a un demonio—. Poli, si Max se entera de que te subiste al auto de su mejor amigo después del espectáculo que diste en la oficina.
— Bueno David es guapo y me trata bien asta ahora.— dijo poli sonriendo.
Luca soltó una carcajada nerviosa, negando con la cabeza mientras señalaba a Poli con su tenedor.
—Es guapo, es multimillonario y es el único que se atreve a llevarle la contraria a Max... pero precisamente por eso es peligroso para tu salud laboral, Poli —dijo Luca, aunque no podía evitar sonreír—. Si Max sospecha que hay algo entre ustedes, o simplemente que David te está "distrayendo", va a convertir tu vida en un campo de entrenamiento militar, aunque si te gusta no te culparía.
—Que lo intente —respondió Poli con una chispa de desafío en sus ojos—. He lidiado con tipos que daban miedo de verdad; Max solo es un hombre con un traje caro y demasiadas reglas y David es muy diferente.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa