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La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Enfermizo / Completas
Popularitas:79.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Frida Escobar

La madre de Estefanía siempre fue “la otra”. La amante secreta de un hombre rico. Y ella… la hija ilegítima que la familia Rosales mantiene lejos en un convento.
Cuando el imperio de los Castellanos queda al borde de la quiebra, Alexander Castellanos, el CEO de la familia quien sufrió un accidente quedando discapacitado y necesita de un bastón para caminar, acepta casarse con la hija de la familia Rosales para salvar los negocios.
Pero la madrastra de Estefanía idea un engaño cruel: enviarla a ella como la hija legítima, aprovechando que nadie conoce la existencia de la bastarda.
Deseando por fin salir del lugar donde ha estado por años, Estefanía acepta convertirse en la esposa por contrato de Alexander.
Lo que comienza como un acuerdo frío pronto se vuelve peligroso. Porque vivir bajo el mismo techo despierta una tensión imposible de ignorar, mientras los secretos amenazan con destruirlo todo.
Y cuando la verdad salga a la luz, ninguno estará dispuesto a perder lo que considera suyo.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

En dos lugares diferentes.

Estefanía Rosales tenía diecinueve años y toda su vida había existido como un secreto incómodo.

Su padre era un hombre poderoso. Rico. Respetado. Uno de esos empresarios cuya sonrisa aparecía constantemente en revistas importantes y eventos exclusivos junto a su perfecta familia.

Ella, en cambio, era el error escondido detrás de aquella imagen perfecta.

La hija ilegítima.

La prueba viviente de una infidelidad.

La familia Rosales aceptó hacerse cargo de ella únicamente con una condición: mantenerla lejos.

Por eso terminó creciendo en un convento.

Lejos de la ciudad.

Lejos de su padre.

Lejos del apellido que llevaba.

Aquella mañana permanecía sentada en silencio dentro del salón de clases mientras copiaba ejercicios sobre una libreta vieja.

El convento olía a humedad, madera antigua y libros gastados.

Siempre era igual.

Las mismas paredes.

Las mismas reglas.

La misma soledad.

Una pequeña bola de papel cayó sobre su escritorio.

Estefanía sonrió apenas al reconocer la letra apresurada de Laura.

“¿Cuál es la respuesta de la pregunta número cuatro?”

Levantó discretamente la mirada hacia su amiga, que hacía gestos dramáticos desde la última fila.

Iba a responder cuando una mano le arrebató el papel.

El salón entero quedó en silencio.

La hermana Clara observó lentamente la nota.

—¿Quién te la envió?

Laura dejó de respirar detrás de ella.

Estefanía bajó apenas la mirada.

Su amiga estaba a nada de ser expulsada. Si eso ocurría tendría que regresar con una familia que ya estaba cansada de que su hija fuera expulsada.

Así que mintió.

—La encontré tirada.

La monja la observó varios segundos antes de dejar la regla sobre el escritorio.

—Las manos.

Estefanía extendió las palmas sin protestar.

El primer golpe ardió de inmediato.

El segundo la obligó a tensar los hombros.

Para el tercero, el dolor ya le subía por los brazos.

—Al rincón del castigo.

Mientras caminaba lentamente hacia la esquina del salón bajo la mirada incómoda de las demás chicas, a kilómetros de allí Alexander Castellanos arrojaba una carpeta sobre el escritorio de cristal de su despacho.

—No voy a casarme.

El enorme ventanal detrás de él mostraba la ciudad completa.

Su abuelo permanecía sentado frente al escritorio con una tranquilidad que solo conseguía irritarlo más.

—Entonces prepárate para ver cómo destruyes el apellido Castellanos.

Alexander soltó una risa amarga.

—Mi empresa no necesita un matrimonio para mantenerse de pie.

El anciano deslizó varios documentos hacia él.

—Tu empresa necesita dinero. Mucho dinero.

El silencio se volvió pesado.

Alexander observó las cifras en rojo impresas sobre el papel.

Desde el accidente, todo había comenzado a derrumbarse lentamente.

Proyectos detenidos.

Inversionistas retirándose.

Pérdidas millonarias.

Y él odiaba sentirse vulnerable.

Apoyó una mano sobre el bastón antes de ponerse de pie lentamente.

Cada paso seguía recordándole que ya no era el hombre que había sido antes.

—No pienso casarme con una niña rica solo para salvar apariencias.

—Esto no es por apariencias —respondió el anciano con calma—. Es un acuerdo.

Alexander frunció el ceño.

—¿Qué obtiene la familia Rosales?

Su abuelo acomodó lentamente los gemelos de su camisa antes de responder.

—Yo pondré el dinero para salvar ambas empresas.

Alexander lo miró sin entender.

El hombre continuó:

—Los Rosales tienen problemas con inversionistas extranjeros. Tú estás perdiendo contratos importantes desde el accidente. Un matrimonio entre ambas familias estabiliza el mercado, calma rumores y me permite invertir sin levantar sospechas.

Alexander soltó una risa seca.

—Así que esto es solo negocios.

—Siempre lo ha sido.

El anciano se inclinó ligeramente hacia adelante.

—Durante un año ustedes serán la imagen perfecta de una alianza poderosa.

Alexander endureció la mandíbula.

Odiaba sentirse utilizado.

—¿Y cuánto tiempo durará este circo?

—Un año.

En el convento, la clase finalmente terminó.

La hermana Clara permitió que Estefanía saliera después de varios minutos castigada contra la pared.

Apenas cruzó la puerta, Laura corrió hacia ella.

—Lo siento muchísimo. Si quieres puedes golpearme.

La expresión dramática de su amiga le arrancó una pequeña sonrisa.

Le dio un leve golpe en el hombro.

—Mis padres vienen hoy por mí. Son vacaciones… ven conmigo.

La sonrisa desapareció lentamente del rostro de Estefanía.

—Sabes que no puedo salir.

Laura bajó la mirada con tristeza.

—No es justo. Nunca vienen a visitarte y tampoco te dejan conocer el mundo afuera.

Las palabras se quedaron rondando en la cabeza de Estefanía mientras regresaban a la habitación compartida.

Porque Laura tenía razón.

Ella no vivía.

Solo existía.

Mientras ayudaba a su amiga a guardar ropa dentro de la maleta, Alexander seguía observando el contrato matrimonial sobre el escritorio.

“Duración obligatoria de un año.”

“Ninguna de las partes podrá solicitar separación o divorcio antes de finalizar el plazo.”

“Convivencia obligatoria.”

Alexander dejó escapar un suspiro pesado.

Odiaba depender de alguien.

Más aún de un acuerdo manejado completamente por su abuelo.

Pero necesitaba salvar Castellanos Corporation.

Y eso era lo único que importaba.

En el convento, Estefanía observaba desde los enormes ventanales cómo todas las chicas regresaban a casa con sus familias.

Abrazos.

Risas.

Maletas.

Todas menos ella.

El convento se volvía más silencioso cada vez que eso ocurría.

—La madre superiora quiere verla.

La voz de la hermana María la hizo girarse.

Estefanía frunció ligeramente el ceño antes de caminar por los largos pasillos antiguos.

Algo en su pecho comenzó a sentirse extraño.

Como si su vida estuviera a punto de cambiar.

Estefanía tocaba la puerta de la dirección.

—Adelante.

Al entrar, encontró a una mujer elegantemente vestida sentada frente a la ventana.

La reconoció de inmediato.

La esposa de su padre.

La madre superiora señaló la silla frente al escritorio.

—Las dejaré solas.

La puerta se cerró.

El silencio se volvió incómodo.

La mujer ni siquiera la miró al principio.

—Tengo un trato para ti.

En el despacho Castellanos, Alexander se servía un poco de whisky sin apartar la mirada de la ciudad.

—¿Y si me niego?

Su abuelo sonrió apenas.

—Entonces dejaré que la empresa caiga. Y no solo la tuya… también la de los Rosales.

Alexander firmó finalmente el acuerdo preliminar.

En el convento, Estefanía sintió el corazón acelerarse.

—Puedes quedarte aquí hasta morir… o salir hoy mismo de este lugar.

—Quiero salir.

La respuesta salió demasiado rápido.

La mujer finalmente la miró.

Y sus ojos eran tan fríos como los de alguien acostumbrado a comprarlo todo.

—Entonces te casarás.

Estefanía sintió un nudo en la garganta.

—¿Casarme? ¿Con quién?

—Con el heredero de la familia Castellanos. Será un matrimonio de un año. Tendrás una techo y una vida cómoda, siempre y cuando seas obediente y no causes problemas.

En Castellanos Corporation, Alexander tomó el bolígrafo y firmó los documentos sin dudar.

En el convento, Estefanía observó la puerta detrás de la mujer y pensó en toda la vida que le esperaba si se quedaba allí encerrada.

Las mismas paredes.

Los mismos castigos.

La misma soledad.

La mujer ya caminaba hacia la salida cuando Estefanía habló rápidamente.

—Acepto.

Y sin saberlo, ambos acababan de vender un año completo de sus vidas.

1
Sakura
hermoso me gustó mucho
Maria vargas
Eres la mejor escritora, nunca dejas una historia a medias🥰y eso me gusta mucho, siempre la finalizas
alicia g
es una historia que te atrapa de principio a fin, excelente escritora tienes una narrativa que haces vivir cada capítulo como si fueramos parte de el ,excelente 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟
Erenia Cutiño
hooo que pena no nació un hombrecito
Erenia Cutiño
🤣🤣🤣🤣🤣👏👏👏👏
Gloria Dominguez
jajajaja ya te habías tardado en aparecer👍
Gloria Dominguez
siiii Estefania's y Alexander's, si 2 y 2
Maria Mongelos
No quiero que termine, está buenísima 💕
Gloria Dominguez
y de que te sirve si estás hueca ,pero puedes ser la scort del abuelo infernal de él si estás a la altura 😝
Gloria Dominguez
tu mejor ni hables ,igual de podrida que tú madre
Gloria Dominguez
pa" su mecha 😠 vieja desgraciada ,le quitaste todos sus derechos a Estefanía y el más importante,el amor de su padre el derecho de tener una familia,y usted sr no tuvo los suficientes tanates para velar por su hija 😠😠😠
Maria Mongelos
Uno solo? Pensé que podría ser dos varones, va a ser el príncipe de las mujeres
Maria Mongelos
Me encantó el capítulo, una familia de cinco por ahora, faltan unos niños💕
Maria Mongelos
Y claro que se mueven mucho, si no los dejan estar tranquilos😄
Erenia Cutiño
al fin entendió que no puede seguir manipulando al nieto
Maria Mongelos
Quería muchos hijos, ahora ya se echó para atrás, él quiere muchos
Me encanta💕💕
Erenia Cutiño
hooo nooo el papá no debió morir
Maria Mongelos
Hermoso capitulo autora, gracias💕
Maria Mongelos
Eso es justicia divina, karma o lo que sea, todo está como debe ser
Maria Mongelos
Si el padre cambió el testamento es porque le dejó todo a ella ya que Victoria tendrá el apellido pero no es la hija
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