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El Heredero Accidental Del Alfa

El Heredero Accidental Del Alfa

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Posesivo / Padre soltero
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Tras descubrir la infidelidad de su pareja, Ariana decide cumplir su sueño de ser madre soltera mediante inseminación artificial. Su única regla: nada de donantes Alfas. Sin embargo, un error en la clínica la vincula de por vida con Alexander Blackwood, el Alfa más poderoso y temido del país.

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Episodio 21

El aire en el despacho se volvió tan pesado que a Ariana le dolía inhalar. Viktor Volkov no apartó la mirada; sus ojos azul hielo se entrecerraron, analizando cada milímetro de la expresión de Ariana, buscando el más mínimo temblor en sus labios o el parpadeo que delatara su mentira.

—Una lengua afilada —murmuró Viktor, dando un paso lateral, rodeándolos como un lobo que inspecciona una presa antes de morder—. Es extraño. He conocido a casi todos los linajes de las montañas y los valles, y nunca había escuchado de una hembra con un aroma tan... contenido. Es casi como si estuvieras usando un velo, pequeña Luna.

Alexander sintió cómo el vello de sus brazos se erizaba. El instinto de su lobo exigía desgarrar la garganta de Volkov por acercarse tanto, pero sabía que la violencia ahora sería una confesión de debilidad.

—Ella no es una exhibicionista de su poder, Viktor —intervino Alexander, su voz resonando como el trueno antes de la tormenta—. No todos necesitamos aullar para que se sepa quiénes somos. Ariana es mi compañera. Mi marca está en ella, y eso es todo lo que necesitas saber.

Viktor se detuvo justo detrás de Ariana. Ella podía sentir el frío que emanaba de él, una presencia gélida que contrastaba con el calor abrasador que desprendía Alexander a su lado.

—¿Tu marca? —Viktor soltó una risa seca, sin rastro de alegría—. La marca de un Alfa puede ocultar la podredumbre, Blackwood. O la fragilidad.

De repente, Viktor extendió una mano hacia el cuello de Ariana. Fue un movimiento rápido, pero Alexander fue más veloz. En un parpadeo, Alexander había sujetado la muñeca de Viktor con una fuerza que hizo crujir el cuero del guante del norteño. La tensión en la habitación se disparó; Marcus, que estaba junto a la puerta, puso la mano sobre su arma, y el ambiente se llenó de un gruñido sordo que parecía provenir de las paredes mismas.

—Tócala —siseó Alexander, sus ojos ahora completamente dorados, las venas de su cuello marcadas por la furia contenida— y te enviaré de regreso al Norte en una caja de pino.

Viktor no pareció asustado. Al contrario, su sonrisa se ensanchó.

—Solo quería ver si el pulso de tu Luna es tan firme como sus palabras, Alexander. Estás muy tenso. ¿Acaso temes que descubra algo?

Ariana, dándose cuenta de que el enfrentamiento físico revelaría que ella no podía defenderse como una loba, hizo algo inesperado. Puso su mano sobre el brazo de Alexander, instándolo a soltar a Viktor.

—Déjalo, Alexander —dijo ella, con una calma que le costó cada gramo de su voluntad—. El Sr. Volkov solo está celoso. En el Norte, las mujeres deben ser de hielo para no derretirse, pero aquí... —ella miró a Viktor directamente a los ojos— aquí el fuego de los Blackwood quema a cualquiera que intente acercarse demasiado. No necesito que me protejas de un invitado que tiene miedo de lo que no puede entender.

Viktor bajó la mano cuando Alexander finalmente lo soltó, aunque la atmósfera seguía siendo eléctrica. El Alfa del Norte pareció quedar desconcertado por un segundo. La audacia de la mujer era impropia de una humana, y eso era precisamente lo que estaba manteniendo la mentira a flote.

—Tienes una hembra interesante, Blackwood —dijo Viktor, ajustándose el abrigo—. Pero recuerda: el Consejo no solo juzga por el valor, sino por la supervivencia. Si ella no es capaz de soportar la energía de un cachorro Alfa puro, ambos sabemos cómo termina esa historia.

Viktor caminó hacia la puerta, pero antes de salir, se detuvo y miró por encima del hombro.

—Estaré en la ciudad por unos días. Organizaré una cacería de bienvenida. Espero que tu Luna nos acompañe. Sería una pena que se perdiera la oportunidad de demostrar su verdadera naturaleza en el campo.

El silencio que siguió a la partida de Viktor Volkov era denso, casi sólido. Ariana seguía apoyada contra el escritorio, sintiendo cómo el frío que el Alfa del Norte había traído consigo se negaba a abandonar la estancia. Sus manos aún temblaban, una reacción retardada al terror de tener a un depredador oliendo su cuello.

Alexander no se había movido de su posición frente a la puerta. Su espalda era una cordillera de tensión y su respiración, pausada pero profunda, indicaba que su lobo interno seguía en la superficie, arañando las paredes de su autocontrol.

—Lo has hecho bien —dijo Alexander finalmente, girándose. Sus ojos ya no eran dorados, pero conservaban un brillo metálico peligroso—. Mejor de lo que esperaba. Le has dado una duda en la que pensar, pero Viktor no es un hombre que se conforme con dudas. Él busca certezas, y la cacería es su método favorito de extracción.

—Alexander, soy humana —reitero Ariana, con un hilo de voz—. En una cacería de lobos, yo no soy el cazador. Soy la presa. Si me llevan al bosque y sueltan a los rastreadores, mi ritmo cardíaco me delatará en segundos. Sin mencionar que no puedo correr a la velocidad de ustedes.

Alexander caminó hacia ella y se detuvo a pocos centímetros, obligándola a enderezar la espalda.

—No habrá cacería tradicional —sentenció él—. No voy a permitir que te conviertas en el centro de su juego. Si Viktor quiere una demostración de poder, se la daremos, pero bajo mis términos.

Él tomó el teléfono del escritorio y marcó un código interno.

—Gabriel, necesito los supresores de grado tres. Y contacta con la división de biotecnología. Quiero el compuesto de feromonas sintéticas listo para esta noche.

Colgó y volvió su atención a Ariana. Sus manos, antes cerradas en puños, ahora se posaron suavemente en la cintura de ella, un gesto que empezaba a volverse habitual, casi una necesidad biológica.

—Esta noche regresaremos a la mansión —continuó—. Pero antes, debemos hacer que tu cuerpo asimile mi marca a un nivel celular. El beso de anoche y el roce de hoy fueron superficiales. Para engañar a Volkov en campo abierto, necesitas que tu sangre huela a la mía.

—¿Cómo es eso posible? —preguntó ella, sintiendo un escalofrío que no era de miedo, sino de una extraña anticipación.

Alexander se inclinó, su rostro rozando la oreja de Ariana, su voz descendiendo a un susurro que vibró en su columna vertebral.

—Existe un proceso. No es doloroso, pero es íntimo. Debo compartir mi energía contigo de forma constante durante las próximas horas. Tu sistema debe reconocer el ADN del cachorro y el mío como un solo escudo. Mañana, cuando Volkov te mire, no verá a una humana protegida por un Alfa; verá a una loba que ha sido reclamada hasta la médula.

Ariana tragó saliva. La idea de estar aún más vinculada a Alexander la asustaba, pero la alternativa era una tumba en el Norte.

—Haz lo que tengas que hacer —dijo ella, cerrando los ojos—. Solo... protege al bebé.

Alexander la estrechó contra su pecho, y por un momento, el hombre de negocios y el Alfa desaparecieron, dejando solo a un protector feroz.

—Daría mi vida antes de dejar que algo les pase —prometió él—. Ahora, prepárate. El viaje de regreso no será tranquilo. Volkov tiene ojos en cada carretera, y debemos llegar a la seguridad de la mansión antes de que la noche caiga por completo.

Marcus entró en el despacho, asintiendo con la cabeza. La escolta blindada estaba lista. Ariana se ajustó el abrigo, sintiendo el peso del anillo de ónix, y caminó al lado de Alexander. Ya no era la mujer que huía de una traición; era una pieza fundamental en una guerra de especies, y aunque su cuerpo era humano, su espíritu empezaba a forjarse en el fuego de los Blackwood.

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rina marcela vergara martinez
me está gustando mucho, muchas gracias por tu novela
Dalia Hache: Muchas gracias ❤️
total 1 replies
Abril Garrido
Hola Autora, su historia me ha cautivado y mas su narración esta increíble tiene todo para cautivar a la audiencia, por favor no nos haga esperar mucho por su actualización estamos ansiosos de ver en desenlace de la verdadera trama que esta por ocurrir contra el Norte.
Dalia Hache: Muchas gracias por leer, espero que te siga gustando 🥰
total 1 replies
Abril Garrido
Hola Autora, su historia me ha cautivado y mas su narración esta increíble tiene todo para cautivar a la audiencia, por favor no nos haga esperar mucho por su actualización estamos ansiosos de ver en desenlace de la verdadera trama que esta por ocurrir contra el Norte.
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