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CASADA CON UN DESCONOCIDO

CASADA CON UN DESCONOCIDO

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Completas
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Paula, una joven valiente y dedicada, se enfrenta a una situación desesperada: su madre, Susana, padece una enfermedad grave que requiere un tratamiento costoso e inmediato. Con todas las puertas cerradas y el tiempo agotándose, Paula se ve obligada a tomar una decisión impensable. A través de un inusual arreglo, acepta casarse con Sergio, un hombre completamente desconocido para ella, con la promesa de que a cambio, los padres de Sergio cubrirán los gastos médicos de Susana.

Sergio, un empresario exitoso y enigmático, acepta este matrimonio por sus propias razones, presionado por sus estrictos padres que buscan asegurar su linaje y fortuna. Desde el momento en que sus vidas se entrelazan por el matrimonio, Sergio y Paula se ven inmersos en un mundo de apariencias, secretos y resentimientos.

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Capitulo 8

Si el incidente en la cena había creado una fisura en el muro de frialdad entre Paula y Sergio, también había encendido una chispa en otro frente: el de Lisa. La furia y el resentimiento de la exnovia de Sergio se habían intensificado al ver la mínima defensa que él había mostrado por Paula. Para Lisa, eso era una declaración de guerra.

Los sabotajes comenzaron sutilmente, casi imperceptibles al principio. Cartas anónimas llegaban a la mansión, dirigidas a los Valdés, insinuando el origen humilde de Paula o inventando historias sobre su pasado. Paula las interceptaba a veces, o las encontraba convenientemente "olvidadas" en lugares donde sabía que las criadas las verían, y por ende, sus suegros. Los mensajes eran siempre velados, nunca directos, pero siempre sembraban la duda.

Un día, uno de los delicados jarrones de porcelana de la sala, una antigüedad que la señora Valdés atesoraba, apareció roto en mil pedazos. La criada lo "encontró" cerca de donde Paula solía sentarse a leer. No hubo pruebas, pero la señora Valdés le lanzó una mirada acusadora que Paula entendió perfectamente. Otro día, un vestido carísimo que Paula debía usar para un evento benéfico apareció manchado de vino tinto justo antes de que se lo pusiera, obligándola a usar uno de sus propios vestidos más modestos, lo que provocó las críticas mordaces de sus suegros.

Paula no era tonta. Sabía que Lisa estaba detrás de esto. La forma en que Lisa la observaba en los pocos eventos sociales donde coincidían, la sonrisa cargada de malicia, las pequeñas frases venenosas que soltaba en conversaciones con otros invitados y que inevitablemente llegaban a oídos de Paula.

"Es una lástima que Sergio se haya tenido que conformar con... tan poco", escuchó decir a Lisa a un grupo de señoras en una gala, refiriéndose claramente a ella. "Un matrimonio por necesidad, ya sabes. El legado familiar es muy importante para los Valdés."

La presión era constante. Paula sentía que caminaba sobre cáscaras de huevo, siempre vigilada, siempre juzgada. Los Valdés, por supuesto, no la defendían. Más bien, los "accidentes" y las "sugerencias" de Lisa parecían reafirmar sus propias sospechas sobre Paula. La señora Valdés había comenzado a revisar los gastos de Paula con una lupa, insinuando que era una derrochadora.

"Recuerda, Paula", le había dicho la señora Valdés con un tono cargado de significado, "los privilegios que disfrutas son condicionales. El apoyo a tu madre depende de tu buen comportamiento y discreción."

La amenaza era clara. Cualquier paso en falso, cualquier escándalo, y el apoyo a Susana podría desaparecer. Esa era la espada de Damocles que pendía constantemente sobre Paula. Se negaba a rendirse, a darle a Lisa la satisfacción de verla caer. Cada vez que sentía el peso del acoso, se aferraba a la imagen de su madre, sana y sonriente. Esa era su motivación, su fuerza inquebrantable.

Un día, Paula encontró una nota anónima en su almohada. No era una amenaza directa, sino una foto de ella misma saliendo de un humilde supermercado días antes de su boda, con una flecha que señalaba un pequeño agujero en su suéter. Debajo, una frase escrita a mano: "Nunca podrás borrar tu pasado, querida. Los Valdés descubrirán tu verdadera cara."

La furia de Paula creció. No era solo acoso; era una invasión de su privacidad, una manipulación calculada para aislarla y desacreditarla. Sergio, ajeno o indiferente a estos pequeños sabotajes, seguía inmerso en su trabajo, manteniendo su distancia. Parecía no notar las miradas cargadas de significado de sus padres, ni los comentarios velados sobre la "torpeza" de Paula.

Paula se dio cuenta de que estaba sola en esta batalla contra Lisa y contra la desconfianza de los Valdés. Pero no cedería. Por su madre, aguantaría lo que fuera. La sombra de Lisa era oscura y persistente, pero la determinación de Paula, alimentada por el amor a Susana, era aún más fuerte.

La furia de Paula creció. No era solo acoso; era una invasión de su privacidad, una manipulación calculada para aislarla y desacreditarla. Sergio, ajeno o indiferente a estos pequeños sabotajes, seguía inmerso en su trabajo, manteniendo su distancia. Parecía no notar las miradas cargadas de significado de sus padres, ni los comentarios velados sobre la "torpeza" de Paula.

Esa misma tarde, Paula encontró a Sergio en su estudio, revisando unos documentos con una concentración que parecía inquebrantable. Se armó de valor, la foto en su mano temblaba ligeramente.

"Sergio, ¿podemos hablar un momento?" dijo Paula, su voz teñida de una urgencia que no pudo ocultar.

Él levantó la vista, con un gesto de impaciencia. "Estoy ocupado, Paula. ¿Es algo importante?"

"Sí, lo es", respondió ella, extendiéndole la foto. "Mira esto. La encontré en mi cama."

Sergio tomó la foto, la observó por un momento. Sus ojos se entrecerraron ligeramente. "¿Y qué se supone que es esto? ¿Una foto tuya comprando en un supermercado? No veo el problema." Su tono era completamente plano.

Paula sintió una punzada de incredulidad. "¿No ves el problema? ¡Sergio, es una invasión! Alguien la puso ahí. Alguien me está vigilando. Y no es la primera vez que pasan cosas extrañas." Explicó brevemente los incidentes del jarrón y el vestido. "Esto es acoso. Y estoy segura de que es Lisa."

Sergio dejó la foto sobre su escritorio, sin inmutarse. "Paula, entiendo que te sientas incómoda, pero son incidentes menores. Y Lisa... Lisa siempre ha sido un poco dramática. Es su forma de llamar la atención." Se encogió de hombros. "No creo que debamos darle más importancia de la que tiene. Solo ignórala."

"¿Ignorarla? ¿Cuando está intentando desacreditarme y, potencialmente, poner en riesgo la ayuda de mi madre?" La voz de Paula se elevó ligeramente. "Mis suegros ya están lo suficientemente predispuestos en mi contra como para que alguien les dé más razones. ¿No te das cuenta de que esto nos afecta a ambos? A la 'imagen de unidad' que tanto te preocupa."

Sergio se recostó en su silla, observándola con una expresión inescrutable. "Paula, mis padres son adultos. Y yo me encargo de que cumplan su parte del trato. Tú, por tu parte, encárgate de no darles motivos reales para dudar. Mantente discreta, cumple con tus responsabilidades, y lo demás... lo demás se solucionará." Su mirada se endureció. "No empieces a crear dramas donde no los hay. Tenemos un acuerdo."

La respuesta de Sergio la dejó helada. La indiferencia en su voz, la forma en que desestimaba sus preocupaciones, la hizo sentir completamente sola.

"Entiendo", dijo Paula, con un nudo en la garganta. Recogió la foto de la mesa, la arrugó con rabia en su puño. "Solo esperaba que, como... estamos casados, al menos hubiera un mínimo de..." No terminó la frase. ¿De qué? ¿De comprensión? ¿De apoyo? Era inútil.

Sergio no respondió. Simplemente volvió a sus documentos, su espalda girada hacia ella, su silencio una pared impenetrable.

Paula se dio la vuelta, con el corazón apretado. Había intentado buscar un aliado, una pizca de empatía, y solo había encontrado la misma frialdad calculada de siempre. Por su madre, aguantaría lo que fuera. La sombra de Lisa era oscura y persistente, pero la determinación de Paula, alimentada por el amor a Susana, era aún más fuerte. Y ahora, más solitaria que nunca.

 

1
Jeannette Francisca
así va a ser ? repetir los capítulos ? eso aburre !!
Nancy Matthei
hasta ahora parece interesante la novela, pero sería genial que dejen de repetir capitulos
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