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EL GUARDIÁN DE SU LUZ

EL GUARDIÁN DE SU LUZ

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Eliette Maldondo Velazquez

Del dolor al amor

NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

24

La cena en el restaurante más exclusivo de la ciudad fue, desde el primer minuto, un ejercicio de tortura psicológica. Frente a mí estaba ella, la mujer que Otto había descrito con tanta saña, desplegando una coreografía de perfección artificial que me resultaba insoportable. Cada gesto suyo parecía calculado para una cámara inexistente, una actuación pulcra que solo acentuaba el vacío que sentía en mi pecho.

Cada vez que movía las manos, el tintineo de sus brazaletes de diamantes me recordaba el sonido metálico de los pinceles de Elara chocando en la cubeta. Ella hablaba de la última gala benéfica con una voz modulada para impresionar, una frecuencia precisa y carente de alma, mientras yo no podía dejar de pensar en la voz de Elara cantando canciones de unicornios sin temor a desafinar. La diferencia era abismal: una buscaba ser admirada; la otra, simplemente ser.

—Bruno, querido, parece que estás en otro mundo —dijo ella, tocando mi mano con sus dedos perfectamente manicurados.

Sentí un rechazo instintivo, un escalofrío que me recorrió la espalda. Su piel estaba fría, saturada de una crema costosa que olía a laboratorio y estatus. Comparé ese gesto con la naturalidad de Elara; recordé sus manos manchadas de grafito y pintura, manos que no tenían miedo de ensuciarse para crear algo bello. Esta mujer era un catálogo de marcas, una vitrina de lujo; Elara era un lienzo vivo, vibrante y caótico.

Ella pidió un vino sumamente costoso solo para demostrar que conocía la cosecha, y luego procedió a criticar la textura del foie gras con una suficiencia que me revolvía el estómago. Sus quejas eran vacías, una forma de ejercer un estatus que de pronto me pareció ridículo y decadente. No pude evitar sonreír amargamente al imaginar a Elara en este lugar; ella probablemente se habría reído de la pomposidad de los camareros o habría usado la servilleta de lino para hacer un boceto rápido de los comensales, transformando la rigidez del entorno en arte puro.

—¿Te conté que estoy pensando en redecorar mi casa de verano? —continuó ella, ajena a mi distanciamiento—. El gris está muy de moda, algo minimalista, sin distracciones. Un entorno libre de ruidos visuales.

—El gris es aburrido —solté, sorprendiéndome a mí mismo. Mi voz sonó firme, rompiendo la armonía artificial de la mesa.

Ella parpadeó, desconcertada por mi brusquedad, como si hubiera cometido una falta de etiqueta imperdonable.

—¿Perdón? Pero si tu mansión es el epítome de la sobriedad, Bruno. Siempre has odiado el desorden.

—Lo era —respondí, y en mi mente apareció la imagen de la recámara de Gitta convertida en una explosión de algodón de azúcar, con restos de escarcha en el suelo y dibujos pegados en las paredes—. Ahora tiene colores. Tiene vida. Tiene sentido.

La cena siguió su curso como un guion mal escrito que yo ya no quería interpretar. Ella se reía de chistes que no tenían gracia, cuidando que su labial no se corriera, manteniendo una máscara de porcelana imperturbable. Mientras tanto, yo recordaba a Elara riendo a carcajadas con la boca llena de pastel, sin importarle la estética, solo el momento. La mujer frente a mí era una estructura rígida, un edificio de cristal sin nadie habitándolo. Elara, en cambio, era un torbellino que no necesitaba joyas para brillar porque tenía luz propia, una fuerza de la naturaleza que había derribado mis muros.

Cuando finalmente pedí la cuenta, ignorando sus sugerencias de ir a otro lugar por una copa, me di cuenta de que Otto tenía razón. Esta cena de "negocios" solo me había servido para confirmar que ya no pertenezco a este mundo de apariencias gélidas y conversaciones huecas. El lujo se sentía como una celda de oro. Saliendo del restaurante, el aire de la noche me golpeó y me sentí ansioso por llegar a casa. Necesitaba limpiar el olor de ese perfume de diseñador de mi piel y reemplazarlo por el aroma a pintura, a hogar y a la alegría indomable que Elara había traído a mi vida.

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Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️🥰🥰🥰
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭🤭
America Lopez
hermoso final
America Lopez
me imagino su cara, escuchando cuando le dicen: "puerco libidinoso" 🤣🤣🤣🤣
America Lopez
muy intenso este capitulo, es muy desgarrador sentir su dolor, pero las líneas expresan emociones reales y me encanta
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
Nairobis Cardozo Portillo
Me encanta la novela ❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Gitta es tú motivación ❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
😔😔😔😔
Nairobis Cardozo Portillo
😭😭😭
Nairobis Cardozo Portillo
😔😔😔😔
Cecilia Castillo
Que triste 😭😭😭
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