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Yo Me Quedo Con El Marqués

Yo Me Quedo Con El Marqués

Status: Terminada
Genre:Edad media / Diferencia de edad / Enfermizo / Completas
Popularitas:250.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Mariana odió el libro dramático que leyó. Y como castigo, el libro la teletransporta dentro de la historia. dónde ahora es la protagonista muda y tonta.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 4

Lucero no apartó la mirada de su padre cuando terminó de hablar, el silencio en el despacho seguía cargado, Fátima esperaba alguna reacción, Isolde también, incluso Ernesto se quedó unos segundos más observándola como si quisiera medir hasta dónde iba a resistirse, pero Lucero no hizo nada de eso, no negó, no mostró incomodidad, no bajó la cabeza.

Asintió.

Un movimiento simple. Eso fue todo. Fátima frunció el ceño de inmediato.

—¿Eso es todo? —dijo, con incredulidad—, ¿vas a aceptar sin decir nada? Oh. Es cierto eres muda.

Lucero no se quedó más. Giró sobre sus pasos. Caminó hacia la puerta. No pidió permiso. No hizo reverencia. Simplemente salió

Fátima cruzó los brazos.

—Eso fue extraño. No hizo nada más que aceptarlo.

Ernesto no respondió de inmediato, se quedó mirando la puerta unos segundos más, luego volvió a su escritorio como si el tema ya estuviera resuelto, pero ese gesto de Lucero no pasó desapercibido.

Mientras tanto, en el pasillo, Lucero caminaba sin apresurarse, su rostro no mostraba tensión, pero su mente sí estaba en movimiento, ya no era la misma persona que había leído esa historia, ahora estaba dentro de ella, y eso cambiaba todo.

Llegó a su habitación. Gisela estaba ahí.

Se levantó en cuanto la vio entrar.

—¿Qué te dijo?

Lucero cerró la puerta detrás de ella.

Se acercó despacio.

Gisela la observó con atención, buscando alguna señal.

—No te guardes lo que sientes —dijo con suavidad—, no tienes que hacerlo conmigo.

Lucero la miró. Sus manos se movieron. Firmes y seguras.

Gisela entendió de inmediato.

Fue ella quien le enseñó hablar en lenguaje de señas. Gracias a los recuerdos hablar en señas no se le complica, lo único es que no se usa con todas las personas.

—No estás nerviosa —repitió Gisela en voz baja, siguiendo los gestos de su hija.

Lucero negó levemente. Volvió a mover las manos.

—Quieres irte de esta casa.

Gisela se quedó en silencio un segundo.

No esperaba eso.

Lucero continuó. Sus dedos se movían con más decisión.

—No te preocupa el matrimonio.

Gisela frunció apenas el ceño, no por rechazo, sino por sorpresa.

—¿De verdad?

Lucero sostuvo su mirada.

Asintió. Y volvió a expresarse con las manos.

—Vas a encontrar una forma de que no sea un desastre.

Gisela la observó más de cerca, como si estuviera viendo algo distinto, algo que no terminaba de encajar con la imagen que tenía de su hija.

—Lucero…

Su voz bajó.

—Esto no es un juego.

Lucero no apartó la mirada. Sus manos se movieron otra vez.

—“Lo sé"

Fátima apareció en la puerta sin tocar.

—¿Qué están haciendo?

Su tono fue directo, curioso, pero con esa incomodidad que siempre tenía cuando no entendía algo.

Miró las manos de Lucero.

—Otra vez con eso…

Frunció el ceño.

—Nunca entiendo nada cuando haces eso.

Gisela la miró.

—No es necesario que entiendas todo. Después de todo no te tomas enserio a tu hermana.

Fátima rodó los ojos.

—Claro, porque ustedes tienen sus propias conversaciones.

Miró a Lucero.

—Pero no creas que eso te hace especial.

Lucero no reaccionó. Eso pareció molestar más.

—¿Ves? —dijo Fátima—. Parece un alguien diferente.

Gisela intervino.

—Fátima, es suficiente.

La joven suspiró.

—Lo que sea. Solo espero que no arruines esto también.

Se fue sin esperar respuesta. El silencio volvió a la habitación. Gisela miró a Lucero.

—No le hagas caso.

Lucero no necesitaba que se lo dijeran. Se acercó un poco más.

Sus manos se movieron una vez más.

—“Estoy bien"

Gisela asintió despacio.

No estaba convencida del todo, pero tampoco iba a presionar más.

La noche llegó sin ruido.

La casa se calmó, los pasillos quedaron más vacíos, las luces más bajas, Lucero estaba en su habitación, con una bata ligera, su cabello suelto cayendo por su espalda, el aire entraba apenas por la ventana abierta.

Se acercó. Miró hacia afuera. Oscuridad y silencio. Hasta que algo golpeó el vidrio.

Lucero frunció el ceño. Se inclinó un poco. Otra vez. Miró hacia abajo.

Félix.

El mozo de cuadra. De pie, mirando hacia su ventana, con esa expresión que en el libro parecía cercana, pero que ahora solo le generaba rechazo.

Hizo un gesto con la mano.

Como si la llamara.

Lucero no se movió. Lo observó. Su mirada cambió a una fría. Félix sonrió apenas.

—Baja —murmuró, aunque sabía que no podía escucharlo.

Lucero sostuvo su mirada unos segundos más.

Luego cerró la ventana. Sin dudar.

El sonido fue suficiente.

Félix se quedó ahí unos segundos, confundido, luego su expresión cambió a molestia.

Lucero no volvió a mirar.

Se alejó. En su mente no había duda. Ese hombre no era una opción. Era un error.

Y esta vez no iba a acercarse a él.

____ A la mañana siguiente.

La casa volvió a moverse temprano, los preparativos eran evidentes, Fátima estaba en su habitación rodeada de sirvientas, vestidos, accesorios, su cabello siendo arreglado con más cuidado de lo habitual.

—No quiero ese —dijo, apartando uno de los vestidos—. El azul.

Una sirvienta asintió de inmediato.

—Sí, señorita.

Isolde estaba cerca, observando.

—Recuerda dónde vas.

Fátima se miró en el espejo.

—Lo sé, mamá.

Su tono mostraba impaciencia. Isolde se acercó un poco más.

—Es el duque.

Fátima sonrió apenas.

—Lo tengo claro.

Mientras tanto, Lucero estaba con Gisela, en un espacio más tranquilo, sin tantas voces, sin tanta presión.

—Hoy quédate conmigo —dijo Gisela—. No tienes que involucrarte en esto.

Lucero asintió.

No le molestaba.

Gisela tomó un pequeño paquete que habían dejado más temprano.

—Voy a ver esto un momento.

Lucero la observó salir. Se quedó sola. Decidió caminar un poco y salió al pasillo.

Bajó hacia el área de servicio en la parte de afuera. El ambiente ahí era distinto, más relajado, menos vigilado.

Pero no estaba vacío. Félix apareció frente a ella.

—¿Ahora me ignoras?

Su tono no era amable.

Lucero no se detuvo. Siguió caminando. Él se movió rápido.

La alcanzó. Le tomó la muñeca.

—Te estoy hablando.

Lucero se detuvo. Miró su mano. Luego lo miró a él. Su expresión no cambió.

Eso pareció irritarlo más.

—¿Qué te pasa?— apretó un poco más—Antes no eras así.

Lucero no reaccionó. Intentó soltarse. Félix no la dejó.

—Mírame cuando te hablo.

—Suéltala.

La voz llegó firme.

Félix giró la cabeza.

Un hombre se acercaba, su presencia era imposible de ignorar, alto, postura segura, cabello largo atado, su ropa oscura bien ajustada, cada detalle cuidado, su rostro mostraba madurez, pero su mirada tenía algo más activo.

Se detuvo frente a ellos.

—He dicho que la sueltes.

Félix dudó un segundo.

—¿Y tú quién eres?

El hombre no alzó la voz.

—Marques Marcel Everth.

El silencio fue inmediato. Félix soltó la muñeca de Lucero de golpe.

Dio un paso atrás.

—No sabía que-... ¿Cómo entró por aquí?

Marcel no le dio espacio.

—No necesitas saber más.—su mirada pasó a Lucero—¿Está bien?

Lucero sostuvo su mirada.

No asintió. No negó. Pero no se apartó. Félix intentó recuperar algo de seguridad.

—Solo estaba hablando con ella.

Marcel lo miró.

—No parecía una conversación que ella quisiera.

El tono fue suficiente para que Félix bajara la mirada.

—No volverá a pasar.

—Eso espero.

Félix no dijo más. Se retiró. El silencio quedó entre ambos.

Marcel volvió a mirar a Lucero.

—El conde me dio permiso para entrar. Aunque un sirviente me guío por esta zona—hizo una pausa leve—. Vengo a hablar con su madre.

Lucero lo observó. Ese era el hombre con el que iba a casarse. Y no se veía como lo que esperaba.

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Cruz Mejia
La tal Aurora soltando veneno, cómo si ella fuera una santa 🤬 o ya por la edad tiene alzheimer, no recuerda que ella lo abandono por otro, no es mejor que Fátima 🤬 a palabras necias, oídos sordos 😏
Cruz Mejia
Nohemi sin rodeos dijo que son reencarnadas, pues los cambios de carácter son muy evidentes para ella, la mirada dice más que mil palabras. Harry burlándose de Bruno, quién sabe y después le toque a Bruno burlarse de tí 🤣😂🤣😂
Cruz Mejia
Jajajaja jajajaja esas bendiciones nacen en los momentos más memorables 😍🤣😂🤣😂
Cruz Mejia
La ex solo fue a soltar veneno, pero se topo con pared 😏🤬🤬
Mariela Serrano
Jugada maestra la de Gisela👏👏👏👏👏
Cruz Mejia
Fátima tenía razón tenía un mal presentimiento, ahí esta la ex mujer, la infiel, de seguro con quien se fue, se aburrió de ella o no tiene dinero o ambas cosas. Y se podría saber por qué se anuló el divorcio, ni le avisaron a Harry o es un teatro de esa mujer, de alguna manera esa ex pareja, tiene semejanza con la relación de Bruno y Fátima /Right Bah!//Left Bah!/
Mariela Serrano
Por favor autora que hable más adelante. Es frustrante esa mudez
Creadora De Villanos ♉: hola. Lo siento, pero Lucero es muda toda la historia.
total 1 replies
Cruz Mejia
Harry esta como el buen vino, añejo y bien sabroso, necesita colágeno y Fátima es la correcta para dárselo /Awkward//Awkward//Facepalm//Facepalm/ por lo leído no tocan la puerta, qué poca educación /Right Bah!/ los dejo prendidos y alborotados, pero ya se desquitaran más tarde /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Esilda Muñoz
felicidades sé lo merecen qué bueno que fue la parejita
Cruz Mejia
Una atracción física qué prefieren dejar a un lado, todavía no existe esa confianza para admitirlo. /Right Bah!/
Maria Del Carmen Jalif
Hermosa historia. Gracias por compartirla.
Esilda Muñoz
esa mujer no merece piedad qué le haga pagar
Cruz Mejia
Harry tiene cierto interés en Fátima, como mujer, no solo como empleada, pero con cautela para no cometer el error de confiar a ojos cerrados. /Grievance/
Cruz Mejia
Fátima no la tiene fácil, pero poco a poco logrará ganar la confianza del conde y quién sabe si también una nueva oportunidad de formar una familia y ser feliz /Grievance/
Cruz Mejia
Es más fácil echar la culpa a otros qué admitirlas, quién le manda no tener los pantalones arriba. La nueva Fátima sí está pagando culpas y errores ajenos, pero eso le tocó, así como una nueva oportunidad de cambiar su destino /Grievance/
Cruz Mejia
Hermosa familia, el niño parecido a Marcel y la niña a Lucero 😍😍😍😍
Y Bruno con Nohemi pronto tendrán a su bebé 😍😍😍
Cruz Mejia
Cómo qué no, Isolda es la culpable por sus malos actos y los malos consejos a su hija, no aprende sigue queriendo seducir a su patrón 🤬🤬
Cruz Mejia
Los recién casados, tomaron como una bendición la llegada de los bebés 😍😍
Marcel y Lucero si bien están felices por la llegada de sus mellizos, aún perdura el dolor de la pérdida de su primer bebé /Whimper/
Cruz Mejia
Esos hombres son bien labiosos 🤭🤭 a cualquiera convencen, solo con sus mujeres 😍😍🥰🥰
Cruz Mejia
Las cosas se van acomodando poco a poco, las parejas ya hechas esta ves por elección 😍😍😍
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