Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
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Quédate para siempre
Mateo se despertó a las 9 AM como si nada hubiera pasado, Color en las mejillas, hambre de león, y cero memoria de la fiebre.
Mateo- ¡Tengo hambre! ¿Zamira me hace panqueques de oso otra vez?
Franco- Antes baño, desayuno, y el doctor te revisa
Mateo- Después, primero panqueques.
Zamira se rió desde la puerta, se veía cansada, pero aliviada, había dormido en la silla, con la cabeza apoyada en el borde de la cama, Franco en el piso, con una manta mal puesta y el orgullo hecho trizas.
Zamira- Voy a hacer el desayuno, ustedes dos, ducha, huelen a hospital.
Franco- Sí, jefa.
El día pasó lento, el doctor dijo que fue un virus corto, que reposo y líquido, nada grave, Mateo lo escuchó a medias, estaba más ocupado en no soltar la mano de Zamira, en la tarde, cuando Franco se fue a una llamada rápida al estudio, Mateo la jaló del suéter.
Mateo- Zamira.
Zamira- Dime, jefe.
Mateo- Quédate para siempre.
Lo dijo simple, sin teatro, como quien pide agua, Zamira se agachó a su altura.
Zamira- Mateo, yo no puedo quedarme para siempre, tengo que conseguir ptro trabajo, tengo mi casa…
Mateo- Pero esta es tu casa, yo te di la llave- señaló su pecho con el dedo- Aquí.
Se le hizo un nudo en la garganta.
Zamira- Eres un tramposo, ¿sabes?
Mateo- Lo aprendí de papá.
Franco volvió justo a tiempo para escuchar eso, se apoyó en el marco de la puerta y no interrumpió, Zamira lo vio.
Zamira- Voy a hablar con tu papá.
Mateo- Dile que sí.
Franco esperó a que Mateo se fuera a jugar con sus autos, se quedó parado frente a ella con las manos en los bolsillos.
Franco- ¿Estás bien?
Zamira- No.
Franco- Yo tampoco.
Zamira- ¿Qué hacemos, Franco?
Franco- No lo sé- Fue honesto, dolió, pero debía decirlo- Sé que quiero que te quedes, para Mateo, para mí, Pero no sé si es justo para ti, ni si es justo para mí darte un “quédate” sin saber qué significa eso.
Zamira asintió, no esperaba una respuesta perfecta.
Zamira- Entonces no decidas ahora.
Franco- ¿Y si cuando decida es tarde?
Zamira- Entonces me iré sabiendo que me quedé porque quise, no porque me lo pediste con miedo
Franco- gracias
Zamira- iré al departamento una vez al día, a ver que todo marche bien por si un día vuelvo allá
Franco- la habitación de invitados es tuya, además queda cerca de Mateo
Zamira- gracias
Se miraron largo rato, Mateo gritó desde el living:
Mateo- ¡Papá! ¡Zamira! ¡Vengan a ver mi torre!
Fueron los dos en silencio, pasaron el día entre juegos y risas, de noche decidieron pedir pizza y mirar una película
La película empezó a las 8 PM, Mateo en el medio, Franco a un lado, Zamira al otro con una manta compartida, Palomitas, risa baja, los pies de Mateo encima de los de Franco, Era la primera noche tranquila en semanas, Duró 22 minutos, el celular de Franco vibró en la mesa.
Catalina
Videollamada, Se le borró la cara, pero debía fingir por Mateo
Franco- Es tu mamá, Mateo.
Mateo- ¡Contesta! Hace mil que no habla
Franco miró a Zamira, ella solo asintió, aceptó.
La pantalla se iluminó con el fondo de un hotel caro y Catalina con el pelo perfecto, maquillaje impecable y una sonrisa de foto.
Catalina- ¡Mi bebé! ¿Cómo está mi Mateo hermoso?
Mateo- ¡Mamá! Te extrañé, mira, estoy con papá y con Zamira, estamos viendo una peli.
Catalina- Qué lindo, ¿Zamira?
La cámara enfocó a Zamira por un segundo.
Catalina- Ah, la niñera.
No era mala, solo era fría, de la que congela una habitación sin subir la voz.
Catalina- Franco, necesito que me pases a Mateo solo un segundo.
Franco- Está bien
Le pasó el teléfono, se levantó y se fue a la cocina, dejando a Zamira con Mateo, Zamira no dijo nada, solo le acomodó la manta a Mateo y se quedó ahí, como escudo.
Catalina- ¿Te están tratando bien? ¿Esa mujer te da de comer bien?
Mateo- Sí, mamá, Zamira es la mejor, me hace panqueques de oso.
Catalina- Panqueques, qué bonito.
Hizo una pausa con cara de desagrado
Catalina- Escucha, hijito, Mamá está en un viaje de negocios, muy importante, cuando vuelva, te voy a llevar de vacaciones solo los dos, sin papá, sin la niñera, solo tú y yo.
Mateo- ¿Y Zamira no puede venir?
Catalina- No, amor, es para adultos.
Mateo se quedó callado, Zamira sintió el estómago caérsele.
Mateo- Bueno, te quiero, mamá.
Catalina- Yo también, bebé, te mando un beso.
Cortó sin decir adiós a Franco, Cuando volvió a la sala, Mateo estaba quieto.
Franco- ¿Estás bien?
Mateo- Sí.
Mentira, Zamira apagó la tele sin decir nada.
Zamira- Creo que ya es hora de dormir, jefe.
Mateo- ¿Puedo dormir con ustedes?
Franco- Siempre que quieras.
Subieron los tres, Mateo en el medio otra vez, Zamira de un lado, Franco del otro.
Cuando Mateo se durmió, Franco susurró
Franco- Lo siento.
Zamira- No es tu culpa.
Franco- Es mi culpa por dejar que ella entre y salga cuando quiere, jamás cambia, es esto todo lo que le da, una llamada, le promete cosas, lo deja así y después desaparece sin más
Zamira- No puedes controlarla, Franco, solo puedes controlar lo que pasa cuando está aquí
Franco- Y lo que pasa es que tú te quedas, aquí con Mateo y conmigo, eres parte de esta casa
Zamira- Por ahora
Franco- Eso ya es suficiente, sé que por algo se empieza
Zamira- No quiero darte o darme falsas esperanzas
Franco- entonces no me las des y tampoco te las hagas, vivamos un día, paso a paso, ya veremos que pasa más adelante
Zamira- me parece lo justo, por Mateo
Franco- gracias por quererlo tanto
Zamira- gracias por darme trabajo y un techo
Franco- que descanses
No dijeron más, pero cuando se fueron a dormir, la mano de Franco rozó la de Zamira por un segundo, ella no la quitó, un toque pequeño de sus dedos les trajo paz por esa noche
Gracias