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Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: Terminada
Genre:CEO / Enfermizo / Amor-odio / Completas
Popularitas:68.2k
Nilai: 4.6
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El Precio de la Vigilancia.

Al otro día...

El sol de la mañana se filtraba por los cristales del piso cincuenta y cuatro con una claridad hiriente, como si intentara limpiar el rastro de sudor y cuero de la noche anterior.

Mis manos aún temblaban ligeramente mientras servía el café negro en la taza de mármol. El vestido de seda negra estaba guardado en el fondo de mi armario, pero su textura parecía seguir adherida a mi piel, recordándome que ya no era la misma mujer que había cruzado esa puerta de roble por primera vez.

​A las diez de la mañana, el intercomunicador emitió su característico pitido metálico.

​—Adentro. Tú y Claudia. Ahora.

​Mi corazón dio un vuelco. Crucé la mirada con Claudia, que estaba terminando de retocarse su moño tirante. Ella me dedicó una sonrisa de superioridad, una expresión que decía que, sin importar lo que hubiera pasado en aquel club, ella seguía siendo la veterana en este juego de poder.

​Al entrar, el despacho olía a una mezcla de tabaco caro y el perfume cítrico de Adrián. Él estaba sentado tras su escritorio, con la camisa impecablemente blanca y las mangas remangadas hasta los antebrazos, revelando la tensión de sus músculos.

Claudia se detuvo a su lado, apoyando una mano posesiva sobre su hombro.

​—Señor Valdez... —empecé, pero él me cortó con un gesto seco de la mano.

​—Laura, hoy tengo una lección pendiente para ti. Ayer aprendiste sobre la exposición ante extraños. Hoy —su voz bajó a un registro más profundo, uno que me hizo vibrar el pecho— Aprenderás sobre la jerarquía y la invisibilidad.

​Se giró hacia Claudia, quien le devolvió una mirada de absoluta entrega. Adrián se levantó y, sin mediar palabra, la tomó por la cintura, atrayéndola hacia él con una brusquedad que hizo que ella soltara un pequeño jadeo de sorpresa y placer.

​—Quédate donde estás, Laura —ordenó él, señalando un punto exacto frente a la puerta cerrada—. No te muevas. No cierres los ojos. Tu trabajo hoy es ser el testigo de lo que sucede cuando alguien sabe exactamente cuál es su lugar.

​Lo que siguió fue una coreografía de humillación diseñada específicamente para mí. Adrián empujó a Claudia contra el ventanal, dándole la espalda a la ciudad y de frente a mí. Ella, con una eficiencia profesional que me revolvió el estómago, comenzó a desabotonar el pantalón de Adrián mientras mantenía sus ojos fijos en los míos, desafiándome y marcando su territorio.

​Adrián la poseyó allí mismo, de pie, con una intensidad fría.

No había la urgencia del deseo compartido; era una demostración de mando. Él la usaba a ella para castigarme a mí, para recordarme que, aunque yo fuera su "hoja en blanco", había otras que ya conocían cada centímetro de su caligrafía.

​El sonido de la carne chocando contra la carne, los gemidos controlados de Claudia y el silencio sepulcral de la oficina crearon una atmósfera asfixiante.

Yo permanecí inmóvil, con las uñas clavadas en las palmas de mis manos.

Mis anteojos se empañaron ligeramente, pero no me atreví a subirlos. Tenía que ver cómo él la sujetaba por el cuello, cómo sus dedos se hundían en sus caderas con la misma fuerza que habían usado conmigo en el club.

​Él no apartaba la vista de mí.

A través del espacio que nos separaba, su mirada era un látigo. Cada embestida que le daba a Claudia parecía estar dirigida a mi resistencia. Me estaba obligando a tragarme mi orgullo, a observar la realidad cruda de su mundo: en Valdez Corp, todos éramos herramientas.

​Cuando terminó, el silencio que regresó al despacho fue más violento que el acto mismo.

Claudia se recompuso con una rapidez aterradora, alisando su falda de tubo y volviendo a su máscara de jefa de personal, aunque sus mejillas estaban encendidas y su respiración aún era errática.

Me dedicó una última mirada de triunfo antes de volverse hacia Adrián.

​—¿Algo más, Adrián? —preguntó ella, ignorándome por completo.

​—Vete, Claudia. Tengo trabajo que revisar con Laura.

​Ella salió con la cabeza alta, dejando tras de sí un rastro de su perfume cítrico mezclado con el olor del sexo reciente. Mientras yo me quedé a solas con él.

Adrián se sentó de nuevo, ajustándose la ropa con una calma que me resultaba insultante. Se sirvió un poco de agua y bebió con lentitud, observándome por encima del borde del vaso.

​—¿Qué has aprendido hoy, Laura? —preguntó, su voz suave, casi amable.

​—He aprendido que usted no tiene límites —respondí, mi voz apenas un susurro cargado de una rabia que no podía ocultar.

​—No — respondió, dejó el vaso sobre la mesa y se inclinó hacia adelante—. Has aprendido que la envidia es una forma de lealtad. Te ha dolido verlo. Te ha dolido no ser tú la que estaba contra ese cristal.

​Se levantó y caminó hacia mí, deteniéndose a escasos centímetros. El calor de su cuerpo todavía era palpable, tomó mis anteojos y los deslizó por mi nariz, pero esta vez no para quitármelos, si no para ajustarlos con una precisión quirúrgica.

​—Limpia el ventanal —ordenó, señalando la marca que el cuerpo de Claudia había dejado en el vidrio.

— Y hazlo mientras yo termino de leer estos informes. Quiero que cada vez que pases el paño, recuerdes lo que viste. Quiero que esa imagen sea lo único en lo que pienses cuando te vayas a casa esta noche.

​Me entregó un paño de microfibra que guardaba en su cajón.

Me acerqué al cristal, sintiéndome más pequeña que nunca. Mientras limpiaba el rastro de la otra mujer bajo su atenta mirada, comprendí la verdadera naturaleza de su juego.

Él no quería mi cuerpo, no todavía. Quería mi cordura. Quería romper cada una de mis defensas hasta que lo único que quedara de Laura fuera una necesidad absoluta de su aprobación.

​Y lo peor, lo que me hacía odiarme mientras frotaba el cristal, era que tenía razón... Me dolía. Y ese dolor se estaba convirtiendo en el único motor de mi existencia.

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💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

1
Luz Amparo Marmolejo
Por fin se llama Isabela o se llama Elena
Luz Amparo Marmolejo
pues la trama lo atrapa uno pero el trato humillante déspota inhumano humillante es aterrador y asqueroso
Luz Amparo Marmolejo
q qué capítulo Y qué escenas tan denigrantes tan humillantes🤮
Luz Amparo Marmolejo
qué vaina tan grotesca la escena es totalmente denigrante al punto de ser vulgar podría decirse que hasta náuseabunda qué vaina tan humillante
Rosa Cervantezz
eso ya es acoso
betty alvarez
👏👏👏Laura así se actúa l🥳 ahora le toca al demonio ese suplicar. Me encanta lo que Laura le hizo. 👏👏
betty alvarez
Laura no dejes que te manipule. Piensa con mente fría. Calcula lo que puedes hacer. Para que el demonio de Adrián suplique el. 🤭Me esta afectando a mi tambien 😅
betty alvarez
😱Este ser endemoniado es cruel, Laura encuentra una forma de doblegar a ese engendro 🤭. Me da una rabia..
Isabella Montoya
no me gustaría que después de todas esas humillaciones ella se quedará con el
Isabella Montoya
no me gusta que acepte esas humillaciones, solo por un poco de atención
betty alvarez
Laura busca la manera de decolorarl a el, que no te humille, ve ideando la manera de destruirlo a él. Adrián Valdez no te puede ganar. 👏👏👏
betty alvarez
Ese arrogante mal llamado jefe, Laura ponte en ventaja, ya sabes puntos débiles. Se astuta. 👏👏
betty alvarez
Que bueno que no flaqueo, y tuvo determinación. Laura tienes carácter y ese loco no te vuelve a humillar. 👏👏👏
betty alvarez
Laura por fin sacas tu carácter. Quede de piedra, eres mi super héroe. 👏👏👏.
betty alvarez
Hay caramba, pero que bueno que despertó, ahora a defender su dignidad. Ese desgraciado no la va a seguir humillación. Excelente capítulo.
betty alvarez
Una historia que me deja sin aliento, que cruel es ese loco desgraciado 🤭 Laura no lo sigas tolerando. Alejate de el. No lo desees. Escritora 👏👏👏👏
Jazmin Pilar
me está poniendo los nervios de punta! un poco de amor propio señora, está casado!! déjate de joder hay tanto tipos solteros, deja de mendigar.
Mar Sol
Esa boba de Laura sigue con sus ligerezas por Adrián, con sus aires de mujer fatal y utilizando a Benjamin.
Mar Sol
Laura mientras pasa momentos amargos se dice que no más, luego Adrián le sonríe y se le cae toda la fachada de fortaleza, ya ni se le cree nada.
Cristina Mentzel: que no haga sufrir a Benjamín
total 1 replies
Mar Sol
Laura tenía que ser humillada de esa manera, al final Adrián no tenía que ocultar nada, ya que su esposa sabe quien es él, sólo se burló de Laura haciéndole creer que era especial y que lo tenía en sus manos.
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