Tras un accidente automovilístico que lo deja en una silla de ruedas, Carlos Eduardo enfrenta las consecuencias de su arrogancia y crueldad. El accidente, en realidad, fue provocado por su prometida, Sarah, quien teme ser abandonada. Para asegurarse de que él reciba los cuidados necesarios, su familia contrata a una joven sencilla del interior, acostumbrada a la vida en el campo. Obligada a convivir con Carlos Eduardo, ella debe lidiar con su carácter duro y sus actitudes ásperas. ¿Lograrán su bondad y sencillez ablandar el corazón de un hombre que parece incapaz de sentir compasión?
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quiero cuidar de ti
Romeo aparece con un sobre.
Romeo-no más. Tu madrastra nunca escondió sus huellas. El té que tu padre toma tiene pequeñas cantidades de una hierba que provoca un infarto. En dosis pequeñas, hará un gran estrago más adelante. En dosis altas o muy fuertes, bum, tu padre muere.
Cadu-eso quiere decir que ella mató a mi madre
Romeo-si tu madre tomó el remedio, ella fue culpable. Como tu padre no dejó hacer la autopsia, no podemos probarlo, a menos que Vanessa hable.
Cadu-hija de puta, ella va a matar a mi padre. Y Betina...
Bernardo-carajo, ella quiere incriminar a Betina. Si tu padre muere, se las arregla para acusar a Betina.
Golpeo la pared con tanta fuerza que me duelen los dedos.
Thomas-tendremos que ser más rápidos, Cadu, estamos perdiendo tiempo
Thomas advierte.
Thomas-mandé a un investigador personal a recolectar toda la información necesaria sobre la vida de Vanessa, y eso va a tomar una semana, el tiempo que ellos van a estar aquí. Voy a pedir una medida cautelar para Betina, pero sin una justificación va a ser difícil.
Cadu-mierda, Betina es solo un chivo expiatorio.
Bernardo-necesitas vigilar a Vanessa, mientras tanto, sé amigo, no sé
Cadu-la mato.
Mis amigos me abrazan y entran. Yo me quedo pensando, sentado en la silla con la mano en la cabeza, cuando siento un perfume delicioso. Betina se acerca a mí y se agacha frente a mí.
Betina-te duele algo
Su manera dulce de hablar, preocupada por mí, me dan ganas de agarrarla y meterla en el bolsillo, para que nada le haga daño.
Betina-estás llorando
Ella limpia la lágrima que corre por mis ojos.
Cadu-alguna vez amaste a alguien, hasta el punto de querer esconderla o esconderlo del mundo
Betina-no, nunca amé a un hombre, porque nunca salí de la hacienda. Solo ahora, así que no sé cuál es esa sensación.
Cadu-nunca tuviste novio
Betina-no, toda mi vidita ayudaba a mi papá en el arado de la tierra y en la siembra, y en los cuidados de la casa de ustedes. Nunca conocí a ningún hombre. Lo más cerca que estuve de uno fuiste tú, Edu.
Sonreí de lado y acaricié sus mejillas. Ella sostiene mis manos y cierra los ojos. Siento una sensación maravillosa cuando estoy con ella.
Betina-me gusta estar contigo, Edu, me siento bien
Cadu-cómo te gusto
Ella abre los ojos y sonríe, negando con la cabeza.
Betina-no sé, nunca sentí nada parecido, no sé cómo explicarte
Ella siente el anillo en mi dedo, y sostiene mi mano, pasando el dedo por él.
Betina-amabas a tu novia, verdad. Es de ella de quien estás hablando, quieres esconderla del mundo.
Cadu-no, Sarah y yo nunca nos amamos. Yo era solo alguien de quien sacar dinero.
Betina-entonces por qué no te quitaste el anillo
Cadu-me olvidé de quitármelo
Betina retira el anillo y lo mira.
Betina-nunca amé, pero si un día encuentro el amor, no quiero que me hiera, ni yo herirlo a él. El amor no es así, verdad.
Cadu-no, no lo es. Tienes ganas de proteger, de apoyar, Betina.
Ella quita los ojos del anillo y me mira.
Betina-bota este y compra otro, puedes dárselo a la persona de la que estás hablando, Edu. Yo te ayudo si quieres.
Sonreí. Tan inocente mi Betina, que no sabe ni lo que yo siento por ella, ni lo que ella siente por mí. Ella se enamoró, igual que yo.
Cadu-qué debo hacer para decirle a esa persona que la amo.
Betina-no sé. Como te dije, nunca conocí ese sentimiento, pero creo que flores y un anillo, no ese, otro, debe ayudar.
De la nada ella grita y se pone de pie.
Betina-Edu, descarado, es una de las chicas de adentro, verdad. Te vi mirando hacia nosotras, qué pícaro.
Solté una carcajada.
Betina-dime, dime quién es
Cadu-qué curiosa, lo vas a saber cuando llegue el momento
Betina-muerdes y después soplas, un gran fastidio
Ella cruza los brazos y hace puchero.
Cadu-gracias por la fiesta. Esta es la primera vez que celebro, desde que mi mamá se fue.
Betina-por eso lloraste
Negué. Ella se agacha de nuevo con cuidado por el vestido.
Betina-los hombres también lloran, no tiene nada de malo. Ven acá.
Ella me jala para un abrazo y casi caemos uno encima del otro. Ella sonríe, y yo la mantengo en su lugar.
Betina-estás gordo
Solté una carcajada.
Cadu-no estoy gordo
Betina-sí estás, casi te caes encima de mí, Edu
Cadu-tú me jalas, y yo estoy gordo
Betina-ajá. Vamos a entrar, todos están esperando para cortar el pastel.
Cadu-alguna vez escuchaste que cuando se corta el pastel la fiesta se acaba
Betina-no, en el campo no existe eso. Comemos hasta la madrugada. Si hay pastel, es el primero que se reparte.
Cadu-es verdad, vamos a entrar entonces
Ella se levanta y me ayuda con la muleta. Entramos, nos quedamos un rato, y Betina a cada rato se acercaba a alguna de las chicas, haciéndome señas para saber si era ella. Terminé riéndome. Cuando sepa que la amo con cuerpo y alma, se va a morir.
Todos se van. Ella ayuda a Berta y yo descanso un poco en el sofá. Estuve mucho tiempo de pie, así que mi columna me quema. Terminé quedándome dormido.
Me despierto con Betina llamándome, pasándome la mano por el rostro. Ella me da la mano y subimos despacio.
Betina-te gustó la sorpresa
Cadu-me encantó, pero me engañaste
Betina-lo sé, no podía decirte la verdad. Y tengo que confesarte algo.
Cadu-qué
Betina-no tenía dinero, lo gasté en los globos
Cadu-y por qué no usaste la tarjeta de la casa.
Betina-no, yo les dije a los chicos que podía pagar los globos, pero nunca más les pido que los inflen, Edu
Cadu-por qué
Betina-Dios mío, es muy caro. Es porque ustedes son ricos, pero para alguien pobre es carísimo. Y si un día Dios lo bendice, que lo va a hacer, verdad Dios, tampoco voy a pagar. Voy a inflar todo con la boca, consigo unos niños y los pongo a inflar.
Me carcajeé con ella hasta llegar a la habitación. Ella me acuesta y me quita los zapatos.
Betina-te duele, te vi hacer muecas
Cadu-un poco
Betina busca un remedio y me lo da.
Betina-voy a bañarme, quieres ir
Cadu-sí, estoy sudado
Ella me ayuda a llegar al baño. Me quito la ropa, ella enciende la regadera y sale a buscar una toalla y una bata con un bóxer. Los deja en el lavamanos y va saliendo.
Cadu-báñate conmigo
Betina-jaja, cómo crees
Cadu-entra en ropa interior
Betina-voy a fingir que no escuché eso, Carlos Eduardo. Apúrate, sin demora.
Sonreí. Apenas salgo, ella entra. Me cambio y me acuesto sin camisa. Ella sale directo al vestidor y viene con un conjunto de seda que deja sus muslos gruesos al descubierto.
Betina-buenas noches, Edu
Cadu-buenas noches......Betina
Betina-sí
Cadu-quiero cuidar de ti
Betina-ya lo haces, Edu.
Apago la luz y nos dormimos.