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Vendida Al Mejor Postor

Vendida Al Mejor Postor

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Amor prohibido / Romance
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Juliana Torra

Mi vida tenía precio…
y alguien pagó por ella.
Desde que nací, mi destino ya estaba escrito.

casarme con un hombre al que no amaba, unir dos familias, obedecer sin cuestionar.
Ser perfecta.
Ser sumisa.
Ser suya.
Pero el día de mi boda… huí.
Sin plan.
Sin rumbo.
Sin saber que escapar no me haría libre…
Ya no soy mía.
Pertenezco a quien ofreció más.
Pero aunque mi cuerpo cambie de dueño, mi espíritu sigue siendo libre.
Solo el tiempo dirá si esta venta fue mi perdición...
o mi salvación.

NovelToon tiene autorización de Juliana Torra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7 — Mentiras elegantes

El reloj marcaba cada segundo con una precisión irritante.

Tac.

Tac.

Tac.

Y yo seguía sentada frente a esa mesa demasiado perfecta, demasiado ordenada, demasiado… falsa.

Todo en ese lugar lo era.

La vajilla impecable. Las copas alineadas. La luz cálida cayendo estratégicamente sobre la mesa como si intentara suavizar algo que, en el fondo, era imposible de disimular.

Mis manos estaban quietas sobre mis piernas.

No porque estuviera tranquila.

Sino porque había aprendido que aquí… cada reacción podía ser usada en mi contra.

Tres días.

Eso era lo que me había dado.

Tres días para aceptar… o ver cómo mi mundo se destruía pieza por pieza.

Apreté la mandíbula.

No iba a ceder.

No así.

—Deberías comer.

Su voz llegó desde el otro lado de la mesa.

Alcé la mirada lentamente.

Alessio Vercetti estaba completamente relajado, como si no hubiera amenazado la vida de mi padre hace apenas unas horas. Como si esto fuera una cena normal.

Como si yo fuera… su invitada.

—No tengo hambre —respondí.

Él tomó la copa con calma, girando ligeramente el vino antes de beber.

—Vas a necesitar energía.

Mi mirada se endureció.

—No voy a jugar a esto contigo.

—Ya lo estás haciendo.

Su respuesta fue inmediata.

Sin emoción.

Sin esfuerzo.

El silencio volvió a caer entre nosotros, pero no duró mucho.

El sonido de pasos interrumpió la tensión.

Firmes.

Elegantes.

Controlados.

Fruncí el ceño, girando ligeramente la cabeza hacia la entrada del comedor.

Y entonces la vi.

Mi cuerpo se tensó de inmediato.

—Mamá…

Mi voz salió más baja de lo que esperaba.

Lilian.

Siempre impecable. Siempre perfecta. Como si el mundo nunca pudiera tocarla de verdad.

Su vestido caía con elegancia, su postura era recta, su expresión… tranquila.

Demasiado tranquila.

—Valeria —dijo con una sonrisa suave, acercándose como si nada estuviera fuera de lugar.

Como si yo no estuviera sentada en la mesa de un hombre que me había amenazado.

Como si todo esto fuera… normal.

Se inclinó ligeramente para besar mi mejilla.

Su perfume me golpeó de inmediato.

Familiar.

Demasiado familiar.

Y por primera vez en todo el día…

Sentí algo distinto al miedo.

Confusión.

—¿Qué haces aquí? —pregunté, sin poder ocultarlo del todo.

Ella tomó asiento con elegancia, acomodándose como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar.

—Vine a verte.

Sus ojos se encontraron con los de Alessio por un segundo.

Un segundo que no pasó desapercibido.

Algo en ese intercambio…

No me gustó.

—Y a cenar, por supuesto —añadió con naturalidad.

Mi mirada se movió entre los dos.

—¿Se conocen?

La pregunta salió antes de que pudiera detenerla.

Silencio.

Corto.

Medido.

—Tenemos asuntos en común —respondió Alessio con calma.

Mi estómago se tensó.

Eso no era una respuesta.

—Valeria —intervino mi madre con suavidad—, deberías relajarte.

Una pequeña risa salió de sus labios.

—Pareces… alterada.

La miré fijamente.

—Estoy perfectamente.

—No lo parece.

Su tono no fue duro.

Fue peor.

Fue condescendiente.

—Mamá… —empecé, pero me interrumpió.

—Tu padre está mejorando.

El mundo volvió a detenerse.

Pero esta vez…

De una forma distinta.

—¿Qué…?

Mi voz apenas salió.

—Los médicos dicen que está respondiendo bien al tratamiento —continuó, como si estuviera hablando del clima—. Probablemente lo den de alta pronto.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Esperanza.

Pura.

Dolorosa.

—¿En serio?

Mis ojos buscaron los suyos, desesperados por una confirmación real.

—Claro que sí.

Sonrió.

Pero algo no encajaba.

Algo no estaba bien.

—De hecho —añadió, tomando la copa con elegancia—, todo depende de que las cosas sigan… estables.

El aire cambió.

Lo sentí.

Mi mirada se movió lentamente hacia Alessio.

Él no dijo nada.

No necesitaba hacerlo.

Su expresión lo decía todo.

Tranquilo.

Seguro.

Controlando cada pieza del tablero.

—¿Qué significa eso? —pregunté, aunque ya lo sabía.

Mi madre dejó la copa sobre la mesa con suavidad.

—Significa que no deberías complicar las cosas.

Ahí estaba.

La verdad.

Disfrazada.

Elegante.

Pero igual de venenosa.

—¿También estás en esto? —susurré, sintiendo cómo algo dentro de mí se rompía.

Ella suspiró, como si yo fuera la que estaba siendo difícil.

—Valeria, esto es por tu bien.

Una risa amarga escapó de mis labios.

—¿Mi bien?

—Tienes una oportunidad que muchas quisieran —continuó—. Seguridad. Estabilidad. Un futuro garantizado.

—¿Vendida? —la interrumpí—. ¿Ese es el futuro que quieres para mí?

Su expresión cambió apenas.

Pero fue suficiente.

—No seas dramática.

La palabra me golpeó más de lo que esperaba.

—Estoy intentando protegerte.

—No —negué, sintiendo el nudo en mi garganta crecer—. Estás intentando controlarme.

El silencio cayó.

Pesado.

Incómodo.

Pero nadie lo rompió de inmediato.

Alessio observaba.

No intervenía.

No necesitaba hacerlo.

Ya había ganado demasiado terreno.

—Valeria —dijo mi madre finalmente, con un tono más firme—, tu padre necesita esto.

Ahí estaba otra vez.

El golpe.

El punto débil.

—Si quieres que salga de ese lugar…

Cerré los ojos un segundo.

Solo uno.

—no deberías seguir resistiéndote.

Cuando los abrí…

Todo se sentía diferente.

Más claro.

Más frío.

Más real.

Mi mirada fue directo a Alessio.

—Esto no termina aquí.

Mi voz ya no temblaba.

—Claro que no —respondió él, con una calma que me erizó la piel.

Luego, con total naturalidad, añadió:

—Apenas está comenzando.

Y por primera vez…

Entendí algo que me heló la sangre.

No estaba atrapada en una decisión.

Estaba atrapada en un juego…

Donde todos ya sabían las reglas.

Menos yo.

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Luz elna Cordoba coba
terminar la novela
Anonymous
Póngame el otro capítulo por favor , porqué esperar tanto ?
Nini Marin
muy misteriosa y enigmatica🤔🤔🤔🤔🤔🤔 🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄🫨🫨🫨🫨
Nini Marin
gracias escritora muchas gracias bendiciones éxitos en sus proyectos está muy interesante su historia 🙏🙏🙏🙏👍👍👍👍🙏🙏👍🫂🫂
T.gaitán: muchas gracias por los buenos deseos 🥰 me encanta que te guste mi novela
total 1 replies
Anonymous
Me gusta la novela aunque creo que va muy lenta
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